Me roban la chaqueta en un bar y los pillo en la calle
Publicado: 29 Sep 2006 07:32
Bueno, ya sé que esto no va tanto de artes marciales como de "psicología callejera", pero os quería contar lo que me ha sucedido esta noche:
Entré en un bar al que voy habitualmente y cuelgo mi chaqueta en una percha que hay por ahí. Pasa el rato, viene un amigo y estamos tomando algo en la barra de enfrente. De vez en cuando miro mi chaqueta por si está ahí y efectivamente está. Pero 5 minutos después de vaciarse todo el bar y quedarnos de risas con el dueño, me acerco a buscar mi chaqueta y veo que ha desaparecido. Pregunto al jefe y no sabe nada, pero el portero me dice: "hace un momento esa chaqueta estaba ahí".
Salgo a la calle con mi amigo con la esperanza de pillar a los últimos que salieron del bar y así encontrar mi chaqueta. Y tengo tanta suerte que veo a una tía (por llamarla de alguna forma) con una bicicleta y MI CHAQUETA colgada de su bolso. Evidentemente, no estaba sola: la acompañaban dos amigos. Lo primero que hago es pegarle un tirón, recuperándola mientras le digo "esto es mío". Y la pobre criatura inocente me dice "ah, sí? yo la he encontrado tirada en la calle, de verdad". A esto que mantengo una conversación en un tono de voz moderado haciéndole entender que no me mienta, que he sido el último en salir del bar y que la chaqueta me la ha robado ella, porque hacía 2 minutos que estaba ahí dentro. Hasta aquí la chica ya se estaba poniendo a punto de llorar de los nervios y la cosa se pone tensa porque uno de los amigos se mete en la conversación y me dice: "bueno, pues ya tienes la chaqueta, ¿ahora qué pasa?". Lo primero que se me pasó por la cabeza fue golpearle con la palma de la mano en la cara, pero me contuve, ya que se les apreciaba algo borrachos y para nada amenazantes, ni físicamente ni de aspecto y quizás me hubiera arrepentido de tal acción. El caso es que igualmente me parecía el colmo semejante caradura y avancé hacia él a un escaso metro para decirle que cómo que qué pasa. En esto que el otro amigo empieza a hablar y me dice que bueno, que se pensaban que algún borracho se había dejado la chaqueta olvidada en el bar y que a todos nos han robado alguna vez y blablabla... En un momento me roza con su mano el antebrazo y le hago un gesto que le hace retroceder un paso, mientras la chica algo afectada dice que "no se ha hecho con mala intención".
Y quizás en este punto es cuando viene el tema más marcial del asunto. Tenía a los 2 chicos a cada lado y la chica enfrente, con mi amigo a unos 2 metros a mi derecha. Y analizando a los 3 individuos, me parecieron unos chavales borrachos y una chica que no tenían ni media hostia, tratando de justificar lo injustificable por pillarles con las manos en la masa, algo que a todos nos gustaría que nos pasara, pero por desgracia casi nunca tenemos la oportunidad. Todo eso que decimos de que si pillamos al que nos ha robado la cartera o lo que sea, que lo mataríamos a palos. Pero en ese momento, sentí como una especie de desgana por actuar violentamente contra gente que no me estaba dando suficientes motivos (según mi punto de vista) como para pegarles. Y me avergüenza reconocer que eso es exactamente lo que deseaba para desahogarme. Que se hubieran puesto lo suficientemente chulitos o me hubieran tocado de alguna manera amenazante para pegarles una paliza y obligarle a la chica a que me diera su bicicleta por lista (ya sé que suena feo, pero en ese momento de tensión es lo que deseaba). Pero no. Estaba mi amigo, que es un pedazo de pan y estoy seguro que si yo empezaba algo, éste se hubiera implicado y si le hacían daño por mi culpa, eso no me parecía justo. Y me pasó como ese cuento oriental sobre un tigre divino que está tan concentrado en cazar a un ciervo, con los músculos tan tensos, tan preparado para saltar sobre su presa, que al saber que la muerte del ciervo entre sus garras y dientes es inevitable, se da media vuelta y se va. Porque al saber que podía haberlo cazado, era como si ya se lo hubiera comido y se sintiera saciado. Sentí algo así y tras unos segundos de silencio y de mirar a mi amigo que ponía cara de "los has pillado pero bien, chaval", me di media vuelta, me puse la chaqueta y nos fuimos a otro bar. Eso sí, bastante tenso durante una media hora por no haber podido descargar la adrenalina acumulada.
¿Actué bien? ¿Qué hubiérais hecho vosotros? ¿He sido un blando o merecían un escarmiento? Legalmente ya sé la respuesta. Me refiero más a nivel emocional. ¿Cómo os habría salido la mala leche a vosotros en esa situación? Y como nota de interés, decir que hoy casualmente no había bebido nada ni estaba cansado de entrenar, así que me veía en plenas facultades contra 2 chavales cualquiera borrachos y una chica medio llorando.
Por lo que a mí respecta, he recuperado mi chaqueta, mi nariz no correrá peligro (me la rompí hace un mes y medio haciendo thai) y hoy ya tengo una buena excusa para descargar adrenalina en el gimnasio.
Entré en un bar al que voy habitualmente y cuelgo mi chaqueta en una percha que hay por ahí. Pasa el rato, viene un amigo y estamos tomando algo en la barra de enfrente. De vez en cuando miro mi chaqueta por si está ahí y efectivamente está. Pero 5 minutos después de vaciarse todo el bar y quedarnos de risas con el dueño, me acerco a buscar mi chaqueta y veo que ha desaparecido. Pregunto al jefe y no sabe nada, pero el portero me dice: "hace un momento esa chaqueta estaba ahí".
Salgo a la calle con mi amigo con la esperanza de pillar a los últimos que salieron del bar y así encontrar mi chaqueta. Y tengo tanta suerte que veo a una tía (por llamarla de alguna forma) con una bicicleta y MI CHAQUETA colgada de su bolso. Evidentemente, no estaba sola: la acompañaban dos amigos. Lo primero que hago es pegarle un tirón, recuperándola mientras le digo "esto es mío". Y la pobre criatura inocente me dice "ah, sí? yo la he encontrado tirada en la calle, de verdad". A esto que mantengo una conversación en un tono de voz moderado haciéndole entender que no me mienta, que he sido el último en salir del bar y que la chaqueta me la ha robado ella, porque hacía 2 minutos que estaba ahí dentro. Hasta aquí la chica ya se estaba poniendo a punto de llorar de los nervios y la cosa se pone tensa porque uno de los amigos se mete en la conversación y me dice: "bueno, pues ya tienes la chaqueta, ¿ahora qué pasa?". Lo primero que se me pasó por la cabeza fue golpearle con la palma de la mano en la cara, pero me contuve, ya que se les apreciaba algo borrachos y para nada amenazantes, ni físicamente ni de aspecto y quizás me hubiera arrepentido de tal acción. El caso es que igualmente me parecía el colmo semejante caradura y avancé hacia él a un escaso metro para decirle que cómo que qué pasa. En esto que el otro amigo empieza a hablar y me dice que bueno, que se pensaban que algún borracho se había dejado la chaqueta olvidada en el bar y que a todos nos han robado alguna vez y blablabla... En un momento me roza con su mano el antebrazo y le hago un gesto que le hace retroceder un paso, mientras la chica algo afectada dice que "no se ha hecho con mala intención".
Y quizás en este punto es cuando viene el tema más marcial del asunto. Tenía a los 2 chicos a cada lado y la chica enfrente, con mi amigo a unos 2 metros a mi derecha. Y analizando a los 3 individuos, me parecieron unos chavales borrachos y una chica que no tenían ni media hostia, tratando de justificar lo injustificable por pillarles con las manos en la masa, algo que a todos nos gustaría que nos pasara, pero por desgracia casi nunca tenemos la oportunidad. Todo eso que decimos de que si pillamos al que nos ha robado la cartera o lo que sea, que lo mataríamos a palos. Pero en ese momento, sentí como una especie de desgana por actuar violentamente contra gente que no me estaba dando suficientes motivos (según mi punto de vista) como para pegarles. Y me avergüenza reconocer que eso es exactamente lo que deseaba para desahogarme. Que se hubieran puesto lo suficientemente chulitos o me hubieran tocado de alguna manera amenazante para pegarles una paliza y obligarle a la chica a que me diera su bicicleta por lista (ya sé que suena feo, pero en ese momento de tensión es lo que deseaba). Pero no. Estaba mi amigo, que es un pedazo de pan y estoy seguro que si yo empezaba algo, éste se hubiera implicado y si le hacían daño por mi culpa, eso no me parecía justo. Y me pasó como ese cuento oriental sobre un tigre divino que está tan concentrado en cazar a un ciervo, con los músculos tan tensos, tan preparado para saltar sobre su presa, que al saber que la muerte del ciervo entre sus garras y dientes es inevitable, se da media vuelta y se va. Porque al saber que podía haberlo cazado, era como si ya se lo hubiera comido y se sintiera saciado. Sentí algo así y tras unos segundos de silencio y de mirar a mi amigo que ponía cara de "los has pillado pero bien, chaval", me di media vuelta, me puse la chaqueta y nos fuimos a otro bar. Eso sí, bastante tenso durante una media hora por no haber podido descargar la adrenalina acumulada.
¿Actué bien? ¿Qué hubiérais hecho vosotros? ¿He sido un blando o merecían un escarmiento? Legalmente ya sé la respuesta. Me refiero más a nivel emocional. ¿Cómo os habría salido la mala leche a vosotros en esa situación? Y como nota de interés, decir que hoy casualmente no había bebido nada ni estaba cansado de entrenar, así que me veía en plenas facultades contra 2 chavales cualquiera borrachos y una chica medio llorando.
Por lo que a mí respecta, he recuperado mi chaqueta, mi nariz no correrá peligro (me la rompí hace un mes y medio haciendo thai) y hoy ya tengo una buena excusa para descargar adrenalina en el gimnasio.