En esas reuniones previas se analiza la delincuencia del distrito. Nada se improvisa. Cada movimiento policial obedece a una respuesta concreta. Además, en la noche del jueves se entregaron las fotos de una serie de delincuentes que pueden moverse en la zona. Entre ellos la imagen de un hombre acusado de secuestrar a un menor.
Sobre las 22.30 horas los agentes salen de la comisaría. Cada pareja tiene asignado una zona concreta del distrito. Los policías uniformados suben en coches oficiales y los agentes de paisano se montan en vehículos camuflados aunque a veces cueste encontrarlos. Asimismo varios agentes de paisano salen a patrullar el distrito a pié. «Nuestra misión es pasear por toda las calles», dice uno de los dos agentes. La pareja de policías camina con garbo por la acera. Nada hace pensar que son dos policías. «Ha habido veces que hasta nos han intentado atracar y se han encontrado con la sorpresa de que somos policías», comenta uno de ellos.
Desde el interior de un coche patrulla del Cuerpo Nacional de Policía la sensación que se aprecia es de calma en el distrito Centro. Nada parece indicar que en estas calles tan estrechas de la trastienda de Gran Vía se vive un infierno diario como denuncian los vecinos. Ni un solo traficante en Ballesta y calles limítrofes. Al menos en la noche del pasado jueves. Hay otro dato que delata el escaso número de incidentes. En un turno de 10 horas la emisora sonó unas 30 veces. «Hace tiempo esto (se refiere al walki) no paraba de sonar».
Aseguran los policías que, pese a la denuncia de los vecinos, la situación en Centro ha mejorado. «Antes estábamos todo el día con robos e incidentes, ahora la situación ha ido a cambiando y hay menos robos e incidentes», comentan los funcionarios.
Con todo los agentes se bajan del vehículo al menor indicio de sospecha. En una noche pueden llegar a cachear a más de 20 personas. A través de la emisora policial comunican los datos del identificado por si existe alguna reclamación judicial. Fruto de estas identificaciones fueron detenidas en la madrugada del viernes dos personas. Ambas se encontraban en situación de búsqueda y captura. Uno de los puntos negros para la policía es la calle de Ballesta. Los agentes ya conocen de sobra a todas las mujeres que ejercen la prostitución callejera. Muchas se convierten en aliadas de la policía en algún incidente. Pero a alguna de ellas se las vigila especialmente. Son las que buscan el robo antes que el sexo. «Mientras tocan a un hombre en el pantalón les han robado la cartera y los tíos no se dan cuenta», explica un policía. Una de estas mujeres lo confiesa: «Yo si puedo, algo me llevo. Así me gano unos 50 euros al día. Y no es nada», prosigue. «Sé de algunas que se sacan hasta 200 o 300 euros».
La noche del pasado jueves un señor aseguró que le habían robado un MP3. Y acusó a una de las mujeres de Ballesta. Pero los agentes no pudieron registrar a las chicas sospechosas. Es necesario avisar a un patrulla y que acuda una mujer policía para cachear a las presuntas ladronas. No se las encontró nada. «Si te han quitado algo, en menos de un minuto se los pasan una a otra y te has quedado sin nada», explica un policía.
En los últimos días a los agentes de Centro les preocupa la llegada de muchas meretrices de nacionalidad rumana. Son más joven jóvenes y atractivas y se están adueñando de toda la zona.
La labor de los policías es conocerlas. Averiguar si tras ellas hay algún grupo mafioso que las obliga a prostituirse. Pero las propias mujeres son desconfiadas. Son muy huidizas pese a que los policías les tienden la mano y les ofrecen su ayuda. Algunas no entienden el castellano y confiesan que acaban de aterrizar en Madrid.
Quizás el delito más común en el distrito de Centro sea el robo callejero. Aunque han bajado este tipo de delitos respecto a otras épocas siguen produciéndose diariamente. En la madrugada del viernes se produjeron varios. De ahí que los agentes cacheasen a varios jóvenes en la calle de Atocha y en el entorno de la Puerta del Sol.
Curiosamente, en la madrugada del viernes se produjo uno de estos robos. El autor fue un joven que se llevó de una obra de Lavapiés material, cables de cobre y otros objetos. El presunto ladrón llevaba toda la mercancía robada en un contenedor de basura. «Sí he robado», confiesa el sujeto cuando se le detiene. Es un conocido delincuente que para identificarse enseña el carné de la metadona. Los agentes no sólo ejercen de agentes de autoridad. Muestran también su cara humana. Tratan de tranquilizar al detenido, le preguntan por su vida personal y le sugieren que deje de robar. «Hay que convencerle para que deje de robar pero a veces es imposible». También los policías tienen que estar listos en los robos a establecimientos. En esta especialidad hay varios delincuentes muy populares. «Hay un par de ladrones que nos traen en jaque. Los detenemos siempre pero vuelven a las andadas», subraya.
Las peleas son otra fuente constante de sobresaltos. En la noche del jueves al viernes están en excitación zonas de copas como Cava Baja y Malasaña. Lo que extraña es el olor tremendo a orín en las calles. No es raro ver a alguien evacuar en plena calle. Los agentes no tienen más remedio que llamarles la atención. «Normalmente si te hacen caso no pasa nada. Pero hay veces que encima siguen. Entonces les sancionamos». La multa a la que se enfrentan puede ser de 600 euros. También sorprende el hecho de ver a jóvenes copulando en plena calle. «Eso empieza a ser cada vez más frecuente. Es increíble, pero no se cortan». Ocurrió el pasado viernes en la calle de Ave María.
El turno dura 10 horas (de 22.00 a 08.00 horas). En ese tiempo también no han parado de sonar las alarmas de varios establecimientos de la zona. Los agentes se ven obligados a acudir pese a que la mayoría son falsas. A las 08.00 horas del viernes empieza la jornada para otros 120 policías de la comisaría de Centro. Comienza de nuevo la persecución de carteristas, ladrones, pillos y traficantes. El trabajo de la policía nunca se detiene.
DATOS POLICIALES
Detenidos. Cada noche se detiene a una media de 30 personas. En la zona donde los vecinos de Gran Vía denuncian problemas de inseguridad se ha apresado a 200 personas en dos meses.
Identificados. Cada noche se identifica a una media de 100 personas en Centro. Un 10% son detenidos.
Armas blancas. A lo largo del verano se han requisado más de 100 armas prohibidas en el distrito.
Robos. Los robos bajan en la zona un 10%, sobre todo los cometidos contra turistas, que descienden un 30%.""












