En Francia existe desde hace muchos años el
Brevet d'Etat, una certificación con varios niveles, obligatoria para todo el que quiera ejercer como profesor y educador deportivo, artes marciales incluidas. Los exámenes son rigurosos y regulan bastante el intrusismo (aunque no lo rasuran completamente, si que está mucho más controlado que aquí el quién da clases y de qué, para limpiar la palestra marcial de gente no preparada).
Aprovecho para decir, a propósito de lo que arriba comentan de las sectas, que el año pasado escribí algo en la desaparecida columna Sin Ofender de "El Budoka", a cerca de las sectas, algo por lo cual se me fusiló en alguos círculos marciales. Confieso ahora que una de las personas en las que me inspiré para elaborar la columna fue precisamente el susodicho protagonista de la prensa estos días (y no en el que se dedicaba a llamar a la revista por sentirse aludido,

).
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Sectas
Por Tengu
(Del lat. secta).
1. f. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica. 2. f. Doctrina religiosa o ideológica que se diferencia e independiza de otra. 3. f. Conjunto de creyentes en una doctrina particular o de fieles a una religión que el hablante considera falsa. Según el diccionario de la Real academia de la Lengua, una secta, como bien han podido leer, viene a ser un colectivo que una ideología común, la cual defienden con mayor o menor acierto. La última entrada, apunta un concepto interesante, que es a donde pretendo llegar: “una religión que el hablante considera falsa”. Históricamente la definición de secta ha estado ligada a los movimientos religiosos, pero el ámbito del concepto secta ultrapasa los límites espirituales para esbozar doctrinas herméticas y lobotomizantes en cualquier actividad social. Y las sectas marciales no escapan al debate, es más, se prestan gratamente a ser diseccionadas para comprender la miseria de los modernos “samurai”.
Antiguamente, no existían más medios de información y cultura que los libros y tratados varios, buena parte en manos de la Iglesia. La mayor parte del mundo permanecía en el regazo analfabeto que bien mecía y alimentaba la propia Iglesia, bajo castigo de Dios y las lúgubres cavernas del inframundo si alguien osaba contradecir al líder y cometer pecado mortal. Sin duda, el destierro social, el estigma pagano, la hoguera, la horca o el garrote esperaban al infeliz pecador que había cometido el desliz de pensar por sí mismo y hacerse preguntas sobre el qué y el porqué. ¿Acaso esto mismo no ocurre en demasiadas Instituciones, Asociaciones y Federaciones Marciales? Sí, ocurre, y con mucha frecuencia. Bajo el paraguas del respaldo oficial, la seguridad administrativa, los diplomas con sello oficial o con ideogramas del viejo oriente, las afirmaciones y reafirmaciones de que el mundo exterior está ebrio de pecadores, lunáticos, farsantes e ilusionistas, que la secta posee la auténtica verdad y que su líder es el sabio entre los sabios,… muchas organizaciones y mesías marciales disfrutan de un paraíso egocéntrico y narcisista, que los endiosa y les concede una parcela de poder, muchas veces ridícula. Los líderes sectarios atrapan a sus infelices almas perdidas desde el consuelo y la promesa de un mundo mejor si restas a su lado. Si sigues sus enseñanzas fiel y lealmente, así como sus sabios consejos, alcanzarás la gloria y el verdadero conocimiento. Eso sí, con ciertas restricciones y peajes.
El compromiso es lo que tiene:
• Restricciones en la libertad de pensamiento: no se puede poner en duda la capacidad, el conocimiento, ni la técnica del maestro.
• Restricciones en la libertad de acción: no se te ocurra ir a practicar con otros maestros que no sean él, no sea que te des cuenta que ahí fuera hay muchos más maestros iguales o mejores que el tuyo, y le fastidies el negocio.
• Restricciones de movimiento: si decides ir a escuchar otras opiniones, entrenar con otras personas o instructores, pagarás las consecuencias.
• Explotación económica: debes pagar lo que sea por aprender (aunque el contenido técnico sea una castaña), por examinarte (aunque los mangoneos y regalos de grados primen sobre el rigor), por los diplomas (aunque a sabiendas del nivel técnico de la secta, no tengan más valor que un paquete de Colhogar).
• Asumir posibles fraudes: cuando descubres que el líder no sabe lo que dice, ni dice lo que sabe, ni hace lo que dice.
• Veneración al líder: al cual tendrás que adorar, agasajar y poner 25 “Me gusta” diarios en su Facebook, hasta el grado máximo del ridículo y ignorancia, si lo que deseas es obtener su beneplácito, poder y otras formas del querer. Él te indicará el camino al cielo, y manipulándote desde su privilegiada posición, hará balance amenazador sobre las virtudes del infierno si osas abandonarle.
Claro está que si cedes, eso dirá mucho de tu nivel mental, de tus frustraciones personales y de tu completo vacío interior que pretendes rellenar con pastillas baratas para subir el ego. Claro está, que no todo es siempre tan autoritario, piramidal, hermético y lamentable como lo expongo, aunque desafortunadamente, es lo que más abunda. Aunque pocas, todavía algunas personas íntegras se arman de coraje para evitar caer (o levantarse tras caer) en lo trivial, y así acabar en las garras de “Dios”, o del “Demonio”. Hay que pelear por la salvación, y evitar el cataclismo. Amén.