Mucha gente lo deja porque esperaban trucos de magia o soluciones universales en 3 meses y de eso yo no vendo. ¿Tendría que decir que sí como hacen algunos?
Desafortunadamente vivimos en la época del fast-food. El Vox Populi quiere cosas que no impliquen esfuerzo físico, que no requieran de esfuerzo intelectual y que "molen". Para eso existen las Federaciones Convalidadoras de Grados y avaladoras de estilos Chop Suey inventados por el alicatador del pueblo.
Nuestra misión es otra, Cuando menos, equilibrar la otra parte de la balanza, aunque al principio cueste unos buenos dolores de cabeza.
Un día un señor francés de treintaypico años que venía una vez a la semana me decía que él venía para aprender a defenderse. Yo simplemente le dije la verdad: "Con venir una vez por semana, no esperes gran cosa. Y mucho menos haciendo Yoseikan. Si vinieras 3, te diría que que en 2 o 3 años podrías llegar a aplicar algo de lo que aprendes aquí en el apartado que más te interese. Pero si realmente quieres llegar a desarrollar habilidades decentes en todos los campos, 5 días a la semana durante al menos 3 años y luego te especializas en lo que te interese más. Viniendo una vez a la semana lo que estás haciendo es salir del sedentarismo, lo cual es un buen comienzo."
El caso es que después del discurso, ya no me ha venido más este hombre. Si es por lo que le dije, ¿tenía que haberle prometido convertirlo en una máquina de matar en medio año viniendo una vez a la semana? ¿Y qué pasa cuando un día quieres ayudarlos a desarrollar su fondo con ejercicios cardiovasculares y se "marea" media clase? (a veces es sólo una excusa para no trabajar) ¿Qué pasa si a la hora de hacer randori controlado te dicen que todavía les duele algo de hace 7 o 10 días?
Estos casos los vivimos muchos de nosotros (profesores) casi a diario. No se trata tampoco de salir con un ojo inflado cada dos por tres, pero cierta intensidad y compromiso con lo que practicas, si. Por un lado no les importa reventarse a patadas un domingo haciendo el partidillo de fútbol con los amiguetes y estar el lunes para rastre, postrado ante el PC y haciendo facturas mientras te lames las tibias y la hernia discal. Pero si importa que no te duela un hombro, un pequeño corte en un dedo o agujetas de hacer sentadillas con un tio a la espalda. Es mejor aludir al partidillo de fútbol, por aquello de la sarna, que a los bestias del gimnasio. La sociedad en la que habitamos es gregaria en exceso. Un tio que practica artes marciales es un freak y de occipital básico (aquí en España, en el país galo, por ejemplo, es otro cantar). El tipo que se destroza el cerebelo y las tibias con el deporte nacional, es un tio legal. En fín, ...
Y en clase, siempre hay de todo. Gente realmente implicada e interesada en perpetuar algo de lo que le enseñas, poca. Gente absenta de pereza para ir al dojo y entrenar, menos aún. Gente entregada y agradecida, con los dedos. PAra todo lo demás, Master Card.
Realmente es complicado y no sé qué es lo que la gente espera conseguir o para qué viene. Creo que quieren convertise en tipos duros sin recibir y sin sudar. ¿Demasiado flipe cinematográfico o es que en las clases de kenjutsu no enseñamos a hacer "la danza del cisne y la katana"?
El Kenjutsu duele, no tiene kimonos con escudos, ni flic-flacs sable en ristre ni flecos ni colorines. Eso no vende ni paga el alquiler del local. El Kenjutsu no es para todo el mundo. En realidad, las artes marciales, con todas las letras, tampoco.
¿En qué apartado meterías lo que haces? Yo no lo sé. Pero a lo mejor estaría bien confeccionar una especie de cuestionario para los nuevos alumnos del tipo "¿dónde viste anunciada nuestra actividad?" (a-en interné b-un amigo c-me lo contó el viejecito del árbol mientras meditaba) y acabar con preguntas del tipo "¿Qué esperas encontrarte aquí?" (a-gente maja, limpia, sin malos rollos y sexo a tope b-un profesor que me enseñe a ser Steven Seagal c-mi mujer me pone cuernos, mi jefe me putea y vengo para poder pegar a la gente sin que me denuncien d-"i hope you like pain")
A lo mejor de esta forma sabrás a qué atenerte
Lo hago lo hago, pero es que así no entraría ni Dios! Jeje, el tema es que he tenido épocas en que ha entrado de todo, y épocas en que ha entrado gente realmente interesante. Mi problema, com el de muchos, es que doy calse en un gimnasio grande, especializado en artes marciales, pero gimnasio. No puedo reservarme el derecho de admisión de nadie. La gente decide apuntarse, paga y sube al dojo. Si paga, tengo que acceder. En los últimos tiempos he logrado controlarlo más, y tengo una entrevista informal con quien se quiere inscribir, prohibiendo venir a "ver" una clase. Les invito a descalzarse y a entrar. Si declinan, les invito a visitar a otros profesores del centro. De momento me funciona, positivamente. Ahora mismo, estamos creciendo de forma sustancial. La gente que tengo desde hace años, son máquinas. Y los que entran, son una cantera excelente y con unas ganas, interés e implicación tremendas. Sin excepción. Estoy en un momento dulce y disfrutando de lo lindo con la enseñanza. Espero que dure!
Te parecerá que no tiene nada que ver con lo que dices, pero a veces mucha gente va a hacer actividades sólo para poder hablar con alguien. En este caso, contigo.
Esos que se quedan en recepción haciendo ver que miran folletos para cruzarse con otro alumno o el profesor y hablar de algo que les guste durante unos minutos antes de volver a la realidad de sus casas, de que mañana hay que madrugar para ir a currar o a la universidad...
La cervecita después del entreno es primordial.
Esa parte siempre la hemos cultivado, y creo sinceramente que es obligada. Mis alumnos veteranos están muy unidos entre ellos, son una piña, una pequeña familia. Y hace que los nuevos se integren bien y rápido transmitiéndoles desde el primer día ese sentimiento de cercanía y de grupo. Luego las cervezas entran solas.
Deberías venir aquí y probar la experiencia de enseñarles (y no me refiero sólo al Budo). Pero te puede pasar como a mí que luego no quieras volver a España...
No provoques ...
Lo que me ha revelado pelear en MMA aquí es que cuando una persona fuerte está a tope de adrenalina (o drogada), primero hay que ablandarla a hostias hasta que se olvide de cómo se llama (ni 1 atemi, ni 2, ni 3. y puñetazos de martillo para no destrozarse uno las manos) y luego a lo mejor puedes intentar algo bonito. De otro modo, cogerlo por detrás y pegar, pegar, volver a pegar y estrangular.
Interesante. Yo sin llegar a pelear nunca en MMA, siempre he tenido esas premisas presentes. Primero por mi etapa de competidor en diferentes disciplinas, luego por algún que otro Dojo Yaburi de mi juventud y tercero por las enseñanzas de mis profesores, que tienen las mismas ideas que tu y que yo a ese respecto. Un tipo pasado de rosca (adrenalina, pastillas, coca, frenadol, coliflor, etc..) es imparable a no ser que le des una somanta de palos, cual caza de pulpo.Y enseguida (o a la que se pueda) buscarle el ángulo muerto para aplicar la técnica que toque. Estamos de acuerdo. Esto es un dogma indiscutible. En Aikijujutsu lo tenemos muy presente, allá por donde paso, dejo caer la mano. En Jujutsu, igual. Es necesario.
Mochizuki ya se lo contó a Ushiba al volver de Francia a finales de los 50. Que esos atemis que se marcaban para entrar la técnica no bastaban, que había que hacer algo más contundente (y ya encima en esa época estaba descuidando esa parte y quitando más y más cosas, seguramente por la presión de USA después de la guerra y todo eso). Que al otro lado del Pacífico había gente mucho más alta, mucho más fuerte y musculada y que peleaba de una forma que dejaba al aikido como puro folklore japonés y poco más. Pero él ni caso. En parte deberíamos darle las gracias, porque fue por eso que Minoru abrió su propio dojo y se desvinculó (aunque no política u oficialmente) del aikikai.
Mochizuki Minoru siempre fue una persona con la mente muy abierta, y cuando regresó de Europa, abrió más. Fue revelador el hecho de enfrentarse a Wrestlers, Boxeadores, judocas de ojos redondos etc .. Y ver que si, que las técnicas de Aiki son buenas, pero fallan, y fallan porque no es posible prepararlas. ¿Y por qué no? Pues porque el físico de un europeo entrenado (en la época) no era el de un japonés entrenado.
Las técnicas de Jujutsu y Aikijujutsu fueron diseñadas para ser ejecutadas por un japonés contra otro japonés. Y un japonés, hasta que McDonald's llegó a las islas niponas, pesaba poco más de 60 kilos de promedio, y bajito. La alimentación de entonces en Japón (y más con tanta guerra) hizo mella. Un judoka o wrestler francés de los 50', que se cepillaba 3 pollos para desayunar (sin desplumar) no creo que se dejara hacer Kote gaeshi así como así. Y así fue como el Maestro Mochizuki empezó a cuestionarse todo, después de regresar "calentito" (con todos mis respetos) de tierra gala. Ese fue realmente el principio del concepto Yoseikan, y el replanteamiento de las técnicas de Aikijujutsu, Jujutsu etc ... de nuestra escuela.
Un abrazo,
Tengu