Me parece que se está confundiendo la estrangulación sanguínea con su pariente nerviosa.
Hace tiempo saqué un articulillo en inglés de la Red que por hobby traduje y amplié un poquito, por si sirviese, allá va:
Antes de intentar utilizar las estrangulaciones en combate, es sumamente importante tener una clara comprensión de la naturaleza de estas técnicas. El objetivo de toda estrangulación es interrumpir el suministro de oxígeno al cerebro, existen para ello 3 vertientes:
Sanguíneas: Se trata de cortar el flujo de sangre oxigenada al cerebro ejerciendo presión sobre los vasos que se encargan de irrigar el mismo. Son las más comunmente usadas entre luchadores con eperiencia en suelo, debido a la dificultad de realizar una aérea a alguien quye sabe cubrirse el cuello.
Aéreas: Se trata de cerrar la entrada de aire a los pulmones.
Nerviosas: Consisten en presionar el seno o glomo carotídeo (un conjunto de barorreceptores situados en las bifurcaciones de las carótidas) a fin de provocar un decenso en el ritmo cardíaco. Su aplicación es tremendamente difícil, aunque a veces puedan ocurrir por "accidente" durante la realización de una sanguínea.
Una técnica de estrangulación correctamente aplicada no fuerza al adversario a rendirse por el malestar que le puede estar haciendo padecer, ni causa daños estructurales permanentes en los nervios o en los tejidos, tales elementos, dolorosos y potencialmente dañinos, no sirven para lograr el objetivo que se persigue: la sumisión controlada del adversario.
Una estrangulación efectiva reduce el suministro de oxígeno al interrumpir el aporte de sangre oxigenada al cerebro. Las verdaderas estrangulaciones efectivas son de naturaleza vascular, lo que intenta el luchador es detener el flujo de sangre oxigenada que va al cerebro, ejerciendo presión sobre las arterias que discurren por el cuello. El tratar de bloquear la tráquea (para detener la entrada de aire en los pulmones) es una forma extremadamente laboriosa y poco práctica de forzar la sumisión del adversario. Si al efectuar una estrangulación lo único que perseguimos es cerrar el suministro de oxígeno a los pulmones, nos podemos encontrar con que nuestro adversario sea capaz de resistir con fuerza hasta dos minutos o incluso más. Existe otra razón aún más importante para rechazar esta forma de estrangular, pues, además de menos efectiva, es más peligrosa para el oponente, el riesgo de producir involuntariamente un colapso estructural en la traquea (que puede resultar en una asfixia permanente y, por consiguiente, la MUERTE de la persona si no se toman medidas inmediatas) es mucho mayor y más peligroso que cualquier efecto temporal que pueda derivarse de una estrangulación vascular (más eficaz y no perjudicial para la salud).
Aquellos que han sufrido una estrangulación durante el transcurso de un combate han manifestado que es una experiencia simplemente desorientadora. La experiencia de sufrir una estrangulación ha sido descrita a menudo por veteranos competidores de Jiu Jitsu y de Judo como algo desorientador, pero no doloroso, de hecho, muchos la han comparado a la agradable sensación del soñar despierto, en el que uno pierde el sentido de tiempo y del entorno. Otros, al recobrar el conocimiento, hablan de tener la sensación de haber disfrutado de un descanso profundo y prolongado, como en los estados que se obtienen a través de las técnicas de relajación, meditación o auto-hipnosis. La capacidad de poder resistir a una estrangulación sanguínea no depende ni de la resistencia, ni del peso, ni del desarrollo muscular, ni de la capacidad pulmonar. Es a menudo el concepto más difícil de asimilar o de creer para el artista marcial con escasa cultura. Cuando el observador poco familiarizado con este tipo de técnicas, ve cómo un luchador se afana por “asegurar” una estrangulación de la manera más correcta sobre su rival durante el transcurso de un combate, con frecuencia confunde la intención del luchador con la capacidad de su adversario para resistir ante el efecto devastador de esta técnica. Mientras que el adversario puede estar haciendo un considerable esfuerzo y aguantar durante algunos minutos en su lucha para evitar el ataque, una vez aplicada la estrangulación, no existe atributo natural o habilidad adquirida que puedan protegerle de ella.
Los debilitantes efectos que produce una estrangulación ejecutada de forma adecuada son el resultado de la aplicación de ciertos mecanismos a una respuesta totalmente automática, ni un duro entrenamiento, ni una enorme fortaleza física, ni la capacidad de aguante por grande que sea, puede aumentar la resistencia a la ausencia de sangre oxigenada en el cerebro.
Como información anecdótica diremos que también existe un número de pequeños estudios que coinciden en que no se necesitan, por término medio, más de 10 segundos para dejar inconsciente a una persona con una estrangulación bien aplicada, de hecho, son muchos los practicantes de Jiu Jitsu y de Judo que hablan de casos en los que un competidor fue puesto fuera de combate en menos tiempo y numerosos luchadores veteranos comentan con frecuencia que se puede obtener un resultado efectivo en un tiempo que oscila entre los tres y los seis segundos.
Si el adversario ha perdido el conocimiento, generalmente suele recobrarlo sin necesidad de asistencia en un tiempo de 30 segundos o menos, desde que se suelta la estrangulación. El cuerpo humano es un mecanismo extraordinariamente preciso, una vez que desaparecen las causas inhibitorias de una estrangulación vascular se restablece de manera inmediata el flujo de sangre oxigenada que discurre el cerebro, y las respuestas automáticas del organismo vuelven a producirse de manera natural sin que queden efectos nocivos permanentes. Se ha desarrollado todo un sistema de técnicas de resucitación (denominado Kappo en el Judo tradicional japonés) para asistir a la víctima, pero, si bien es verdad que estos métodos pueden aportar muchos beneficios terapéuticos a la persona que acaba de sufrir una estrangulación, en realidad son completamente innecesarios. Si se le deja a su propio albedrío, el cuerpo está perfectamente capacitado para restablecer el equilibrio en cuestión de unos momentos. Este maravilloso aspecto de precisión, esta habilidad para incapacitar por completo a cualquier adversario – sin causar lesión o deterioro permanente- es lo que hace de las técnicas de estrangulación sean tan interesantes como estrategia defensiva.
Desde 1882 (fecha de fundación del Judo) el número de muertes por estrangulación en los campeonatos de Jiu Jitsu y de Judo es de cero.
Saludos y que aproveche.
