Estilos suaves. Explicación científica.
Publicado: 26 May 2004 13:44
En un post anterior alguien hacía referencia a la explicación científica de la eficacia del Aikido.
Imaginemos el caso de una proyección, realizada por un lado por un "Sansón", que simplemente te levanta sobre su cabeza con sus manos y te arroja como si fueras un fardo.
Por otro lado, tomamos una de esas proyecciones "imposibles" del Aikido, en las que da la impresión de que es el adversario quien se tira.
En el primer caso, el estudio físico es muy simple. "Sansón" hace una fuerza descomunal, supera la fuerza que la gravedad ejerce sobre ti, te levanta en vilo, poniendo para ello en funcionamiento muchos músculos que no sólo le permiten levantarte sino no perder por ello el equilibrío y posteriormente, sin más colaboración que su propia fuerza te lanza hacia delante. Gracias al influjo de la gravedad, también "caes", pero aquí ya se hace un uso un poco más racional de la fuerza, sumándose en vez de ir en contra.
En el caso de una proyección "técnica" la idea es distinta desde el primer momento. Se puede decir que en todo momento se estará haciendo uso de la ley de la palanca (en el caso anterior, también, pero siempre de un modo bastante desfavorable para el "ejecutor"), buscando en cada momento dos cuestiones primordiales.
1. Utilizar en la mayor cuantía posible, la fuerza del contrincante, sumándose para ello a su movimiento, redirigiéndolo cuando es preciso, pero aportando la menor cantidad de energía mecánica posible. En definitiva, JAMÁS OPONERSE FRONTALMENTE A LA FUERZA DEL AGRESOR Y/O A LA GRAVEDAD.
2. Para llevar a buen puerto una técnica según las premisas del anterior punto, se utilizan continuamente "palancas" que maximicen el efecto de la fuerza en uso (mayoritariamente la del adversario), adaptándose a los continuos cambios.
Esto significa que puesto que se está en movimiento, lo que en un determinado momento dado son el punto de apoyo y el de aplicación perfectos, que no precisan fuerza alguna, al siguiente instante dejan de serlo, lo que nos obliga a cambiarlos. Si esto se hace de forma brusca, es preciso hacer uso de la fuerza, pero si se hace de forma continua y coordinada con la secuencia dinámica, el uso total y continuo de nuestra propia fuerza es muy pequeño.
En condiciones ideales, lo que sucede es que el adversario cae "solo", sin aparente participación por nuestra parte. Esto es sólo cierto desde el punto de vista de aporte de fuerza, pero no desde el punto de vista del uso de apoyos y puntos de aplicación. Es como tirarse por un tobogán. Este no hace "fuerza" pero aun así caes. Eso si, ES un tobogán. Si fuera, por ejemplo, una cama, la caída sería algo más complicada. Nuestra misión es ser en todo instante como ese tobogán y estar siempre en el lugar preciso. Simple pero difícil.
Queda claro entonces que la dificultad en el primer método es la de contar con la suficiente fuerza (algo que viene limitado por la genética y la edad) y en el segundo la habilidad y sensibilidad necesaria para aportar en cada instante el punto de apoyo/aplicación preciso (una auténtica demostración de arte y maestría, al alcance de pocos).
En el primer caso, los movimientos son ámplios y claros, en el segundo, se trata de la concatenación de innumerables micromovimientos, precisos en el espacio y en el tiempo, variables pero a la vez extremadamente precisos. En este segundo caso, la dificultad estriba en la adaptabilidad.
La realidad suele ser por lo general, un punto intermedio entre ambos extremos, pero hay estilos que ya desde sus inicios se decantan más hacia uno de los extremos.
En mi estilo, el TCC, buscamos no oponernos nunca a la fuerza y sumarnos a la dirección en la que la propia fuerza de mi adversario le desequilibra (esta dirección SEMPRE EXISTE, aunque no siempre somos capaces de hallarla o de utilizarla, porque los adversarios tienen la fea cstumbre de no querer perder
). De este modo, sin esfuerzo muscular, llevamos, o mejor dicho, le permitimos llegar a nuestro adversario a una posición de equilibrio extremadamente precario, contando entonces con dos opciones.
a) Proyectar. En este punto, su equlibrio es tan precario (es como estar en la cuerda floja), que cuaquier fuerza, por pequeña que sea, lo rompe y permite proyectarle en cualquier direción que deseemos. Según el caso, lo haremos de forma que su caída sea un simple traspiés (buscando el aprendizaje en el caso de un entrenamiento amistoso) o un guarrazo mortal (buscando fracturas óseas, contusiones graves.., en caso de situación real).
b) Aplicar una fuerza de naturaleza más "percutante", contando con que su precario equilibrio le impide defenderse de forma eficaz. Para ello hemos de encontrar la dirección (nuevamente existe, si aun mantiene un equilibrio inestable, pero equlibrio al fin y al cabo), en la cual la energía cinética de nuestra aplicación de fuerza, no le provoca ninguna caída, sino que ha de absoverla en toda su magnitud el cuerpo del adversario. Para ello buscamos una dirección de rigidez.
Un ejemplo de esto. Una cuerda es muy difícil de romper estrujándola. Esto es por su capacidad para doblarse. Sin embargo hay una única dirección, traccionando sus extremos en sentidos opuestos, que anulan su flexibilidad y la convierten en un "elemento rigido".
Encontrada esta "dirección de rigidez", cualquier fuerza que se aplique en un estado de indefensión por parte del adversario (desequilibrio), será desde molesta a muy severa.
Antonio.
P.D: Me interesan mucho las aportaciones y comentarios tanto "científicos" como "técnicos" que los foreros puedan aportar al tema. Las espero "ansioso"
Aunque me reacción original fue la de pensar que una explicación científica (desde el punto de vista de la física, estática y dinámica), es algo muy complejo, creo que se puede intentar abordar, al menos a grandes rasgos.Yo en la Magia no creo demasiado y me pregunto si x algún lugar existe algún libro que explique los principios de fuerza y movimiento del aikido desde un punto de vista del estudio de la dinámica occidental.
Imaginemos el caso de una proyección, realizada por un lado por un "Sansón", que simplemente te levanta sobre su cabeza con sus manos y te arroja como si fueras un fardo.
Por otro lado, tomamos una de esas proyecciones "imposibles" del Aikido, en las que da la impresión de que es el adversario quien se tira.
En el primer caso, el estudio físico es muy simple. "Sansón" hace una fuerza descomunal, supera la fuerza que la gravedad ejerce sobre ti, te levanta en vilo, poniendo para ello en funcionamiento muchos músculos que no sólo le permiten levantarte sino no perder por ello el equilibrío y posteriormente, sin más colaboración que su propia fuerza te lanza hacia delante. Gracias al influjo de la gravedad, también "caes", pero aquí ya se hace un uso un poco más racional de la fuerza, sumándose en vez de ir en contra.
En el caso de una proyección "técnica" la idea es distinta desde el primer momento. Se puede decir que en todo momento se estará haciendo uso de la ley de la palanca (en el caso anterior, también, pero siempre de un modo bastante desfavorable para el "ejecutor"), buscando en cada momento dos cuestiones primordiales.
1. Utilizar en la mayor cuantía posible, la fuerza del contrincante, sumándose para ello a su movimiento, redirigiéndolo cuando es preciso, pero aportando la menor cantidad de energía mecánica posible. En definitiva, JAMÁS OPONERSE FRONTALMENTE A LA FUERZA DEL AGRESOR Y/O A LA GRAVEDAD.
2. Para llevar a buen puerto una técnica según las premisas del anterior punto, se utilizan continuamente "palancas" que maximicen el efecto de la fuerza en uso (mayoritariamente la del adversario), adaptándose a los continuos cambios.
Esto significa que puesto que se está en movimiento, lo que en un determinado momento dado son el punto de apoyo y el de aplicación perfectos, que no precisan fuerza alguna, al siguiente instante dejan de serlo, lo que nos obliga a cambiarlos. Si esto se hace de forma brusca, es preciso hacer uso de la fuerza, pero si se hace de forma continua y coordinada con la secuencia dinámica, el uso total y continuo de nuestra propia fuerza es muy pequeño.
En condiciones ideales, lo que sucede es que el adversario cae "solo", sin aparente participación por nuestra parte. Esto es sólo cierto desde el punto de vista de aporte de fuerza, pero no desde el punto de vista del uso de apoyos y puntos de aplicación. Es como tirarse por un tobogán. Este no hace "fuerza" pero aun así caes. Eso si, ES un tobogán. Si fuera, por ejemplo, una cama, la caída sería algo más complicada. Nuestra misión es ser en todo instante como ese tobogán y estar siempre en el lugar preciso. Simple pero difícil.
Queda claro entonces que la dificultad en el primer método es la de contar con la suficiente fuerza (algo que viene limitado por la genética y la edad) y en el segundo la habilidad y sensibilidad necesaria para aportar en cada instante el punto de apoyo/aplicación preciso (una auténtica demostración de arte y maestría, al alcance de pocos).
En el primer caso, los movimientos son ámplios y claros, en el segundo, se trata de la concatenación de innumerables micromovimientos, precisos en el espacio y en el tiempo, variables pero a la vez extremadamente precisos. En este segundo caso, la dificultad estriba en la adaptabilidad.
La realidad suele ser por lo general, un punto intermedio entre ambos extremos, pero hay estilos que ya desde sus inicios se decantan más hacia uno de los extremos.
En mi estilo, el TCC, buscamos no oponernos nunca a la fuerza y sumarnos a la dirección en la que la propia fuerza de mi adversario le desequilibra (esta dirección SEMPRE EXISTE, aunque no siempre somos capaces de hallarla o de utilizarla, porque los adversarios tienen la fea cstumbre de no querer perder
a) Proyectar. En este punto, su equlibrio es tan precario (es como estar en la cuerda floja), que cuaquier fuerza, por pequeña que sea, lo rompe y permite proyectarle en cualquier direción que deseemos. Según el caso, lo haremos de forma que su caída sea un simple traspiés (buscando el aprendizaje en el caso de un entrenamiento amistoso) o un guarrazo mortal (buscando fracturas óseas, contusiones graves.., en caso de situación real).
b) Aplicar una fuerza de naturaleza más "percutante", contando con que su precario equilibrio le impide defenderse de forma eficaz. Para ello hemos de encontrar la dirección (nuevamente existe, si aun mantiene un equilibrio inestable, pero equlibrio al fin y al cabo), en la cual la energía cinética de nuestra aplicación de fuerza, no le provoca ninguna caída, sino que ha de absoverla en toda su magnitud el cuerpo del adversario. Para ello buscamos una dirección de rigidez.
Un ejemplo de esto. Una cuerda es muy difícil de romper estrujándola. Esto es por su capacidad para doblarse. Sin embargo hay una única dirección, traccionando sus extremos en sentidos opuestos, que anulan su flexibilidad y la convierten en un "elemento rigido".
Encontrada esta "dirección de rigidez", cualquier fuerza que se aplique en un estado de indefensión por parte del adversario (desequilibrio), será desde molesta a muy severa.
Antonio.
P.D: Me interesan mucho las aportaciones y comentarios tanto "científicos" como "técnicos" que los foreros puedan aportar al tema. Las espero "ansioso"