Sabre escribió:Antonio Leyva escribió:.............. yo escapé a un intento de secuestro en Yakarta con TCC, me salvé de la cornada de un toro...........

¿ Podrías por favor describir cómo fué ese intento y qué hiciste para librarte ? ( Siempre que no te suponga un mal trago recordarlo claro )
¿ Y cómo evitaste la cornada..?

Primero la del toro.
Me metí en un encierro (¿quien me mandaría?) y como por esa época e marcaba mis entre 7-10km de jogging tres o cuatro veces por semana, pues me sentí "sobrado" así que correr todo el recorrido y cerca de los toros. Con lo que no contaba fue con que los "mozos" decidieran hacer un tapón en la puerta de la plaza "para hacer unas risas".
En el callejón recibí una "cornada" por la espalda, el el lado izquierdo, a la altura de pulmón-corazón. Al notarlo, cede, relajar y dejarme girar (trasformando una estocada en un desgarro "superficial" que me dibujó por años una sonrisa en la espalda). si me hubiera tensado lo más mínimo hubiera entrado colgado del cuerno del toro.
En la maniobra de "esquiva" el toro me lanzó contra una pared, dejándome el pómulo derecho como un cristo, las manos y codos ensangrentados, etc. Ya en el suelo, suerte pura, porque otro toro me tiro otra cornada, pero falló. Aquí ni TCC, ni hostias, suerte y nada más. Al final, contusionado leve, rasguño enorme en a espalda y mi camisa destrozada. Y por la tarde, antitetánica de recuerdo.
La de Yakarta.
Con mi mujer (o novia, que no recuerdo la fecha), en un autobús un domingo temprano, muy poca gente. En Indonesia, los autobuses no tienen paradas, cuando te ven por la calle te preguntan si quieres subir
Les indicamos nuestro destino y nos dicen que si, que subamos.
Al rato, le dicen a mi mujer que ya llegamos y paran. En cuanto ella se baja, a mi me agarran y dicen "que no es allí, que es más lejos". Intentos de saqueo en mi mochila, y de agarres a mi persona que se solventan con varios dedos rotos de uno de los "rateros". Como estaba muy cerca del conductor (conchabado de eso no tengo duda, pues bien claro le decía que me bajaba allí mismo y el cabrón me decía que no, cuando lo habitual es que paren donde tú les pides sin más historias), me puse justo detrás y en correcto indonesio le indiqué que si no paraba, desde su espalda me lo cargaba...
Frenó abrió la puerta y me bajé de un salto. Y al que me seguía, haciéndose el loco como que no se había enterado, lo mantuve a raya. Segundos después, llegó mi mujer en otro bus y ante sus comentarios a gritos y la llegada de curiosos, el otro "viajero" desapareció.
Luego me dijeron que no era raro llevarse a un "turista" a un lugar "tranquilo" y desvalijarlo. Pocas posibilidades de pedir un rescate, pero si riesgo alto de que decidan "no dejar testigos". Todo ello, pocos meses después de que lograsen expulsar al dictador Suharto y que grupos paramilitares mantuvieran por esas fecha un clima de alta inseguridad y donde la policía era más un problema añadido que una solución.
A nivel técnico, la habilidad de neutralizar sus agarres y de desequilibrar, con el "premio especial" De romper dedos, fueron o que usé.
Y nada más, aquí termina el relato de mi impactante historia verídica
