Humor y artes marciales
Publicado: 04 Nov 2008 23:16
By Oscar torres
Vamos a ponernos "serios" y afrontar la creación de un nuevo tratado de esgrima, en el que aplicaremos todo el conocimiento acumulado tras tantas horas de práctica y sudor en la sala.
Comenzaremos con las muy famosas Tretas de la Vulgar y Común Torpeza, y próximamente en sus pantallas la segunda parte contratante, sobre la Verdadera Torpeza, sólo apta para los elegidos.
Lo que he puesto aquí es sólo el principio, siéntanse libres de añadir las nuevas tretas que se les vayan ocurriendo, hasta que podamos tener un hermoso compendio del que sentirnos orgullosos, que riánse voacés del Meyer.
LAS 30 TRETAS DE LA VULGAR Y COMÚN TORPEZA.
Sirva éste documento para reflejar las tretas de las que nos solemos servir los practicantes de la esgrima antigua en nuestros primeros meses de práctica (los especialmente hábiles, durante años) y que cualquiera sabrá reconocer por ser todas de ciencia probada y ajustadas a las inapelables leyes de Murphy.
1-LA ESTOCADA DE TRUÑO.
Llámase así aquella estocada que estando intencionadamente dirigida a atravesar el corazón del adversario, acaba dando, merced a la infalible puntería de su ejecutor, en la nuca de otro compañero que pasaba por allí enzarzado en su propio combate con otro rival. Eso si la víctima tenía la careta puesta, pues si no la tiene y simplemente pasaba cerca del avezado esgrimista, lo normal es que la estocada le entre por la fosa nasal izquierda.
2-LA ESTOCADA AL ANO.
Variante de la anterior, de similar ejecución, que suelen efectuar con frecuencia las féminas y que como indica su nombre acaba dando donde la espalda pierde su casto nombre. Por algún atávico mecanismo instintivo, las mujeres espadachinas tienden, en cuanto se ven cruzando aceros con un hombre, a lanzar las estocadas contra los tegumentos procreativos del interfecto, con las intenciones del turco y mientras ponen carita de candorosa inocencia. (creo que de ahí proviene realmente la necesidad de afirmarse en guardia bien perfilado)
Al ver venir ésta estocada asesina, las víctimas tienden a reaccionar volviéndose rápidamente para tratar de salvar las joyas familiares, dando lugar a la Estocada al Ano. Si en lugar de volverse se perfilan y la espada alcanza las nalgas, se produce la conocida como "estocada de los cuatro agujeros" .
3-LA COSTALADA.
Treta muy común, que se ejecuta de diversas maneras dependiendo de las circunstancias. Consiste en intentar darle un espadazo al adversario, y lograr darse de lomos contra el santo suelo, ante el regocijo de nuestro rival y de la concurrencia. Suele lograrse cuando el suelo es resbalosito, o cuando gracias a la natural habilidad del espadachín los pies se le enredan al intentar un desplazamiento especialmente intrépido (¡Seguro que haciendo ésto le doy!) o precipitado (¡c**o, que me dá!) . Es posible lograr la treta de la Costalada también al intentar avasallar o empujar a un rival más grande, gordo, fuerte y con mas mala leche que nosotros, que con un movimiento insultantemente fácil por su parte logrará dar con nuestra osamenta en tierra.
4-LA IRREMENDABLE.
Estocada que se ejecuta con toma de hierro, cierre de línea, desplazamiento y tiempo impecables y dirigida directamente al ojo derecho del oponente, y que tras la realización de algún violento aspaviento por parte del adversario acaba suelta y entrando inopinadamente por el bolsillo de su pantalón, haciéndole un siete en el mismo de Padre y muy Señor mío. El grado de befa, mofa, escarnio, ludibrio y recochineo provocado en la sala tras la consecución de ésta treta es directamente porporcional al color y estampado de los calzoncillos de la víctima, y la cantidad de nalga peluda visible a través del roto. Esta treta puede tener peligrosísimas consecuencias si la víctima es una mujer, y mortales de necesidad si además llevaba tanga.
5-EL BATACAZO.
Llámase así a la maravillosa treta que se logra cuando dos Torpes deciden lanzar su ataque al mismo tiempo, desplazándose frontalmente para intentar pinchar al otro y con tan buena puntería que no aciertan más que al aire (para alivio de las hojas de sus espadas) y sólo consiguen darse de pechos uno contra el otro. Dependiendo del ímpetu aplicado en la treta y la disparidad de tamaño de los contendientes, es probable que uno acabe sentado involuntariamente, encadenando con rara habilidad ésta treta con la de La Costalada. Los más diestros en éste técnica consiguen estamparse de boca, careta contra careta, y grabarse la forma de la rejilla en las narices y frente como prueba fehaciente del éxito de la treta.
6-LA MAMONADA.
Llámanse así aquellas cuchilladas y estocadas que a pesar de estar destinadas en la mente de su ejecutor a trinchar las partes más vitales de su pobre rival, sólo alcanzan muy someramente el cuerpo o incluso las ropas del mismo, provocando risas en el oponente y frustración en el diestro. Se suele lograr merced a una puntería penosa, un desplazamiento insuficiente, un oponente ágil que consigue esquivar o dejar corta la estocada (lo que más jode...), simple canguelo o una combinación de alguno de éstos factores.
7-LA DEGLUTIDA
Treta en la que, creyendo el Torpe estar en posesión y cumplimiento de todos los requisitos que la ciencia ordena, y tener a su rival acogotado y listo para el sacrificio, se zambulle en un ataque a fondo con toda su mala baba, para encontrarse en mitad de éste con la punta de la espada del aparentemente desprevenido oponente hendiéndole la careta entre los ojos, a resultas de la trampa que nos habían tendido y en la que hemos caído como imbéciles. Como afortunadamente el Torpe no se batía realmente a muerte, después de "disfrutar" de La Deglutida tiene tiempo de mortificarse dándose cuenta de que ha atacado exactamente dónde, cuándo y como el adversario quería que lo hiciera...
8-LA DESPATARRADA.
Treta en la que nuestro espadachín ataca de estocada intentando perforarle el esternón al oponente, poniendo toda la carne en el asador y olvidándose de la mierdecilla de terreno sobre la que ha intentado ejecutar ése fastuoso fondo de siete pies y tres cuartos. Como resultado, además de no darle al otro, nuestro Torpe quedará abierto de piernas como la Paulova y totalmente a merced de su rival, que lo acuchillará a placer mientras intenta levantarse para comprobar si ése sonido de algo rasgándose era su pantalon o el escroto.
9-LA DESPISTADA.
Reciben ésta denominación aquellas cuchilladas y estocadas (indistintamente) que nos comemos alegremente por estar mirando a otra parte mientras el oponente nos intenta desgraciar. La aparición de féminas voluptuosas en cualquier sala de esgrima provoca la inmediata proliferación de ésta treta, aunque hay más factores que pueden provocarla, como el hecho de que la sala esté repleta y tengamos que vigilar donde pisamos y adónde nos movemos para no chocar con nadie (lo que se conoce como "jugar al Tetris"), la cercanía de sacas de armas y otros obstáculos en el suelo, etcétera.
10- LA ALONADA.
Treta que se utiliza cuando el diestro se ve sorprendido por algun ataque contrario, o no encuentra en un momento dado una respuesta correcta a la pirula que le están haciendo, y que consiste en, básicamente, darse la vuelta y salir de najas, no nos vayan a hacer un siete...
Muy utilizada en los primeros meses de entrenamiento, en algunos casos su realización se dignifica aún más adoptando, ante la estocada o cuchillada en ciernes, una postura semifetal sobre una sola pierna como si se le estuviese echando a uno encima el Talgo.
11-EL QUIEBRO.
Hace referencia a ésta treta el frecuente quiebro por fatiga de material de las hojas de Ropera, sufridoras silenciosas de las manazas de su dueño, su mala puntería y los frecuentes fallos de apreciacion de las distancias, que resultan en flexiones salvajes de los pobres aceros, que se retuercen dolorosamente hasta cascar como Felipón tras varios meses de tortura. Aquellos acuchilladores dotados de la especial habilidad de acertar siempre con el plano de la hoja en lugar de los filos son también frecuentes conseguidores del Quiebro, generalmente a la altura de la espiga de la hoja y con el regocijo añadido de ver instantáneamente reducida su flamante espada a un montoncito de piezas que ruedan por el suelo.
12-LA CANCAMUSA.
También conocida como "peazo mierda he hecho". Intento frustrado de barrido de la hoja rival y estocada o cuchillada mortal, en conjunción con intrépido agarre o salto adelante que termina de neutralizar la peligrosidad de una posible respuesta del oponente, que suele resultar en un latigazo hacia abajo de nuestra espada que en vez de barrer la espada del rival barre el polvo del suelo porque ni la toca, pero que consigue con suma efectividad abrir nuestra defensa totalmente y que nos espetemos como faisanes en la espada del soprendido rival (que ni se ha movido) al dar el puñetero saltito. Dícese también de cualquier ataque ejecutado con tal torpeza que consigue matarnos a nosotros.
13-LA ENZARZADA.
Treta en la que intentamos atrapar la hoja de la espada contraria con los gavilanes de la nuestra, y acabamos con la nuestra atrapada en los gavilanes de la contraria, muchas veces sin que nuestro adversario tenga que hacer el más mínimo movimiento para ello. Hay auténticos especialistas en ésta treta, que continuarán siéndolo hasta que se den cuenta de que las Engavilanadas de verdad escapan a su habilidad y/o entendimiento.
14-MANOTEAR.
Arrojada treta por medio de la cual el valiente espadachín intenta apartar la hoja rival mediante una bofetada a la misma, bien para librarse de la estocada que se le cierne sobre las freidurillas, o bien para quitarla de en medio y poder atacar él. Como era de esperar, la manotada de nuestro Torpe sólo consigue espantar alguna mosca que rondaba, y en la décima de segundo siguiente la punta de la espada que intentaba apartar se le hinca en los entresijos. Cuando se hace para atacar es más brillante aún, pues tras manotear al aire nuestro hombre, sin importarle el hecho de que la hoja contraria sigue allí apuntándole al gañote, se abalanza hacia adelante mientras echa su espada hacia atrás para darle más fuerza a la estocada que le daría al rival, si no fuera por el pequeño inconveniente de que ya es un cadáver. Muy común de ver en cualquier sala de armas que se precie de serlo.
15-LA FRUSTRADA.
Viendo un hueco clarísimo por donde acuchillarle la asaduras al malvado adversario, nuestro hombre prepara su estocada más potente, bajando y atrasando la espada para meterle un auténtico navajazo en versión supervitaminada y mineralizada, y en el momento de lanzar su mortífero ataque, se ve frenado por una fuerza misteriosa que le impide subir la espada durante el tiempo suficiente como para que el oponente se rehaga y le suelte un viaje en los morros, para después indicarle con sorna y recochineo que, con rara habilidad, nuestro hombre había enganchado un gavilán en el bolsillo del pantalón. Los más hábiles consiguen meter el gavilan dentro de los lacitos de las perneras.
Treta rara de conseguir, pero muy...espectacular.
Vamos a ponernos "serios" y afrontar la creación de un nuevo tratado de esgrima, en el que aplicaremos todo el conocimiento acumulado tras tantas horas de práctica y sudor en la sala.
Comenzaremos con las muy famosas Tretas de la Vulgar y Común Torpeza, y próximamente en sus pantallas la segunda parte contratante, sobre la Verdadera Torpeza, sólo apta para los elegidos.
Lo que he puesto aquí es sólo el principio, siéntanse libres de añadir las nuevas tretas que se les vayan ocurriendo, hasta que podamos tener un hermoso compendio del que sentirnos orgullosos, que riánse voacés del Meyer.
LAS 30 TRETAS DE LA VULGAR Y COMÚN TORPEZA.
Sirva éste documento para reflejar las tretas de las que nos solemos servir los practicantes de la esgrima antigua en nuestros primeros meses de práctica (los especialmente hábiles, durante años) y que cualquiera sabrá reconocer por ser todas de ciencia probada y ajustadas a las inapelables leyes de Murphy.
1-LA ESTOCADA DE TRUÑO.
Llámase así aquella estocada que estando intencionadamente dirigida a atravesar el corazón del adversario, acaba dando, merced a la infalible puntería de su ejecutor, en la nuca de otro compañero que pasaba por allí enzarzado en su propio combate con otro rival. Eso si la víctima tenía la careta puesta, pues si no la tiene y simplemente pasaba cerca del avezado esgrimista, lo normal es que la estocada le entre por la fosa nasal izquierda.
2-LA ESTOCADA AL ANO.
Variante de la anterior, de similar ejecución, que suelen efectuar con frecuencia las féminas y que como indica su nombre acaba dando donde la espalda pierde su casto nombre. Por algún atávico mecanismo instintivo, las mujeres espadachinas tienden, en cuanto se ven cruzando aceros con un hombre, a lanzar las estocadas contra los tegumentos procreativos del interfecto, con las intenciones del turco y mientras ponen carita de candorosa inocencia. (creo que de ahí proviene realmente la necesidad de afirmarse en guardia bien perfilado)
Al ver venir ésta estocada asesina, las víctimas tienden a reaccionar volviéndose rápidamente para tratar de salvar las joyas familiares, dando lugar a la Estocada al Ano. Si en lugar de volverse se perfilan y la espada alcanza las nalgas, se produce la conocida como "estocada de los cuatro agujeros" .
3-LA COSTALADA.
Treta muy común, que se ejecuta de diversas maneras dependiendo de las circunstancias. Consiste en intentar darle un espadazo al adversario, y lograr darse de lomos contra el santo suelo, ante el regocijo de nuestro rival y de la concurrencia. Suele lograrse cuando el suelo es resbalosito, o cuando gracias a la natural habilidad del espadachín los pies se le enredan al intentar un desplazamiento especialmente intrépido (¡Seguro que haciendo ésto le doy!) o precipitado (¡c**o, que me dá!) . Es posible lograr la treta de la Costalada también al intentar avasallar o empujar a un rival más grande, gordo, fuerte y con mas mala leche que nosotros, que con un movimiento insultantemente fácil por su parte logrará dar con nuestra osamenta en tierra.
4-LA IRREMENDABLE.
Estocada que se ejecuta con toma de hierro, cierre de línea, desplazamiento y tiempo impecables y dirigida directamente al ojo derecho del oponente, y que tras la realización de algún violento aspaviento por parte del adversario acaba suelta y entrando inopinadamente por el bolsillo de su pantalón, haciéndole un siete en el mismo de Padre y muy Señor mío. El grado de befa, mofa, escarnio, ludibrio y recochineo provocado en la sala tras la consecución de ésta treta es directamente porporcional al color y estampado de los calzoncillos de la víctima, y la cantidad de nalga peluda visible a través del roto. Esta treta puede tener peligrosísimas consecuencias si la víctima es una mujer, y mortales de necesidad si además llevaba tanga.
5-EL BATACAZO.
Llámase así a la maravillosa treta que se logra cuando dos Torpes deciden lanzar su ataque al mismo tiempo, desplazándose frontalmente para intentar pinchar al otro y con tan buena puntería que no aciertan más que al aire (para alivio de las hojas de sus espadas) y sólo consiguen darse de pechos uno contra el otro. Dependiendo del ímpetu aplicado en la treta y la disparidad de tamaño de los contendientes, es probable que uno acabe sentado involuntariamente, encadenando con rara habilidad ésta treta con la de La Costalada. Los más diestros en éste técnica consiguen estamparse de boca, careta contra careta, y grabarse la forma de la rejilla en las narices y frente como prueba fehaciente del éxito de la treta.
6-LA MAMONADA.
Llámanse así aquellas cuchilladas y estocadas que a pesar de estar destinadas en la mente de su ejecutor a trinchar las partes más vitales de su pobre rival, sólo alcanzan muy someramente el cuerpo o incluso las ropas del mismo, provocando risas en el oponente y frustración en el diestro. Se suele lograr merced a una puntería penosa, un desplazamiento insuficiente, un oponente ágil que consigue esquivar o dejar corta la estocada (lo que más jode...), simple canguelo o una combinación de alguno de éstos factores.
7-LA DEGLUTIDA
Treta en la que, creyendo el Torpe estar en posesión y cumplimiento de todos los requisitos que la ciencia ordena, y tener a su rival acogotado y listo para el sacrificio, se zambulle en un ataque a fondo con toda su mala baba, para encontrarse en mitad de éste con la punta de la espada del aparentemente desprevenido oponente hendiéndole la careta entre los ojos, a resultas de la trampa que nos habían tendido y en la que hemos caído como imbéciles. Como afortunadamente el Torpe no se batía realmente a muerte, después de "disfrutar" de La Deglutida tiene tiempo de mortificarse dándose cuenta de que ha atacado exactamente dónde, cuándo y como el adversario quería que lo hiciera...
8-LA DESPATARRADA.
Treta en la que nuestro espadachín ataca de estocada intentando perforarle el esternón al oponente, poniendo toda la carne en el asador y olvidándose de la mierdecilla de terreno sobre la que ha intentado ejecutar ése fastuoso fondo de siete pies y tres cuartos. Como resultado, además de no darle al otro, nuestro Torpe quedará abierto de piernas como la Paulova y totalmente a merced de su rival, que lo acuchillará a placer mientras intenta levantarse para comprobar si ése sonido de algo rasgándose era su pantalon o el escroto.
9-LA DESPISTADA.
Reciben ésta denominación aquellas cuchilladas y estocadas (indistintamente) que nos comemos alegremente por estar mirando a otra parte mientras el oponente nos intenta desgraciar. La aparición de féminas voluptuosas en cualquier sala de esgrima provoca la inmediata proliferación de ésta treta, aunque hay más factores que pueden provocarla, como el hecho de que la sala esté repleta y tengamos que vigilar donde pisamos y adónde nos movemos para no chocar con nadie (lo que se conoce como "jugar al Tetris"), la cercanía de sacas de armas y otros obstáculos en el suelo, etcétera.
10- LA ALONADA.
Treta que se utiliza cuando el diestro se ve sorprendido por algun ataque contrario, o no encuentra en un momento dado una respuesta correcta a la pirula que le están haciendo, y que consiste en, básicamente, darse la vuelta y salir de najas, no nos vayan a hacer un siete...
Muy utilizada en los primeros meses de entrenamiento, en algunos casos su realización se dignifica aún más adoptando, ante la estocada o cuchillada en ciernes, una postura semifetal sobre una sola pierna como si se le estuviese echando a uno encima el Talgo.
11-EL QUIEBRO.
Hace referencia a ésta treta el frecuente quiebro por fatiga de material de las hojas de Ropera, sufridoras silenciosas de las manazas de su dueño, su mala puntería y los frecuentes fallos de apreciacion de las distancias, que resultan en flexiones salvajes de los pobres aceros, que se retuercen dolorosamente hasta cascar como Felipón tras varios meses de tortura. Aquellos acuchilladores dotados de la especial habilidad de acertar siempre con el plano de la hoja en lugar de los filos son también frecuentes conseguidores del Quiebro, generalmente a la altura de la espiga de la hoja y con el regocijo añadido de ver instantáneamente reducida su flamante espada a un montoncito de piezas que ruedan por el suelo.
12-LA CANCAMUSA.
También conocida como "peazo mierda he hecho". Intento frustrado de barrido de la hoja rival y estocada o cuchillada mortal, en conjunción con intrépido agarre o salto adelante que termina de neutralizar la peligrosidad de una posible respuesta del oponente, que suele resultar en un latigazo hacia abajo de nuestra espada que en vez de barrer la espada del rival barre el polvo del suelo porque ni la toca, pero que consigue con suma efectividad abrir nuestra defensa totalmente y que nos espetemos como faisanes en la espada del soprendido rival (que ni se ha movido) al dar el puñetero saltito. Dícese también de cualquier ataque ejecutado con tal torpeza que consigue matarnos a nosotros.
13-LA ENZARZADA.
Treta en la que intentamos atrapar la hoja de la espada contraria con los gavilanes de la nuestra, y acabamos con la nuestra atrapada en los gavilanes de la contraria, muchas veces sin que nuestro adversario tenga que hacer el más mínimo movimiento para ello. Hay auténticos especialistas en ésta treta, que continuarán siéndolo hasta que se den cuenta de que las Engavilanadas de verdad escapan a su habilidad y/o entendimiento.
14-MANOTEAR.
Arrojada treta por medio de la cual el valiente espadachín intenta apartar la hoja rival mediante una bofetada a la misma, bien para librarse de la estocada que se le cierne sobre las freidurillas, o bien para quitarla de en medio y poder atacar él. Como era de esperar, la manotada de nuestro Torpe sólo consigue espantar alguna mosca que rondaba, y en la décima de segundo siguiente la punta de la espada que intentaba apartar se le hinca en los entresijos. Cuando se hace para atacar es más brillante aún, pues tras manotear al aire nuestro hombre, sin importarle el hecho de que la hoja contraria sigue allí apuntándole al gañote, se abalanza hacia adelante mientras echa su espada hacia atrás para darle más fuerza a la estocada que le daría al rival, si no fuera por el pequeño inconveniente de que ya es un cadáver. Muy común de ver en cualquier sala de armas que se precie de serlo.
15-LA FRUSTRADA.
Viendo un hueco clarísimo por donde acuchillarle la asaduras al malvado adversario, nuestro hombre prepara su estocada más potente, bajando y atrasando la espada para meterle un auténtico navajazo en versión supervitaminada y mineralizada, y en el momento de lanzar su mortífero ataque, se ve frenado por una fuerza misteriosa que le impide subir la espada durante el tiempo suficiente como para que el oponente se rehaga y le suelte un viaje en los morros, para después indicarle con sorna y recochineo que, con rara habilidad, nuestro hombre había enganchado un gavilán en el bolsillo del pantalón. Los más hábiles consiguen meter el gavilan dentro de los lacitos de las perneras.
Treta rara de conseguir, pero muy...espectacular.