POR QUÉ MAS ES MENOS
Título de un Excelente libro de Barry Swartz, profesor de Psicología, en el que trata la paradoja de la elección, la cual viene a decir que en contra de lo que se podría pensar el hecho de tener mas donde elegir no hace que las personas se sientan mejor, sino al contrario somos más infelices que nuestros padres y abuelos que tenían menos donde elegir pero que lo que elegían les ocasionaba menos dudas acerca de su decisión.
El problema hoy en día es que el mercado es tan grande y la publicidad tan abrumadora que es difícil quedarse contento con lo elegido, además de que hay que hacer mas esfuerzo en las decisiones y por lo tanto el desgaste psicológico es mayor, creando una insatisfacción constante en todas las decisiones tomadas.
Esta misma paradoja ocurre con las artes marciales, hace 30 años el mercado estaba copado por el Judo y el Karate, mas adelante aparecieron el Aikido, el Taekwondo y pocos más que eran difíciles de encontrar. Los gimnasios estaban abarrotados de gente que trabajaba con entusiasmo y dedicación, gente que creía en lo que hacia, que repetía una y otra vez los movimientos, las katas, las técnicas. Que seguramente no tenían tanta información, ni conocían tantos artes marciales. Hoy en día parece que si no sabes cual es la última moda y no la practicas no eres bueno, no eres efectivo, eres un anticuado, un tradicional.
Hoy en día todo se mueve según las modas. Quien ve a los niños jugando a los juegos tradicionales de toda la vida (la peonza, las canicas, el churro, el rescate, las chapas, etc), pocos, muy pocos. Sin embargo hay pocos niños que no tengan en casa una videoconsola o más. Pero cuando los llevas al campo, cuando los sueltas y dan rienda suelta a su energía acumulada es impresionante ver como se divierten, y se divierten con piedras, con palo, subiéndose a los arboles, haciendo lo que hemos hecho todos siempre pero que se han encargado de hacernos creer que los juegos tradicionales no les interesan, que es mejor jugar a matar enemigos o atropellar peatones
En estos tiempos poca gente quiere apuntarse a practicar artes marciales y los que lo hacen tienen un cacao mental enorme, pues la cantidad de artes marciales en el mercado hacen dudar acerca de cual elegir que sea “la mejor”. No la mejor para mi, sino la más efectiva, la más mortal, la intocable. Luego vienen las decepciones cuando la gente se da cuenta que las artes marciales no te convierten en Superman y que el tiempo y dedicación que exigen no es como las películas te venden “hagase un maestro en un fin de semana”.
Cuantas personas se apuntan a principios de curso y cuantos acaban?, ni la mitad. Todos buscan resultados rápidos, si se pudiera hacer una cirugía de artes marciales, un implante que te hiciera aprender artes marciales en una sesión, muchísimos lo hubiéramos hecho, pero seria pan para hoy y hambre para mañana, pues por mucho que puedas cambiar por fuera lo realmente importante de las artes marciales es el cambio que producen en ti por dentro.
A este maremagnun de indecisiones han contribuido enormemente los medios de comunicación, la televisión, los periódicos e Internet, que aunque son “imprescindibles” , hay que tener cuidado con la información que se saca de ellos, pues si bien sirven para estar informado, hay una cantidad enorme de charlatanes. Aquellos a los que la gente dogmatiza y que parecen saber de todo y como bien dice el refran “aprendiz de mucho, maestro de nada”. Quien no ha entrado en la red y al final se ha perdido entre tanta información acabando frustrado pues lo que en Principio iba a buscar ha terminado por llevarle a miles de paginas que finalmente no tenían nada que ver con lo que se quería conseguir. O buscando entre tanto canal de televisión, al final no ha visto ningún programa. Si se busca lo bueno de un producto, habrá miles de paginas hablando de sus beneficios pero si se busca lo malo sucederá lo mismo. Por ello es imprescindible que cada uno saque sus propias conclusiones y no se deje llevar por lo que digan los demás.
Con esto no quiero decir que nos quedemos con lo primero que encontremos, es inútil que un padre le diga a su hijo, esto no lo haga pues yo ya lo he hecho y es malo, cada persona tiene que encontrar su camino, cada uno tiene que probar y experimentar en la vida.
El siguiente dialogo sacado del libro Sidharta de Herman Hesse es esclarecedor a este respecto.
"Llegó al río, rogó al viejo que le llevara al otro lado, y cuando bajaron de la barca, declaró:
-Mucho bien nos has hecho a nosotros, los monjes y peregrinos, ya que a la mayoría nos cruzaste por este río. ¿No eres tú también, barquero, uno de los que buscan el camino de la verdad?
Los ojos viejos de Siddharta sonrieron al contestar:
~Te encuentras también tú entre los que buscan, venerable? Mas, ¿no tienes ya muchos años y llevas el hábito de los monjes de Gotama?
-Aunque soy viejo -repuso Govinda-, no he dejado de buscar. Jamás dejaré de hacerlo: ése parece ser mi destino. Y creo que tú también has buscado. ¿Quieres darme un consejo, venerable?
Siddharta declaró:
-¿Qué podría decirte, venerable? Quizá que has buscado demasiado. Que de tanto buscar, no tienes ocasión para encontrar.
-¿Cómo es eso? -preguntó Govinda.
-Cuando alguien busca -continuó Siddharta-, fácilmente puede ocurrir que su ojo sólo se fije en lo que busca; pero como no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa, ya que únicamente piensa en lo que busca, tiene un fin y está obsesionado con esa meta. Buscar significa tener un objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no necesitar ningún fin. Tú, venerable, quizás eres realmente uno que busca, pues persiguiendo tu objetivo, no ves muchas cosas que están a la vista." Sidharta (Hermann Hesse)
«No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen. No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os inspira. No creáis en lo que dicen las Sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Creed únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia». Siddhartha Gautama Buddha, 563-483 a.C. ....
Título de un Excelente libro de Barry Swartz, profesor de Psicología, en el que trata la paradoja de la elección, la cual viene a decir que en contra de lo que se podría pensar el hecho de tener mas donde elegir no hace que las personas se sientan mejor, sino al contrario somos más infelices que nuestros padres y abuelos que tenían menos donde elegir pero que lo que elegían les ocasionaba menos dudas acerca de su decisión.
El problema hoy en día es que el mercado es tan grande y la publicidad tan abrumadora que es difícil quedarse contento con lo elegido, además de que hay que hacer mas esfuerzo en las decisiones y por lo tanto el desgaste psicológico es mayor, creando una insatisfacción constante en todas las decisiones tomadas.
Esta misma paradoja ocurre con las artes marciales, hace 30 años el mercado estaba copado por el Judo y el Karate, mas adelante aparecieron el Aikido, el Taekwondo y pocos más que eran difíciles de encontrar. Los gimnasios estaban abarrotados de gente que trabajaba con entusiasmo y dedicación, gente que creía en lo que hacia, que repetía una y otra vez los movimientos, las katas, las técnicas. Que seguramente no tenían tanta información, ni conocían tantos artes marciales. Hoy en día parece que si no sabes cual es la última moda y no la practicas no eres bueno, no eres efectivo, eres un anticuado, un tradicional.
Hoy en día todo se mueve según las modas. Quien ve a los niños jugando a los juegos tradicionales de toda la vida (la peonza, las canicas, el churro, el rescate, las chapas, etc), pocos, muy pocos. Sin embargo hay pocos niños que no tengan en casa una videoconsola o más. Pero cuando los llevas al campo, cuando los sueltas y dan rienda suelta a su energía acumulada es impresionante ver como se divierten, y se divierten con piedras, con palo, subiéndose a los arboles, haciendo lo que hemos hecho todos siempre pero que se han encargado de hacernos creer que los juegos tradicionales no les interesan, que es mejor jugar a matar enemigos o atropellar peatones
En estos tiempos poca gente quiere apuntarse a practicar artes marciales y los que lo hacen tienen un cacao mental enorme, pues la cantidad de artes marciales en el mercado hacen dudar acerca de cual elegir que sea “la mejor”. No la mejor para mi, sino la más efectiva, la más mortal, la intocable. Luego vienen las decepciones cuando la gente se da cuenta que las artes marciales no te convierten en Superman y que el tiempo y dedicación que exigen no es como las películas te venden “hagase un maestro en un fin de semana”.
Cuantas personas se apuntan a principios de curso y cuantos acaban?, ni la mitad. Todos buscan resultados rápidos, si se pudiera hacer una cirugía de artes marciales, un implante que te hiciera aprender artes marciales en una sesión, muchísimos lo hubiéramos hecho, pero seria pan para hoy y hambre para mañana, pues por mucho que puedas cambiar por fuera lo realmente importante de las artes marciales es el cambio que producen en ti por dentro.
A este maremagnun de indecisiones han contribuido enormemente los medios de comunicación, la televisión, los periódicos e Internet, que aunque son “imprescindibles” , hay que tener cuidado con la información que se saca de ellos, pues si bien sirven para estar informado, hay una cantidad enorme de charlatanes. Aquellos a los que la gente dogmatiza y que parecen saber de todo y como bien dice el refran “aprendiz de mucho, maestro de nada”. Quien no ha entrado en la red y al final se ha perdido entre tanta información acabando frustrado pues lo que en Principio iba a buscar ha terminado por llevarle a miles de paginas que finalmente no tenían nada que ver con lo que se quería conseguir. O buscando entre tanto canal de televisión, al final no ha visto ningún programa. Si se busca lo bueno de un producto, habrá miles de paginas hablando de sus beneficios pero si se busca lo malo sucederá lo mismo. Por ello es imprescindible que cada uno saque sus propias conclusiones y no se deje llevar por lo que digan los demás.
Con esto no quiero decir que nos quedemos con lo primero que encontremos, es inútil que un padre le diga a su hijo, esto no lo haga pues yo ya lo he hecho y es malo, cada persona tiene que encontrar su camino, cada uno tiene que probar y experimentar en la vida.
El siguiente dialogo sacado del libro Sidharta de Herman Hesse es esclarecedor a este respecto.
"Llegó al río, rogó al viejo que le llevara al otro lado, y cuando bajaron de la barca, declaró:
-Mucho bien nos has hecho a nosotros, los monjes y peregrinos, ya que a la mayoría nos cruzaste por este río. ¿No eres tú también, barquero, uno de los que buscan el camino de la verdad?
Los ojos viejos de Siddharta sonrieron al contestar:
~Te encuentras también tú entre los que buscan, venerable? Mas, ¿no tienes ya muchos años y llevas el hábito de los monjes de Gotama?
-Aunque soy viejo -repuso Govinda-, no he dejado de buscar. Jamás dejaré de hacerlo: ése parece ser mi destino. Y creo que tú también has buscado. ¿Quieres darme un consejo, venerable?
Siddharta declaró:
-¿Qué podría decirte, venerable? Quizá que has buscado demasiado. Que de tanto buscar, no tienes ocasión para encontrar.
-¿Cómo es eso? -preguntó Govinda.
-Cuando alguien busca -continuó Siddharta-, fácilmente puede ocurrir que su ojo sólo se fije en lo que busca; pero como no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa, ya que únicamente piensa en lo que busca, tiene un fin y está obsesionado con esa meta. Buscar significa tener un objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre, abierto, no necesitar ningún fin. Tú, venerable, quizás eres realmente uno que busca, pues persiguiendo tu objetivo, no ves muchas cosas que están a la vista." Sidharta (Hermann Hesse)
«No creáis en nada simplemente porque lo diga la tradición, ni siquiera aunque muchas generaciones de personas nacidas en muchos lugares hayan creído en ello durante muchos siglos. No creáis en nada por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan que lo creen. No creáis en nada sólo porque así lo hayan creído los sabios en otras épocas. No creáis en lo que vuestra propia imaginación os propone cayendo en la trampa de pensar que Dios os inspira. No creáis en lo que dicen las Sagradas escrituras sólo porque ellas lo digan. No creáis a los sacerdotes ni a ningún otro ser humano. Creed únicamente en lo que vosotros mismos habéis experimentado, verificado y aceptado después de someterlo al dictamen de la razón y a la voz de la conciencia». Siddhartha Gautama Buddha, 563-483 a.C. ....

