un sinsentido seria que un futbolero se metiera dentro de un club de tenistas a decir que tienen que aumentar el tamaño de sus pelotas (las de tenis), dejar de utilizar raquetas y darle con los pies, y por supuesto hacerlo en un campo mas grande, y en lugar de red, usar porterias. Mas o menos es lo que ha pasado con el papa.
El futbolero no necesita hacerlo... porque ya copa el 99% de la información deportiva en prensa, radio y televisión, arrastrando a la práctica totalidad de la gente al visionado de sus eventos.
¿Acaso preciso recordar el vergonzante asunto aquel que venía a decir algo así como que "los partidos **DE FÚTBOL** de la selección no se podían emitir en 'pay-per-view' debido al sacrosanto interés general? Eso sí, los de la selección de balonmano que se jodan, que ellos no son de "interés general". Joder, que si estamos en un estado aconfesional (que no laico), reclamo desde **YA** un estado adeportivo, sin favoritismos ni polladas.
Es decir, que los futboleros me están metiendo por cojones el fútbol quiera o no. Lo que pasa es que como ya tienen el monopolio, no hace falta que vayan dando mucho por el culo con campañas de proselitismo.
La cuestión es que, compañero, tienes una tirria desmedida hacia la religión en general, mientras que a mí me dan grima todos, absolutamente todos los fanatismos en general.
Pero vamos, me dirás tú si los cachorros de las juventudes políticas de uno y otro bando (que aquí parece que los malos son siempre unos) no pretenden hacer que comulgue por cojones con su visión del mundo. A diferencia de los dictados del Papa, que no poseen más trascendencia que la uno decida otorgarle, baste recordar cuando a Fulanito el político se le pone en la punta del pijo, nos deja la mierda de sistema educativo que tenemos (todos los que han llegado al poder han aportado su granito de arena para hacerlo más asqueroso, sectario e inútil).
Es decir, que mientras Ratzinger-Z opina, otros cabrones (de uno y otro bando) HACEN. Las opiniones no me suponen un problema, los HECHOS sí.
Sigo sin ver diferencia entre gente que obra tal y como dice el Papa a como lo digan el dirigente del partido político de turno. Supongo que a casi todos nos parecerá absurdo que se esté en contra de la disolución del matrimonio, pero uno siempre puede escoger casarse y divorciarse por la vía civil. Pero, ¿acaso no es una gilipollez de un calibre aún mayor que un padre pueda acabar en el trullo por haber dado un bofetón a su hijo cuando le ha pillado rompiendo a pedradas los cristales del colegio? Porque lo malo de este caso es que no puedo recurrir a otras opciones.
Luego, como dije, lo que diga el Papa se quedará siempre en una mera opinión, mientras que las soplapolladas del ministro de igualdad de turno me las tendré que comer con patatitas y casi dar las gracias por ello.