Lecciones aprendidas de la calle
Publicado: 15 Abr 2005 11:26
He abierto este post sin saber si ha habido algún tema parecido, ya que he utilizado el buscador y no ví nada, y para saber si alguno de vosotros ha tenido peleas en la calle desde que practica artes marciales o deportes de contacto, y si ha utilizado técnicas de su respectivo estilo o simplemente se dejó llevar por el calor del momento.
Creo que a través de nuestras experiencias podemos sacar valiosas lecciones sobre la defensa personal, que suele ser el fin último de muchos de nosotros al entrenar tantas horas en el gimnasio. Por favor abstenerse fantasmadas varias, esto es algo serio. Es interesante contar tanto las veces que se ha salido airoso de una situación comprometida como de las que no. Probablemente aquellos que trabajen en seguridad en discotecas o sitios así tendrán muchísimas anécdotas que contar.
Así, empezaré yo contando lo que me pasó hace cosa de un año. Pues me encontraba en una gasolinera repostando mi ciclomotor desvencijado de 49 cc., cuando al ir a pagar escuché detrás mía un coche que se acercaba con música bacalao a todo trapo. Acto seguido los usuarios del utilitario convenientemente trucado al gusto chani, me gritaron para que terminara de pagar rápido:”¡ IIIllo, paga ya que tenemos prisa !”.
Yo sabía que la cosa no iba por buen camino, así que pago rápido, me pongo el casco de y me dirijo a la moto. A esto que el coche se pone detrás de mi moto aparcada con el motor encendido.
Eran cuatro niñatos que no tenían ni media torta (entre los cuatro) pero lo que si tenían era un subidón de coca increíble, porque eran las 12 de la noche de un miércoles y los ojos como tomates de huerta murciana. A esto que me subo en mi moto dispuesto a arrancar, mientras uno de estos niñatos se baja del coche, se acerca a mí y me increpa, diciéndome que tienen mucha prisa, pero con ese tonillo que solo los depredadores y las hienas carroñeras saben imprimirle a las frases:”es que tenemos musha prisa” (Joder, si sonama como lo de “si nos duele más a nosotros que a ti” de los mafiosos).
Entonces cometí lo que para muchos pudo ser un error (aunque a mí no me lo parece), mostré debilidad, y le dije que lo sentía mucho y que ya me iba (a esto que mido 1,80 m y peso 92 kilos, vamos, que no soy una nena precisamente). Luego cometí lo que sí fue un error imperdonable, le di la espalda al niñato. Nada más hacer esto me metió un collejazo tremendo, eso sí, no sentí nada porque llevaba el casco. En décimas de segundo pensé en girarme con todas mis fuerzas y estamparle en plena sien derecha un casco que llevaba en mi mano, con lo cual lo dejaría seco al capullo, para a continuación salir a todo gas con mi moto de 49 cc por la avda. Kansas City (una avenida bastante larga de Sevilla). Pero también en décimas de segundo pensé que los tres individuos restantes seguro que no se iban a quedar quietos y con el coche en marcha y trucado, lo más seguro es que me alcanzaran y me arrollaran, aparte que yo no sabía si iban desarmados o tenían navajas, pinchos, cadenas, bates de beisball u otros artilugios de diversión varia que suelen llevar en los coches los niñatos estos, no sé si para sentirse más hombres o qué.
El caso es que tragándome el orgullo, lo que hice fue comerme el manotazo en el casco y mi maltrecho orgullo. No sé si actué bien, pero pensé que por mucho ninjutsu, full contact y Capoeira que supiera, lo mejor era salir por patas (por ruedas perdón).
Y hasta aquí mi única experiencia, que no sé si actué bien, lo dejo en vuestras sabias opiniones.
Gracias.
Creo que a través de nuestras experiencias podemos sacar valiosas lecciones sobre la defensa personal, que suele ser el fin último de muchos de nosotros al entrenar tantas horas en el gimnasio. Por favor abstenerse fantasmadas varias, esto es algo serio. Es interesante contar tanto las veces que se ha salido airoso de una situación comprometida como de las que no. Probablemente aquellos que trabajen en seguridad en discotecas o sitios así tendrán muchísimas anécdotas que contar.
Así, empezaré yo contando lo que me pasó hace cosa de un año. Pues me encontraba en una gasolinera repostando mi ciclomotor desvencijado de 49 cc., cuando al ir a pagar escuché detrás mía un coche que se acercaba con música bacalao a todo trapo. Acto seguido los usuarios del utilitario convenientemente trucado al gusto chani, me gritaron para que terminara de pagar rápido:”¡ IIIllo, paga ya que tenemos prisa !”.
Yo sabía que la cosa no iba por buen camino, así que pago rápido, me pongo el casco de y me dirijo a la moto. A esto que el coche se pone detrás de mi moto aparcada con el motor encendido.
Eran cuatro niñatos que no tenían ni media torta (entre los cuatro) pero lo que si tenían era un subidón de coca increíble, porque eran las 12 de la noche de un miércoles y los ojos como tomates de huerta murciana. A esto que me subo en mi moto dispuesto a arrancar, mientras uno de estos niñatos se baja del coche, se acerca a mí y me increpa, diciéndome que tienen mucha prisa, pero con ese tonillo que solo los depredadores y las hienas carroñeras saben imprimirle a las frases:”es que tenemos musha prisa” (Joder, si sonama como lo de “si nos duele más a nosotros que a ti” de los mafiosos).
Entonces cometí lo que para muchos pudo ser un error (aunque a mí no me lo parece), mostré debilidad, y le dije que lo sentía mucho y que ya me iba (a esto que mido 1,80 m y peso 92 kilos, vamos, que no soy una nena precisamente). Luego cometí lo que sí fue un error imperdonable, le di la espalda al niñato. Nada más hacer esto me metió un collejazo tremendo, eso sí, no sentí nada porque llevaba el casco. En décimas de segundo pensé en girarme con todas mis fuerzas y estamparle en plena sien derecha un casco que llevaba en mi mano, con lo cual lo dejaría seco al capullo, para a continuación salir a todo gas con mi moto de 49 cc por la avda. Kansas City (una avenida bastante larga de Sevilla). Pero también en décimas de segundo pensé que los tres individuos restantes seguro que no se iban a quedar quietos y con el coche en marcha y trucado, lo más seguro es que me alcanzaran y me arrollaran, aparte que yo no sabía si iban desarmados o tenían navajas, pinchos, cadenas, bates de beisball u otros artilugios de diversión varia que suelen llevar en los coches los niñatos estos, no sé si para sentirse más hombres o qué.
El caso es que tragándome el orgullo, lo que hice fue comerme el manotazo en el casco y mi maltrecho orgullo. No sé si actué bien, pero pensé que por mucho ninjutsu, full contact y Capoeira que supiera, lo mejor era salir por patas (por ruedas perdón).
Y hasta aquí mi única experiencia, que no sé si actué bien, lo dejo en vuestras sabias opiniones.
Gracias.