

Por Oscar Morán
Más
información en la Enciclopedia de ejercicios de musculación
Todo el mundo desea tener una sección media bien tonificada, aquí se va a intentar aportar algo más de luz a ciertos aspectos del entrenamiento abdominal.
Además, es imprescindible como soporte o faja natural para realizar otros ejercicios, previniendo
dolores y lesiones de diversa índole.
Aclarados estos puntos, y antes de pasar a describir algunos ejercicios, investiguemos un poco más la
anatomía de los músculos abdominales.
No hay un músculo del abdomen, sino varios
- Recto del Abdomen. Es el más importante y vistoso. Se inserta en las costillas 5,6,7 y apéndice xifoides del esternón, y llega a la sínfisis del pubis (sintetizando, va de la cadera a las costillas). Su acción principal es la elevación del tronco hacia delante, acercando el pubis y el esternón.
De aquí se deriva una conclusión muy importante y a veces olvidada: el abdomen no se inserta en las piernas, sino en el pubis (la cadera), luego el movimiento de piernas en algunos ejercicios es sólo por contrapeso.
- Oblicuo mayor: de la cresta iliaca y arco crural a las siete últimas costillas. Se encarga de flexionar el tronco hacia delante si actúa bilateralmente, e inclinarlo lateral y en rotación si lo hace de un solo lado.
- Oblicuo menor: del arco crural, cresta iliaca y aponeurosis lumbar, hasta las 4 últimas costillas. Se encarga de flexionar el tronco hacia delante si actúa bilateralmente, e inclinarlo lateral y en rotación si lo hace de un solo lado. Luego también se trabaja al elevar el tronco junto con el recto.
- Transverso: De 7 últimas costillas, apófisis transversas de las 5 L a cresta ilíaca y arco femoral. Su acción es a modo de "faja", reduciendo el diámetro del abdomen y metiéndolo hacia dentro
Los mejores ejercicios dependerán de los objetivos y características
de la persona, pero aquí van algunos ejemplos. No pretende ser una
lista exhaustiva, tan sólo un breve recordatorio de algunos buenos
ejercicios.
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Encogimientos concentrados: En decúbito supino (tumbado sobre la espalda), las rodillas flexionadas, apoyando la planta de los pies en el suelo, acercar levemente la cabeza y hombros hacia las rodillas. El movimiento debe acercar costillas y pubis, pero no hasta el punto de levantar la zona lumbar que permanecerá firmemente apoyada. Este movimiento no debe hacerse con las rodilla extendidas. |
Encogimientos concentrados invertidos: igual que el anterior, pero ahora es las piernas y glúteos los que se levantan, procurar no dar impulso con las mismas. Conviene sujetarse a algo por encima de la cabeza para poder estabilizarse, de no ser posible pueden colocarse las manos bajo los glúteos. Una variante igualmente interesante cosiste - partiendo de la misma posición - en mover las piernas en vertical, hacia arriba; eso sí, los movimientos han de ser cortos y controlados. |
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Elevaciones de piernas colgado en barra: colgado en una espaldera o en la barra de dominadas, elevar la pelvis utilizando las piernas como contrapeso. Procurar elevar a cadera, no tan sólo las piernas (recordar la anatomía abdominal). Existen bancos abdominales que también sirven para este fin como el que se muestra en la ilustración. Se trata de un ejercicio avanzado, ya que en ocasiones los principiantes mueven solo las piernas en la creencia de que están trabajando el anbdomen. Ciertamente ese músculo trabaja, pero como fijador de la postura, no como motor del movimiento de las extremidades inferiores. |
Encogimientos clásicos: en un banco de abdominales, a unos 45 grados. Flexionar el tronco con la fuerza del abdomen. Los giros son, además de innecesarios, contraproducentes (por motivos que luego daremos). Los movimientos han de ser de corto recorrido, concentrando el esfuerzo. |
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Inclinaciones laterales de pie: Sujetando una pica sobre los hombros o con una mancuerna con la mano de un lado. Dejar caer el tronco hacia un lado y, con la fuerza de los oblicuos contrarios, elevarlo hacia el otro lado. La variante con giros en lugar de inclinaciones solo deberían realizarla los avanzados, más por la técnica deseada que por el esfuerzo requerido. |
El error más común proviene del desconocimiento de la anatomía y biomecánica abdominal. Como se ha explicado antes, el abdomen no se inserta en las piernas, por lo tanto cualquier ejercicio que implique tan solo una flexión de las mismas (de la cadera) no trabajará activamente el abdomen (si acaso como fijador).
Existe un ejercicio muy extendido, sobre todo en los años 80, en el que el sujeto permanece tumbado sobre su espalda (en el suelo o en un banco), sujeto por las manos para inmovilizar el tronco, y eleva las piernas rectas NO o semiflexionadas, las dos a la vez o alternas. El ejecutante cree estar “haciendo abdominales” al sentir tensión en los mismos. Curiosamente no piensa que está “haciendo antebrazo” al sentir tensión también en ellos. ¿Es la tensión muscular igual al trabajo activo (llamado anisométrico, y mal llamado isotónico)? No. Las piernas, al descender, crean un brazo de palanca que “tensa” la franja abdominal para evitar que la pelvis rote, pero el trabajo activo abdominal es casi isométrico (apenas se contrae). La razón es muy sencilla, la “flexión de cadera” - que es en realidad lo que hacemos con este ejercicio - está protagonizada por el recto del cuádriceps y el psoas-iliaco, un trío muy potente responsable, entre otros movimientos, del chute de balón en el fútbol. Y son precisamente esos los músculos más demandados en este infortunado ejercicio. Pero no solo eso, dado que el psoas se inserta en la zona lumbar anterior de la columna, produce tensiones indeseadas en ella. La próxima vez que intentes este ejercicio observa donde sientes el trabajo, será en la zona central del muslo y en la pelvis. El recto abdominal se tensará, pero solo eso; y la espalda baja se curvará de forma poco recomendada. La solución es flexionar las rodillas y – manteniéndolas así - elevarlas hacia los hombros (levantando el glúteo ligeramente). |
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Otro ejercicio sorprendentemente habitual son los giros con pica de madera, que pueden convertirse en peligrosos si se usa una pesada barra metálica. NO Hay personas que se obcecan en trabajar los músculos oblicuos pensando que reducirán el talle de la cintura. Lógicamente, por su particular forma de inserción y transcurrir por el tronco, unos oblicuos tonificados “sujetan” esa zona. Pero unos hipertrofiados solo aumentarán la talla (igual que en cualquier otra parte del cuerpo). No solo eso, este ejercicio ejecutado con técnica poco depurada puede dañar diversas estructuras de las articulaciones vertebrales, especialmente si se ejecuta de manera compulsiva o con peso añadido. Solo podrían hacerlo los avanzados y de forma esporádica. |
Un tercer ejercicio yermo, más por lo inútil que por lo dañino, son las
inclinaciones laterales con peso en ambas manos. Igual que en una balanza |
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Esto es aún más sencillo:
1- Gasta más de lo que comes (o come menos de lo que gastas)
2- Haz ejercicios aeróbicos (tipo carrera, bicicleta, etc...) y anaeróbicos (tipo pesas...)
3- Elimina la comida basura (dulces, grasas...)
VISITA EL LIBRO:
http://www.pilatelena.com/deportivos
ENCICLOPEDIA DE EJERCICIOS DE MUSCULACIÓN
de Óscar Morán Esquerdo
O infórmate en: Tfno. 609 25 20 82 / pedidos@pilatelena.com