Yo si, que son humanos como el resto, tienen emociones y sentimientos y a veces los expresan. ¿Acaso hubiera sido mejor que asistieran con sus coronas enjoyadas, sus capas rojas, el cetro de mando y su séquito de esclavos de rodillas abanicándoles?
Tampoco comprendo por qué la gente disfruta enclaustrándose en recintos atestados, llenos de humo, con la música insoportablemente alta y poniéndose ciegos de alcohol y otras sustancias. Pero al menos se tiende a hacerlo
sin molestar al vecino, en locales habilitados a tal efecto e insonorizados.
A mí me parece estupendo que cada cual se divierta como quiera, pero que no moleste a los demás. Yo cuando echo un polvo también me alegro mucho, y no salgo al rellano a proclamar mi inmensa satisfacción sexual.
Y, personalmente, en la vida he sentido el irrefrenable impulso de lanzarme a la calle dando alaridos como un poseso, invadir las fuentes públicas y hacer el cafre. Claro que tampoco pongo jamás la música demasiado alta, no hago uso del 'home cinema' a partir de una hora prudente, aparco ajustando lo máximo posible el hueco para dejar libre a otro, procuro ceder el paso en las intersecciones, etc...
¿Acaso es incompatible en la misma persona la alegría por ver a tu equipo ganar un partido con la alegria serena de tener un hijo? Tampoco he visto a nadie celebrar el nacimiento de un hijo como un gol de su equipo, y te garantizo que lo consideran más importante.
Comienzo a dudarlo seriamente a tenor de ciertas imágenes. Pero vamos, que insisto en que cada cual haga lo que le de la gana... sin molestar a los demás.
Suerte que en mi actual ubicación la gente tiende a ser comedida en la expresión de sus pasiones y las restringe al entorno inmediato de su familia o en brevisimas explosiones de emotividad (no es lo mismo un "¡¡¡GOL!!!" puntual que estar dando por el culo hasta altas horas de la madrugada y sin dejar dormir al personal).
Dragó, el "sabio"
Que no te guste no quiere decir que no lo sea (ni que lo sea).
Si, ya has visto lo que han conseguido los transportistas...
Cuando la gente se comporta como animales rabiosos, cortando el tráfico, agrediendo a quien no piensa como ellos y quemando a compañeros se suelen obtener pocas cosas.
Mira, en cambio, a la gente del Ministerio de Justicia.