Para los principiantes de cualquier arte marcial
Publicado: 31 May 2005 14:27
Hola buenas tardes,
Este escrito me fué de mucha ayuda en mis comienzos y por ello deseo transmitir a los principiantes de cualquier arte marcial (ya que creo que no solamente sirve para mi arte), espero que sea de ayuda en vuestro camino diario como lo fué conmigo y solucione algunas dudas normales para los que se inician en las artes marciales.
EL BAMBÚ JAPONES
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha
requiere de una buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra se impaciente frente a la
semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas:
"¡crece, maldita seas!"...
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:
siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de treinta metros!.
¿tardó sólo seis semanas en crecer? NO.
La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces tratamos de encontrar soluciones rápidas, soluciones apresuradas sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere su tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, cuando aspiramos a resultados en corto plazo, abandonamos súnitamente justo cuando ya estábamos a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustante.
En estos momentos (que todos tenemos),
recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que - en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos -, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos
creciendo, estamos madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptíblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.
El triumfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia,
es también un proceso de bendecir a la Madre Tierra, a las semillas, al agua que lo nutre, al aire que lo vitaliza y al Sol que le llena de mucha energía y fortaleza.
Autor desconocido...
Entrenar, entrenar y seguir entrenando, como si fuera el último entreno.
Un saludo
Buffu ikkan
Este escrito me fué de mucha ayuda en mis comienzos y por ello deseo transmitir a los principiantes de cualquier arte marcial (ya que creo que no solamente sirve para mi arte), espero que sea de ayuda en vuestro camino diario como lo fué conmigo y solucione algunas dudas normales para los que se inician en las artes marciales.
EL BAMBÚ JAPONES
No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha
requiere de una buena semilla, buen abono y riego constante.
También es obvio que quien cultiva la tierra se impaciente frente a la
semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas:
"¡crece, maldita seas!"...
Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes:
siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente.
Durante los primeros meses no sucede nada apreciable.
En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.
Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de sólo seis semanas la planta de bambú crece ¡más de treinta metros!.
¿tardó sólo seis semanas en crecer? NO.
La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.
Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Sin embargo, en la vida cotidiana, muchas veces tratamos de encontrar soluciones rápidas, soluciones apresuradas sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que éste requiere su tiempo.
Quizás por la misma impaciencia, cuando aspiramos a resultados en corto plazo, abandonamos súnitamente justo cuando ya estábamos a punto de conquistar la meta.
Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado.
De igual manera es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo.
Y esto puede ser extremadamente frustante.
En estos momentos (que todos tenemos),
recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que - en tanto no bajemos los brazos -, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos -, si está sucediendo algo dentro nuestro: estamos
creciendo, estamos madurando.
Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptíblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice.
El triumfo no es más que un proceso que lleva tiempo y dedicación.
Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros.
Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia,
es también un proceso de bendecir a la Madre Tierra, a las semillas, al agua que lo nutre, al aire que lo vitaliza y al Sol que le llena de mucha energía y fortaleza.
Autor desconocido...
Entrenar, entrenar y seguir entrenando, como si fuera el último entreno.
Un saludo
Buffu ikkan
