Vídeo: manejo de 'kerambit'.

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Mensaje por Týr » 30 Mar 2007 17:00

¿Esa que has puesto tiene doble filo?, no lo aprecio en la foto.

No, no tiene doble filo (en una navaja sería peligrosísimo; imagina los tajos que podrías llevarte al cogerla del bolsillo y tratar de abrirla). Lo cual lo hace doblemente interesant ya que, tanto por longitud de hoja, como por ausencia de mecanismos de apertura automática y filo simple, es un arma perfectamente legal por estos lares. 8)

petreo
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Mensaje por petreo » 30 Mar 2007 17:24

Gracias de nuevo Tyr.

Un saludo.

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Mensaje por Týr » 30 Mar 2007 20:23

Exacto, esas otras con el agujero en el centro son como la garra de oso que tengo, muy chiquitina , con su fundita y su cadena ideal para llevar colgada del cuello bajo la ropa para desenfundar facilmente en caso de necesidad .

Hemos creado un monstruo. Mwahahahahaha... :vamp: :vamp: :vamp:

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Mensaje por Týr » 30 Mar 2007 20:27

Gracias de nuevo Tyr.

A mandar, compañero. :wink:

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Mensaje por MAET » 30 Mar 2007 22:24

Týr escribió:Exacto, esas otras con el agujero en el centro son como la garra de oso que tengo, muy chiquitina , con su fundita y su cadena ideal para llevar colgada del cuello bajo la ropa para desenfundar facilmente en caso de necesidad .

Hemos creado un monstruo. Mwahahahahaha... :vamp: :vamp: :vamp:
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Mensaje por BIOlencia » 01 Abr 2007 17:39

Týr escribió: como por ausencia de mecanismos de apertura automática y filo simple, es un arma perfectamente legal por estos lares. 8)

---> Sin venir demasiado a cuento y quien sabe porque extraña motivacion, hoy voy a hacer una aportacion despues de muchisimo tiempo sin postear en el foro (que sigo, pero en la distancia):

Yo he visto multas por cuchillos de mantequilla.

Si al señor madero se le pone de las gonadas te va a quitar el juguete y te va a clavar los 300 lemures minimos (en Madrid ya andaban poniendo 450 la ultima vez que vi una) sin que por mucho que te empeñes puedas hacer demasiado para remediarlo (ni en el recurso siquiera). Explicarle que es una herramienta de trabajo imprescindible creo que solo es algo asequible para señores respetables y muy afectos al regimen ;).

Y es que la ley no solo preve unas caracteristicas tecnicas sino el hipotetico uso que el señor decomisante intuya que vayas a darle.

Ahora, bonitos son un ratazo los cabrones :)
ESTAMOS GENETICAMENTE CONDENADOS A SER FELICES

petreo
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Mensaje por petreo » 01 Abr 2007 18:27

Hay que distinguir la infracción administrativa por tenencia de armas ilicita del posible delito de tenencia igualmente ilicita.

El problema es que el codigo penal no contempla una descripción pura de este delito y debe completarse con el reglamento de armas .se trata de una ley penal en blanco, es decir, el codigo no contempla una conducta de manera plena y hay que interpretar el codigo penal a la luz de una norma de caracter inferior como es un reglamento, con todos los problemas de constitucionalidad que ello plantea.

A los versados en Derecho, y a los que no lo son pero tienen interés y paciencia les pego un estudio de este delito (repito: del delito de tenencia ilicita, no de la infracción administrativa). Suerte. y perdón por el tocho.

1. Introducción.
El Código Penal de 1995 dedica la sección primera del capítulo V del título XXIII (Delitos contra el orden público) a la tenencia, tráfico y depósito de armas, municiones o explosivos. El primero de sus artículos, el 563, que va a ser objeto de estudio en estas páginas se refiere a la tenencia de armas prohibidas en los siguientes términos: "La tenencia de armas prohibidas y la de aquellas que sean resultado de la modificación sustancial de las características de fabricación de armas reglamentadas, será castigada con la pena de prisión de uno a tres años."
La legislación española ha limitado a lo largo de su historia, ya sea penal o administrativamente la tenencia y porte de armas, a diferencia de otros países como los Estados Unidos Mexicanos 1 o los Estados Unidos de América del Norte, donde esta tenencia y porte se configura como un derecho fundamental2 amparado por la constitución3.
Dos son las notas que cabe destacar de entrada: en primer lugar que el artículo 563 no tiene precedente en el Código Penal de 1973, puesto que el artículo 2544 del mencionado texto legal no distinguía entre armas prohibidas y armas reglamentadas, sancionando con igual pena unas y otras5. Y en segundo lugar que desaparece ahora también "la distinción entre la tenencia fuera del propio domicilio (necesitada de guía y licencia) y la posesión de arma en propio domicilio sin la correspondiente guía de pertenencia"6.
Pero sin lugar a dudas la cuestión fundamental de este artículo es que se ha configurado como una norma penal en blanco que conlleva en los términos expuestos una deslegalización de la materia, por lo que pudiera llegar a ser considerada inconstitucional por la infracción de la reserva de ley orgánica7.
Pero los problemas no derivan únicamente de la deslegalización de la materia, sino también del alcance que ha querido dar el legislador a esta remisión reglamentaria y, en definitiva, a las conductas que finalmente acaban tipificadas y por ello penadas con el artículo 563 del Codigo Penal.
Se puede considerar que falta uno de los elementos fundamentales para que pueda considerarse constitucional el uso de la ley penal en blanco y es la certeza, porque posiblemente no se de en el mencionado artículo la suficiente concreción de lo que resulta penado.
A todas estas cuestiones nos referiremos en las páginas siguientes, no sin antes examinar los antecedentes históricos del artículo 563 y el debate parlamentario previo a la aprobación del CP de 1995 que llevó a su tipificación tal y como ha quedado finalmente redactada y cuyo estudio resulta útil sobre todo para determinar si el artículo 563 se refiere también o no a armas que no sean de fuego, si se refiere solo a la tenencia y no a su uso y si este uso es simple exhibición o además supone el manejo del arma.


Debate parlamentario.
El análisis del debate parlamentario sobre este artículo es particularmente importante para la interpretación auténtica del mismo y muy especialmente para delimitar el alcance de la remisión que el texto del artículo 563 hace a la legislación especial. Resulta fundamental saber si el legislador cuando redactó la ley se refería únicamente a la tenencia de armas de fuego prohibidas o a todo tipo de armas prohibidas sean de fuego o blancas o incluso de artes marciales.
En septiembre de 1994 se presentó en el Congreso de los Diputados el proyecto de Ley Orgánica de Código Penal. En su artículo 552 se establecía que "La tenencia de armas prohibidas y la de aquellas que sean resultado de la modificación sustancial de las armas reglamentadas será castigada con la pena de prisión de uno a tres años"15. Es exactamente la misma redacción que ha acabado teniendo el Art. 563 delo Código Penal de 1995.
Durante su tramitación parlamentaria en el Congreso se presentó una enmienda16, que pretendía que el mencionado artículo se refiriera únicamente a las armas de fuego. Según el defensor de la enmienda17 "no concurren circunstancias de peligrosidad suficientes para la consideración de la conducta como delictiva por la mera posesión de armas que no sean de fuego prohibidas. No concurren esas circunstancias objetivas de peligrosidad, y no merece un reproche punitivo tan intenso como el que aquí se consigna, la posesión de armas prohibidas que no sean de fuego. Es una argumentación fácil de aceptar, entre otras cosas por la abundancia de posesión. ¿Quién no tiene en su casa un arma de fuego que pueda estar reglamentariamente prohibida, Señor Presidente? Hay que andar con mucho cuidado cuando se tipifica este tipo de conductas, cuando estadísticamente son tan abundantes en la población".
A esto, el defensor de la Ponencia manifestó que "no compartimos el criterio de que no merezca reproche penal la tenencia de otro tipo de armas que no sean las de fuego. Es verdad que hay armas prohibidas que no son de fuego cuyo peligro potencial es mayor, si cabe, que el de la tenencia de armas de fuego"18.
Así fue rechazada la enmienda en comisión y no se mantuvo en el Pleno.
Sin embargo en el Senado se planteó de nuevo19, sin llegar a ser defendida. No se mantuvo en el pleno.
En definitiva que el artículo 552 no se modificó en nada durante su tramitación parlamentaria, tan sólo en su numeración, que pasó a ser 563.
De este debate extraemos las siguientes conclusiones:
1. Que la expresión armas prohibidas no es casual y por tanto el legislador ha dispuesto que también debería considerarse constitutivo de delito la tenencia de armas prohibidas que no sean de fuego.
2. Que esta consideración no se ha hecho hasta las últimas consecuencias. De hecho da la impresión que se ha ventilado con un simple "hay armas que no son de fuego que son potencialmente más peligrosas", cerrando de esta manera el paso a cualquier otra consideración. Y en particular qué se entiende por potencialmente más peligrosa, la tenencia o el uso, y qué armas son más peligrosas, las que están en el catálogo de armas prohibidas, por ejemplo los xiriquetes o las que no están, por ejemplo las hachas de cocina.
3. Nada se ha hablado de la remisión reglamentaria del artículo 563. No se han ofrecido ni a título de ejemplo las armas no de fuego cuya tenencia sería constitutiva de delito y por tanto es posible, incluso, que el legislador no haya tenido presente el verdadero alcance del Art. 563.
4. Se ha rescatado una legislación de armas de la época de Carlos III, tal y como hemos visto en la evolución histórica, sin prácticamente ningún antecedente en nuestros Códigos Penales a excepción del de 1822, que bien poca vigencia tuvo. De esta manera podemos referirnos a la legislación actual de armas prohibidas como el título del artículo de ENRIQUE DE BENITO: "Antiguallas penales desenterradas del polvo de los archivos, redimidas del olvido del tiempo y añadidas y remozadas ahora con glosas diversas"20.
4. Bien Jurídico Protegido.
Del mismo modo que en el apartado anterior, el análisis del bien jurídico protegido y la delimitación del mismo nos puede ayudar a concretar el tipo de conductas que se consideran prohibidas por el artículo 563 del Código Penal. Y saber si basta la mera tenencia o se exige además que pueda ser peligrosa o se porte con la intención de causar lesiones o daños, o en lugares públicos, o se use efectivamente.
Para el estudio del bien jurídico en el delito de tenencia de armas prohibidas, en primer lugar debemos plantearnos si podemos transplantar la construcción doctrinal realizada para el delito de tenencia ilícita de armas, sin más, o por el contrario debemos considerar que este delito protege bienes jurídicos diferentes, al tratarse de delitos diferentes.
Como pone de manifiesto SEGRELLES DE ARENAZA en el delito de tenencia ilícita de armas la doctrina se divide entre aquellos (DÍAZ-MAROTO) que consideran que el bien jurídico es la seguridad general, entendida como seguridad de otros bienes jurídicos que se ponen en peligro y que son la vida y la integridad persona, el patrimonio y el orden público y aquellos otros que consideran como bien jurídico la seguridad de la comunidad frente a los riesgos de la libre circulación de las armas, que daría lugar a un uso más frecuente (CARBONELL, VIVES), y la seguridad de las personas ante el riesgo que para la vida implica su tenencia ilícita (SERRANO GÓMEZ)21.
Para la jurisprudencia22 la "tenencia ilícita de armas constituye una infracción de actividad o de mero riesgo o peligro general y abstracto o comunitario, objetivo y de propia mano; hallándose la "ratio legis" o finalidad del precepto, traslucimiento del bien jurídico atendido por la norma, en la protección de la seguridad de la comunidad social, en la defensa de la sociedad y del orden público, ante el mal uso que eventualmente pudiera realizarse de las armas de fuego".
Si bien la doctrina en general, a partir de 1995, ha tratado conjuntamente estos delitos y ha aplicado el mismo tratamiento a la tenencia de armas prohibidas que a la tenencia ilícita de armas23, recientemente la jurisprudencia24 ha venido a matizar esta postura -con las precisiones que haremos más adelante-, considerando que el bien jurídico protegido en el delito de tenencia de armas prohibidas sería triple: la seguridad pública en abstracto, el monopolio del Estado en el control de las armas y la vida y la integridad física de las personas.
En concreto, la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 22 de enero de 2001 considera -sin decirlo expresamente- la existencia de dos tipos de delitos dentro del art. 563 del CP:
a. Delito de tenencia de armas de fuego prohibidas.
b. Delito de tenencia del resto de armas prohibidas.
Tanto el bien jurídico que protegen estos dos delitos, como sus configuraciones son diferentes.
La tenencia de armas de fuego prohibidas se configuraría como un delito de peligro abstracto, donde "el legislador considera punible la "mera tenencia" de una serie de armas aun a pesar de evidenciarse la falta de intención de usar éstas con fines ilícitos (art. 565 CP) en atención a las características y peligro (abstracto) del arma poseída. Desde esta perspectiva se pretende un control de las armas de fuego reglamentadas, a partir de las correspondientes licencias, así como un control de las armas no reglamentadas, cuya mera tenencia se considera peligrosa, aun a pesar de no haberse concretado, ni en uno ni en otro caso, peligro alguno".
Así el bien jurídico protegido sería tanto la seguridad pública en abstracto como el monopolio del Estado en el control de las armas.
Mientras que en el delito de tenencia de armas no de fuego prohibidas considera la mencionada sentencia que el bien jurídico protegido no sólo es la seguridad pública en abstracto sino también la vida y la integridad física de las personas.
En la tenencia de armas no de fuego prohibidas, "es necesario un plus de peligrosidad, como el que se derivaría de su uso en circunstancias tales que pusieran en concreto peligro, no sólo la seguridad pública sino también la individual de la persona agredida".
Y continúa la sentencia diciendo que "la tenencia de cualesquiera de las armas que el vigente Reglamento considera "prohibidas", fuera de los ámbitos reservados de su poseedor y/o en condiciones de causar peligro a terceros, sea sancionada penalmente, no en atención al peligro abstracto que trata de sancionar la tenencia ilícita de armas, sino, por el peligro concreto que dichas armas y medios peligrosos pueden originar a terceros. En definitiva, la tenencia de armas prohibidas (que no sean de fuego) podrá dar lugar a una sanción administrativa o, en su caso, podrá ser tomada en consideración penalmente para agravar determinados comportamientos lesivos de bienes jurídicos concretos (así por ejemplo en las lesiones, conforme al art. 148.1 CP, o en el robo, según establece el art. 242.2 CP)".
Protege entonces el artículo 563 -seguramente sin pretenderlo- un doble bien jurídico25: la seguridad pública en abstracto cuando se usan armas de fuego y la seguridad individual concreta cuando se usan armas que no son de fuego. En el mismo sentido la Consulta 14/97 de la Fiscalía General del Estado, acerca de algunas cuestiones relativas al alcance típico del delito de tenencia de armas.
Sin embargo la construcción del Tribunal Supremo puede tacharse de artificial. Efectivamente, da la impresión que la jurisprudencia ha examinado el precepto y ha intentado acomodar el artículo 563 al principio de proporcionalidad y al de mínima intervención, evitando el rigorismo de la aplicación literal del Reglamento sin olvidarse de la voluntad del legislador de no prohibir únicamente las armas de fuego. Y una vez obtenida la conclusión -de considerar típica la tenencia de armas no de fuego prohibidas si fueren peligrosas para la seguridad individual- posteriormente ha construido los pilares sobre los que se debe asentar, diseñando el bien jurídico.
Por otra parte, de aceptar esta construcción jurisprudencial, el bien jurídico objeto de protección no lo establecería el artículo 563 sino el Reglamento que lo desarrolle. Se hace depender por tanto no solo la protección al bien jurídico sino también la vinculación del artículo 563 al bien jurídico "seguridad individual" de lo que establezca una disposición reglamentaria. De manera que si el Reglamento eliminase de su catálogo de armas prohibidas del artículo 4 las armas que no son de fuego y las pasase, por ejemplo, al artículo 5, inmediatamente desaparecería la protección al bien jurídico "seguridad individual" del artículo 563.
Además también se puede causar un mayor peligro para la vida y la integridad física de las personas con armas que no están prohibidas como por ejemplo hachas, cuchillos de cocina, bisturís... que objetivamente son mas peligrosos para el bien jurídico "seguridad individual" que unos munchacos o unos xiriquetes.
Hay que añadir, así mismo, que la determinación concreta del bien jurídico es relevante a la hora de determinar en que circunstancias la tenencia de armas prohibidas puede estar o no penada.
De esta manera, si lo que se protege también es la seguridad individual, obvia decir que cuando no se ponga en concreto peligro ésta, no se cometerá el delito. Cuesta creer que esta artificiosa construcción pueda trastocar la naturaleza de un arma de no prohibida a prohibida, por el hecho de que esté en el interior de una casa, del maletero de un coche o de una prenda de abrigo o en el exterior de los mismos. Un arma es de fuego o no es de fuego. Un arma es peligrosa o no es peligrosa. Y un arma está prohibida o no está prohibida. Solamente así de da cumplida respuesta al principio de certeza, consecuencia del principio de legalidad que rige en el Derecho Penal.
Si por el contrario, configuramos la tenencia de armas prohibidas como un delito de peligro abstracto, bastará la mera tenencia incluso en el propio domicilio para cometer el delito, lo que nos puede llevar a un rigorismo excesivo, con vulneración del principio de mínima intervención y última ratio del Derecho Penal.
5. Conducta típica.
Una vez más, debido a la configuración reciente del delito de tenencia de armas prohibidas del artículo 563, que ha sido perfilada por la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 22 de enero de 200, a la que me he referido en el apartado anterior, debemos diferenciar la tenencia de armas de fuego prohibidas de la tenencia del resto de armas prohibidas.
La mera tenencia de alguna de las armas de fuego descritas en el artículo 4.1 sería constitutiva de delito, siempre y cuando estas armas estén en condiciones de aptitud y eficiencia para dañar o defenderse, capaces de propulsar proyectiles mediante la deflagración de la pólvora26. Su tenencia es en sí misma peligrosa, aún cuando no se haya concretado peligro alguno.
En el tipo subjetivo se requiere, lógicamente, el animus possidendi, aunque suele bastar con el animus detinendi. No es por tanto indispensable un animus domini o rem sibi habendi; basta por el contrario con que la relación entre el arma y el sujeto activo del delito permita la disponibilidad de la misma; haga posible en definitiva, a voluntad del sujeto, su utilización conforme al destino o función objetiva que le es inherente.
En las armas que no son de fuego, al ser el bien jurídico protegido -según esta línea jurisprudencial- no sólo la seguridad pública en abstracto sino también la vida y la integridad física de las personas, será necesario, entonces un plus de peligrosidad.
A partir de aquí es donde vuelve a haber desacuerdo en cuanto a qué se entiende por concreto peligro.
Para la Consulta 14/97 de la Fiscalía General del Estado, acerca de algunas cuestiones relativas al alcance típico del delito de tenencia de armas, la tenencia ha de tener una "traducción dinámica consistente en comerciar, portarlas en establecimientos públicos y lugares de reunión, concentración, recreo o esparcimiento o utilizarlas sin adoptar las medidas necesarias para no causar peligro o daño a personas o cosas".
La Fiscalía General del Estado dio con esta consulta un paso atrevido al interpretar restrictivamente el alcance de la literalidad del artículo 563. Fue dictada en 1997, cuando tan solo había transcurrido un año desde la entrada en vigor del CP de 1995 y el Tribunal Supremo aún no había tenido ocasión de pronunciarse con respecto a las armas no de fuego prohibidas.
Sin embargo en esta interpretación de la traducción dinámica que ha de tener la tenencia, se queda corta la Fiscalía General del Estado, porque no exigiría la puesta en concreto peligro de otros bienes jurídicos. Parece que únicamente quiere excluir la tenencia en el propio domicilio.
A mi juicio en la tenencia de armas no de fuego prohibidas, y puesto que el bien jurídico se considera la vida y la integridad física de las personas, la "traducción dinámica" no puede ser otra más que el uso efectivo de esas armas. El uso no ha de consistir necesariamente en su empleo contra los bienes jurídicos protegidos, sino que basta la proximidad del riesgo para estos bienes jurídicos. Porque esto y no otra cosa signfica peligro concreto. Así el porte de estas armas en la vía pública o en establecimiento públicos, no supone un peligro concreto contra la vida y la integridad física de nadie. Solamente se pondría en peligro cuando se usaran dichas armas, en el sentido antedicho.
El único inconveniente a esta interpretación es que de esta manera se puede entrar en contradicción con la literalidad del término "tenencia", del artículo 563 y con la atenuación de la pena del artículo 565 por "no tener intención de usar las armas". Entiendo, no obstante, que no se contradice con el artículo 565, el cual seguirá aplicándose para las armas de fuego, de la misma manera que para las armas de fuego prohibidas basta su mera tenencia pero para las armas no de fuego se exige un plus de peligrosidad, sin que ello se extraiga necesariamente de la literalidad del Art 563.
Así configurado el delito de tenencia de armas no de fuego prohibidas requeriría no solamente el animus possidendi sino también el animus utendi, es decir, la intención de usar el arma.
6. El Reglamento de Armas.
El Reglamento de Armas es anterior a la entrada en vigor del Código Penal. Puesto que en el Código Penal de 1973 no estaba previsto el delito de tenencia de armas prohibidas, el articulado de este reglamento tiene una vocación sancionadora inicialmente administrativa, aunque después se haya convertido en la norma fundamental para la sanción penal de la tenencia de armas prohibidas.
Es a juicio de algún autor un despropósito de Reglamento, "por cuanto conduce a conclusiones y soluciones difícilmente sostenibles, particularmente en lo que se refiere a las armas que no son de fuego"27.
Sin embargo cuando se critica el reglamento de armas diciendo que es fruto de una deficiente técnica legislativa, se hace por las conclusiones a las que no lleva la integración del artículo 563 del Código Penal. Es decir, lo deficiente no es el Reglamento de Armas en general, sino en la medida en que el Código Penal lo llama para integrar una conducta delictiva concreta. Pero sí es útil como reglamento, para sancionar administrativamente tenencia de armas prohibidas. Y ese es el espíritu con el que se aprobó en 1993. No era previsible que dos años después se promulgara un Código Penal en el que se consideraran delictivas las conductas descritas en el reglamento.
Por ello lo correcto hubiera sido que si se quería utilizar en 1995 la técnica de la ley penal en blanco, se hubiera aprobado paralelamente un reglamento describiendo taxativamente las armas prohibidas que integrarían el artículo 563 o bien que se hubiera concretado desde la propia norma penal.
Al no haberse hecho así el esfuerzo interpretativo debe ser mayor.
Las que son armas prohibidas se recogen en el artículo 4 del Real Decreto 137/1993, de 29 de enero, por el que se aprueba el Reglamento de Armas:
"1. Se prohíbe la fabricación, importación, circulación, publicidad, compraventa, tenencia y uso de las siguientes armas o de sus imitaciones:
1. Las armas de fuego que sean resultado de modificar sustancialmente las características de fabricación u origen de otras armas, sin la reglamentaria autorización de modelo o prototipo.
2. Las armas largas que contengan dispositivos especiales, en su culata o mecanismos, para alojar pistolas u otras armas.
3. Las pistolas y revólveres que lleven adaptado un culatín.
4. Las armas de fuego para alojar o alojadas en el interior de bastones u otros objetos.
5. Las armas de fuego simuladas bajo apariencia de cualquier otro objeto.
6. Los bastones-estoque, los puñales de cualquier clase y las navajas llamadas automáticas. Se considerarán puñales a estos efectos las armas blancas de hoja menor de 11 centímetros, de dos filos y puntiaguda.
7. Las armas de fuego, de aire u otro gas comprimido, reales o simuladas, combinadas con armas blancas.
8. Las defensas de alambre o plomo; los rompecabezas; las llaves de pugilato, con o sin púas; los tiragomas y cerbatanas perfeccionados; los munchacos y xiriquetes, así como cualesquiera otros instrumentos especialmente peligrosos para la integridad física de las personas.
2. No se considerará prohibida la tenencia de las armas relacionadas en el presente artículo por los museos, coleccionistas u organismos a que se refiere el artículo 107, con los requisitos y condiciones determinados en él."
Añade después el artículo 5:
"1. Queda prohibida la publicidad, compraventa, tenencia y uso, salvo por funcionarios especialmente habilitados, y de acuerdo con lo que dispongan las respectivas normas reglamentarias de:
1. Las armas semiautomáticas de las categorías 2.2 y 3.2, cuya capacidad de carga sea superior a cinco cartuchos, incluido el alojado en la recámara, o cuya culata sea plegable o eliminable.
2. Los sprays de defensa personal y todas aquellas armas que despidan gases o aerosoles, así como cualquier dispositivo que comprenda mecanismos capaces de proyectar sustancialmente estupefacientes, tóxicas o corrosivas.
De lo dispuesto en el presente apartado se exceptúan los sprays de defensa personal que, en virtud de la correspondiente aprobación del Ministerio de Sanidad y Consumo, previo informe de la Comisión Interministerial Permanente de Armas y Explosivos, se consideren permitidos, en cuyo caso podrán venderse en las armerías a personas que acrediten su mayoría de edad mediante la presentación del documento nacional de identidad, pasaporte, autorización o tarjeta de residencia.
3. Las defensas eléctricas, de goma, tonfas o similares.
4. Los silenciadores aplicables a armas de fuego.
5. La cartuchería con balas perforantes, explosivas o incendiarias, así como los proyectiles correspondientes.
6. Las municiones para pistolas y revólveres con proyectiles dum-dum o de punta hueca, así como los propios proyectiles.
7. Las armas de fuego largas de cañones recortados.
2. Queda prohibida la tenencia, salvo en el propio domicilio como objeto de adorno o de coleccionismo, con arreglo a lo dispuesto en el apartado b) del artículo 107 de este Reglamento de imitaciones de armas de fuego que por sus características externas puedan inducir a confusión sobre su auténtica naturaleza, aunque no puedan ser transformadas en armas de fuego.
Se exceptúan de la prohibición aquellas cuyos modelos hayan sido aprobados previamente por la Dirección General de la Guardia Civil, con arreglo a la normativa dictada por el Ministerio del Interior.
3. Queda prohibido el uso por particulares de cuchillos, machetes y demás armas blancas que formen parte de armamentos debidamente aprobados por autoridades u organismos competentes. Su venta requerirá la presentación y anotación del documento acreditativo del cargo o condición de las personas con derecho al uso de dichos armamentos.También se prohíbe la comercialización, publicidad, compraventa, tenencia y uso de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros, medidos desde el reborde o tope del mango hasta el extremo.
No se considerarán comprendidas en las prohibiciones anteriores, la fabricación y comercialización con intervención de la Guardia Civil, en la forma prevenida en los artículos 12.2 y 106 de este Reglamento, la compraventa y la tenencia exclusivamente en el propio domicilio, con fines de ornato y coleccionismo, de las navajas no automáticas cuya hoja exceda de 11 centímetros."
El Reglamento de Armas es el elemento llamado a integrar una ley penal en blanco, cual es el artículo 563 del Código Penal, pero es al mismo tiempo una norma que no define suficientemente las características que ha de tener cada arma para que pueda considerarse prohibida. Únicamente describe lo que debe entenderse por puñal.
Así, por ejemplo se consideran prohibidos los munchacos pero no se dice el material de que deben estar hechos, las medidas que han de tener o de qué debe de estar hecha la unión entre ambos extremos.
El Código Penal utiliza normalmente términos que pueden ser conocidos por la mayoría de los ciudadanos a quienes se dirige la norma y no hace definiciones expresas de las palabras que utiliza, salvo que esta no sean usuales en el lenguaje. Así por ejemplo, el artículo 238 del Código Penal no define lo que debe entenderse por pared, techo o suelo, porque estos términos forman parte del arcervo cultural del hombre medio y de uso común, ni tampoco lo que debe entenderse por cheque, pagaré o letra de cambio (art. 250 CP), por ser éstos términos unívocos que viene definidos por el Código de Comercio.
En cambio el reglamento de armas no utiliza en muchos casos términos unívocos, ni de uso común, ni conocidos por la mayoría de los ciudadanos, ni siquiera por muchos de los agentes encargados de la persecución de delitos.
Así, junto a los términos navaja, machete o spray que más o menos conocemos todos hay otros que difícilmente son del dominio público, por ejemplo munchacos -sobre el que los técnicos ni siquiera están de acuerdo en cómo se debe denominar- o tiragomas o xiriquetes o llaves de pugilato.
Pero, además, aunque se sepa el tipo de armas a que se refiere el Reglamento cuando utiliza esta terminología, no están definidas las medidas ni las formas ni los materiales de que deben estar hechos. Así, sin concretar en qué debe consistir el "perfeccionamiento", tan tiragomas sería el tirachinas que utiliza un chiquillo en el monte, fabricado a base de unas ramas en forma de "y", como un componente de la "kale borroka" que utiliza rodamientos como proyectil en tiragomas montados sobre estructuras de acero.
Por otra parte no se sabe qué quiere decir el calificativo "perfeccionadas" al término cerbatanas. Si son las que apuntan bien, o lejos, o las que pueden albergar proyectiles con veneno o las que utilizan los indios de la Amazonia.
Pero además, la cláusula de cierre es particularmente inquietante, no sólo porque supone una aplicación extensiva de la prohibición a lo que resulte especialmente peligroso sino porque no se refiere únicamente a "armas" sino en general a cualquier instrumento (así por ejemplo herramientas, ya sean de carpintería, jardinería, de cocina u otros) que sea potencialmente peligroso para la integridad física de las personas.
En definitiva, que la legislación sobre las armas prohibidas, concretada en el Reglamento de Armas, es muy deficiente: no describe suficientemente las armas que considera prohibidas, deja la puerta abierta a considerar arma prohibida cualquier instrumento que pueda resultar peligroso y es de difícil cumplimiento. Basta visitar cualquier tienda de "souvenirs", no necesariamente de Toledo28 o de Albacete o cualquier tienda especializada en artes marciales para comprobar que se venden numerosísimas armas prohibidas por el artículo 4.1. RA, que ni siquiera autoriza -al contrario de lo que ocurre con el artículo 5- a su tenencia por coleccionistas privados o en el propio domicilio.
Lo anterior nos pone sobre aviso de lo que puede ocurrir cuando el Código Penal, en su artículo 563, se remite a esta normativa.
7. Armas prohibidas por el artículo 563 del Código Penal.
7.1. Ley penal en blanco.
La técnica de las leyes penales es útil en numerosas ocasiones -e incluso ineludible en muchas otras- para evitar el excesivo uso de cláusulas definitorias, en aras a conseguir una mayor economía legislativa propia de la técnica codificadora29. Sin embargo el uso abusivo de esta técnica puede llegar a provocar una disminución de las garantías del derecho penal, concretadas en una menor seguridad jurídica por la indefinición en la norma penal de las conductas típicas y una deslegalización de las materias reservadas a la ley penal.
Tal y como señala el Tribunal Constitucional30, refiriéndose a las leyes penales en blanco, es válida la norma en virtud de la cual la conducta o la consecuencia jurídico-penal no se encuentra totalmente prevista en ella, debiendo, para ello, acudirse a otra norma distinta. Pero, sin embargo, han de cumplirse para ello tres requisitos ineludibles, a) que el reenvío normativo sea expreso y esté justificado en razón de la naturaleza del bien jurídico protegido, b) que la norma penal, además de señalar la pena, contenga el núcleo esencial de la prohibición, y c) que se satisfaga la exigencia de la certeza, es decir que se dé la suficiente concreción para que la conducta calificada de delictiva quede suficientemente precisada con el complemento indispensable de la norma a la que la Ley penal se remite, resultando de esta forma salvaguardada la función de garantía del tipo, con la posibilidad de conocer cual sea la actuación penalmente castigada.
Este último requisito de certeza, de concreción de la conducta, de taxatividad, en definitiva, requiere descripciones lo más precisas posibles del comportamiento prohibido en el tipo penal, sin necesidad de acudir para ello a la normativa extrapenal31.
El artículo 563 del Código Penal, al utilizar la técnica de la ley penal en blanco, está actualmente pendiente de que el Tribunal Constitucional resuelva acerca de su constitucionalidad32, más que por la falta de certeza, lo cual es indiscutible, por la deslegalización que se produce de la materia.
7.2. Alcance de la remisión reglamentaria.
Aunque alguna sentencia pueda hacernos pensar lo contrario33, parece doctrina consolidada que la remisión del artículo 563 del Código Penal es únicamente -con las matizaciones que posteriormente se harán- al artículo 434.
A este respecto nos encontramos con dos posiciones separadas:
1. La de aquellos autores y jurisprudencia que consideran típicas todas la conductas consistentes en la tenencia de las armas descritas en el artículo 4 del CP, ya sean éstas de fuego, de gases, cortantes o punzantes o incluso contundentes35.
2. La de aquellos que consideran que debe limitarse el alcance de la expresión armas prohibidas:
a. Los que opinan que solamente deben considerarse delito la tenencia de armas prohibidas de fuego36.
b. La de aquellos que considera típico el uso de aquellas armas prohibidas (no la simple tenencia), ya sean de fuego o no, que realmente puedan suponer una puesta en peligro de la seguridad general37.
Tanto unos como otros niegan la validez de la cláusula del art 4.1.h) in fine por considerar que sería una aplicación analógica extensiva38.
Los argumentos que se utilizan para considerar la tenencia de cualquier arma del artículo 4 del reglamento de armas como arma prohibida son fundamentalmente los siguientes:
PRIMERO.- La interpretación literal del precepto. Cuando el artículo 563 habla de armas no especifica que se ha de tratar de armas de fuego, cosa que sí hace el artículo 564. A esta interpretación se le puede objetar que también el artículo 4.1.h considera arma prohibida cualesquiera otros instrumentos especialmente peligrosos para la integridad física de las personas, de manera que "literalmente" cualquiera que poseyera un instrumento especialmente peligroso podría ser condenado a la pena de uno a tres años de prisión.
SEGUNDO.- La propia interpretación auténtica, es decir la que proviene del propio legislador, del análisis de los debates parlamentarios donde ya se discutió esta cuestión39.
TERCERO.- La existencia en el Código Penal de un artículo, el 565, conforme al cual se prevé la rebaja de las penas siempre que por las circunstancias del hecho y del culpable se evidencie la falta de intención de usar las armas con fines ilícitos.
En cuanto a los argumentos en contra, es decir a favor de limitar el alcance de la expresión armas prohibidas:
PRIMERO.- Principio de intervención mínima y de última ratio del Derecho Penal. En virtud de estos principios no resultaría adecuado recurrir al Derecho Penal cuando se puede garantizar la defensa de bienes jurídicos con otros instrumentos que no sean tan traumáticos como las penas del Código Penal. Estos principios son de gran utilidad interpretativa para poder reparar, aminorar o incluso excluir el ius puniendi del Estado pero "no puede traer consigo, con una interpretación sin límite, excesiva, de lo que es la verdadera intervención mínima, la consecuencia absurda --contraria por ende a la función específica constitucional que se atribuye a los miembros del Poder Judicial-- de despenalizar por la vía de hecho, con el dictado de una sentencia absolutoria, una conducta determinada, de mera actividad, tasada en la ley penal, que el Poder Legislativo --en uso y atribución de su legitimidad democrática propia de un Estado de Derecho como el nuestro-- ha decidido sancionar"40.
SEGUNDO.- Considerar, como algunos autores, que con las armas no de fuego nos encontramos ante "causas de exclusión de la tipicidad" por los principios de insignificancia y de tolerancia social. Así serían únicamente constitutivos de delito "el uso de aquellas armas prohibidas (no la simple tenencia) que realmente pueda suponer una puesta en peligro de la seguridad general". Es decir, se excluirían aquellas conductas que "en la práctica suponen un riesgo o peligro jurídicamente irrelevante"41.
TERCERO.- Otro argumento es la vulneración del principio de proporcionalidad de las penas que se puede producir de la aplicación del Art. 563 a las armas no de fuego, en relación con el artículo 564. Por ejemplo, conforme al artículo 564 se penaría al que posee un rifle Winchester sin licencia con la pena de seis meses de prisión y al que posee unos munchacos con la pena de tres años de prisión42.
CUARTO.- El argumento que deriva del propio Reglamento de Armas, desarrollado por la consulta 14/97 de la Fiscalía General del Estado. Según este argumento el propio Reglamento de Armas establece en su artículo 4 apartado 2 que "no se considerará prohibida la tenencia de las armas relacionadas en el presente artículo por los museos, coleccionistas u organismos a que se refiere el artículo 107, con los requisitos y condiciones determinados en él". Esto es el propio artículo 4 deja de considerar prohibidas determinadas armas si se cumplen ciertas condiciones. Pero el artículo 107 trata únicamente de las armas de fuego, lo que nos llevaría -según la consulta mencionada- "al absurdo de entender que la tenencia con fines coleccionistas, artísticos o históricos, de las armas de fuego, cuya potencial peligrosidad -de afirmarse- es notoriamente superior a las que no actúan mediante la deflagración de la pólvora, podía quedar excluida del tipo del art. 563, mediante el cumplimiento de ciertas exigencias administrativas, mientras que la simple tenencia, con idénticos fines, de instrumentos cuya capacidad lesiva -de existir- será siempre menor, resultaría invariablemente abocada a sufrir el reproche penal."
QUINTO.- Otro argumento de la Fiscalía es el análisis interrelacionado del art. 563 y del régimen sancionador de los artículos 155 y siguientes. En concreto, el artículo 155 considera infracción muy grave la tenencia de armas de fuego prohibidas, pero no dice nada de las armas también prohibidas pero no de fuego. Por tanto el Derecho Penal no puede sancionar, con pena de prisión de uno a tres años, aquella conducta que no se ha estimado acreedora de reproche administrativo sancionador.
Por todo lo anterior concluye la Fiscalía General del Estado que "la tenencia de armas prohibidas a que se refiere el art. 563 sólo es integrable, tratándose de armas que no son de fuego, por aquellas conductas en que la tenencia tiene una traducción dinámica consistente en comerciar, portarlas en establecimientos públicos y lugares de reunión, concentración, recreo o esparcimiento o utilizarlas sin adoptar las medidas necesarias para no causar peligro o daños a personas o cosas. Nunca la simple y nuda posesión de los objetos descritos en el art. 4.1. f) y h), podrán colmar las exigencias del tipo de injusto que acoge el art. 563 del Cp".
7.3. Descripción de las armas.
7.3.1. Armas de fuego.
No existe ningún problema en considerar a las armas de fuego enumeradas en el artículo 4 del Reglamento de Armas como prohibidas a los efectos de lo previsto en el artículo 563 del Código Penal. Ahora bien, hay que hacer tres precisiones sobre las que puede haber problemas: las armas largas de cañones recortados, los silenciadores, y las armas de fuego simuladas.
Sobre las armas de fuego largas de cañones recortados se puede dar un conflicto de normas, porque este tipo de armas está comprendido expresamente en el artículo 5.1.g) y no le alcanzaría la remisión del artículo 563, por lo que su tenencia no sería constitutiva de delito, pero al mismo tiempo se pueden considerar como "armas de fuego que son resultado de modificar sustancialmente las características de fabricación u origen de otras armas, sin la reglamentaria autorización de modelo o prototipo" y encuadrable, por tanto en el artículo 4.1.a).
El conflicto debe ser resuelto teniendo en cuenta el principio de especialidad del artículo 5.1.g) que expresamente nombra a las armas largas de cañones recortados, porque de haber querido el legislador que se considerara el recorte de los cañones como modificación sustancial del artículo 4, no hubiera nombrado este tipo de armas en el artículo 5. De esta manera no hay que entrar en el problema de analizar si se trata o no de una modificación sustancial del arma.
La jurisprudencia sobre las armas largas de cañones recortados es muy variada, así, por ejemplo, la STS núm. 1319/2000, de 21 julio considera que recortar los cañones a una escopeta, incrementando con ello su peligrosidad y su facilidad de ocultación, constituye una modificación sustancial de las características de fabricación de un arma reglamentada, por lo que la tenencia de un arma de tales características es incardinable en el artículo 56343.
Sin embargo para la STS núm. 1849/2000, de 2 diciembre en el caso de unas escopetas a las que se recortan sus cañones y culata, tanto la capacidad de disparar como el mecanismo de percusión, permanecen inalterados por lo que la modificación sólo afecta a alguna de sus características originales sin que podamos sostener que la modificación ha sido sustancial44.
En cuanto al uso del silenciador nos encontramos con el mismo problema que con los cañones recortados, que puede ser considerada una modificación sustancial de las características de fabricación y al mismo tiempo está previsto en el artículo 5.1.d)45. A mi juicio debe ser resuelto de la misma manera que los cañones recortado, es decir, aplicando el principio de especialidad del artículo 5.1.d). Así lo ha hecho el Tribunal Supremo en su sentencia núm. 1995/2000, de 20 diciembre para la que "los silenciadores aplicables a armas de fuego se incluyen en el art. 5 d) del Reglamento, pero no en el art. 4 del mismo, lo que es insuficiente por sí solo, para integrar la tipicidad del art. 563 del CP, como ha hecho la sentencia impugnada". Pero además "la integración por la vía del art. 4 del Reglamento tampoco es posible en este caso pues el silenciador aplicable al rifle no puede incluirse en el apartado a) de dicho precepto porque no constituye una modificación sustancial de las características de fabricación del arma."
Por último hay que distinguir las armas de fuego simuladas bajo la apariencia de cualquier otro objeto (por ejemplo los bolígrafos-pistola46), que es lo prohibido en el apartado c) del artículo 4.1, de los objetos que simulan -imitan- armas (por ejemplo las pistolas de juguete)47, que no se consideran armas prohibidas. De todas formas el propio texto legal alienta esta confusión al referirse, en el apartado g) del artículo 4.1. a las armas de fuego, de aire u otro gas comprimido, reales o simuladas, combinadas con armas blancas. Utiliza el término simulada como sinónimo de imitación, en contraposición a real, de manera diferente a como lo hace el apartado c).
7.3.2. Armas no de fuego.
1. Bastones-estoque. Quizá de las armas punzantes la que no necesita definición es ésta. Este tipo de arma es más frecuente de lo que se pudiera imaginar. Tradicionalmente se ha considerado un arma "elegante", quizá por su uso en películas que hoy son consideradas clásicas, como Gilda, pero su uso no deja de ser peligroso, aunque no más que cualquier sable, florete, katana o similar.
La mayoría de sentencias absuelven por su tenencia, al considerar que en esos casos no se ha puesto en concreto peligro la integridad física de nadie48.
Excepcionalmente alguna sentencia se pronuncia de manera contraria a las anteriores (v.g. S. A.P. de Barcelona (Sección 5ª), de 9 diciembre 1999 en que el acusado exhibió el bastón-estoque de una longitud de 88 cm desenvainado (teniendo, la hoja de longitud 58 cm) pero le condena por la mera tenencia, aunque también lo sacara del coche).
2. Los puñales de cualquier clase. Esta es la única arma que define el Reglamento y lo hace en los siguientes términos: "armas blancas de hoja menor de 11 centímetros, de dos filos y puntiaguda".
En la misma línea que con los bastones-estoque, se tiende a considerar atípica su mera tenencia49.
Mención aparte merecen las denominadas navajas "mariposa". Se trata de navajas de doble filo, puntiagudo, que se oculta entre las dos partes en que se divide el mango al cerrarla, de tal manera que lo que sirve para protegerse del filo cuando está cerrada, se convierte, al abrirla, en mango. Puede ser considerada también como puñal, al encajarse en la descripción que del mismo hace el artículo 4.1.f)50.
3. Las navajas llamadas automáticas. Son navajas automáticas las que ocultas en el mango, mediante un dispositivo mecánico salen del mismo, ya sea en línea recta o frontalmente o bien lateralmente, describiendo un ángulo de 180 grados. Se suele considerar que son más peligrosas que las tradicionales porque se accionan con una sola mano, aspecto éste especialmente útil en caso de agresión.
El Tribunal Supremo ha considerado que cuando se tiene a exclusivos fines domésticos no entraña conducta típica51.
4. Armas de fuego, de aire u otro gas comprimido, reales o simuladas, combinadas con armas blancas. No son frecuentes aunque es posible encontrarse con bayonetas o cuchillos-pistola, por ejemplo.
5. Las defensas de alambre o plomo. Son las comúnmente denominadas porras. Para la Sentencia del T.S. de 9 marzo 2001, en el caso de una porra extensible "se dan los elementos mínimos para apreciar la existencia del delito citado, porque la potencialidad del instrumento para causar graves lesiones es tan evidente que excusa de cualquier consideración".
A mi juicio es el arma menos peligrosa a priori de cuantas se relacionan en el Reglamento.
La sentencia de la A.P. Girona. (Seccion 3.ª) de 20 septiembre 2001 -al analizar un arma compuesta de una base de sirga de acero de 40 cm de longitud a la que están unidas en sus extremos dos añadidos de plomo, uno en forma de bola y otro en forma de mango- entiende que las defensas de alambre y las defensas de plomo no pueden ser en ningún caso instrumentos caseros fabricados de una forma artesana, sino que al ser la descripción contundente se entiende que hacen referencia a objetos conocidos en el mercado de armas con unas características concretas. De esta manera -continua el razonamiento de la sentencia-, cualquier objeto que esté compuesto por plomo y acero, fabricado de modo artesano mediante la unión de determinados elementos simples que forman otro complejo no puede entrar en el concepto de defensa de plomo o de alambre, sino de objeto contundente que puede causar un daño físico evidente a la integridad de las personas52.
6. Los rompecabezas. Según el diccionario de la RAE se trata de un arma ofensiva compuesta de dos bolas de hierro o plomo sujetas a los extremos de un mango corto y flexible. No es un arma de uso común. De hecho no hay en los repertorios de jurisprudencia sentencias condenatorias por uso de este arma.
7. Las llaves de pugilato, con o sin púas. También llamados puños americanos, son piezas de metal que se adaptan anatómicamente a los puños y permiten golpear al contrario con mayor contundencia que si se utilizaran los puños desnudos53.
8. Los tiragomas. El diccionario de la RAE se remite al término tirachinas. Actualmente existen tiragomas perfeccionados diseñados para que se ajusten a la muñeca y fabricados con materiales resistentes para ofrecer una tensión suficiente para proyectar bolas (normalmente rodamientos) a gran velocidad, donde pueden ocasionar si duda el efecto de un proyectil. Es conocido especialmente el modelo "Black Widow", y su ámbito de utilización en la denominada "guerrilla urbana", vandalismo callejero o "kale borroka".
9. Cerbatanas. Tal y como he manifestado anteriormente no sabemos a qué tipo de cerbatanas se refiere el Reglamento de Armas cuando prohíbe las cerbatanas perfeccionadas. Además lo verdaderamente peligroso de las cerbatanas no es la cerbatana en sí, sino el dardo que se utilice, que puede estar impregnado de veneno, de anestésico -como las que utilizan en numerosos zoológicos- o puede ser simplemente un dardo punzante54.
10. Munchacos. El diccionario de la RAE desconoce este término o el de nunchaco. Sin embargo recoge el término linchaco, como arma ofensiva formada por dos mangos unidos por una cadena. Esta denominación, no obstante, es propia de Chile. En España, en los ambientes de las artes marciales se utiliza el nombre nunchaku55 o nunchaco. Este último es el que utiliza normalmente la jurisprudencia española. Por ello da la impresión de que el legislador ha utilizado erróneamente la m en lugar de la n.
Se trata originariamente de una herramienta usada en agricultura que, al igual que el mayal español, servía para desgranar el centeno o el arroz o la soja y que ha devenido en un arma utilizada en artes marciales56.
11. Xiriquetes. También llamadas estrellas, habían estado diseñadas en el Japón feudal para causar la muerte del enemigo ya que estaba calculada la distancia de una de sus puntas para que penetrase por el globo ocular y así llegar hasta el nervio óptico. Actualmente estas estrellas se utilizan en la práctica de Nin-jitsu y en lugares destinados a estos efectos.
12. Cualesquiera otros instrumentos especialmente peligrosos para la integridad física de las personas.
Aunque el TS ha ratificado que el concepto normativo de «armas prohibidas», a los efectos penales de heterointegración del artículo 563 del Código Penal no puede, en ningún caso, ir más allá de lo dispuesto en el artículo 4.º del Reglamento de Armas de 29 enero 1993, con la excepción de la cláusula analógica del apartado h) «in fine»57, el propio TS ha utilizado esta cláusula de cierre para integrar en ocasiones la conducta típica del artículo 56358.
Entendemos no obstante que no es posible ampliar el alcance del artículo 563 a aquellas armas que son peligrosas pero que no están contempladas expresamente en el artículo 4.1 del reglamento de armas. Así, por ejemplo, no sería delictiva le tenencia de una katana59 ni de un machete60. Tampoco la tenencia de un spray de defensa personal61, si bien con respecto a este tipo de sprays hay que señalar que no es esa la voluntad del legislador, que también en esto ha dado muestras de que no ha sabido utilizar correctamente las herramientas normativas que tenía a su alcance. Así, en el debate parlamentario, el defensor de la enmienda que pretendía limitar el delito de tenencia de armas prohibidas a las armas de fuego, manifestó que "lo que pedimos es que no se considere delictivo la posesión de los denominados sprays defensivos. Entendemos que la tenencia de sprays de defensa homologados está permitida por el reglamento de armas...en relación a los sprays defensivos no homologados, no revisten la peligrosidad suficiente para la consideración de esta conducta y con la imposición de las penas tan graves, tan importantes que se consignan en el artículo 557"62 (actual Art. 563).
El defensor del proyecto, y por tanto, el que formaba parte del grupo que presentaba el proyecto del Código Penal, que se supone es el que debe saber las conductas que considera penadas el texto que presenta a su aprobación por las Cortes, manifestó, contestando a lo anterior que "por lo que respecta a su enmienda 119 al artículo 557, simplemente puedo decirle que discrepamos. Creemos que los sprays de defensa no homologados pueden llegar a resultar lo suficientemente peligrosos como para que merezcan la categoría de delito"63.
Sin embargo esta previsión del legislador cae en saco roto por la defectuosa técnica legislativa empleada, al mantenerse la tenencia de sprays defensivos no homologados en el artículo 5, es decir, fuera del alcance punitivo del artículo 563. Pero además la declaración de spray de defensa personal como arma prohibida no se hace depender de una concreta voluntad de la norma reglamentaria, a través de una previsión concreta que por sí misma y directamente permita conocer anticipadamente aquella condición de prohibida, sino que al final se hace depender de la posible autorización de un órgano administrativo"64, y en concreto del cumplimiento de lo establecido en la Orden de 3 de octubre de 1994 por la que se precisa el régimen aplicable a los sprays de defensa personal de venta permitida en armerías y que se mantiene vigente después de la entrada del Código Penal de 1995.
8. Conclusión.
A la espera de lo que manifieste el Tribunal Constitucional sobre la constitucionalidad del artículo 563, resulta evidente que hay que seguir aplicando la norma, interpretándola conforme a la Constitución.
Indudablemente el legislador de 1995 no previó el alcance que podría tener el artículo 563. Este desajuste de la previsión legislativa ocurre además -tal y como hemos visto con los sprays- al pretender sancionar conductas que finalmente resultan impunes, por un uso incorrecto de la ley en blanco.
Para salvar el excesivo rigorismo a que nos abocaría la aplicación literal del artículo 563 y a la excesiva ampliación del ius puniendi del estado, al ser a todas luces desproporcionado considerar delito la tenencia de cualesquiera de las armas que el Reglamento considera prohibidas -especialmente las que no son de fuego-, hay varios caminos:
a. Considerar que se produce el delito y hasta que no se lleve a cabo una modificación del artículo 563 o del Reglamento de Armas conceder indultos ya sean totales o parciales65.
b. Aplicar el error de prohibición invencible. Es perfectamente aplicable esta figura, por cuanto la inmensa mayoría de los ciudadanos desconocen no sólo que haya armas no de fuego prohibidas sino incluso su identificación. Es fácilmente constatable que pocos ciudadanos conocen lo que pueda ser un xiriquete, un rompecabezas o una llave de pugilato. Y menos los que sepan que la tenencia de un tirachinas puede resultar delictiva.
Sin embargo esta solución conduciría a resultados injustos. Así el que llevara unos munchacos junto al kimono para practicar artes marciales que conociera esta prohibición sería condenado y absuelto el delincuente que llevara los munchacos en lugares públicos, si desconociese que los munchacos son armas prohibidas.
c. Adecuar socialmente la norma o mediante técnicas interpretativas que clarifiquen como conductas delictivas la tenencia de armas de fuego prohibidas y el uso de aquellas armas prohibidas (no la simple tenencia) que realmente pueda suponer una puesta en peligro de la seguridad general66.
Este último es el camino que ha tomado la Fiscalía General del Estado y la reciente Jurisprudencia del Tribunal Supremo, tal y como hemos visto en los apartado precedentes.
Pero esta interpretación ha conducido a la disgregación del delito del artículo 563 en dos delitos diferenciados: el delito de tenencia de armas de fuego prohibidas y el de tenencia de armas no de fuego prohibidas, cosa que no había sido prevista por el legislador. Estos dos delitos protegen diferentes bienes jurídicos, prevén distintas conductas delictivas (en el primero la simple tenencia y en el segundo el uso), y tienen diferente objeto material. Es a mi juicio una construcción artificiosa del delito de tenencia de armas prohibidas, que va más allá de lo previsto por el legislador, pero que es sin duda necesaria para atemperar el excesivo rigor punitivo del artículo 563 y para adecuar estas conductas a lo socialmente tolerable por no ser suficientemente graves.

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Mensaje por Týr » 02 Abr 2007 13:26

---> Sin venir demasiado a cuento y quien sabe porque extraña motivacion, hoy voy a hacer una aportacion despues de muchisimo tiempo sin postear en el foro (que sigo, pero en la distancia):

Yo he visto multas por cuchillos de mantequilla.


Supongo que, si haces un mal uso de ello, podrían incluso multarte por esgrimir una raqueta de tenis en la vía pública, con serio peligro para los viandantes. Sin embargo, aún desconociendo los vericuetos legales, sospecho que no ha de ser igualmente punible portar un arma legal que una ilegal.

Y es que la ley no solo preve unas caracteristicas tecnicas sino el hipotetico uso que el señor decomisante intuya que vayas a darle.

Correcto. Pero estaremos de acuerdo que no es lo mismo que te pillen encima con una Victorinox que con un cuchillo jamonero.

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