DAMARPO escribió:¿Qué piensas?
Pienso que sé muy poco sobre el tema.
cyberclon escribió:Creo que debemos saber donde estamos, como estamos y con quien estamos, antes de decidir como gestionar el miedo. Estamos en una sala o un tatami, y estamos dando una clase de artes marciales, no en una consulta de un terapeuta (no lleva ninguna intencion peyorativa). No creo que tengamos muchos mas recursos que la desensibilizacion, que no digo que sea lo mejor, digo que es lo que mas a mano tenemos, y que lo demas se nos escapa un poco (no se si por falta de formacion, o por falta de recursos, o por ambas razones).
Estoy plenamente de acuerdo en que se nos escapa, por los temas que mencionas. Pero aunque no aspiremos a ser doctores en psicología, ¿no crees que vale la pena preguntarse por el miedo, máxime si quizá sea nuestro enemigo nº1 (o 2, pero enemigo presente) en una situación de defensa personal?
DAMARPO escribió:A mi se me ocurren 2 vías, gestionando la respuesta emocional a ese miedo o stress, o encontrando el mecanismo que lo desata e inactivándolo.
Es difícil hablar del miedo en primera persona, porque, ¿de qué estamos hablando exactamente? Por ejemplo, cuando hablamos de gestionar la respuesta emocional, hablamos de técnicas respiratorias, de decirse frases a uno mismo, ¿o de algo (¿quizá una habilidad cognitiva?) puramente perceptivo (fuera del pensamiento lingüístico) para lo cual nos faltan palabras? No sería la primera vez que, hablando de "sensaciones" mentales, uno dice "no sé cómo lo hice, pero 'hice algo' (dentro de mí) y dejé de tener miedo". Pero, ¿qué demonios pasó?
En la misma línea, ¿cómo inactivar esos mecanismos?
En el libro
Martial Virtues de C. Hackney (el cual recomiendo) se cita un estudio (de 1944) con 300 veteranos de guerra del psicólogo social John Dollard. Allí se hace una síntesis y se explican ciertos métodos que los soldados usaron para llevar a cabo actividades bajo la influencia del miedo, para minimizar su efecto. Son cinco básicamente:
1) Identificar el miedo de manera anticipada, es decir, saber a qué situaciones uno se va a exponer y aceptar que se va a pasar miedo. Se trata de mentalizarse en situaciones de reposo y representarse una y otra vez las acciones a realizar y el contexto de miedo "en la cabeza" para desarrollar una suerte de "fortaleza mental" que se transfiera después al contexto real.
2) Pretender que se está calmado. Una vez dentro de la situación, intentar "engañar" al cuerpo auto-afirmándonos que estamos tranquilos. Según Hackney, Dollard apunta a la interrelación de pensamiento, emoción y conducta. De esta manera, el hecho de pensar con fuerza (tal vez repitiendo mentalmente ciertas frases) que se está calmado contribuirá a estarlo, de manera similar a que si nos lo proponemos podemos recrear (ahora, en nuestra silla) mentalmente una emoción de ira o tristeza si nos concentramos en esos estados emocionales. Supuestamente, la alteración de la conducta afecta a las emociones, por tanto, aunque no estés calmado, preténdelo estar, y quizá te beneficie.
3) Técnica de la distracción: focalizar la atención a un detalle ajeno a la situación de peligro, como pensar en un chiste o comprobar si tenemos en los bolsillos todo lo que deberíamos llevar encima (no sé hasta qué punto esto es aplicable cuando la contienda está ya casi a punto de estallar...).
4) Humanización del enemigo: el otro es tan humano como tú y por lo tanto está gobernado por los mismos mecanismos emocionales. Por lo tanto, tiene miedo igual que tú. Para gestionar el miedo propio, iría bien pensar en darle miedo al otro. La sensación de superioridad rebajaría el miedo propio.
5) Identificación con una causa: en el estudio de Dollard, los soldados decían que como el miedo no iba a desaparecer, lo que había que hacer era "hacer aparecer" o usar fuerzas mentales o actitudes más fuertes que el miedo. Por ejemplo, la idea de hacer justicia (los soldados en concreto, el amor a la patria), salvar a un ser querido, etc., en definitiva, tener una creencia poderosa en algo que se considere de más valor que uno mismo.
Cito esto por si puede darnos alguna pista o sugerencia, aunque no sé hasta qué punto se podrían generalizar estas cinco técnicas para todo el mundo.
A todo esto se me ocurre: ¿alguien ha sentido miedo en un entrenamiento? Miedo como emoción diferenciada de una sensación de estrés muy fuerte. Si la respuesta es no...¿se puede trabajar de alguna manera para enfrentarse al miedo en el momento de la verdad?