He tenido un fin de semana bastante atareado y, hasta ahora, no había podido entrar en el foro... donde me encuentro de sopetón con este anuncio de quien considero una de las voces más interesantes y autorizadas que por estos lares podemos hallar.

Al principio, mi reacción ha sido de gran pesar y tristeza.

Luego, conforme he ido leyendo el hilo, y al comprobar que se trata de una despedida temporal, algo se ha aliviado la pena, sí... aunque, como bien han señalado otros compañeros, echaré mucho de menos durante tu ausencia tus siempre atinados e interesantes comentarios, Loboestepario.
Poco puedo añadir a lo que ya te han dicho, y a lo que tú mismo has explicado. No obstante, a fuer de sincero, he de reconocer que me gustaría que te replanteases lo de cambiar de nick. Entiendo de sobra tus motivos, y veo que no es ni mucho menos una decisión tomada a la ligera. Antes bien, como en ti es normal, está cuidadosamente razonada, sopesada y ponderada.

Sin embargo, creo sinceramente que, si hay algo inherente y consustancial al ser humano, si hay en nuestra especie una constante inmutable, esa es, precisa y paradójicamente... el cambio. Nuestra vida, nuestras circunstancias personales, nuestro entorno... todo muta y discurre, todo fluye, nada permanece por siempre. Por ende, nuestras opiniones también van cambiando, a veces tan radicalmente que, cuando hacemos examen de conciencia, nos sorprende lo mucho que hemos dejado atrás ciertos conceptos o puntos de vista que defendíamos con ardor inusitado tiempo atrás, y que ahora, mirándolos en perspectiva, se nos antojan chiquilladas casi baladíes.

No somos moscas atrapadas en ámbar, siempre idénticas y sin experimentar ni la más ligera variación... ¡y gracias al cielo que es así!

Líbreme Dios de los radicales e intransigentes que se creen en posesión de la verdad absoluta y que jamás de los jamases modifican ni un ápice sus posturas, por bienintencionadas que estas sean.

Saber observar nuestro entorno, aprender, crecer en conocimiento y,
mutatis mutandis, ir evolucionando a la par que avanzamos en nuestro devenir por la vida, es sin duda señal inequívoca de inteligencia. E inteligencia es algo de lo que a ti, amigo mío, te sobra a raudales.

Por supuesto que el Loboestepario de ahora no es el mismo que era hace diez años, ni el que será dentro de otros diez... y, si me apuras, ni tan siquiera el que encontraremos dentro de cinco minutos. De hecho, estoy seguro de que el Buda que accedió al nirvana no se parecía en absoluto al orgulloso y vacuo príncipe indio que inició muchísimos años atrás el camino de la iluminación... sin que por ello dejase nunca de ser Gautama Siddharta.

Mas, con todos los cambios que en el camino haya sufrido, el ser humano detrás de tu nick seguirá siendo la misma persona; una persona más experimentada, más baqueteada por sus vivencias alegres y pesarosas, por sus triunfos y tragedias personales... pero, sin duda en tu caso, también más sabia.

Otro Loboestepario que, ironías de la vida, sequirá eternamente siendo... el mismo Loboestepario.
En fin, disculpa por favor el "ladrillo". Únicamente quería explicar el porqué de mi renuencia a tu cambio de alias, pues no lo considero ni mucho menos preciso. Sea como fuere, y tomes la decisión que tomes, será más que grato volver a contar contigo por este lugar de encuentro.

¡Mucha suerte, feliz viaje y hasta pronto, señor Loboestepario!