Tamo escribió:Unos cuantos apuntes, desde mi punto de vista, a diversos comentarios sobre el aspecto psicológico del aprendizaje de la defensa personal, el cual considero esencial. Pero antes manifestarme muy de acuerdo con lo que Altre denomina “separación psicológica”.
Minar la confianza del alumno, promover el miedo al profesor… no va a facilitar el desarrollo de la autoestima ni de la seguridad en sí mismo de los alumnos; por el contrario lo que van a aprender éstos es a temer a los demás y a sentirse inseguros.
Enfrentar a los alumnos a situaciones de estrés puede estar bien, siempre que ese estrés pueda ser manejado por el alumno con éxito. Si a una persona la sometes a situaciones de estrés que no puede superar o que le conducen al fracaso, al final lo estás volviendo más temeroso e inseguro de sí mismo, y la poca gratificación que encontrará en ese tipo de entrenamiento le llevará a abandonar sin haber aprendido nada.
Yo creo que los animales, que han de salvar su vida a diario en la naturaleza, se preparan para sobrevivir jugando, y para nosotros no debería ser muy diferente. El aprendizaje se basa en el éxito y en la satisfacción que éste produce. Si alguien va a la sala de entrenamiento a pasar estrés, y encima fracasa a la hora de manejar ese estrés porque éste le sobrepasa, y además los ejercicios no le salen y acaba recibiendo más de la cuenta… seguramente no va a durar mucho con ese tipo de entrenamiento. Por eso creo que hay que combinar aprendizajes no estresantes, con otros que tengan un grado de estrés que el alumno pueda gestionar con éxito. Después hay que ir subiendo la dificultad de los ejercicios para que aunque el alumno aprenda, se halle siempre al borde del estrés que puede manejar.
Es cierto, pero eso forma parte de la depuración de la clase, una cosa es dar clases amenas ''para todos los publicos'' mas en forma de consejos, recomendaciones y todos hacemos un poco de ejercicio y nos divertimos, ya que de todos modos si les exiges un poco vas a quedarte solo en la clase, y la otra muy distinta es preparar de verdad a un grupo de personas que saben que vienen a aprender a hacer daño y estan personalmente dispuestos y compromitos a sufrir por su objetivo. Es cruel pero en esa clase el que tiene capacidades inferiores, poca comprensión y actitud derrotista debe ser eliminado, eso lleva aplicandose en toda arte marcial occidental o oriental antigua y en cualquier ejercito, el medio es mantener un nivell de estress que este por encima de los que solo lastraran al grupo.
Y aunque sea impopular en estos dias de aceptación y valores compasivos, yo estoy a favor de esa eliminación natural, me esforzaré en subir el nivel de cualquier alumno por poco cualificado que esté si tiene voluntad, pero si no la tiene, directamente le quiero fuera de clase.
Ejemplo, un combate de contacto no del todo pleno, pero que los golpes ya empiezan a escocer entre un alumno normal y un obeso torpe sin qualidades, que no se esfuerza ni tiene voluntad.
Mal- El alumno normal tiene consideración por el otro, no le golpea duro ni se impone.
Explicación: El alumno normal no esta aprendiendo nada, mas bien al contrario, adquiere malos habitos, se pone barreras mentales de contenerse y el pessimo costumbre de empatizar al enemigo, el mal alumno al ser tratado distinto, aprende a mostrar su condición de debil y a buscar ese trato, también adquiere una percepción incorrecta de si mismo y puede creerse capaz en una situacion real, parte de la responsabilidad de lo que le ocurra será tuya por consentir la debilidad en la clase.
Bien- El alumno normal no tiene compasión alguna, le elimina y derrumba cuantas veces sean.
Explicación: El alumno normal aprende a reducir su empatia, a tratar cualquier oponente como un objetivo, a no dudar y que el peligro debe ser eliminado sea en la forma que sea. El mal alumno adquiere una correcta percepción de si mismo, y si tiene verdadera voluntad, ahora tendrá la oportunidad de reflexionar y mejorar, a lo cual debe asistirle el instructor de la mejor forma que sepa. Si carece de ese interés real y esa voluntad, es mejor para todos y para el mismo que se vaya.
Por otra parte opino que una excesiva desensibilización del alumno hacia el estrés o el uso de la violencia, lo vuelve, a largo plazo, agresivo, prepotente y pendenciero.
Eso también es responsabilidad del instructor que no ocurra, debe enseñar a separar las cosas y sensibilizar correctamente que la violencia es siempre la opción mala, recordar las consecuencias fisicas y legales, el disgusto por la gente querida, dar ejemplos etcetera... Los alumnos deben comprender el dolor y la desgracia que son capaces de traer y recibir con la violencia, de forma que solo se planteen usarla cuando no hacerlo sea aún peor.
Y en ese sentido he visto, y he tenido instructores y maestros muy malos, unos totalmente absortos en la fantasia samurai del honor y un orgullo insano y peligroso, y otros autenticos macarras que potencian la agresividad y la ''hombria'' asi que mas que estilo y disciplina es el profesor que te toque.