Frases famosas que NUNCA se pronunciaron
Publicado: 23 Oct 2008 11:07
Como sabéis hay muchas frases famosas que conocemos y solemos usar y que están atribuidas a personajes famosos o históricos, filósofos, etc. Pues al parecer muchas de ellas jamás fueron pronunciadas ni escritas por el personaje en cuestión o lo fueron de forma diferente y con un significado que nada tiene que ver con el que se le atribuye hoy día.
Aquí os pongo algunas, las más conocidas o que más me han gustado.
Esto lo he sacado, fusilado directamente del blog: http://historiasconhistoria(punto)es
Y el artículo del blog en parte está extraido del libro: Grandes Mentiras de la Historia de Pedro Voltes.
El fin justifica los medios
“Il fine giustifica i mezzi” famosísima frase atribuída a Maquiavelo no aparece escrita en ninguna de sus obras ni se tiene constancia de que la pronunciara jamás. Lo más parecido (en su significado que no en su forma) aparece en su libro “Historia Florentina (III)” y dice:
“Aquellos que triunfan nunca resultarán avergonzados por el modo como hayan triunfado”
Lo cierto es que dista bastante de la frase en cuestión aparte de que es ridículo pensar, en que nadie antes de Maquiavelo, no haya expresado de alguna manera tan “magnífica excusa” para hacer lo que a uno le venga en gana.
¡Con la Iglesia hemos topado!
Este es un claro ejemplo de una frase tergiversada. Está extraída del Quijote de Cervantes y la frase exacta es: “¡Con la iglesia hemos dado, Sancho!”
A primera vista puede parecer lo mismo, pero pongámonos en situación. Quijote y Sancho están llegando al Toboso de noche y a oscuras…
“Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo.
-¡Con la iglesia hemos dado, Sancho! “
Claramente, el sentido un poco peyorativo o irónico contra la iglesia que tiene hoy en día esta frase no existe. Primero porque no se encuentran con la Iglesia como institución (que hubiera escrito con mayúscula), sino con el edificio de una iglesia y segundo porque el sentido de “topado” (chocar) es diferente al de “dado” (encontrado).
Elemental, querido Watson.
Esta frase tan famosa y que casi todos pensábamos que Sherlock Holmes había nacido diciéndola, en realidad no sale en ninguna de las muchas novelas del genial detective. Lo más aproximado aparece en un relato titulado “El jorobado” y que publicó Conan Doyle en una revista en 1893. Ocurre cuando Sherlock, de un vistazo, averigua que Watson ha estado últimamente muy liado con su trabajo. Watson extrañado le pregunta como lo ha adivinado.
“- Cuando su ronda de visitas es corta, usted las hace a pie, y cuando es larga coge un coche de alquiler. Como estoy viendo que sus botas, aunque usadas, no están ni mucho menos sucias, no puedo dudar de que hoy ha estado lo suficientemente atareado para justificar el empleo de un coche de alquiler.
- ¡Bien deducido! -Exclama Watson.
- Es elemental. Es uno de esos casos en los que el razonador puede producir un efecto que a su vecino le parece extraordinario…”
La frase no vuelve a repetirse y desde luego no tiene la carga de vanidad que tiene el “Elemental, querido Watson”
No estoy de acuerdo con lo que decís, pero defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlo.
Esta preciosa afirmación es atribuida a Voltaire, pero ningún erudito ha sido capaz de encontrarla en ninguno de sus escritos, ni tampoco el mínimo rastro de que haya sido pronunciada por él. La frase aparece por primera vez en un libro titulado “The friends of Voltaire” escrito por Beatrice Hall. La pega es que a Voltaire y esta escritora los separan casi doscientos años.
Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos.
Por lo visto, en El Quijote abundan este tipo de frases “inventadas”. En “Con la iglesia hemos topado”, aunque se le había cambiado algo su sentido, aparecía más o menos, escrita en el Quijote. Pero en este caso ni tan siquiera eso. Directamente la frase es un invento pues no aparece ni en el Quijote ni en ninguna otra obra de Cervantes.
Cosas veredes, Sancho… que non creeredes.
Algunos la hemos exclamado parándonos en los puntos suspensivos con un tono de suspense. Otras veces, hemos sido capaces de acabar la frase dándonos así de muy letrados y en otras ocasiones, cuando lo que queremos es sacar “nota”, nos atrevemos con la versión, “Cosas veredes, Sancho, que harán temblar las paredes”.
Pues bien, esta expresión tampoco aparece por ningún lado del Quijote ni tampoco está escrita por Cervantes en sitio alguno.
A mi, personalmente, me gustaría saber que tipo de retorcidos e intrincados caminos ha de seguir una frase, que un día se pronuncia en boca de dios sabe quien, para acabar convertida en una expresión popular y además ni más ni menos que del Quijote… !Toma ya!
“Decíamos ayer…”
Cuenta la historia que cuando Fray Luis de León, después de pasar cinco años en la cárcel, regresó a su aula de la Universidad de Salamanca para continuar con su labor docente, comenzó la clase diciendo: “Decíamos ayer… “
La anécdota creo que es una maravilla, pero por desgracia una vez más la realidad nos estropea una bonita historia. Al parecer existen dudas si dijo:
Dicebamus hesterna die… (Decíamos ayer)
O dijo:
Dicebamus externa die… (Decíamos tiempo atrás…)
Como puede verse la diferencia es mínima y muy sutil pero hace que cambie totalmente el sentido de la anécdota que conocemos, quitándole toda la carga de fuerza, rebeldía e ironía que llevaba.
Pero bueno, puestos a elegir una u otra y como es imposible de verificar, yo me quedo con la versión de “Decíamos ayer…”
Sangre, sudor y lágrimas
Esta celebre frase que es atribuída a W.Churchill, en realidad ni la pronunció así, ni es suya. Lo que dijo excatamente en la Cámara de los comunes en 1940, fue:
No tengo más que ofrecer que sangre, fatigas, lágrimas y sudor. (I have nothing to offer but blood, toil, tears, and sweat).
Cuando acabó la sesión alguien hizo notar a Churchill que el novelista Henry James había usado una frase parecida. Churchill dijo no conocer ni a la novela ni al autor y para que quedara claro no tuvo empacho alguno en seguir usándola esta vez en la versión que conocemos “Sangre, sudor y lágrimas”
Houston, tenemos un problema.
Unos dicen que jamás se pronunció esta conocida frase y otros dicen que sí.
Para despejar de una vez todas las dudas, esta es la transcripción de la conversación que tuvo lugar entre Houston y Jim Lovell y Jack Swigert que estaban en el Apolo XIII.
55:55:20 - Swigert: “Okay, Houston, we’ve had a problem here.” / “Okay, Houston, Aquí hemos tenido un problema.”
55:55:28 - Lousma: “This is Houston. Say again please.” / ” Esto es Houston. Repita porfavor”
55:55:35 - Lovell: “Houston, we’ve had a problem. We’ve had a main B bus undervolt.” / “Houston, hemos tenido un problema. Hemos tenido una bajada de voltaje en el bus B principal”
(Traducción muy libre rozando la invención)
Esto fue lo que se dijo exactamente. Creo que ha quedado suficientemente claro. La frasecita nunca se dijo… o tal vez sí se dijo….o no… o sí…

Aquí os pongo algunas, las más conocidas o que más me han gustado.
Esto lo he sacado, fusilado directamente del blog: http://historiasconhistoria(punto)es
Y el artículo del blog en parte está extraido del libro: Grandes Mentiras de la Historia de Pedro Voltes.
El fin justifica los medios
“Il fine giustifica i mezzi” famosísima frase atribuída a Maquiavelo no aparece escrita en ninguna de sus obras ni se tiene constancia de que la pronunciara jamás. Lo más parecido (en su significado que no en su forma) aparece en su libro “Historia Florentina (III)” y dice:
“Aquellos que triunfan nunca resultarán avergonzados por el modo como hayan triunfado”
Lo cierto es que dista bastante de la frase en cuestión aparte de que es ridículo pensar, en que nadie antes de Maquiavelo, no haya expresado de alguna manera tan “magnífica excusa” para hacer lo que a uno le venga en gana.
¡Con la Iglesia hemos topado!
Este es un claro ejemplo de una frase tergiversada. Está extraída del Quijote de Cervantes y la frase exacta es: “¡Con la iglesia hemos dado, Sancho!”
A primera vista puede parecer lo mismo, pero pongámonos en situación. Quijote y Sancho están llegando al Toboso de noche y a oscuras…
“Guió don Quijote, y habiendo andado como doscientos pasos, dio con el bulto que hacía la sombra, y vio una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo.
-¡Con la iglesia hemos dado, Sancho! “
Claramente, el sentido un poco peyorativo o irónico contra la iglesia que tiene hoy en día esta frase no existe. Primero porque no se encuentran con la Iglesia como institución (que hubiera escrito con mayúscula), sino con el edificio de una iglesia y segundo porque el sentido de “topado” (chocar) es diferente al de “dado” (encontrado).
Elemental, querido Watson.
Esta frase tan famosa y que casi todos pensábamos que Sherlock Holmes había nacido diciéndola, en realidad no sale en ninguna de las muchas novelas del genial detective. Lo más aproximado aparece en un relato titulado “El jorobado” y que publicó Conan Doyle en una revista en 1893. Ocurre cuando Sherlock, de un vistazo, averigua que Watson ha estado últimamente muy liado con su trabajo. Watson extrañado le pregunta como lo ha adivinado.
“- Cuando su ronda de visitas es corta, usted las hace a pie, y cuando es larga coge un coche de alquiler. Como estoy viendo que sus botas, aunque usadas, no están ni mucho menos sucias, no puedo dudar de que hoy ha estado lo suficientemente atareado para justificar el empleo de un coche de alquiler.
- ¡Bien deducido! -Exclama Watson.
- Es elemental. Es uno de esos casos en los que el razonador puede producir un efecto que a su vecino le parece extraordinario…”
La frase no vuelve a repetirse y desde luego no tiene la carga de vanidad que tiene el “Elemental, querido Watson”
No estoy de acuerdo con lo que decís, pero defenderé hasta la muerte vuestro derecho a decirlo.
Esta preciosa afirmación es atribuida a Voltaire, pero ningún erudito ha sido capaz de encontrarla en ninguno de sus escritos, ni tampoco el mínimo rastro de que haya sido pronunciada por él. La frase aparece por primera vez en un libro titulado “The friends of Voltaire” escrito por Beatrice Hall. La pega es que a Voltaire y esta escritora los separan casi doscientos años.
Ladran, Sancho, señal de que cabalgamos.
Por lo visto, en El Quijote abundan este tipo de frases “inventadas”. En “Con la iglesia hemos topado”, aunque se le había cambiado algo su sentido, aparecía más o menos, escrita en el Quijote. Pero en este caso ni tan siquiera eso. Directamente la frase es un invento pues no aparece ni en el Quijote ni en ninguna otra obra de Cervantes.
Cosas veredes, Sancho… que non creeredes.
Algunos la hemos exclamado parándonos en los puntos suspensivos con un tono de suspense. Otras veces, hemos sido capaces de acabar la frase dándonos así de muy letrados y en otras ocasiones, cuando lo que queremos es sacar “nota”, nos atrevemos con la versión, “Cosas veredes, Sancho, que harán temblar las paredes”.
Pues bien, esta expresión tampoco aparece por ningún lado del Quijote ni tampoco está escrita por Cervantes en sitio alguno.
A mi, personalmente, me gustaría saber que tipo de retorcidos e intrincados caminos ha de seguir una frase, que un día se pronuncia en boca de dios sabe quien, para acabar convertida en una expresión popular y además ni más ni menos que del Quijote… !Toma ya!
“Decíamos ayer…”
Cuenta la historia que cuando Fray Luis de León, después de pasar cinco años en la cárcel, regresó a su aula de la Universidad de Salamanca para continuar con su labor docente, comenzó la clase diciendo: “Decíamos ayer… “
La anécdota creo que es una maravilla, pero por desgracia una vez más la realidad nos estropea una bonita historia. Al parecer existen dudas si dijo:
Dicebamus hesterna die… (Decíamos ayer)
O dijo:
Dicebamus externa die… (Decíamos tiempo atrás…)
Como puede verse la diferencia es mínima y muy sutil pero hace que cambie totalmente el sentido de la anécdota que conocemos, quitándole toda la carga de fuerza, rebeldía e ironía que llevaba.
Pero bueno, puestos a elegir una u otra y como es imposible de verificar, yo me quedo con la versión de “Decíamos ayer…”
Sangre, sudor y lágrimas
Esta celebre frase que es atribuída a W.Churchill, en realidad ni la pronunció así, ni es suya. Lo que dijo excatamente en la Cámara de los comunes en 1940, fue:
No tengo más que ofrecer que sangre, fatigas, lágrimas y sudor. (I have nothing to offer but blood, toil, tears, and sweat).
Cuando acabó la sesión alguien hizo notar a Churchill que el novelista Henry James había usado una frase parecida. Churchill dijo no conocer ni a la novela ni al autor y para que quedara claro no tuvo empacho alguno en seguir usándola esta vez en la versión que conocemos “Sangre, sudor y lágrimas”
Houston, tenemos un problema.
Unos dicen que jamás se pronunció esta conocida frase y otros dicen que sí.
Para despejar de una vez todas las dudas, esta es la transcripción de la conversación que tuvo lugar entre Houston y Jim Lovell y Jack Swigert que estaban en el Apolo XIII.
55:55:20 - Swigert: “Okay, Houston, we’ve had a problem here.” / “Okay, Houston, Aquí hemos tenido un problema.”
55:55:28 - Lousma: “This is Houston. Say again please.” / ” Esto es Houston. Repita porfavor”
55:55:35 - Lovell: “Houston, we’ve had a problem. We’ve had a main B bus undervolt.” / “Houston, hemos tenido un problema. Hemos tenido una bajada de voltaje en el bus B principal”
(Traducción muy libre rozando la invención)
Esto fue lo que se dijo exactamente. Creo que ha quedado suficientemente claro. La frasecita nunca se dijo… o tal vez sí se dijo….o no… o sí…