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Akane no burogu

Deberes de vacaciones

Ahora sí.

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Un cambio

Muchas veces, andando por la calle, me da la impresión de que atraigo problemas; no sé si emitiré algún tipo de vibración que dice "moléstame" o "métete conmigo".
Antes, hace unas horas, estaba yo sentada en un banco del parque, en el mismo centro de la ciudad. Tenía que mandar un mensaje por móvil y estaba escribiendo tranquilamente. De repente, pasa un tipo a centímetros de donde yo estaba, a pesar de tener espacio suficiente como para no invadir el mío, y hace algún tipo de comentario entre despectivo y burlón, en un idioma desconocido. He reaccionado instintivamente, le he preguntado que qué pasaba, y el tipo habla en una mezcla entre árabe y castellano, y sigue burlándose. Le digo que qué problema tiene, el tío sigue igual, pero algo más amenazador. Me cago en sus muertos, el tipo farfulla algo y la única palabra que entiendo es "asquerosa". Yo también sé insultar, le llamo gilipollas, hijo de tal o cual y me cago otra vez en su familia, etc. El tío titubea entre venir a partirme la cara y burlarse, y me mira de modo amenazador, pero con cara de no entender mucho cómo es que le planto cara. Muy bien, ya que tenía el móvil en la mano, le digo que a ver qué pasa, si llamo a la policía o qué. Se aparta teatralmente, no está claro si teme que realmente lo haga o no me cree capaz. Supongo que es una pose, y realmente le acojona tener un problema con la policía, porque se aleja enseguida, y cuando está a bastantes metros (el valor personificado), vuelve a gritar "asquerosa". Ante lo cual, le levanto el dedo corazón en ese gesto tan poco refinado que hacemos a veces. Lástima que el excremento con pies no lo haya llegado a ver, justo en ese momento se daba la vuelta rápidamente.
Creo que me la he jugado, en cierta medida. Creo que no habría mantenido la firmeza hace algún tiempo, antes de dedicarme a las artes marciales. Mentalmente me estaba preparando para hacer algo con los puños, aunque acabara recibiendo más que dando, pero quién sabe... ningún capullo de éstos cree que una mujer pueda sacudirles, el factor sorpresa también cuenta. Y era una mierda de moro delgaducho. ¿Me estoy volviendo racista? Bueno, soy de esa gente que opina que para molestar y ofender, mejor que no pasen la frontera.
Lo que tal vez sea es una imprudente, pero a veces una se harta de oír estupideces por la calle, miradas inapropiadas, etc. Y me da mucha moral haberle hecho frente, a lo mejor la próxima vez el hp se lo piensa dos veces antes de meterse con la gente, por si acaso están tan locos como yo icon_twisted


Haciendo lo que no debo

Dieta de hoy:
- Montones de bolitas de chocolate con cereales.
- Palmeritas.
- Coca Cola.
(Además de lo que SÍ debía comer.)

Y encima, por un dolor muscular, no he hecho deporte estos días.
Me sobran 3 kg, mierrrrrrdaaaaaa... icon_evil icon_cry icon_mad icon_sad


Cómo retomé la idea

Pues la cosa fue que abrieron un gimnasio no lejos de casa y fui a informarme de lo que daban, porque estaba en una forma física espantosa. Sí, me sobraban algunos kilos, pero eso no era lo malo. Lo malo era que me cansaba hasta subiendo a la acera, y no digamos el esfuerzo que me costaba utilizar las escaleras de casa. Luego estaban mi mal humor, mi incapacidad de relajarme fuera del trabajo, los problemas de sueño que empezaron casi de repente y que hasta entonces nunca había tenido, etc. Bueno, el caso es que en este sitio ofrecían artes marciales, y me volvió la ilusión que había tenido en la infancia, así que me apunté.

La caña que daban era importante. Lo más sensato habría sido hacerme un chequeo antes de empezar, por si acaso mi corazón pensaba por su cuenta y decidía reventar, pero como lo de los médicos, los análisis y demás no va conmigo, pues no lo hice. Muy mala idea, lo sé, pero una es así. Y, de todos modos, ya veis que sigo aquí, así que hubo suerte.

Con ese gimnasio no estuve muy contenta por una serie de problemas generalizados que hubo, y porque acabaron eliminando las artes marciales y los deportes de contacto, dando excusas ridículas. Y, desde luego, una vez que tuve el veneno marcial en el cuerpo, no me iba a bastar el step. Acabé dándome de baja.

Luego estuve buscando un sitio que me gustara, y encontré un par. Me había decidido por uno, teniendo en cuenta precios, posibilidades de hacer cosas... Estaba bien y además la gente era agradable, pero vi que no iba a aguantar su horario prácticamente nocturno. Me lo pensé mejor y acabé haciendo wing chun en otro, que es donde sigo hoy día.



Por qué las artes marciales, por qué no el ciclismo.

O el aerobic, o el tiro olímpico, o lo que sea. ¿No podría haberme dado por algo de eso?
Pues no...

Todo empezó cuando tenía unos seis o siete años y vi un documental en la tele. No sé con seguridad qué arte marcial era, quizás karate. Sólo recuerdo a unos tipos vestidos de blanco dando patadas altas y rompiendo cosas... y también que aquello me dejó flipando durante días. Yo quería hacer eso, ser una especie de superhéroe invencible que rompía cosas como Mazinger Z (cosas de los niños de los 70).
Toda mi clase andaba como loca con los tipos de blanco que hacían cosas mágicas y no tenían miedo de nadie.

Lo malo fue que la realidad se impuso: la mayor parte de los padres pensaban que eso no era para niñas. Los míos no eran la excepción, creían que las niñas podían hacer ballet para convertirse en señoritas educadas y finas, pero lo de dar golpes estaba reservado a los niños. Nunca me llevaron a que probara una clase en un gimnasio, y en ballet aguanté dos telediarios, simplemente porque nunca me había llamado la atención y encima me daba miedo la profesora, una especie de loro desagradable.

Al final, no hice ningún deporte ni nada parecido y me olvidé del asunto. Han tenido que pasar muchos años para que vean que lo mío son las artes marciales, aunque no sea una practicante maravillosa.



Ahora sí, ahora con contenido

Acabo de conseguir el grado más básico de WT, lo cual me ha hecho sentir muy bien después de tanto esfuerzo.
Tras unos meses de estancamiento, veo cómo algo está cambiando. No me siento tan torpe como antes y entiendo mucho mejor los ejercicios que se proponen. Ojalá que sea porque el WT se está incorporando a mi sistema nervioso, como me dijeron que pasaría. Si no llega a ser así, tal vez habría probado otra arte marcial, como el karate, que siempre me ha llamado la atención, aunque hoy día no haya tanta gente que lo practica. Una tiene la impresión de que todo el mundo prefiere el taekwondo o cosas que de momento son menos conocidas en Europa.


Toc, toc

Hola a todo el mundo, aquí Akane inaugurando su blog (a ver lo que duro). De momento, se lo dedico a todos los que han empezado con las artes marciales a una edad en la que otros se retiran y se dedican al tai zapping y al sofá-do.
No pretendo hacer una crónica de entrenamiento, sino más bien algo entretenido sobre las cosas que veo por ahí, tanto en internet como en el gimnasio. Sobre artes marciales, claro.


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