Asociación Ving Tsun Madrid

Zona de confot en el aprendizaje



Quisiera empezar este artículo con una famosa historia:

Un Maestro de la Sabiduría paseaba por un bosque con su fiel Discípulo, cuando a lo lejos vio un sitio de apariencia pobre, decidiendo hacer una visita al lugar.

Durante la caminata le comentó al Aprendiz sobre la importancia de las visitas, así como de conocer a personas nuevas y diferentes, y las oportunidades de aprendizaje que nos brindan éstas experiencias.

Llegando al lugar, constató la pobreza del sitio; entre sus habitantes se encontraba una pareja y sus tres hijos que vivían en una casa de madera, estaban vestidos con ropas sucias y rasgadas, y no tenían calzado. Entonces el Sabio se aproximó al señor padre de familia y le preguntó: Si en este lugar no existen señales de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo hacen Usted y su Familia para sobrevivir aquí ?

El señor calmadamente le respondió: Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche todos los días. Una parte del producto la vendemos o la cambiamos por otros géneros alimenticios en el pueblo vecino, y con la otra parte producimos queso, cuajada, etc., para nuestro consumo, y así es como vamos sobreviviendo.

El Sabio agradeció la información, contempló el lugar por un momento, luego se despidió y se fue. En el medio del camino, se dirigió hacia su fiel discípulo y le ordenó al Aprendiz : " busque la vaquita, llévela al precipicio de allá en frente y empújela al barranco".

El joven, espantado, observó al Maestro, y le cuestionó sobre el hecho de que la vaquita era el medio de subsistencia de aquella familia . Pero como percibió un absoluto silencio por parte del Sabio, se fue a cumplir la orden. Así que empujó la vaquita por el precipicio y la vio morir. Aquella escena quedó grabada en la memoria del joven durante algunos años.

Un bello día el joven resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresó a aquel lugar para contarle todo a la familia, pedir perdón y ayudarlos. Así lo hizo, y a medida que se aproximaba al sitio comenzó a ver todo muy cambiado, bonito, con flores y árboles frutales, todo habitado, con lujoso carro en el garaje de elegante casa y algunos niños jugando en el jardín.

El joven se sintió triste y desesperado al pensar que aquella humilde familia tuvo que vender el terreno para sobrevivir; aceleró el paso y llegando allí fue recibido por un señor muy simpático; el joven le preguntó por una familia que vivía allí hace unos cuatro años; el señor le respondió que seguían viviendo allí. Espantado, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma familia que visitó hacía algunos años junto con su Maestro. Elogió el lugar y le preguntó al señor ( el dueño de la vaquita ): ¿ Cómo hizo para mejorar éste lugar y cambiar de estilo de vida ?

El señor, entusiasmado, le respondió: "Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió; de ahí en adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras habilidades que no sabíamos que teníamos ; es de ésta manera como alcanzamos el éxito que sus ojos vislumbran ahora ".

La zona de confort es un estado mental donde nos encontramos cómodos con nuestra vida actual, con nuestras aspiraciones cubiertas y sin presiones.

Muchas personas están acostumbradas a que "les den todo hecho" , ya sea en la educación, en el trabajo, en la vida. Estas personas han sido educadas desde pequeñas a no innovar, a no experimentar, a no razonar, y es muy difícil para ellas salir de esta zona de seguridad en la que llevan tanto tiempo viviendo.

Creer en ti y tener claro lo que quieres puede ser tildado de prepotencia y muchos "profesores" te dirán que el éxito solo se consigue con trabajo duro, con sacrificio y aceptando lo que él dice, todas formulas muy validas pero que deben ir acompañadas de soñar con lo que quieres, ponerle una fecha a tu sueño y trabajar para alcanzarlo.

Un atasco de tráfico, una bronca del jefe, una discusión con la novia, todo ello es más común para la mayoría de las personas pues es lo que conocen, sean estas cosas agradables o no. Están dentro de su zona de confort y por eso lo aceptan.

Esa zona es la que más a menudo me encuentro a la hora de enseñar a un alumno, es difícil formar a una persona que no está dispuesta a ir más alla de esa zona y aventurarse en lo desconocido, en lo mágico, allí donde han llegado esas personas que han llegado a ser referentes en lo suyo. Aquí es donde se quedan aquellos alumnos que quieren llegar a clase y que se lo den todo hecho, que tengas unos programas preparados para repetirlos una y otra vez a cambio de un papel donde diga que se los ha aprendido bien, aunque luego no le sirvan para nada. Mucha gente se ha marchado de clase porqué no iban a recibir un diploma acreditando su "supuesta habilidad".

La siguiente zona es la zona de aprendizaje. Aquella zona donde se observa, se experimenta, se aprende, etc. Esta zona hay gente que le asusta y prefiere no salirse de su zona de confort. Aquí es donde se encuentran aquellos alumnos que les gusta estar atentos a lo que dices, a lo que haces, aprender de ello. Pero no deja de ser una zona de paso para alcanzar algo mejor.

Este algo mejor es la llamada zona de pánico o de no experiencia en la que aquellos que no quieren que la traspases, o bien por interés propio o porqué ellos nunca han salido de las otras dos te dirán que no vallas. Para acceder a esta zona es importante creer en uno mismo y no dejar que otros decidan por ti. Esta zona es transitada solo por aquellos que se han atrevido a ir más alla, a experimentar, a caerse y levantarse una y otra vez. Son esos alumnos a los cuales les das un concepto, un principio y te crean un ejercicio, una secuencia, una técnica.

Muchas veces miro a mis alumnos y les veo hacer, desarrollar algo que a mi en ese momento no se me había ocurrido, y no le regaño por no hacer lo que les había dicho, sino que les doy las gracias por enseñarme algo nuevo.

El problema es que la educación desde muy pequeños nos limita, nos bloquea, nos aprisiona en un modelo de enseñanza en el cual a los niños se les va moldeando el cerebro para que no piensen, tan solo acepten los programas, cierren los sentidos y permanezcan atontados ante lo que sucede. Asi, anestesiados, no se preguntarán el porqué de las cosas, sino que las aceptarán porqué asi lo dice el maestro o profesor.

Porqué si un alumno el cual tiene cualidades, le gusta aprender, experimentar, sobrepasar sus límites no acude a tal o cual curso, no se examina o no le hace la pelota al profesor se le mantiene con unos programas limitantes que no le dejan desarrollar sus habilidades.

Este tipo de enseñanza sigue funcionando por que mucha gente no se atreve a salir de su zona de pánico, pero cada vez hay más gente que despierta y se da cuenta de ello.

Por eso, nosotros como profesores debemos despertar a nuestros alumnos y hacerle sobrepasar esas zonas a las que están acostumbrados desde pequeños en su enseñanza para que descubran un mundo mágico de nuevas experiencias.

Voy a acabar con un chiste que me contaron hace tiempo que ilustra muy bien esto que he escrito:

Un millonario promueve una fiesta en una de sus mansiones y, en determinado momento pide que cese la música y dice, mirando para la piscina donde cría cocodrilos australianos. Quien se tire a la piscina, consiga atravesarla y salga vivo del otro lado ganará mis coches, mis aviones y mis mansiones. En ese momento, alguien salta a la piscina... La escena es impresionante. Lucha intensa, el intrépido se defiende como puede, sostiene la boca de los cocodrilos con pies y manos, tuerce la cola de los reptiles. Mucha violencia y emoción. Parecía una película de Cocodrilo Dundee!
Después de algunos minutos de terror y pánico, sale el valiente hombre, lleno de arañones, hematomas y casi desnudo. El millonario se aproxima, le felicita y le pregunta: -¿Dónde quiere que le entregue los autos y los aviones? -Gracias, pero no quiero sus autos ni sus aviones. -¿Y las mansiones? -Tengo una hermosa casa, no preciso de las suyas. Puede quedarse con ellas. No quiero nada que sea suyo.
Impresionado, el millonario pregunta: - Pero si UD. no quiere nada de lo que ofrecí, entonces ¿Qué quiere? Y el hombre responde irritado: - ¡Encontrar al hijo de puta que me empujó a la piscina!
MORALEJA: Somos capaces de realizar muchas cosas que ni siquiera nosotros mismos creeríamos, a veces basta solo un empujoncito.