LAS MENTIRAS VERTIDAS SOBRE WANG FUMIN
Publicado: 21 Abr 2003 23:49
SOBRE LA VERDAD DE FUMIN WANG GUO
Mi nombre es ANGEL MESA LÓPEZ y soy discípulo del Maestro FUMIN WANG GUO.
He creído necesario comenzar así porque hoy en día es muy común en los foros y chats, así como en algunas publicaciones especializadas (aunque en estas en menor medida) el verte tu opinión acerca de un tema o de otro enarbolando la bandera de ese principio tan democrático que es la libertad de expresión, pero eso sí, encubriendo de manera cobarde tu identidad tras el parapeto de un seudónimo, o incluso de forma más vil utilizando a terceros como carne de cañón mientras nuestra imagen de persona educada y cabal queda a buen recaudo.
Con demasiada frecuencia se tiende a confundir la libertad de expresión con la licencia de corso para vilipendiar a todo aquel que se interponga en el camino de nuestros intereses económicos. Aquí he de recordar a quien se tercie, es decir, a aquellos que visten la careta del seudónimo, que la ley española prevé dos figuras legales, a saber, las injurias y las calumnias.
He hecho mención a los intereses económicos porque al final todo se reduce a la defensa del vil metal, eso sí, engalanada con la supuesta defensa de ese bastión intocable que es la pureza del estilo y de la más añeja y a menudo rancia tradición, confundiendo tradición con inmovilismo.
Y no quiero que se me malinterprete. Cuando hablo de intereses económicos no me refiero al legítimo derecho que tiene todo monitor, instructor o maestro a recibir una remuneración por sus servicios prestados, o a la dedicación exclusiva a la docencia, pues esto permite al profesor dedicar todo su tiempo al perfeccionamiento de la disciplina que enseña y por tanto mejora la calidad de enseñanza.
Al mencionar los intereses económicos me refiero a aquellos que no sólo pretenden vivir de “esto” sino que además intentan implantar una estrategia monopolista de acoso y derribo del rival (y no del colega de profesión).
Cuando a estas personas ven peligrar su cuota de mercado empiezan a desplegar sus legiones con la estrategia del ataque constante, siendo o no verdad lo que se argumente, y a menudo el director que orquesta este despliegue cuasi militar queda en la retaguardia salvaguardando su integridad del fuego enemigo (pues para éste solo existen dos bandos: los que están con él y los que no, sus enemigos) y de los posibles daños colaterales.
Todo el mundo está en su derecho de ejercer la profesión que uno elige para si, pero siempre desde la educación y el respeto. Y si los planteamientos de algún colega de profesión no nos gusta, también estamos en nuestro derecho de expresar nuestro punto de vista, siempre desde la corrección. Pero sobre todo no olvidemos que al público se le puede engañar por un tiempo, sin embargo termina por percatarse de su error, siendo su respuesta más implacable que esos generales de pacotilla. Su respuesta es dejar de asistir a clase y a los cursos.
¿Y a qué viene toda esta parrafada?. No hace mucho en el foro de la página web gestionada y dirigida por Jordi Vilá, así como en el foro de elistas.com se puso en tela de juicio la veracidad de la titulación de mi maestro (Fumin Wang Guo), además de su integridad y calidad de enseñanza. Estas “opiniones” fueron vertidas, casi vomitadas en su mayoría bajo seudónimo, siendo el del foro de Jordi Vilá un tal Joseph.
Este señor no sólo se adjudica el papel de juez sino también el de Verdugo, pues en otra de sus intervenciones opinando sobre otro profesor (independientemente de que nos guste o no lo que enseña o como lo enseña) llega incluso a retarlo. Por un momento me pareció estar asistiendo a una película del viejo oeste.
Pero me temo que detrás de este señor se halla un grupo fáctico que se consideran a si mismos como las vacas sagradas de las artes marciales chinas, considerándose a menudo más chinos que los chinos.
Y no me deja de sorprender que aquellos que un mes utilizan un medio de comunicación para exponer “su verdad” sobre la práctica marcial, critican este mismo medio cuando en él sale un “rival” de profesión. Y que por un lado critiquen los cursos de los demás por ser demasiado cortos y acto seguido en viaje fugaz a China se consigue que el abad de algún templo entre las nubes transmita el conocimiento de este o aquel estilo rubricando no sólo sobre su alma sino sobre el papel su condición de heredero y único representante del mismo.
Recuerdo a estos señores que mal que les pese, mi maestro está respaldado por la Asociación de Wu Shu de Beijing y sus estudios y titulación están avalados por la Asociación de Wu Shu de China y por el gobierno de la República Popular China.
Pero me temo que como suele pasar desgraciadamente, el mal ya está hecho, y por lo tanto demando una rectificación pública de aquello sin ninguna base han vertido estas falacias en la red, y que aquellos medios que permiten que se encapsulen estas opiniones al menos se pronuncien al respecto.
Sin más, se despide atentamente.
Angel Mesa López

Mi nombre es ANGEL MESA LÓPEZ y soy discípulo del Maestro FUMIN WANG GUO.
He creído necesario comenzar así porque hoy en día es muy común en los foros y chats, así como en algunas publicaciones especializadas (aunque en estas en menor medida) el verte tu opinión acerca de un tema o de otro enarbolando la bandera de ese principio tan democrático que es la libertad de expresión, pero eso sí, encubriendo de manera cobarde tu identidad tras el parapeto de un seudónimo, o incluso de forma más vil utilizando a terceros como carne de cañón mientras nuestra imagen de persona educada y cabal queda a buen recaudo.
Con demasiada frecuencia se tiende a confundir la libertad de expresión con la licencia de corso para vilipendiar a todo aquel que se interponga en el camino de nuestros intereses económicos. Aquí he de recordar a quien se tercie, es decir, a aquellos que visten la careta del seudónimo, que la ley española prevé dos figuras legales, a saber, las injurias y las calumnias.
He hecho mención a los intereses económicos porque al final todo se reduce a la defensa del vil metal, eso sí, engalanada con la supuesta defensa de ese bastión intocable que es la pureza del estilo y de la más añeja y a menudo rancia tradición, confundiendo tradición con inmovilismo.
Y no quiero que se me malinterprete. Cuando hablo de intereses económicos no me refiero al legítimo derecho que tiene todo monitor, instructor o maestro a recibir una remuneración por sus servicios prestados, o a la dedicación exclusiva a la docencia, pues esto permite al profesor dedicar todo su tiempo al perfeccionamiento de la disciplina que enseña y por tanto mejora la calidad de enseñanza.
Al mencionar los intereses económicos me refiero a aquellos que no sólo pretenden vivir de “esto” sino que además intentan implantar una estrategia monopolista de acoso y derribo del rival (y no del colega de profesión).
Cuando a estas personas ven peligrar su cuota de mercado empiezan a desplegar sus legiones con la estrategia del ataque constante, siendo o no verdad lo que se argumente, y a menudo el director que orquesta este despliegue cuasi militar queda en la retaguardia salvaguardando su integridad del fuego enemigo (pues para éste solo existen dos bandos: los que están con él y los que no, sus enemigos) y de los posibles daños colaterales.
Todo el mundo está en su derecho de ejercer la profesión que uno elige para si, pero siempre desde la educación y el respeto. Y si los planteamientos de algún colega de profesión no nos gusta, también estamos en nuestro derecho de expresar nuestro punto de vista, siempre desde la corrección. Pero sobre todo no olvidemos que al público se le puede engañar por un tiempo, sin embargo termina por percatarse de su error, siendo su respuesta más implacable que esos generales de pacotilla. Su respuesta es dejar de asistir a clase y a los cursos.
¿Y a qué viene toda esta parrafada?. No hace mucho en el foro de la página web gestionada y dirigida por Jordi Vilá, así como en el foro de elistas.com se puso en tela de juicio la veracidad de la titulación de mi maestro (Fumin Wang Guo), además de su integridad y calidad de enseñanza. Estas “opiniones” fueron vertidas, casi vomitadas en su mayoría bajo seudónimo, siendo el del foro de Jordi Vilá un tal Joseph.
Este señor no sólo se adjudica el papel de juez sino también el de Verdugo, pues en otra de sus intervenciones opinando sobre otro profesor (independientemente de que nos guste o no lo que enseña o como lo enseña) llega incluso a retarlo. Por un momento me pareció estar asistiendo a una película del viejo oeste.
Pero me temo que detrás de este señor se halla un grupo fáctico que se consideran a si mismos como las vacas sagradas de las artes marciales chinas, considerándose a menudo más chinos que los chinos.
Y no me deja de sorprender que aquellos que un mes utilizan un medio de comunicación para exponer “su verdad” sobre la práctica marcial, critican este mismo medio cuando en él sale un “rival” de profesión. Y que por un lado critiquen los cursos de los demás por ser demasiado cortos y acto seguido en viaje fugaz a China se consigue que el abad de algún templo entre las nubes transmita el conocimiento de este o aquel estilo rubricando no sólo sobre su alma sino sobre el papel su condición de heredero y único representante del mismo.
Recuerdo a estos señores que mal que les pese, mi maestro está respaldado por la Asociación de Wu Shu de Beijing y sus estudios y titulación están avalados por la Asociación de Wu Shu de China y por el gobierno de la República Popular China.
Pero me temo que como suele pasar desgraciadamente, el mal ya está hecho, y por lo tanto demando una rectificación pública de aquello sin ninguna base han vertido estas falacias en la red, y que aquellos medios que permiten que se encapsulen estas opiniones al menos se pronuncien al respecto.
Sin más, se despide atentamente.
Angel Mesa López