knmt escribió:Yo creo, como opinion personal, que es prematuro para los niños enseñar o visionar depende que cosas a edades muy tempranas, a no ser que quieras hacer de el un pro de la lucha con todo lo que ello conlleva (a favor y en contra, a edades cortas le veo mas contras que pros), en mi caso procuro no ver ni hacer nada delante del niño que pueda malinterpretar porque creo que no esta preparado para ello todavia (tiene casi 4 años), de hecho si trabajo con el algunos aspectos pero a nivel puramente ludico, si quiere y sin forzarlo, como son ejercicios de elasticidad, para mantener la que tiene porque es absolutamente de goma y psicomotricidad basica, con eso va ganando una buena base que mas adelante podra utilizar para lo que el se decante pero no creo que sea momento de mucho más, yo al menos no lo veo conveniente.
Saludos.
Estoy de acuerdo contigo, sin embargo con 4 años está más que preparado para empezar a asimilar las actividades luctatorias (no confundir con lúdicas);
Agarrar, tirar, empujar, traccionar, etc. todo desde un punto de vista lúdico (en parte por eso es tan recomendable el Judo, porque es de las pocas artes marciales que, a edades tempranas, trabaja con una iniciación psico-motriz, congnitiva, psico-social e intelectual, empleando como herramientas las actividades luctatorias)
Pienso que nosotros mismos estamos tirando tierra sobre nuestro propio tejado en ocasiones. Es evidente que es pronto para un niño tan pequeño ver según que combates, sin embargo la práctica la enfocamos nosotros, el niño no lo va a entender como algo agresivo si no lo percibe como tal.
Antes he puesto el ejemplo de mi hijo y es cierto que ahora vamos con mucho cuidado, pero es más que nada por no importunar a los demás padres, porque en realidad si tu ves al niño jugar a luchas (y lo de jugar es literal, porque así es como él lo entiende) no aplica ni un ápice de fuerza ni agresividad en los movimientos, que no son más que imitaciones de Katas que ha visto hacer a eso padre.
Yo creo que el peligro, incluso viene más tarde, con 6-9 años, ellos ya saben más que los ratones coloraos, y aunque le digas que eso no sirve para pegar, el niño/a lo usará para lo que le dé la gana si no tiene un refuerzo educacional, tanto en la actividad, como en el resto de su educación.
Por eso pienso (y esto es una opinión personal) que a la hora de transmitir Artes Marciales a los niños hay que tener en cuenta varios factores;
- Tener muy controlada la fase lúdo-egocentrista; Aquella en la que todo lo que hay en el universo es del niño, todos los juguetes son suyos (a ojos del propio niño claro) y siempre tiene que ganar y ser él el protagonista por encima de cualquiera. Aquí es importante enseñarle a respetar los espacios, y objetos/juguetes de otros niños. Eso le rebajará mucho su posible agresividad en etapas más maduras. También hay que tener en cuenta que es bueno que comparta pero no hay que obligarlo a cooperar, no está preparado para ello aún.
- Transmitir en todo momento las actividades de lucha como algo lúdico, distendido y alejado de la agresividad o la venganza; No le enseño a mi hijo una patada para que la use si le quitan un juguete, porque además sabemos (como hemos dicho antes) que es algo habitual, que los niños a esta edad se quiten los juguetes. Más bien lo planteamos como un juego en el que el posible daño ajeno debe ser fácilmente identificable para el niño y debe suponer el límite. El razonamiento del niño debe ser el siguiente; Lo hago para divertirme, si daño a mi compañero se acaba la diversión, ergo no me conviene traspasar ese límite. Será difícil pero no imposible incultar, además, cierta empatía del niño con su compañero de juego.
- Es preferible que el compañero de juego sea un hermano/a mayor y/o el padre o la madre. Los juegos de lucha paterno-filial, unen mucho y son muy educativos, tanto para la motricidad del niño como para sus capacidades intelectuales y cognitivas. Que el padre plantee retos al niño del tipo; ¿Qué harías si te hago esto?, desarrolla mucho la capacidad del niño para resolver problemas. No hace falta formular la pregunta, simplemente con presentar dificultades que el padre/madre sepa que el peque (en función de su edad) puede resolver y esperar a que las resuelva, es suficiente.
- Para conseguir el punto anterior podemos usar diferentes herramientas como establecer un lugar determinado, por ejemplo; que el niño sepa que estos juegos sólo se realizan con Papá en la cama de Papá y Mamá. O que el niño tenga una ropa determinada, como un judogi, por ejemplo, y él sepa que sólo se juega a ese juego cuando lleva esa ropa puesta. Este tipo de herramientas marcan unos límites muy claros que hacen que el niño, sobre todo en su etapa más infantil, no se llegue ni a plantear la práctica de ciertas cosas fuera de las condiciones previamente acordadas con sus padres.
En definitiva no se trata tanto de esconder, prohibir u obviar ciertas prácticas lúdicas y deportivas a nuestros peques, se trata más bien de saber el cómo, el cuándo, el dónde, etc. y de acompañarlo siempre con una coherencia en su educación diaria, sobre todo con ejemplos de conducta por parte de sus referentes (padres, hermanos, profes de la escuela o guardería, etc.)
Saludos!