Don Eduardo Oramas Alayón, maestro de Juego del Palo y de la Mano, nace en San Miguel de Abona, Aldea
Blanca, en octubre de 1923. Su infancia y juventud transcurre con su familia en el caserío de La Hoya. Su relación con el medio es de trabajo para la supervivencia como corresponde a un entorno rural del sur de la Isla en la primera mitad del siglo pasado. En ese contexto, donde salir a delante es satisfacer las necesidades
básicas, desempeña casi todos los oficios a lo largo de su dilatada vida laboral: agricultor en Arico, cabuquero
en Gran Canaria, albañil, carpintero, paredero, herrero, camellero, lañador, como dice D. Eduardo, maestro
de todo y aprendiz de nada. He hecho de todo menos descansar. Actualmente vive en El Fraile –Arona- y todavía hoy hace trabajos en su taller como artesano del hierro.
En los últimos años, siendo ya octogenario, se nos manifiesta como un extraordinario y singular maestro
de varios juegos tradicionales con las manos y palos. Siguiendo su voluntad queremos dar a conocer la introducción a los juegos tradicionales de su sistema de defensa personal, que se desarrolla en base a cuatro modalidades diferentes de juegos tradicionales. Sirviendo este acto, también, como homenaje y agradecimiento por su compromiso en la transmisión de sus conocimientos de acuerdo a la tradición
oral.
Treinta años después de la llegada del juego del palo al Sur con la expansión del estilo (Déniz), de D. Tomás
Déniz Hernández (1900-1983), por toda la isla en la década de los setenta, d. Eduardo nos abre la puerta de los juegos tradicionales, como una continuidad cultural del rico patrimonio que se encuentra todavía en la oralidad de nuestra gente.
D. Eduardo nos está enseñando las bases principales de cuatro juegos tradicionales a través de su sistema de
defensa personal, que ha sido desarrollado a partir del Juego de Manos, Juego del Palo estilo Lucio, Juego del
Palo chico y Juego del palo Corto o Escondido.
Es su abuelo materno, D.Federico Alayón Delgado (1856-1940), quien inicia a D. Eduardo en los juegos tradicionales de la época, finales de los años treinta del siglo pasado, una relación directa más con la defensa personal que con los juegos de exhibición. D. Eduardo nos brinda la oportunidad, hasta ahora y que sepamos,
única, de la recuperación, hacer visible, una práctica tradicional de la cual habíamos oído hablar hace muchos
años. Pero nunca habíamos encontrado una persona que nos mostrara el Juego de Manos en su conjunto. Esa
puerta nos ha sido abierta y esperamos corresponder adecuadamente a la confianza recibida.
D. José Toledo, con la supervisión y control del maestro, está desarrollando la variante de juego abierto para la exhibición correspondiente al Juego de Manos.
El segundo maestro que tiene D. Eduardo es D. Lucio Rodríguez Gómez (1887- 1962) que le enseña un
Juego del Palo correspondiente a la modalidad de palo medio, diferente al que luego desarrollaría
D. Eduardo. Se practica con un palo que llega a la altura de la cintura, un metro aproximadamente,
se coge con las dos manos por un extremo, no especifica si por la punta o el trozo.
Pertenece al contexto del juego que hacía maestro Pedro, del cuento "Que te pierdes Pedro" de Benito Pérez Armas, que no anda con filigranas sino que va al grano, buscando la mayor eficacia y contundencia en el menor tiempo. Podríamos decir, entonces, que no es un juego de exhibición desarrollado para ser visto. No se
deja jugar, se bloquea el juego del otro. Dentro de las cuatro modalidades de juegos tradicionales que
conoce, D. Eduardo considera que la mejor forma de defensa personal es la combinación del palo con el Juego de Manos. El palo chico de unos setenta y cinco u ochenta centímetros y el corto o escondido, 35-40 centímetros. Estas dos modalidades constituyen para el e interés en el desarrollo de su actual escuela, sin olvidar el Juego de Manos y el Juego del Palo estilo Lucio. D. Eduardo nos cuenta que en el juego de Palo Chico no tuvo maestros. Acortó el palo del estilo Lucio lo suficiente como para manejarlo con una mano sola y así le quedaba la otra libre para usar mañas del juego de manos. Su tamaño es de unas tres cuartas, palmos,
y cuatro d e d o s . Y en el desarrollo del juego se usan tanto maña s solo de palo como la combinación de éstas con la mano. Es un estilo de distancias cortas que pasa rápido al cuerpo a cuerpo donde vale casi todo. Contiene una rica variedad de estrategias en su conjunto.
El tamaño del palo corto viene determinado por la necesidad de ocultarlo en el cuerpo escondido debajo de
la ropa. Su medida es de dos palmos, unos 35 o 40 centímetros. En los bailes que con frecuencia aparecían las
peleas, nadie sabía como empezaron, se decía que si no había enfrentamientos el baile no servía.
Las mañas de este juego son las mismas del palo chico con las limitaciones que se derivan de un palo
más corto, pero al mismo tiempo una mayor facilidad para entrar y ejecutar los movimientos. Las distancias se reducen y hay más cuerpo a cuerpo. En el palo corto también existe la variante de jugar con dos palos, uno
en cada mano. Al estar ocupadas las dos manos no aparecen mañas del juego de manos, aunque están presentes en el conjunto del movimiento si consideramos al palo como una pequeña prolongación de la mano.
La Escuela de Juego del Palo y de la Mano de D. Eduardo Oramas Alayón nace en mayo de 2005, cuando decide
enseñar sus juegos a otras personas, componentes de la escuela de juego del palo (estilo Déniz) de la comarca
de Abona y a su sobrino nieto, Cayo.
extraído de:
http://www.sanmigueldeabona.org/uploads ... jea_24.pdf