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Valor del keppan

Publicado: 02 Oct 2012 12:23
por kiseru
Abro el hilo para seguir con el offtopic iniciado en el hilo del curso de katori (http://www.hispagimnasios.com/foro-de-a ... 6603bae022) sobre el keppan.

Re: Valor del keppan

Publicado: 02 Oct 2012 12:24
por kiseru
A ver, que rebajo un poco el tono porque no tenía intención de despreciar ninguna práctica ni a nadie.

Ante todo, considero que el keppan es una simbolización del compromiso que uno ha adquirido con la escuela y con la tradición que ésta representa. Si consideramos el keppan como una simple adhesion administrativa sin valor intrínseco pues también hago keppan cuando me suscribo al periódico, etc. Por tanto el valor del keppan está en el compromiso y fidelidad que representa entre las dos partes, más allá de cómo se realice (aunque hay que reconocer que firmar con sangre queda más épico que enviar una foto de carnet :D ).

Dicho esto, puntualizo:
Balor the black escribió:Yo no sé qué te parecerá serio o no
El keppan como concepto me parece serio, muy serio. Tan serio que no sé si lo firmaría, porque representa una adhesión supuestamente inquebrantable. Pero yo no soy un guerrero, yo soy una persona normal que estudia estas cosas por amor a ellas pero no las puedo poner por encima de según qué otras cosas de mi vida y tampoco sé qué me deparará el futuro.

Toda esta exposición es un poco dramática, cierto. Pero si le saco un poco la paja a todo el asunto, yo veo la cosa más o menos así:

1) Los postulados del keppan antiguo son anacrónicos y no tienen sentido. Si respetamos el keppan como un compromiso de seriedad lo que no puede ser es que incluya insensateces desde la óptica moderna, simplemente porque no nos lo creemos. Escudarse en que es una tradición y que no hemos de cumplir lo que pone porque ya no tiene sentido no ayuda.
2) Se podrían modernizar los postulados del keppan, pero francamente no veo cómo. Nuestra sociedad es distinta y nadie te puede decir cómo debes actuar aunque, por supuesto, si al maestro no le gusta tu actitud pues puede hacer lo que considere oportuno.
3) La otra opción sería quitar los postulados del keppan y que quedara simplemente como un pequeño ritual que manifiesta físicamente el compromiso al estudio de la escuela. Para mí es lo único que tendría algo de sentido hoy en día.

Con cualquiera de estas opciones, u otras, hoy en día firmar el keppan no significa nada y no te vincula a nada. Considerad vuestra escuela particular e imaginaos que en ella no existe keppan (o que sí existe). ¿Cambiaría en algo las cosas?

Shiro_Amakusa escribió:Eso si, si algo caracteriza a estos pactos es que el maestro se guarde una pauta para poner ciertas condiciones para mantener la seriedad dentro del ryu, y aún así muchas veces no se consigue, pero yo desde luego creo que ayuda y cumple su función en el mundo actual así como lo cumplia en el Japón feudal.
Hoy en día las pautas de comportamiento del dojo no están vinculadas al keppan, sino que son las básicas de educación, más los pequeños rituales de cultura oriental más lo que le parezca al maestro. Vamos, como en cualquier dojo, koryu o no koryu.

Esto va a personas. Para el que es constante y comprometido el keppan no es más que una validación por parte de la escuela (sería el único valor que le veo) y para el que no lo es el keppan no le va a cambiar y tarde o temprano no cumplirá y aqui no pasa nada.

Saludos.

Re: Valor del keppan

Publicado: 02 Oct 2012 16:44
por Shiro_Amakusa
Bueno yo sigo diciendo que esto depende de las escuelas pero tampoco quiero ponerme a hablar de mi koryu porque quedaría pedante y monotema y encima sólo aportaría una visión, creo que es mejor seguir pensando que cada koryu es un mundo.

Re: Valor del keppan

Publicado: 02 Oct 2012 17:22
por Balor the black
Shiro_Amakusa escribió:Bueno yo sigo diciendo que esto depende de las escuelas pero tampoco quiero ponerme a hablar de mi koryu porque quedaría pedante y monotema y encima sólo aportaría una visión, creo que es mejor seguir pensando que cada koryu es un mundo.
Coincido contigo :D Añadiré un par de cosas y ya está.

Kiseru
1) Los postulados del keppan antiguo son anacrónicos y no tienen sentido. Si respetamos el keppan como un compromiso de seriedad lo que no puede ser es que incluya insensateces desde la óptica moderna, simplemente porque no nos lo creemos. Escudarse en que es una tradición y que no hemos de cumplir lo que pone porque ya no tiene sentido no ayuda.
2) Se podrían modernizar los postulados del keppan, pero francamente no veo cómo. Nuestra sociedad es distinta y nadie te puede decir cómo debes actuar aunque, por supuesto, si al maestro no le gusta tu actitud pues puede hacer lo que considere oportuno.
3) La otra opción sería quitar los postulados del keppan y que quedara simplemente como un pequeño ritual que manifiesta físicamente el compromiso al estudio de la escuela. Para mí es lo único que tendría algo de sentido hoy en día.
¿Quién dice que el keppan no se actualiza o no puede actualizarse?. Se puede y se hace. Vamos a ver...los Koryu son lo que son, punto...el keppan es una manera de confirma que entiende dónde te metes y que dónde te metes tiene unas normas concretas que acatas cumplir.
Los Koryu son dictaduras benevolentes, que nadie cuente lo contrario. La primera y última palabra la tiene el director de la escuela, te guste o no. El modo de entrenamiento es el que dicta la escuela, te guste o no. Hay espacio para el debate, pero no para la negociación. Punto.
El Keppan es parte de entender que éso es así. La escuela no se amolda al alumno, el alumno se amolda a la escuela y a su manera de trabajar y de hacer, de ser.
El Keppan puede existir o no.

Con cualquiera de estas opciones, u otras, hoy en día firmar el keppan no significa nada y no te vincula a nada. Considerad vuestra escuela particular e imaginaos que en ella no existe keppan (o que sí existe). ¿Cambiaría en algo las cosas?
Basicamente sí, al menos en la nuestra, sin Keppan no eres parte de la escuela y no entras en ella.

Y citando una de las fuentes utililzadas por Tengu.
“Acerca del Keppan”
-extraído del libro “Old School” por Ellis Amdur


(...)También he escrito de los métodos pedagógicos por capas de las Ryu:
Habilidades específicas deben ser aprendidas en cada etapa, y solo cuando esa etapa está perfeccionada se encuentra uno preparado para comprender el significado inherente del siguiente nivel de formas.

Todo esto puede ser poco aparente para aquellos que “aprenden” desde fuera o para los que dedican solo un año a rascar la superficie y lo dejan porque creen que han aprendido todo lo que había para aprender. Sin embargo, aún con todo el currículum aprendido, desde el primer corte de espada hasta el último encantamiento esotérico, uno no está haciendo Koryu a menos que ejemplifique una simple cualidad: Lealtad.

Eso es lo que hace tan difícil que un Koryu sobreviva en el occidente con toda su esencia.
Ser miembro de una Ryu es abrazar a la tradición como una de las entidades más importantes en la vida, algo, de hecho, a lo que uno ofrece su vida en servicio.
Por definición, un tigre es un tigre por ciertas cualidades: todo, desde ferocidad a rayas. Pero lo más importante es el ADN. Ningún león puede calificar, ni una gacela o una marmota.

De la misma forma uno no puede decir que es miembro de una Ryu, y mucho menos decir que ha adquirido cierto nivel de maestría, a no ser que se tenga una feroz y obediente lealtad a esa Ryu. Y lo que hace que esto sea aún más difícil es que la Ryu está personificada en el cuerpo y alma del profesor, hombre o mujer, normalmente con defectos. De todas formas así es como es.

La lealtad no es algo que simplemente surge de una manera suave y orgánica; tanta facilidad solo ocurre en presencia de la perfección. La lealtad es una decisión, y normalmente una muy difícil.
(...)
Como cualquier cualidad, como el honor, la valentía o incluso el amor, la lealtad podía verse pervertida. Pero también hay una belleza gloriosa en la lealtad manifiesta, incluso si ésta no es merecida. Las Ryu, organizaciones militares, estaban muy al tanto del poder de tal lealtad, y también, muy al tanto del ritual para asegurarla.
Por lo tanto, la mayoría de las tradiciones marciales tienen un juramento (kishomon) que es sellado en sangre (Keppan), en el cual el futuro miembro hacía ciertas promesas. Algunas escuelas requerían Keppan al entrar, otras solo luego de un período de prueba, y otras solo al final del entrenamiento cuando se estaba a punto de recibir una licencia.

Pero una cosa es segura: el Keppan era un componente esencial de la mayoría de las Ryu, aquellos que no lo tienen carecen de algo tan significativo que yo, por lo menos, cuestiono la integridad de cualquier Ryu. Puedo pensar en ejemplos de lo contrario – espléndidas Ryu que no tienen, o ya no requieren Keppan – pero esas escuelas han de alguna manera logrado lealtad sin la necesidad del ritual. Esto se debe en todos los casos al carisma del soke. La Ryu, de todas formas, se encuentra en una posición de vulnerabilidad en sus generaciones futuras. Sin una cabeza carismática y sin el ritual la Ryu se vuelve más y más débil a medida que pasan las generaciones. Sin lealtad, los estudiantes, intoxicados con el aprendizaje a través de libros, conocimientos triviales de otras escuelas o simplemente su recién adquirida “fuerza”, comienzan a hacer cambios que violan el carácter fundamental de la Ryu.

Para considerar la naturaleza de tales juramentos, he tomado uno, el de Araki Ryu, para examinar en detalle. Es bastante similar al de todas las escuelas del periodo Edo.


Kishomon Mae Gaki no Koto – Juramento inicial antes del estudio

“Lo que haces en Araki Ryu no debe ser contado a nadie: ni siquiera a tus padres, hermanos o familia.”


Hay un viejo dictado de la hechicería Himalaya: “Conocimiento compartido es poder perdido”. Esto es una verdad práctica y psicológica.
A nivel práctico, exponer tus métodos de combate daba a tus enemigos el conocimiento necesario para destruirte. Se dice que cuando había un duelo entre hombres de distintas Ryu, los samurai iban a verlo para “tomar notas”, no solo intentando recordar movimientos específicos, sino también para entender la organización filosófica intrínseca que hacía a un hombre de la Chujo Ryu o de la Kurama Ryu.

A nivel psicológico, el secreto también es importante. Podríamos describir el proceso de aprendizaje metafóricamente como “cocinar”. Requiere calor y presión. Revelar lo que ocurre en el entrenamiento (las técnicas, política, disputas, etc…) desangra la presión. Mostrar las técnicas a otros es usualmente “fanfarronear”. Hablar de los “negocios de la familia” con desconocidos (paradójicamente, los padres, hermanos, etc... son desconocidos para este caso) es usualmente muestra de falta de fuerza e integridad, porque uno está pidiendo que otro valide nuestros pensamientos y percepciones.

Al mismo tiempo, el secreto no era absoluto. Miembros de distintas tradiciones demostraban públicamente desde el comienzo del sistema de las Ryu. Hay historias de distintos miembros de distintas Ryu demostrando frente al Shogun o al emperador.
Hono Embu, demostraciones frente a un templo, eran consideradas ofrendas a los dioses, eran en cierto grado demostraciones públicas. Entonces, el secreto en la cultura Japonesa debe verse como omote y ura. Esto quiere decir que algunas cosas se pueden ver, y otras son exclusivamente para la familia.




El voto de secreto es absoluto, pero parte del entrenamiento es darse cuanta de lo que esto significa. Nadie se va a sentar a discutir con el alumno que se puede decir y qué no.
Esto crea una tensión psicológica muy fuerte; las instrucciones son vagas, pero las transgresiones son inaceptables. Esto hace que para el alumno sea imposible tomar el entrenamiento como un hobby porque, si enseñan algo de lo que se hace en el Dojo fuera del mismo, estarían violando la confianza que ha sido depositada en ellos. Desde el comienzo, el alumno es puesto en un estado parecido al de un campo de batalla: cada acción cuenta y el menor de los detalles no puede ser ignorado.
Enseñar lo aprendido a amigos o familia trivializa no solo las enseñanzas, sino también la confianza depositada en nosotros por nuestros instructores.

“No debes pelearte con miembros de otras Ryu, ni con tus compañeros”

Debemos poner ésta frase en contexto. Los gobiernos del periodo Edo, cumplían varias funciones, entre ellas, contener las energías de aquellos jóvenes guerreros ansiosos de hacerse de una reputación a fuerza de armas en una era en la que ya no era permitido.
Duelos y venganzas requerían permiso oficial del gobierno, y aún así, a uno luego se le pediría cometer seppuku sin importar lo estimable que haya sido nuestra acción. De ahí, los famosos 47 ronin, que fueron obligados a cometer seppuku aún después de haber logrado una venganza aclamada por todo el país.
Peleas entre miembros de diferentes Ryu prácticamente garantizaba batallas campales entre bandas rivales.
Por estas razones, aunque el Taryu shiai (combates entre miembros de diferentes Ryu) ocurría y también el Dojo yaburi (irrumpir en un Dojo), esto usualmente ocurría bajo la supervisión del soke o incluso a veces de algún oficial del gobierno. Lo último que se quería era estudiantes a medio entrenar peleando en las calles, los sempai estarían obligados a tomar venganza aún cuando su kohai estuviese equivocado, sería también una vergüenza si un alumno mal entrenado perdiera la pelea.
El mismo tipo de preocupación existe con respecto al “sparring” dentro de Dojo. En primer lugar, la práctica del kata puede ser muy intensa, tanto que algunas escuelas no veían la necesidad de tener que hacer “sparring”.

Una cosa sería que un Sensei ordenara a dos alumnos que hagan “sparring” bajo su supervisión, y otra muy distinta que los alumnos decidieran hacerlo en su tiempo libre. Las cosas se saldrían fuera de control rápidamente, dañando la solidaridad del grupo y la autoridad del Sensei.

“Nunca debes ser rudo o actuar irresponsablemente en el lugar de entrenamiento, y tampoco debes aparecer a entrenar oliendo a licor.”

Los japoneses nunca se han dedicado a la abstinencia. El sake es un lubricante social, incluso un sacramento. La borrachera es aceptada en muchos contextos.
Sin embargo, uno pensaría que evitar embriagarse antes de entrenar es algo tan obvio que no haría falta escribir una regla al respecto, pero basándome en mis experiencias en Japón, tal regla era necesaria.
Algunos de los momentos más peligrosos que he vivido han sido con profesores borrachos. He visto reflejos tan afectados por la resaca que hacían de entrenar con armas una práctica muy peligrosa.
De todas maneras lo más importante de ésta regla es lo relacionado con el reigi, una palabra que normalmente traducimos como “etiqueta”, pero que realmente significa “obligación a saludar”.
La cultura japonesa está plagada de reglas pre-escritas para cada ocasión, con palabras específicas para dirigirse a un superior, a un igual o a un inferior, tanto, que parecería que uno sólo tiene que aprender las reglas y seguirlas.
No es sorprendente que un no japonés crea que un Dojo es un lugar de preocupación neurótica y con una organización pseudo-militar. Esto ocurre en los “neo Koryu”, sistemas fabricados en América que ha creado un ambiente en el Dojo basado en fantasías y películas.
Tal rigidez es infinitamente lejana a los requerimientos para la preparación al combate.
Los lobos no son rígidos. Tiene fluidez. Sin embargo, el reigi en una manada de lobos es mucho más precisa y afinada que cualquier cosa en la cultura humana. Señas tan sutiles como el torcer una oreja o tensar el músculo del hombro, un labio o la cola, son inmediatamente percibidos, procesados y se actúa en consecuencia.


Y éste es el reigi en un verdadero Dojo. Hay risas, humor e incluso jugueteo. Y luego, así como si nada, el silencio. El profesor está bromeando con los alumnos y de repente para, y los alumnos también. De la conversación casual, casi inmediatamente, los participantes pasan a trabajar con un nivel de intensidad que parece cortar el aire.
Todos los alumnos, sea cual sea el trabajo que estén haciendo, están pendientes en todo momento de la intención del Sensei, la cual se expresa a través de su postura, sus palabras y su actitud.
Ser demasiado serio y rígido en la etiqueta sería tan malo como ser extremadamente casual. Esto no es decir que el Sensei no grita, ni se enfada o se expresa de otra forma, sino que el Sensei es el corazón del Dojo, la atención siempre está enfocada en él.

Un verdadero Dojo es tan unido como una manada de lobos. En una manada de lobos hay juegos, a veces hay breves conflictos mientras se modifican las jerarquías dominantes e inclusive (atreviéndome a antropomorfizar) hay afecto y amor. Pero también está la habilidad de fluir instantáneamente a una pelea, agresión o cacería depredadora.
El Dojo es un ambiente de “y si…”, como un laboratorio donde uno tiene la oportunidad de aprender comportamientos que pueden ser llevados a cualquier contexto.
Esta es la esencia de cualquier Dojo de Koryu real.

“Nunca debes enseñar a nadie sin antes haber recibido los secretos de kachimi de tu maestro.”

Kachimi quiere decir “cuerpo ganador”, se refiere a áreas vitales donde golpear o cortar. Es de vital importancia dentro de Araki Ryu y no tiene mayor importancia dentro de éste artículo.
Lo que es relevante es la palabra secretos (gokui). Cada Koryu tiene varios gokui que representan los niveles finales de la enseñanza. El primero, y más obvio, es aquel que se refiere a técnicas especiales que llevan la identidad del Koryu: cierta forma de cortar, de encarar al oponente, o algún encantamiento que se haya probado siempre eficaz para calmar los miedos antes del combate.


Otros gokui pueden ser más detalladas y sofisticadas prácticas “espirituales” para ayudar a enfocar la voluntad, o inducciones hipnóticas que hagan que el enemigo pierda la concentración. Y por último están los que yo llamo “gokui pedagógicos”.
El practicante ha adquirido una cantidad abrumadora de información, y puede ser un buen luchador, pero lo que ha aprendido sigue siendo ajeno a su persona. Los gokui pedagógicos tienen que ser cronometrados exquisitamente.
Las piezas finales de información golpean como una cascada haciendo coherente y coordinando toda la información antes aprendida. Repites la experiencia del fundador, y en ese momento el Ryu se “convierte en ti”. Y en un periodo inicial ves a través de los ojos del fundador. Tu visión del mundo cambia.
¿Por qué no se debe enseñar antes de esto? Por que sin éste entendimiento, no se está capacitado para distinguir lo que es esencial de lo que no lo es.


“No debes utilizar la lógica de tu Ryu para criticar otro Ryu”

De todos los artículos de este juramente, éste es el más abierto a nivel político.
Esto pertenece claramente al periodo Edo, donde lo último que quería el gobierno era que la rivalidad entre distintos Ryu se convirtiera en un conflicto abierto. La verdad del asunto es que cada Ryu cree que es el mejor y evalúa los demás basándose en el suyo.
En resumen, esto se refiere a elegir con cuidado el lugar y el momento donde expresar las opiniones.
Una de las cosas que más me gusta de Japón es la “capacidad de la digna contención”.
Uno es tan sólido que, frente a la fanfarronería ajena, uno no ve la necesidad de ponerse a la par. Por lo tanto, éste articulo se puede interpretar no como que uno nunca critique, pero que en cambio uno se guarde su propio consejo para si mismo. La verdad saldrá a luz cuando realmente cuenta.


“No debes pensar mal de tu maestro”

Una de las primeras decepciones de la infancia es darse cuenta de que nuestros padres son humanos y que sus fallas no son simples, sino que a veces son muy profundas.
El maestro proporciona un servicio vital al revelar sus fallas. Uno se acerca al maestro no porque quiera estar a su lado, sino porque el maestro posee un conocimiento que el alumno quiere para sí mismo. Los maestros pueden ser excelentes personas, pero son claramente humanos. Fuman, beben, tienen aventuras, etc. A veces también son caprichosos, intolerantes, intrusitos y muchas otras cosas, pero la realidad del asunto es que si uno querer aprender algo tan secreto como un Koryu, uno debe aceptar que el maestro es humano.


La esencia del Koryu existe en su punto de entrada, uno ofrece su lealtad a algo mucho más grande que uno mismo para que algún día, pueda uno realmente ofrecer servicio a algo trascendente.
Pero lo dicho,es sólo mi opinión, desde mi experiencia y mi modo de ver las cosas. Ni desmerece la escuela que no tiene Keppan, tal y como Amdur comenta, ni hace mejor la que la tiene. Simplemente es cómo se conducen las cosas y cómo se hacen.

un saludo a todos :D

Re: Valor del keppan

Publicado: 02 Oct 2012 17:27
por Caeru
El día que conocí a Kiyomoto sensei me mostró en su video una ceremonia keppan de un miembro actual de la escuela. Un estudiante de ascendencia napolitana que venía conmigo comentó que era una ceremonia con muchas coincidencias con la de adopción que celebró su familia años atrás para recibir a una persona que les había servido durante más de treinta años, por la cual se convertía en miembro de esa familia.

En mi opinión el keppan debe conservarse y ofrecerse por los maestros no a los mejores ni a los más guapos, sino a los que vean lo bastante "fanáticos" (dicho esto con cariño y contemporizando) para honrar dicha tradición.

Re: Valor del keppan

Publicado: 02 Oct 2012 19:34
por kiseru
Shiro_Amakusa escribió:Bueno yo sigo diciendo que esto depende de las escuelas pero tampoco quiero ponerme a hablar de mi koryu porque quedaría pedante y monotema y encima sólo aportaría una visión, creo que es mejor seguir pensando que cada koryu es un mundo.
Hombre, hasta que no hagan tertulias de koryu en los magacines de la mañana si cada uno no aporta lo que sabe de lo suyo nos vamos a quedar en nada :)

Balor the black escribió:Vamos a ver...los Koryu son lo que son, punto...el keppan es una manera de confirma que entiende dónde te metes y que dónde te metes tiene unas normas concretas que acatas cumplir. Los Koryu son dictaduras benevolentes, que nadie cuente lo contrario. La primera y última palabra la tiene el director de la escuela, te guste o no. El modo de entrenamiento es el que dicta la escuela, te guste o no. Hay espacio para el debate, pero no para la negociación. Punto.
El Keppan es parte de entender que éso es así. La escuela no se amolda al alumno, el alumno se amolda a la escuela y a su manera de trabajar y de hacer, de ser.
Por supuesto, nunca quise implicar lo contrario. Las normas son las normas y cada uno pone las que quiere en su casa, esto es impepinable. Pero lo que sí digo es que estas normas no están vinculadas al keppan. Se aplican desde el primer día independientemente de que firmes "aceptándolas" o no.

Balor the black escribió:Basicamente sí, al menos en la nuestra, sin Keppan no eres parte de la escuela y no entras en ella.
Eso es un formalismo. Te lo pregunto de otra forma: ¿si en tu escuela no hubiera keppan estarías menos comprometido con ella o trabajaríais de otra forma?


Sobre los comentarios de Amdur (espero que no lo hayas picado todo el capítulo a mano :) ):
Sin lealtad, los estudiantes, intoxicados con el aprendizaje a través de libros, conocimientos triviales de otras escuelas o simplemente su recién adquirida “fuerza”, comienzan a hacer cambios que violan el carácter fundamental de la Ryu.
La lealtad no se genera por haber firmado un keppan sino por la relación entre el estudiante y la escuela. Y si alguien se "intoxica" y empieza a hacer cambios no será un keppan quien lo pare.

La esencia del Koryu existe en su punto de entrada, uno ofrece su lealtad a algo mucho más grande que uno mismo para que algún día, pueda uno realmente ofrecer servicio a algo trascendente.
Si yo decido dedicar mi vida al koryu (y se me acepta, claro) será porque quiero, hasta ahí creo que estamos de acuerdo. A partir de aqui puede haber una formalización o no en forma de keppan o de cualquier otra cosa pero no te compromete, porque si quiero dejar de dedicar mi vida al koryu tampoco va a pasar nada. Un compromiso que no tiene consecuencias no es un compromiso.

Balor the black escribió:Pero lo dicho,es sólo mi opinión, desde mi experiencia y mi modo de ver las cosas. Ni desmerece la escuela que no tiene Keppan, tal y como Amdur comenta, ni hace mejor la que la tiene. Simplemente es cómo se conducen las cosas y cómo se hacen.
Obviamente la existencia del keppan no mejora o empeora una escuela. Sintetizo: hoy en día hacer o dejar de hacer keppan no cambia el compromiso del estudiante (sea cual sea) ni cambia los usos de la escuela, lo que en ella se enseña o la forma de enseñarse.

Y, repito, hablo del sentido de todo esto hoy en día. Que antaño tuviera su función me parece perfecto, pero actualmente el keppan no tiene sentido porque no obliga a nada. El compromiso se lleva por dentro.

Saludos!

Re: Valor del keppan

Publicado: 02 Oct 2012 21:05
por Caeru
Tal vez, pero pese a todo aún hay un sitio muy especial para el keppan.

Yo no le veo mucho sentido a que se le ofrezca a una persona joven que aún no ha encontrado su sitio en la vida, y para el cual muy posiblemente el keppan se termine convirtiendo en papel mojado por los imperativos vitales de nuestro tiempo. Sin embargo unas pocas veces, con los años, el joven budoka que buscaba la eficacia y esas cosas de las que los jóvenes hablan siempre en este foro ( y en otros) termina convirtiéndose, si persevera, en un bugueisha que valora y ansía más la pertenencia a una determinada tradición marcial (con un vínculo espiritual que va más allá de una simple pertenencia en el sentido administrativo de la palabra) que la un tanto irreal expectativa de la eficacia a ultranza.

En ese momento, después de -pongamos- veinte años de búsqueda, de probar distintas escuelas y estilos, puede ser muy reconfortante unirse a una escuela a través de una ceremonia (!qué sería de los humanos sin los ritos!) en la que se exteriorice precisamente esa voluntad de pertenencia con abstracción de otros elementos de la búsqueda que tenían sentido en el pasado, pero ya no.

Naturalmente, todo esto sólo es aplicable en aquellos casos en que el tamaño o el funcionamiento de la escuela ha permitido previamente al estudiante desarrollar un vínculo personal y directo con su maestro y mostrarle directamente una serie de esfuerzos, compromisos y demostración de las propias intenciones.

Desde mi punto de vista, el keppan pesa más como consecuencia de lo que se ha vivido antes de hacerlo que como promesa de lo que se va a hacer en el futuro. Aunque también.