Historia de Ricky, ¡oh, yeah!
Publicado: 23 Sep 2005 18:47
Hola, cinéfagos de pro:
Os prometí una reseña como Dios manda de Historia de Ricky (Story of Ricky, 1991), probablemente la película más splatter jamás rodada por la maquinaria cinematográfica hongkonesa. Así, pues, como me precio de ser un hombre de palabra, he aquí mis comentarios (estructurados en partes, para que nadie proteste por su extensión):
¿Quién no se quedó boquiabierto la primera vez que vio el tráiler de Historia de Ricky (Story of Ricky, 1991), por gentileza de la editora barcelonesa Manga Films? No cabe duda que el filme del prestigioso cineasta Nam Nai Choi (Killer's Nocturn, 1987) supuso indefectiblemente un punto de inflexión en la categoría III -por su excelente combinación de Artes Marciales, gore, drama carcelario y ciencia ficción-, deparando uno de los espectáculos cinematográficos más aplaudidos, exitosos e impactantes de la historia de el Noveno Arte hongkonés. A ello ayuda no sólo una adaptación fidelísima del manga Rikki-Oh (1988), con guión de Masahiko Takajo y dibujo de Tetsuya Saruwatari, sino también un reparto de envergadura, en el que destacan Louis Fan Siu Wong, William Ho Ka Kui, Yukari Oshima, Gloria Yip Wan Yi y Wong Chi Keung.
Corre el año 2001, los países capitalistas han privatizado las instituciones gubernamentales. Las prisiones son negocios lucrativos privados... Tras este breve prólogo (que se repetirá grosso modo minutos más tarde), intercalado en unas secuencias de un furgón policial que transporta a varios presos a una penitenciaría, la película pasa a presentarnos a su héroe, Rikki-Oh (Fan Siu Wong), un fornido joven, experto en Chi Kung y Kung Fu del Sur de China, que ha sido condenado por un homicidio sin premeditación y agresión, y que tiene incrustadas balas en su pecho. Cuando debe pasar por un detector de metales, con objeto de que los guardias de la prisión verifiquen que los nuevos reclusos no portan armas, suena la alarma... Rikki es cacheado y conducido a una máquina de rayos X que arroja una escalofriante realidad: seis proyectiles de pistola permanecen alojados en su cuerpo (!).
A continuación vemos la cruel e inmisericorde ley que impera en la cárcel. Samuel el Capitán (Yeung Hung), en compañía de sus acólitos, Chen Jing y Lam Suet, destroza con una garlopa la cara un débil recluso conocido como Viejo Ma. Pero Rikki no se queda con los brazos cruzados, metiendo la zancadilla al matón, que termina cayendo sobre una tabla con clavos que perfora su mano y cara.


Samuel decide vengarse de ambos reclusos, gracias a los contactos que tiene con el Alcaide de la prisión. De esta forma, el Viejo Ma termina suicidándose porque unos guardias corruptos le deniegan la libertad, en tnto que Rikki es atacado por el Zorro, una brutal mole de grasa que hace retumbar el suelo a su paso. El héroe logra matar al asesino y a Samuel. Es entonces cuando se presenta el Líder del Ala Norte, Oscar (Frankie Chin Chi Leung), un impresionante culturista con su cuerpo tatuado de dragones, que interpela a Rikki por sus violentas acciones. La prisión está dividida en 4 alas, dominadas por la Pandilla de los Cuatro –un andrógino aficionado al cultivo de opio, un enano capaz de lanzar dardos mortales y un poderoso gigantón malencarado-; Oscar es uno de sus integrantes, dedicándose a mantener las reglas tácitas de la cárcel en el Ala Norte.
La vida del protagonista da un nuevo giro al entrevistarse con un nuevo personaje, Dan (Fan Mei Sheng), el ayudante del Alcaide, un peligroso comilón rollizo, con un ojo de vidrio (donde guarda gránulos psicotrópicos) y una prótesis manual con forma de garfio doble móvil. Sus métodos de interrogatorio son expeditivos: en su primera toma de contacto golpea y dispara al héroe, con el fin de saber cuáles son las verdaderas razones que lo han conducido al penal. Rikki sale incólume gracias a las AA.MM. que le enseñó su tío (Tetsuro Tamba).


(continuará...)
Un saludo,
Fer
Os prometí una reseña como Dios manda de Historia de Ricky (Story of Ricky, 1991), probablemente la película más splatter jamás rodada por la maquinaria cinematográfica hongkonesa. Así, pues, como me precio de ser un hombre de palabra, he aquí mis comentarios (estructurados en partes, para que nadie proteste por su extensión):
¿Quién no se quedó boquiabierto la primera vez que vio el tráiler de Historia de Ricky (Story of Ricky, 1991), por gentileza de la editora barcelonesa Manga Films? No cabe duda que el filme del prestigioso cineasta Nam Nai Choi (Killer's Nocturn, 1987) supuso indefectiblemente un punto de inflexión en la categoría III -por su excelente combinación de Artes Marciales, gore, drama carcelario y ciencia ficción-, deparando uno de los espectáculos cinematográficos más aplaudidos, exitosos e impactantes de la historia de el Noveno Arte hongkonés. A ello ayuda no sólo una adaptación fidelísima del manga Rikki-Oh (1988), con guión de Masahiko Takajo y dibujo de Tetsuya Saruwatari, sino también un reparto de envergadura, en el que destacan Louis Fan Siu Wong, William Ho Ka Kui, Yukari Oshima, Gloria Yip Wan Yi y Wong Chi Keung.
Corre el año 2001, los países capitalistas han privatizado las instituciones gubernamentales. Las prisiones son negocios lucrativos privados... Tras este breve prólogo (que se repetirá grosso modo minutos más tarde), intercalado en unas secuencias de un furgón policial que transporta a varios presos a una penitenciaría, la película pasa a presentarnos a su héroe, Rikki-Oh (Fan Siu Wong), un fornido joven, experto en Chi Kung y Kung Fu del Sur de China, que ha sido condenado por un homicidio sin premeditación y agresión, y que tiene incrustadas balas en su pecho. Cuando debe pasar por un detector de metales, con objeto de que los guardias de la prisión verifiquen que los nuevos reclusos no portan armas, suena la alarma... Rikki es cacheado y conducido a una máquina de rayos X que arroja una escalofriante realidad: seis proyectiles de pistola permanecen alojados en su cuerpo (!).
A continuación vemos la cruel e inmisericorde ley que impera en la cárcel. Samuel el Capitán (Yeung Hung), en compañía de sus acólitos, Chen Jing y Lam Suet, destroza con una garlopa la cara un débil recluso conocido como Viejo Ma. Pero Rikki no se queda con los brazos cruzados, metiendo la zancadilla al matón, que termina cayendo sobre una tabla con clavos que perfora su mano y cara.


Samuel decide vengarse de ambos reclusos, gracias a los contactos que tiene con el Alcaide de la prisión. De esta forma, el Viejo Ma termina suicidándose porque unos guardias corruptos le deniegan la libertad, en tnto que Rikki es atacado por el Zorro, una brutal mole de grasa que hace retumbar el suelo a su paso. El héroe logra matar al asesino y a Samuel. Es entonces cuando se presenta el Líder del Ala Norte, Oscar (Frankie Chin Chi Leung), un impresionante culturista con su cuerpo tatuado de dragones, que interpela a Rikki por sus violentas acciones. La prisión está dividida en 4 alas, dominadas por la Pandilla de los Cuatro –un andrógino aficionado al cultivo de opio, un enano capaz de lanzar dardos mortales y un poderoso gigantón malencarado-; Oscar es uno de sus integrantes, dedicándose a mantener las reglas tácitas de la cárcel en el Ala Norte.
La vida del protagonista da un nuevo giro al entrevistarse con un nuevo personaje, Dan (Fan Mei Sheng), el ayudante del Alcaide, un peligroso comilón rollizo, con un ojo de vidrio (donde guarda gránulos psicotrópicos) y una prótesis manual con forma de garfio doble móvil. Sus métodos de interrogatorio son expeditivos: en su primera toma de contacto golpea y dispara al héroe, con el fin de saber cuáles son las verdaderas razones que lo han conducido al penal. Rikki sale incólume gracias a las AA.MM. que le enseñó su tío (Tetsuro Tamba).


(continuará...)
Un saludo,
Fer







