Se obsserva en este texto que hay una crítica muy marcada, en cuanto a la interpretación que se hace en la isla del Chuan Fa.
Existen otros textos atendiendo esta misma crítica, pero este me parece de mucha utilidad para comprender este punto de vista, porque esta muy bien escrito y contiene reseñas históricas bastante detalladas acerca del traspaso de los chuan a los katas.
Por ciertro hay cosas que son discutibles como la ilusoria division del ki sicológico con el ki fisiológico que se hace en el inicio.
No estoy de acuerdo con ello en lo general.
Las misma idea de yin y yang, complementos que se sincronizan, lo demuestra.
También puede ser discutible la denominación de "desvirtuación" ante los cambios que se producen, que lógicamente también pueden ser denominados como "adaptaciones naturales".
Aunque también el texto deja la posibilidad de excepciones:o
La conformación sumatoria del chin na, los 18 ejercicios de Bodhidarma, y la antigua acupuntura, junto al pensamiento de Confuccio, Lao Tse y el Budismo, es cosa conocida, solo que faltaría agregar las técnicas venidas desde fuera de los templos.
Los cambios okinawenses:
En Okinawa ocurre una simplificación de las técnicas, búsqueda de la técnica lineal, producto de necesidades muy particulares.
Mayor utilización del puño cerrado, bloqueos mas directos y menos tangenciales, marcada separación de la defensa y el contragolpe, es decir defensa y contragolpe en dos tiempos, y no en uno como solía ocurrir en el chuan fa.
Aparición del hikite (puño a la cadera) aunque se entiende que esto también se hacia en el chuan fa, se dice que en karate okinawense se hace muy manifiesto.
Diferenciación del efecto del golpe.
Aquí hay algo muy interesante y que también se ha visto en otros textos(Bruce Lee)
Mientras en los chuan chinos se busca un efecto de látigo en el kata okinawense este se hace más seco.
Esta diferencia el autor la grafica muy bien.
Se considera que el karate es una prolongación histórica del chuan fa, pero restringida por las circunstancias.
Los movimientos se hacen menos circulares, más rectos y cortos.
Se considera que lo que daña no es el uso de la mano abierta sino las imbecilidades producto de la deportivización.
Finalmente se llama a arriar la bandera del estilo, dejando de lado las vanidades y que karate-do sea un camino.
Con sus cosas discutibles que no son muchas, me parece un buen texto.
Gracias a Héctor por compartirlo con nosotros.
Paul