Así me siento
Publicado: 20 Abr 2008 04:12
Me miro al espejo, me siento muerto. Estoy escuchando esa canción, me encanta, me hace sentir bien, melancólico y romántico. “esta vez fue diferente, sentí como un cuchillo me cortó”…¿Sabes que he hecho hoy? He estado con mi novia, le he hecho el amor mirándole a la cara, le he murmurado al oído que la amo. He pasado una tarde muy buena, hemos salido a dar una vuelta, hemos jugado juntos, hemos salido a correr, y sé que ella lo hace por mí, porque me ama, sé que daría la vida por mí, y yo por ella también, lo sé. Cuando se ha ido, me he acordado de ella, una chica, piel morena, sonrisa preciosa, su nombre: retumba en mi mente…hace un par de días que nos miramos, nos sonreímos y nos hablamos. He cogido el móvil y la he llamado, he hablado con ella. Tengo un conflicto en mi corazón. Sé lo que me pasa, siempre me ha pasado. Siempre me ha gustado ir a por todas, llamémoslo así; me gusta sentir que las chicas me miran y me sonreír, que puedo ligar, y si me lo propongo, enamorar a una mujer. No sé que siento por esa nueva mujer, esa chica que ocupa mi mente. No sé si es una obsesión, no sé si es un nuevo amor o qué es; sólo sé que me siento mal, y no estoy siendo justo. No pienses mal, no he hecho más que charlar con esa chica, pero me conozco, y si fuera por mí, si fuera por ella, nos fundiríamos en un abrazo, o quizás no, quizás me equivoque y no siento nada por ella. ¿Cómo no puedo saberlo?
Llevo más de tres años con mi actual pareja, hemos vivido muy buenos tiempos, no tengo necesidad de hacer esto, pero no puedo evitarlo, no puedo evitar pensar en ella, y al verla cada día mirarla, sonreírle y flirtear con ella, y luego alejarme, sentir como sus ojos aún me miran.
Cada noche tengo dos visitas en mi cama, siento como alguien entra, es ella, Lorena, mi novia, se acerca, me levanto y la beso, la rodeo con mis brazos, ella me echa en la cama y se pone encima mío y me besa, al abrir los ojos Marta es la que me besa, la que me mira y me acaricia le correspondo, la abrazo y la beso, la desnudo suavemente y reconozco el cuerpo de mi novia, es ella, es mi novia, ¿o es Marta?...no es nadie, despierto y estoy solo en la habitación, suena otra canción, “a veces me siento como si tuviera lo peor porque siempre tengo que mantener mi guardia arriba. No sé cómo confiar. No sé cómo querer ser día a día quien soy.”
Me levanto, como cada mañana, y pienso que no tengo por qué dudar, que hay una chica, que ahora duerme, que me ha dado los tres mejores años de mi vida, que Marta es sólo una obsesión, que tal y como dije hace tres años, no hay nadie que se oponga a mi amor, que sé que debo cambiar, que soy humano, no soy de piedra, no debo permitir que un capricho lo cambie todo, pero, me asalta la duda mientras se repiten los versos de la canción que me une a esa mujer, ¿Y si no es un capricho?...siento como la habitación se hace pequeña y me asfixia, siento que el aire no corre, que mi sangre se congela, que mi corazón late más lentamente de lo lento que late normalmente, no tengo derecho a dudar, no me puedo permitir dudar, ¿Quién me creo que soy? Hay una chica me duerme y sueña conmigo…no tengo derecho a romper nuestro amor por una tentación, soy fuerte, pero la dureza de un hombre no se mide por la fuerza que golpean sus puños, sino por el tacto de sus caricias, y ahora, antes de acostarme digo: mis caricias sólo serán para la mujer que me dio la vida hace, nada más y nada menos que tres años.
Llevo más de tres años con mi actual pareja, hemos vivido muy buenos tiempos, no tengo necesidad de hacer esto, pero no puedo evitarlo, no puedo evitar pensar en ella, y al verla cada día mirarla, sonreírle y flirtear con ella, y luego alejarme, sentir como sus ojos aún me miran.
Cada noche tengo dos visitas en mi cama, siento como alguien entra, es ella, Lorena, mi novia, se acerca, me levanto y la beso, la rodeo con mis brazos, ella me echa en la cama y se pone encima mío y me besa, al abrir los ojos Marta es la que me besa, la que me mira y me acaricia le correspondo, la abrazo y la beso, la desnudo suavemente y reconozco el cuerpo de mi novia, es ella, es mi novia, ¿o es Marta?...no es nadie, despierto y estoy solo en la habitación, suena otra canción, “a veces me siento como si tuviera lo peor porque siempre tengo que mantener mi guardia arriba. No sé cómo confiar. No sé cómo querer ser día a día quien soy.”
Me levanto, como cada mañana, y pienso que no tengo por qué dudar, que hay una chica, que ahora duerme, que me ha dado los tres mejores años de mi vida, que Marta es sólo una obsesión, que tal y como dije hace tres años, no hay nadie que se oponga a mi amor, que sé que debo cambiar, que soy humano, no soy de piedra, no debo permitir que un capricho lo cambie todo, pero, me asalta la duda mientras se repiten los versos de la canción que me une a esa mujer, ¿Y si no es un capricho?...siento como la habitación se hace pequeña y me asfixia, siento que el aire no corre, que mi sangre se congela, que mi corazón late más lentamente de lo lento que late normalmente, no tengo derecho a dudar, no me puedo permitir dudar, ¿Quién me creo que soy? Hay una chica me duerme y sueña conmigo…no tengo derecho a romper nuestro amor por una tentación, soy fuerte, pero la dureza de un hombre no se mide por la fuerza que golpean sus puños, sino por el tacto de sus caricias, y ahora, antes de acostarme digo: mis caricias sólo serán para la mujer que me dio la vida hace, nada más y nada menos que tres años.