La pirámide de Maslow
Publicado: 11 Oct 2007 17:44

Las Artes Marciales no son ajenas a la teoría de Maslow, tras cubrir sus necesidades fisiológicas (comida, residencia, vestimenta, etc), el hombre (hombre o mujer, de manera genérica) quiere cubrir sus necesidades de seguridad (ambiental, personal, ...), es decir, la supervivencia frente a otros, la defensa personal. En la sociedad moderna se delega una gran parte de esta función a quien gestiona los recursos comunes y este a la Policia.
Incluso en muchas situaciones, la seguridad es prioritaria frente a una satisfacción ocasional de necesidades fisiológicas, postponiendo la alimentación, residencia, etc, en favor de obtener cierto grado de seguridad, como ocurre frecuentemente en situaciones migratorias desesperadas, huyendo de la violencia por razismo, limpieza étnica, etc, así como en cambios de domicilio, alejamientos, ... y otros casos de violencia próxima.
Así pues, una necesidad muy básica, tanto como la que más, es la seguridad y en su condición individual y personal encaja lo que comunmente conocemos por artes marciales, defensa personal, etc. En el caso de los artistas marciales es más que un simple nivel, es nuestra área de trabajo, la vocación, el objetivo, años de entreno y formación junto al Maestro, siguiéndole y aprendiendo, es el pilar para los siguientes niveles y es la medida por la que nos juzgarán los demás. A partir de este nivel, algunos forjan cimientos de hormigón, otros los hacen de barro.
En el tercer nivel están las necesidades sociales, aquí nos relacionamos gracias a la práctica de las artes marciales con otras personas que tienen la misma inquietud, la misma afición y como resultado, nuestros compañeros de entreno, los practicantes de otros gimnasios, o los participantes de un foro como HISPAGIMNASIOS (discusiones, quedadas, entrenos, ...) y un sin fin de personas nos conocemos, nos hacemos amigos, compartimos una parte de nuestro tiempo, etc.
En el cuarto nivel está el ego, la necesidad de ser valorado y de autovalorarse. Es el nivel del reconocimiento social y personal. Unos lo llevan muy bien, han completado los otros niveles y gracias a su esfuerzo y sus resultados son reconocidos por el resto como Maestros en el Arte que practican y desarrollan. Otros lo llevan mal y se autoproclaman Maestros a base de propaganda y mínimo esfuerzo, quieren modificar la pirámide y llegar a los niveles sociales y de seguridad anteponiendo su autoestima, su ego, forzando con calzador lo que debería ser una transición lógica; son los típicos coleccionistas de grados sin buena formación y suelen mezclar la realidad con la fantasía, a veces mucha fantasía, porque es el terreno en el que pueden defender sus estatus. También se encuentran en el lado equivocado algunos fundadores de estilos o de ciertas tendencias mas bien comerciales y en general aquellos que confunden la práctica marcial con el politiqueo y el oportunismo. Los del lado equivocado suelen defenderse con el distanciamiento, remarcando sus grados, sus supuestos enemigos y sus frágiles ofensas por encima de los argumentos porque eso los protege a veces, pues saben que “por la boca muere el pez”.
En el quinto y último nivel está la autorrealización, concepto subjetivo a medida de cada uno, que muchos simulan haber llegado pero que solo lo consiguen realmente los que han ascendido por la pirámide paso a paso, con honradez, completando cada etapa. Los que solo lo simulan, deben esforzarse por mantener su precario equilibrio, sabedores en el interior de su conciencia que su pirámide es de naipes y puede derribarse en cualquier momento.