¿Quién dijo que la `brucexplotation´ estaba muerta?
Publicado: 19 Ago 2005 00:30
Hola a todos:
¿Alguien pensaba que en pleno siglo XXI la brucexplotation había desaparecido? Pues no, amigos, todavía existen productores con suficientes redaños para seguir explotanto el filón. Y si no que se lo pregunten al triunvirato formado por el infame Joseph Lai, padrino de la serie B hongkonesa, George Lai, hermano menor de éste, y Ricky Wong Ga Kui, especialista en categoría III. Juntos han decidido apostar sufiente dinero en un remake de la inolvidable Big Boss (1971), de Lo Wei -y con Bruce Lee debutando en el papel protagónico-, recurriendo a la siempre ecléctica compañía IFD Films and Arts Ltd., a quien debemos, entre otras, Miraculous Flower (1981), wu xia pien de admirable calidad, pese a estar dirigido por Godfrey Ho Chi Keung. El resultado no tiene desperdicio: Big Boss Untouchable (2002). No han sido, desde luego, originales.
Aquí las riendas de dirección las toma Kant Leung Wang Fat, un cineasta primerizo que sorprendió a propios y ajenos, por su excelente trabajo en la tragicómica How To Get Rich By Feng Shui? (1998), la terrorífica The Demon's Baby (1998), la violenta Violent Cop (2000) y el trhiller Ultimatum (2001). La fórmula no puede ser más sencilla: Dragon Sek, un sosias de Bruce Lee, interpreta a Lionel (curioso nombre, ¿verdad?), un luchador cuya alma permanece atribulada por el secuestro de su esposa, busca su rastro en una ciudad, ambientada en el Shanghai de 1930, dominada por la corrupción de un hombre sin escrúpulos, Tang Wei (Ben Ng Ngai Cheung).
Para ganarse la vida, Lionel debe trabajar en un restaurante, regentado por Li Fao (Karen Cheung), que lamenta que parte de sus mejores camareros hayan abandonado su trabajo para ponerse bajo las órdenes de Wei, en sus numerosos negocios de prostitución, juegos y drogas. Li desea apartar del opio a su hermano (Karel Wong Chi Yeung), un toxicómano de buen corazón, aunque la empresa puede poner en peligro su vida.
Pero Lionel, pese a la promesa que le hizo a su difunta madre de no pelear bajo ningún concepto, se verá obligado a utilizar los puños...
Las coreografías, diseñadas por el advenedizo Willie Ho, son entretenidas. Lástima que Kant Leung quiera presentarnos a Dragon Sek como el nuevo Bruce Lee, que se pasa mitad de la película imitando los gestos de el Pequeño Dragón, y a Karen Cheung como la sustituta de Angela Mao Ying. Rodadas con cierta pericia, resulta incomprensible la falta de tacto al montarlas en una sucesión vertiginosa de cambios de plano, que no hacen sino provocar cierto desagrado en el espectador.
Pues eso: que la brucexplotation está más viva que nunca.

Un saludo,
Fer
¿Alguien pensaba que en pleno siglo XXI la brucexplotation había desaparecido? Pues no, amigos, todavía existen productores con suficientes redaños para seguir explotanto el filón. Y si no que se lo pregunten al triunvirato formado por el infame Joseph Lai, padrino de la serie B hongkonesa, George Lai, hermano menor de éste, y Ricky Wong Ga Kui, especialista en categoría III. Juntos han decidido apostar sufiente dinero en un remake de la inolvidable Big Boss (1971), de Lo Wei -y con Bruce Lee debutando en el papel protagónico-, recurriendo a la siempre ecléctica compañía IFD Films and Arts Ltd., a quien debemos, entre otras, Miraculous Flower (1981), wu xia pien de admirable calidad, pese a estar dirigido por Godfrey Ho Chi Keung. El resultado no tiene desperdicio: Big Boss Untouchable (2002). No han sido, desde luego, originales.
Aquí las riendas de dirección las toma Kant Leung Wang Fat, un cineasta primerizo que sorprendió a propios y ajenos, por su excelente trabajo en la tragicómica How To Get Rich By Feng Shui? (1998), la terrorífica The Demon's Baby (1998), la violenta Violent Cop (2000) y el trhiller Ultimatum (2001). La fórmula no puede ser más sencilla: Dragon Sek, un sosias de Bruce Lee, interpreta a Lionel (curioso nombre, ¿verdad?), un luchador cuya alma permanece atribulada por el secuestro de su esposa, busca su rastro en una ciudad, ambientada en el Shanghai de 1930, dominada por la corrupción de un hombre sin escrúpulos, Tang Wei (Ben Ng Ngai Cheung).
Para ganarse la vida, Lionel debe trabajar en un restaurante, regentado por Li Fao (Karen Cheung), que lamenta que parte de sus mejores camareros hayan abandonado su trabajo para ponerse bajo las órdenes de Wei, en sus numerosos negocios de prostitución, juegos y drogas. Li desea apartar del opio a su hermano (Karel Wong Chi Yeung), un toxicómano de buen corazón, aunque la empresa puede poner en peligro su vida.
Pero Lionel, pese a la promesa que le hizo a su difunta madre de no pelear bajo ningún concepto, se verá obligado a utilizar los puños...
Las coreografías, diseñadas por el advenedizo Willie Ho, son entretenidas. Lástima que Kant Leung quiera presentarnos a Dragon Sek como el nuevo Bruce Lee, que se pasa mitad de la película imitando los gestos de el Pequeño Dragón, y a Karen Cheung como la sustituta de Angela Mao Ying. Rodadas con cierta pericia, resulta incomprensible la falta de tacto al montarlas en una sucesión vertiginosa de cambios de plano, que no hacen sino provocar cierto desagrado en el espectador.
Pues eso: que la brucexplotation está más viva que nunca.

Un saludo,
Fer
