Entristecido por el Taekwon-Do
Publicado: 15 Jun 2014 02:07
Una interesante reflexión del Maestro Manuel Adrogué sobre el estado del taekwondo ITF en Argentina:
ENTRISTECIDO POR EL TAEKWON-DO. Me permito compartir algunas reflexiones muy personales. Desde al menos fines de los 80, pero cada vez más claramente, la comunidad del Taekwondo (a estos efectos, no importa como se lo escriba) se ha ido aislando y transformándose en un fenómeno autorreferente, con una actividad cada vez mas enlatada, prearmada y que pretende bastarse a sí misma. De una sana aspiración a estar organizada en lo institucional y también en su currícula técnica, ha decaído hasta ser objeto de apropiación por parte de personas o grupos. Y su contenido, una caricatura de sí mismo. Yo aprendí el Taekwondo como un arte marcial, y acostumbraba a sentirme hermanado con quienes practicaban otras disciplinas. Hermanado en la búsqueda, por medios distintos, de esencialmente lo mismo. Hoy día me encuentro con miles de instructores de Taekwondo que no buscan nada, que piensan que “esto es todo”, que se conforman.
Han sido exitosos en el lavado de cerebros, clichés y bolu-frases que muchos compraron y casi parecería que les han secado el cerebro. En un video de Internet mostrando una secuencia de Taekwondo de “vieja escuela” veía una frase ridícula: “No veo subir y bajar haciendo la ola, no veo acción de las rodillas. En consecuencia, no hay potencia en los movimientos”. Afirmación tan estúpida como decir “Como no va a Misa, no puede ser buena persona” (aclaro que soy religioso, pero no idiota). Me gustaría que quien hace tan aberrante afirmación marcial se ponga ante los nudillos de Hee Il Cho para comprobar que su ecuación “si no hay ola no hay potencia” es groseramente falsa e ignorante. De hecho, poquísimos practicantes entiende cómo lograr que un movimiento que parece vertical potencie el desarrollo de una fuerza horizontal. Cada vez veo más gente que tiene altos cinturones y solo ha logrado reproducir (mal) los rudimentos técnicos y algunas frases, y se afirma en la comodidad de su ignorancia alimentados con “cursos internacionales” que son exitosos en recaudar fondos y en consolidar el “caos organizado” (frase de Bruce Lee). Cientos de personas prolijamente uniformadas que, una vez que recibieron el cinturón negro, prefieren permanecer en grupo, en actos de camaradería que no interpelan ni hacen arriesgar su ignorancia.
El proceso de enlatado, estandarización y pasteurización ha matado todo lo vivo que existía en ese Taekwondo. Ahora es sonso, de plástico, sin ninguna profundidad ni misterio. Es mensurable y explicable. ESE NO ES EL QUE YO PRACTICO NI ENSEÑO. ESE NO ES EL TAEKWONDO DEL QUE ME ENAMORÉ. Precisión, respiración, foco, explosión, flexibilidad, fuerza, concentración, enfrentamiento, relajación y tensión, equilibrio, fluir, entrar, círculo, recta, combate, miedo, animarse. Todos prácticamente ausentes en la caricatura de hoy, siempre con los protectores disponibles, una frase para recitar en el examen y la libreta de graduación al día. Hoy en día me resulta más fácil encontrar puntos en común con maestros de otras artes marciales tradicionales que con “colegas” de Taekwondo.
Durante décadas he practicado Taekwondo y otras artes marciales cultivando sus distintos métodos. El Taekwondo es un camino, no un lugar. Es una puerta al ARTE MARCIAL SIN NOMBRE, ese que es natural, eficiente, hermoso, que en cada situación para cada persona brinda una respuesta simple y perfecta, que se puede practicar toda la vida siempre mejorando y al mas alto nivel, y que preserva la salud. Trato vaciar mi taza para que entre el te nuevo que me ofrecen otros. Procuro distinguir los principios técnicos instrumentales que se enuncian en Taekwondo (y aquellos que van siendo olvidados) de aquellos principios cardinales del arte marcial sin nombre (paradójicos, sutiles pero no por ello menos ciertos), al que aspiro a acercarme. Estoy cansado de esa cosa berreta que anda por ahí y se llama igual a lo que tanto me dedico. Veo tantos “Master” “GrandMaster” y “SuperMaster” de Taekwondo que parecería que ya nos han invadido del todo, que hay que tocar retirada. No vamos a hacerlo. A pesar de los anti-ejemplos estoy convencido que el Taekwon-Do bien enseñado y completo es un arte marcial formidable con posibilidad real de hacernos acceder a ese arte marcial sin nombre, que se aparece después de muchos años a quienes se lo ganan, recorriendo su camino sin atajos. A ese arte a veces me parece verlo, durante unos pocos segundos. Pero como no se su nombre, no lo puedo llamar para que se quede conmigo. Pero mantengo mis esperanzas que en el futuro me acepte como amigo.
-Manuel Adrogué.
http://www.taekwon.com.ar
ENTRISTECIDO POR EL TAEKWON-DO. Me permito compartir algunas reflexiones muy personales. Desde al menos fines de los 80, pero cada vez más claramente, la comunidad del Taekwondo (a estos efectos, no importa como se lo escriba) se ha ido aislando y transformándose en un fenómeno autorreferente, con una actividad cada vez mas enlatada, prearmada y que pretende bastarse a sí misma. De una sana aspiración a estar organizada en lo institucional y también en su currícula técnica, ha decaído hasta ser objeto de apropiación por parte de personas o grupos. Y su contenido, una caricatura de sí mismo. Yo aprendí el Taekwondo como un arte marcial, y acostumbraba a sentirme hermanado con quienes practicaban otras disciplinas. Hermanado en la búsqueda, por medios distintos, de esencialmente lo mismo. Hoy día me encuentro con miles de instructores de Taekwondo que no buscan nada, que piensan que “esto es todo”, que se conforman.
Han sido exitosos en el lavado de cerebros, clichés y bolu-frases que muchos compraron y casi parecería que les han secado el cerebro. En un video de Internet mostrando una secuencia de Taekwondo de “vieja escuela” veía una frase ridícula: “No veo subir y bajar haciendo la ola, no veo acción de las rodillas. En consecuencia, no hay potencia en los movimientos”. Afirmación tan estúpida como decir “Como no va a Misa, no puede ser buena persona” (aclaro que soy religioso, pero no idiota). Me gustaría que quien hace tan aberrante afirmación marcial se ponga ante los nudillos de Hee Il Cho para comprobar que su ecuación “si no hay ola no hay potencia” es groseramente falsa e ignorante. De hecho, poquísimos practicantes entiende cómo lograr que un movimiento que parece vertical potencie el desarrollo de una fuerza horizontal. Cada vez veo más gente que tiene altos cinturones y solo ha logrado reproducir (mal) los rudimentos técnicos y algunas frases, y se afirma en la comodidad de su ignorancia alimentados con “cursos internacionales” que son exitosos en recaudar fondos y en consolidar el “caos organizado” (frase de Bruce Lee). Cientos de personas prolijamente uniformadas que, una vez que recibieron el cinturón negro, prefieren permanecer en grupo, en actos de camaradería que no interpelan ni hacen arriesgar su ignorancia.
El proceso de enlatado, estandarización y pasteurización ha matado todo lo vivo que existía en ese Taekwondo. Ahora es sonso, de plástico, sin ninguna profundidad ni misterio. Es mensurable y explicable. ESE NO ES EL QUE YO PRACTICO NI ENSEÑO. ESE NO ES EL TAEKWONDO DEL QUE ME ENAMORÉ. Precisión, respiración, foco, explosión, flexibilidad, fuerza, concentración, enfrentamiento, relajación y tensión, equilibrio, fluir, entrar, círculo, recta, combate, miedo, animarse. Todos prácticamente ausentes en la caricatura de hoy, siempre con los protectores disponibles, una frase para recitar en el examen y la libreta de graduación al día. Hoy en día me resulta más fácil encontrar puntos en común con maestros de otras artes marciales tradicionales que con “colegas” de Taekwondo.
Durante décadas he practicado Taekwondo y otras artes marciales cultivando sus distintos métodos. El Taekwondo es un camino, no un lugar. Es una puerta al ARTE MARCIAL SIN NOMBRE, ese que es natural, eficiente, hermoso, que en cada situación para cada persona brinda una respuesta simple y perfecta, que se puede practicar toda la vida siempre mejorando y al mas alto nivel, y que preserva la salud. Trato vaciar mi taza para que entre el te nuevo que me ofrecen otros. Procuro distinguir los principios técnicos instrumentales que se enuncian en Taekwondo (y aquellos que van siendo olvidados) de aquellos principios cardinales del arte marcial sin nombre (paradójicos, sutiles pero no por ello menos ciertos), al que aspiro a acercarme. Estoy cansado de esa cosa berreta que anda por ahí y se llama igual a lo que tanto me dedico. Veo tantos “Master” “GrandMaster” y “SuperMaster” de Taekwondo que parecería que ya nos han invadido del todo, que hay que tocar retirada. No vamos a hacerlo. A pesar de los anti-ejemplos estoy convencido que el Taekwon-Do bien enseñado y completo es un arte marcial formidable con posibilidad real de hacernos acceder a ese arte marcial sin nombre, que se aparece después de muchos años a quienes se lo ganan, recorriendo su camino sin atajos. A ese arte a veces me parece verlo, durante unos pocos segundos. Pero como no se su nombre, no lo puedo llamar para que se quede conmigo. Pero mantengo mis esperanzas que en el futuro me acepte como amigo.
-Manuel Adrogué.
http://www.taekwon.com.ar