¿Hay algún médico en la sala?
Publicado: 04 Ene 2016 11:29
Aunque haré referencia a un manual militar, pongo este tema intencionadamente en el foro de artes marciales ya que el entrenamiento “real” parece una cuestión mejor resuelta en el contexto militar que en la mayoría de los gimnasios civiles.
Hace unas semanas, hice un cambio de trastero y, como algunos sabréis, eso significa reencontrar muchas cosas que ya no se sabía qué había sido de ellas. Entre otras “antigüedades” encontré algunos recuerdos de mi paso (hace ya muchos años) por la academia militar. Entre esos recuerdos hay un libro llamado “Instrucción físico-militar” (año 1977, o sea, hace 4 días) y su título tercero se titula: Defensa personal.
Claridad, sencillez, concreción y exigencia son algunas de las cosas que me evocan realidad y entre todo ello hay un párrafo que quiero compartir:
“El médico debe estar en perfecto y estrecho enlace con el Instructor, asistirá a las sesiones de entrenamiento más importantes y vigilará la ejecución y enseñanza de los golpes o presas peligrosas”.
Para no alargar demasiado este post, resumo que el libro trata el tema como el modo de “dejar al enemigo fuera de combate, cualquiera que sea su fuerza y lo más rápidamente posible”, por lo que la presencia del médico tiene 2 funciones: dar seguridad al entrenamiento y mejorar la eficacia de las técnicas.
Los gimnasios de artes marciales (o donde se practican artes marciales) están inmersos en un mercado de libre competencia (precios, publicidad, titulitis, ...) y en muchos de ellos la calidad no suele ser la principal oferta, aunque todos lo nieguen, por supuesto. Esa competencia desleal en lo que a calidad se refiere, hace que generalmente se entrene más una ilusión que una defensa “física” personal de calidad o que algunas prácticas se hagan de una manera más peligrosa de lo que debiera.
¿Qué tal si empezamos a pedir “un médico que esté en perfecto y estrecho enlace con el Instructor, que asista a las sesiones de entrenamiento ... etc”?
Hace unas semanas, hice un cambio de trastero y, como algunos sabréis, eso significa reencontrar muchas cosas que ya no se sabía qué había sido de ellas. Entre otras “antigüedades” encontré algunos recuerdos de mi paso (hace ya muchos años) por la academia militar. Entre esos recuerdos hay un libro llamado “Instrucción físico-militar” (año 1977, o sea, hace 4 días) y su título tercero se titula: Defensa personal.
Claridad, sencillez, concreción y exigencia son algunas de las cosas que me evocan realidad y entre todo ello hay un párrafo que quiero compartir:
“El médico debe estar en perfecto y estrecho enlace con el Instructor, asistirá a las sesiones de entrenamiento más importantes y vigilará la ejecución y enseñanza de los golpes o presas peligrosas”.
Para no alargar demasiado este post, resumo que el libro trata el tema como el modo de “dejar al enemigo fuera de combate, cualquiera que sea su fuerza y lo más rápidamente posible”, por lo que la presencia del médico tiene 2 funciones: dar seguridad al entrenamiento y mejorar la eficacia de las técnicas.
Los gimnasios de artes marciales (o donde se practican artes marciales) están inmersos en un mercado de libre competencia (precios, publicidad, titulitis, ...) y en muchos de ellos la calidad no suele ser la principal oferta, aunque todos lo nieguen, por supuesto. Esa competencia desleal en lo que a calidad se refiere, hace que generalmente se entrene más una ilusión que una defensa “física” personal de calidad o que algunas prácticas se hagan de una manera más peligrosa de lo que debiera.
¿Qué tal si empezamos a pedir “un médico que esté en perfecto y estrecho enlace con el Instructor, que asista a las sesiones de entrenamiento ... etc”?