A los "indegenistas" habría que recordarles que Bartlolomé de las Casas fue cura y como la Iglesia fue la priméra en defender los derechos de los indios frente a los encomenderos que negaban su condición humana para mejor explotarlos. Las misiones fueron lugares donde se llevaron a cabo los experimentos sociales más avanzados, inspirados en las utopías renacentistas, y algunas de ellas se convirtieron en verdaderos falansterios. Claro que, privaron a los aztecas del placer de comerse a los niños de otras tribus criados en jaulas y a los incas del de arrancar la piel vivos a sus enemigos, secarla con cenizas y bailar con ella puesta, aparte de otras hermosas costumbres folkloricas que, no nos engañemos, ya habían erradicado en Europa; donde los aguafiestas de los curas habían acabado con la bella costumbre celta de quemar vivos a sus esclavos y prisioneros dentro de la efigie de un dios.
Así podríamos seguir poniendo lo bueno y lo malo de la religión en la balanza de la historia y habría de todo en abundancia. Sobre lo que es bueno y malo hay siempre mucho que hablar y poco que acordar.
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La iglesia siempre ha tenido un papel civilizador y de moderación de las costumbres. Hábitos paganos como el de los espartanos de matar a los hijos que nacian con defectos, también practicado por los romanos que tiraban a esos niños desde lo alto de la Roca Tarpeya, desaparecieron por la presión de la Iglesia. Igualmente, el espectáculo pagano del circo romano, donde se asistía a verdaderas aberraciones fué sustituido por el de las carreras de caballos. Durante mil años, la diversión favorita de los bizantinos fue el Hipódromo.
En cuanto a la colonización de América, primero nos planteamos si teniamos derecho a invadir y colonizar ese continente. Carlos I mandó convocar a un comité de expertos para que llegaran a una conclusión sobre si era lícita dicha invasión. Los motivos religiosos y de conversión de los indígenas se tuvieron en consideración y fueron rechazados: No se podía invadir un pais ajeno porque tuviese una fe distinta a la nuestra. Al final el filósofo jesuita Francisco Suárez planteó la doctrina del ius libre commercii. Los seres humanos tienen derecho a viajar y comerciar libremente por el mundo. Los imperios mesoamericanos precolombinos no nos dejan entrar en sus dominios, luego es una razón para invadirlos.
Dicho sea de paso, el Imperio español fue el primero -y único- que se planteó la legalidad de invadir o colonizar un pais. Digo Imperio "español" pero no nos llamemos a engaño: tanto Canarias como América fueron descubiertas por la Corona de Castilla y colonizadas por un Imperio multinacional y planetario, que casualmente tuvo su centro en Madrid. Todavia no se había inventado eso de España como Estado. El concepto de "Estado español" lo aportaron los reyes borbones por influencia del pensamiento absolutista francés.
En América nos tropezamos con dos tipos de sociedades:
-Por un lado cazadores-recolectores, con los que convivimos (caso de los indios de las praderas) y educamos mediante un sistema de misiones que luego fueron el embrión de grandes centros urbanos yanquis. Enseñamos a grupos como los apaches a perdonar al prójimo y no torturarlo como diversión, hasta que los yanquis les hicieron volver a sus costumbres guerreras ancestrales al iniciar su exterminio sistematico.
-Por otro, sociedades basadas en el cultivo cerealista (maiz) estratificadas donde una casta superior oprimía a las inferiores. Fue fácil hacerse con el control, dado que las castas superiores estaban en un proceso de degeneración -pasó algo parecido con los británicos y los maharajás hindúes descendientes de los mogoles que dominaban la India. Simplemente desplazamos a la casta dominante y ocupamos su lugar.
En cuanto a las costumbres que comentas, UNO, la verdad es que los conquistadores quedaron absolutamente horrorizados de lo que vieron, y llegaron a la conclusión de que aquella gente era adoradora del diablo, y que limpiar el forro a aquellos gobernantes y sacerdotes paganos era hacer un favor a la población indigena en particular y a la Humanidad en general.
Sobre el tema de las encomiendas, sólo recordar el tema de las reducciones de Paraguay, experimento jesuita de crear sociedades justas y libres, frustrado por esclavistas como el portugués Marqués de Pombal, el mayor defensor de la esclavitud de aquella época, célebre además por su ateísmo y su odio a la Iglesia Católica.
En fin, no quiero extenderme más.
Un saludo.