EL ENTRENAMIENTO EXPLOSIVO: NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE
Publicado: 17 Jul 2016 11:35
Bueno he rescatado este articulo que me parece interesante, esta rescatado de la pagina de POWEREXPLOSIVE y nada lo someto a debate si os apetece:
Últimamente se ha puesto muy de moda el entrenamiento explosivo o pliométrico, adjudicándole numerosos beneficios, como una gran transferencia, así como ser el supuesto último escalón antes del gesto deportivo en sí mismo. Es decir, en una progresión de nuestro entrenamiento, deberemos pasar necesariamente por este paso para transferir todo el trabajo realizado al gesto deportivo. Sin embargo, ¿es eso cierto?
En estas líneas vamos a hablar un poco de física, de fuerzas, que es al final con lo que trabajamos en el entrenamiento con resistencias, y vamos a explicar qué pasa realmente en el entrenamiento explosivo si lo comparamos con otro tipo de entrenamientos. Pero sobre todo, la intención última es empezar a desterrar numerosos mitos que circulan y que se han asentado en torno al entrenamiento con resistencias.
Últimamente se ha puesto muy de moda el entrenamiento explosivo o pliométrico, adjudicándole numerosos beneficios, como una gran transferencia, así como ser el supuesto último escalón antes del gesto deportivo en sí mismo. Es decir, en una progresión de nuestro entrenamiento, deberemos pasar necesariamente por este paso para transferir todo el trabajo realizado al gesto deportivo. Sin embargo, ¿es eso cierto?
En estas líneas vamos a hablar un poco de física, de fuerzas, que es al final con lo que trabajamos en el entrenamiento con resistencias, y vamos a explicar qué pasa realmente en el entrenamiento explosivo si lo comparamos con otro tipo de entrenamientos. Pero sobre todo, la intención última es empezar a desterrar numerosos mitos que circulan y que se han asentado en torno al entrenamiento con resistencias.
VIAJE AL ESPACIO
No vamos a comenzar hablando de qué es la potencia o qué es la explosividad poniendo una fórmula. Eso aparece en numerosos documentos. Lo que vamos a investigar es el significado de los conceptos. Para ello, primero vamos a imaginarnos que estamos en un lugar donde no hay fuerzas de rozamiento, por ejemplo, el universo. En nuestra pequeña nave con ingravidez, queremos mover un objeto en reposo. Como no hay fuerzas de rozamiento, deberemos aplicar una fuerza que modifique su estado inicial, y toda esa fuerza tendrá una aceleración. Recordemos que un cuerpo permanecerá en reposo o en movimiento uniforme si no hay fuerzas que modifiquen su estado. Si observamos la fórmula de la segunda ley de Newton (F=m x a), observaremos que aunque apliquemos una fuerza de 1 N, podríamos mover cuerpos enormes, ya que si despejamos la aceleración siempre dará un resultado distinto a 0 (un resultado positivo o negativo sólo dará información del sentido de la aceleración al tratarse de una magnitud vectorial), debido a que no hay ninguna fuerza que contrarreste nuestra propia fuerza. Si aplicamos la misma fuerza a un objeto con menos masa, éste se acelerará más que si se la aplicamos a un objeto con más masa. Esto, recordemos, en el espacio.
VOLVIENDO A LA TIERRA
De vuelta a la Tierra, esto no sucederá así. Tenemos una fuerza que vencer: la del peso (obviando evidentemente cualquier otra fuerza como el rozamiento con el mero fin de simplificar la explicación). Hasta que no superemos la fuerza del peso, no vamos a provocar una aceleración. Recordemos que ahora no hablamos de masa, hablamos de peso. El peso a diferencia de la masa es una fuerza, concretamente con dirección y sentido hacia el centro de la Tierra por ser una fuerza gravitacional. Por lo tanto, si queremos levantar un peso de 50 kg, deberemos hacer una fuerza muscular mayor de 500 N para poder levantarlo. Sino, el objeto no se moverá.
Lo que identifica a los movimientos explosivos son las altas aceleraciones que se producen en la carga. Esto significa que se aplican grandes picos de fuerza en momentos puntuales. Pero esto no significa que en la realidad estemos generando más fuerza en todo el recorrido. Vamos a poner un ejemplo muy sencillo:
Imaginemos que tenemos que recorrer 100 metros tirando una piedra. Si cojo una piedra pequeña y le aplico una fuerza “x”, consigo lanzarla a 50 metros. Es decir, cubro la distancia con dos tiradas, o dicho de otra manera, con dos fuerzas de la misma intensidad (dos veces “x” = 2x). Ahora cogemos una piedra más grande, y para cubrir la misma distancia, necesitaré lanzarla cuatro veces, o lo que es lo mismo, necesitaremos realizar cuatro veces la misma fuerza (4x). Es decir, conforme aumenta la masa de la carga, necesitaremos aplicar más veces una determinada fuerza para cubrir una distancia, por lo que resultará en más fuerza realizada por nosotros para un mismo recorrido
Ahora extrapolemos este ejemplo a un ejercicio, por ejemplo, el press de banca. A lo que antes era una piedra pequeña es llamado trabajo excéntrico, ya que conseguimos una alta aceleración debido a que es una carga pequeña, y la piedra grande es llamado entrenamiento de fuerza máxima, ya que al ser una carga muy alta casi no podremos acelerar la carga. En la primera (carga pequeña), para cubrir la fase concéntrica, sólo necesitaré aplicar una vez mi fuerza máxima en el inicio del movimiento. En la segunda (carga grande), tendré que aplicar durante muchos momentos mi fuerza máxima para cubrir la distancia, como sucede en el ejemplo de las tiradas de las piedras. Evidentemente, no seremos capaces de realizar durante mucho tiempo nuestra fuerza máxima, ya que nuestras reservas de ATP se empezarán a agotar y aparecería la fatiga. Sin embargo, tenemos un espectro muy amplio en mitad, que podríamos llamar las “piedras medianas”, que no es ni una cosa ni otra. Esto sucede por nuestro empeño en etiquetar todo el conocimiento. Al final, lo que tenemos son distintos escenarios en los que entra en juego nuestra estructura y una fuerza externa que llega a nosotros. En definitiva, son diferentes formas de una misma esencia: fuerzas.
Ese espectro de “pequeñas medianas” “no puede llamarse” entrenamiento de explosividad o entrenamiento de fuerza máxima, porque es una combinación de ambos. O en realidad, no es ninguna combinación. Esto nos brinda la oportunidad de decidir cuanta aceleración y cuanta carga queremos aplicar a nuestro cuerpo y en qué momento nos conviene en nuestra progresión.
EMPEZAMOS A ACLARAR CONCEPTOS
Llegados a este punto en el que hemos entendido físicamente que pasa, podemos empezar a aclarar ciertos conceptos. En el entrenamiento explosivo generamos toda la fuerza en el inicio del movimiento, y prácticamente no volvemos a generar fuerza en todo el rango de movimiento. Esto significa que trabajaremos las fibras sólo en rangos medios-alargados (en términos generales) en un trabajo común explosivo. ¿Sucede esto en el deporte? Uno de los muchos supuestos beneficios es su transferencia. Sin embargo, en un deporte, la generación de máxima fuerza no tiene por qué darse en un estado de fibras alargado. Puede generarse en un rango acortado, como pasa en un tirador de béisbol al tirar la pelota, donde la musculatura que provoca rotación externa de hombro está totalmente acortada, y sin embargo, es donde se genera la mayor cantidad de fuerza. Si entrenamos en posiciones donde las fibras musculares siempre están alargadas, y en el deporte se generan en posiciones acortadas ¿dónde está la transferencia? ¿Es posible que muchas de las lesiones musculares provengan de una falta de entrenamiento en rangos en los cuales el gesto deportivo se desarrolle? Lo es.
Es cierto que el entrenamiento explosivo es necesario, pero debemos ser cautelosos. No podemos caer en el error de utilizar fórmulas válidas para todos, como ponernos a saltar en una caja porque eso es entrenamiento explosivo. Debemos analizar qué debemos mejorar y si el entrenamiento que estamos llevando a cabo coincide con los patrones de generación de fuerza de nuestro deporte.
ENTRENAMIENTO EXPLOSIVO
El entrenamiento explosivo es necesario porque en los deportes debemos desarrollar movimientos donde existen cargas inerciales, es decir, aceleraciones. No podemos transferir directamente desde movimientos con baja aceleración hacia alta aceleración. O mejor dicho, con picos de fuerza máximos (recordemos, podemos generar gran cantidad de fuerza sin generar aceleración). Sin embargo, ¿cómo sabemos si nuestra musculatura se encuentra preparada para dar ese paso? La clave está en la microprogresión. Cargas bajas a altas, introduciendo aceleraciones e inestabilidades…, pero siempre teniendo en cuenta que por cada paso más allá que demos, podemos provocar un excesivo estrés en el tejido que pueda lesionarnos. Por ello es necesario conocer herramientas que nos permitan evaluar el estado muscular, y que nos dé información de cómo se encuentra nuestra musculatura y de si estamos preparados para avanzar.
Podemos encontrarnos una paradoja en el entrenamiento explosivo. Es posible generar la misma cantidad de fuerza máxima tanto a cargas pequeñas como a grandes. La única diferencia es que en cargas pequeñas el objeto se moverá mucho, mientras que en las cargas elevadas el objeto apenas se moverá. Por lo tanto, podemos ser iguales de explosivos con diferentes cargas debido a que lo que importa no es la carga en sí, sino la fuerza que nosotros le aplicamos a esa carga.
Otra paradoja es la de aplicar la fuerza en rangos alargados. ¿Podemos aplicar la fuerza en otros rangos? Evidentemente sí, pero según los cánones marcados del entrenamiento explosivo, parece que sólo hay una manera de hacerlo. Un ejemplo común es el salto vertical. Podemos partir de posiciones de menos flexión de rodilla o de más flexión de rodilla. La clave está en la variabilidad de las posiciones iniciales. Si trabajamos diferentes posiciones de partida, nuestra musculatura estará preparando en diferentes rangos de acortamiento-estiramiento. Por ello, es necesario saber que realizar un entrenamiento explosivo en diferentes rangos de acortamiento de la musculatura mejorará ahora sí su transferencia al gesto deportivo.
CONCLUSIONES
Si comenzamos a recopilar, podemos extraer varias conclusiones. La primera es que no podemos entender el concepto de entrenamiento explosivo sin entender qué pasa con las fuerzas cuando el cuerpo se enfrenta a él. Un entrenamiento explosivo no depende de lo que sucede en un objeto externo, sino en lo que pasa en nuestro cuerpo. A partir de aquí, cualquier movimiento puede ser explosivo independientemente de la carga. Para una persona mayor, caminar puede ser una serie de movimientos explosivos debido a que su musculatura tenga muy poca capacidad para generar fuerza, y que con cada paso que dé sea necesario utilizar su máximo de fuerza; mientras que para una persona joven y deportista, esto no suponga ningún reto.
La segunda conclusión radica en saber cuándo entrenar de manera explosiva y cómo dependiendo de nuestros objetivos. Necesitamos saber si nuestra musculatura está preparada para una alta dosis y sobre todo, en qué posiciones, circunstancias, rangos, musculatura, etc., es necesaria entrenarla. Puede darse el caso de que una persona realizando una rotación interna de cadera tenga más problemas que esa misma persona realizando un salto vertical. ¿Significa eso que un entrenamiento explosivo es más seguro? No. El nombre no indica nada. Un entrenamiento explosivo puede ser igual de lesivo que un entrenamiento a muy baja velocidad con cargas muy bajas, porque lo importante no es el nombre del entrenamiento, sino las fuerzas que aplicamos a las estructuras, y si la estructura está muy débil, cualquier estímulo puede ser un desafío.
Para terminar, lanzo una pregunta: en un entrenamiento explosivo, ¿se entrena con altas aceleraciones o con altos picos de fuerza?
Últimamente se ha puesto muy de moda el entrenamiento explosivo o pliométrico, adjudicándole numerosos beneficios, como una gran transferencia, así como ser el supuesto último escalón antes del gesto deportivo en sí mismo. Es decir, en una progresión de nuestro entrenamiento, deberemos pasar necesariamente por este paso para transferir todo el trabajo realizado al gesto deportivo. Sin embargo, ¿es eso cierto?
En estas líneas vamos a hablar un poco de física, de fuerzas, que es al final con lo que trabajamos en el entrenamiento con resistencias, y vamos a explicar qué pasa realmente en el entrenamiento explosivo si lo comparamos con otro tipo de entrenamientos. Pero sobre todo, la intención última es empezar a desterrar numerosos mitos que circulan y que se han asentado en torno al entrenamiento con resistencias.
Últimamente se ha puesto muy de moda el entrenamiento explosivo o pliométrico, adjudicándole numerosos beneficios, como una gran transferencia, así como ser el supuesto último escalón antes del gesto deportivo en sí mismo. Es decir, en una progresión de nuestro entrenamiento, deberemos pasar necesariamente por este paso para transferir todo el trabajo realizado al gesto deportivo. Sin embargo, ¿es eso cierto?
En estas líneas vamos a hablar un poco de física, de fuerzas, que es al final con lo que trabajamos en el entrenamiento con resistencias, y vamos a explicar qué pasa realmente en el entrenamiento explosivo si lo comparamos con otro tipo de entrenamientos. Pero sobre todo, la intención última es empezar a desterrar numerosos mitos que circulan y que se han asentado en torno al entrenamiento con resistencias.
VIAJE AL ESPACIO
No vamos a comenzar hablando de qué es la potencia o qué es la explosividad poniendo una fórmula. Eso aparece en numerosos documentos. Lo que vamos a investigar es el significado de los conceptos. Para ello, primero vamos a imaginarnos que estamos en un lugar donde no hay fuerzas de rozamiento, por ejemplo, el universo. En nuestra pequeña nave con ingravidez, queremos mover un objeto en reposo. Como no hay fuerzas de rozamiento, deberemos aplicar una fuerza que modifique su estado inicial, y toda esa fuerza tendrá una aceleración. Recordemos que un cuerpo permanecerá en reposo o en movimiento uniforme si no hay fuerzas que modifiquen su estado. Si observamos la fórmula de la segunda ley de Newton (F=m x a), observaremos que aunque apliquemos una fuerza de 1 N, podríamos mover cuerpos enormes, ya que si despejamos la aceleración siempre dará un resultado distinto a 0 (un resultado positivo o negativo sólo dará información del sentido de la aceleración al tratarse de una magnitud vectorial), debido a que no hay ninguna fuerza que contrarreste nuestra propia fuerza. Si aplicamos la misma fuerza a un objeto con menos masa, éste se acelerará más que si se la aplicamos a un objeto con más masa. Esto, recordemos, en el espacio.
VOLVIENDO A LA TIERRA
De vuelta a la Tierra, esto no sucederá así. Tenemos una fuerza que vencer: la del peso (obviando evidentemente cualquier otra fuerza como el rozamiento con el mero fin de simplificar la explicación). Hasta que no superemos la fuerza del peso, no vamos a provocar una aceleración. Recordemos que ahora no hablamos de masa, hablamos de peso. El peso a diferencia de la masa es una fuerza, concretamente con dirección y sentido hacia el centro de la Tierra por ser una fuerza gravitacional. Por lo tanto, si queremos levantar un peso de 50 kg, deberemos hacer una fuerza muscular mayor de 500 N para poder levantarlo. Sino, el objeto no se moverá.
Lo que identifica a los movimientos explosivos son las altas aceleraciones que se producen en la carga. Esto significa que se aplican grandes picos de fuerza en momentos puntuales. Pero esto no significa que en la realidad estemos generando más fuerza en todo el recorrido. Vamos a poner un ejemplo muy sencillo:
Imaginemos que tenemos que recorrer 100 metros tirando una piedra. Si cojo una piedra pequeña y le aplico una fuerza “x”, consigo lanzarla a 50 metros. Es decir, cubro la distancia con dos tiradas, o dicho de otra manera, con dos fuerzas de la misma intensidad (dos veces “x” = 2x). Ahora cogemos una piedra más grande, y para cubrir la misma distancia, necesitaré lanzarla cuatro veces, o lo que es lo mismo, necesitaremos realizar cuatro veces la misma fuerza (4x). Es decir, conforme aumenta la masa de la carga, necesitaremos aplicar más veces una determinada fuerza para cubrir una distancia, por lo que resultará en más fuerza realizada por nosotros para un mismo recorrido
Ahora extrapolemos este ejemplo a un ejercicio, por ejemplo, el press de banca. A lo que antes era una piedra pequeña es llamado trabajo excéntrico, ya que conseguimos una alta aceleración debido a que es una carga pequeña, y la piedra grande es llamado entrenamiento de fuerza máxima, ya que al ser una carga muy alta casi no podremos acelerar la carga. En la primera (carga pequeña), para cubrir la fase concéntrica, sólo necesitaré aplicar una vez mi fuerza máxima en el inicio del movimiento. En la segunda (carga grande), tendré que aplicar durante muchos momentos mi fuerza máxima para cubrir la distancia, como sucede en el ejemplo de las tiradas de las piedras. Evidentemente, no seremos capaces de realizar durante mucho tiempo nuestra fuerza máxima, ya que nuestras reservas de ATP se empezarán a agotar y aparecería la fatiga. Sin embargo, tenemos un espectro muy amplio en mitad, que podríamos llamar las “piedras medianas”, que no es ni una cosa ni otra. Esto sucede por nuestro empeño en etiquetar todo el conocimiento. Al final, lo que tenemos son distintos escenarios en los que entra en juego nuestra estructura y una fuerza externa que llega a nosotros. En definitiva, son diferentes formas de una misma esencia: fuerzas.
Ese espectro de “pequeñas medianas” “no puede llamarse” entrenamiento de explosividad o entrenamiento de fuerza máxima, porque es una combinación de ambos. O en realidad, no es ninguna combinación. Esto nos brinda la oportunidad de decidir cuanta aceleración y cuanta carga queremos aplicar a nuestro cuerpo y en qué momento nos conviene en nuestra progresión.
EMPEZAMOS A ACLARAR CONCEPTOS
Llegados a este punto en el que hemos entendido físicamente que pasa, podemos empezar a aclarar ciertos conceptos. En el entrenamiento explosivo generamos toda la fuerza en el inicio del movimiento, y prácticamente no volvemos a generar fuerza en todo el rango de movimiento. Esto significa que trabajaremos las fibras sólo en rangos medios-alargados (en términos generales) en un trabajo común explosivo. ¿Sucede esto en el deporte? Uno de los muchos supuestos beneficios es su transferencia. Sin embargo, en un deporte, la generación de máxima fuerza no tiene por qué darse en un estado de fibras alargado. Puede generarse en un rango acortado, como pasa en un tirador de béisbol al tirar la pelota, donde la musculatura que provoca rotación externa de hombro está totalmente acortada, y sin embargo, es donde se genera la mayor cantidad de fuerza. Si entrenamos en posiciones donde las fibras musculares siempre están alargadas, y en el deporte se generan en posiciones acortadas ¿dónde está la transferencia? ¿Es posible que muchas de las lesiones musculares provengan de una falta de entrenamiento en rangos en los cuales el gesto deportivo se desarrolle? Lo es.
Es cierto que el entrenamiento explosivo es necesario, pero debemos ser cautelosos. No podemos caer en el error de utilizar fórmulas válidas para todos, como ponernos a saltar en una caja porque eso es entrenamiento explosivo. Debemos analizar qué debemos mejorar y si el entrenamiento que estamos llevando a cabo coincide con los patrones de generación de fuerza de nuestro deporte.
ENTRENAMIENTO EXPLOSIVO
El entrenamiento explosivo es necesario porque en los deportes debemos desarrollar movimientos donde existen cargas inerciales, es decir, aceleraciones. No podemos transferir directamente desde movimientos con baja aceleración hacia alta aceleración. O mejor dicho, con picos de fuerza máximos (recordemos, podemos generar gran cantidad de fuerza sin generar aceleración). Sin embargo, ¿cómo sabemos si nuestra musculatura se encuentra preparada para dar ese paso? La clave está en la microprogresión. Cargas bajas a altas, introduciendo aceleraciones e inestabilidades…, pero siempre teniendo en cuenta que por cada paso más allá que demos, podemos provocar un excesivo estrés en el tejido que pueda lesionarnos. Por ello es necesario conocer herramientas que nos permitan evaluar el estado muscular, y que nos dé información de cómo se encuentra nuestra musculatura y de si estamos preparados para avanzar.
Podemos encontrarnos una paradoja en el entrenamiento explosivo. Es posible generar la misma cantidad de fuerza máxima tanto a cargas pequeñas como a grandes. La única diferencia es que en cargas pequeñas el objeto se moverá mucho, mientras que en las cargas elevadas el objeto apenas se moverá. Por lo tanto, podemos ser iguales de explosivos con diferentes cargas debido a que lo que importa no es la carga en sí, sino la fuerza que nosotros le aplicamos a esa carga.
Otra paradoja es la de aplicar la fuerza en rangos alargados. ¿Podemos aplicar la fuerza en otros rangos? Evidentemente sí, pero según los cánones marcados del entrenamiento explosivo, parece que sólo hay una manera de hacerlo. Un ejemplo común es el salto vertical. Podemos partir de posiciones de menos flexión de rodilla o de más flexión de rodilla. La clave está en la variabilidad de las posiciones iniciales. Si trabajamos diferentes posiciones de partida, nuestra musculatura estará preparando en diferentes rangos de acortamiento-estiramiento. Por ello, es necesario saber que realizar un entrenamiento explosivo en diferentes rangos de acortamiento de la musculatura mejorará ahora sí su transferencia al gesto deportivo.
CONCLUSIONES
Si comenzamos a recopilar, podemos extraer varias conclusiones. La primera es que no podemos entender el concepto de entrenamiento explosivo sin entender qué pasa con las fuerzas cuando el cuerpo se enfrenta a él. Un entrenamiento explosivo no depende de lo que sucede en un objeto externo, sino en lo que pasa en nuestro cuerpo. A partir de aquí, cualquier movimiento puede ser explosivo independientemente de la carga. Para una persona mayor, caminar puede ser una serie de movimientos explosivos debido a que su musculatura tenga muy poca capacidad para generar fuerza, y que con cada paso que dé sea necesario utilizar su máximo de fuerza; mientras que para una persona joven y deportista, esto no suponga ningún reto.
La segunda conclusión radica en saber cuándo entrenar de manera explosiva y cómo dependiendo de nuestros objetivos. Necesitamos saber si nuestra musculatura está preparada para una alta dosis y sobre todo, en qué posiciones, circunstancias, rangos, musculatura, etc., es necesaria entrenarla. Puede darse el caso de que una persona realizando una rotación interna de cadera tenga más problemas que esa misma persona realizando un salto vertical. ¿Significa eso que un entrenamiento explosivo es más seguro? No. El nombre no indica nada. Un entrenamiento explosivo puede ser igual de lesivo que un entrenamiento a muy baja velocidad con cargas muy bajas, porque lo importante no es el nombre del entrenamiento, sino las fuerzas que aplicamos a las estructuras, y si la estructura está muy débil, cualquier estímulo puede ser un desafío.
Para terminar, lanzo una pregunta: en un entrenamiento explosivo, ¿se entrena con altas aceleraciones o con altos picos de fuerza?