Excelente película para ser taiwanesa. Muy bien dirigida (y no por John Woo, que solo pone la pasta). Los dos actores principales (que encarnan al personaje central en su juventud y media edad, Mona Rudao) lo han hecho muy bien pese a ser la primera vez que actuaban (indígenas nativos, si bien de otra tribu diferente) que se ganan la vida como pastores cristianos.
Ruedan bastantes cabezas. Ahora faltará ver la segunda parte a ver qué tal.
Por cierto, en la versión original se habla el dialecto de los seediq (tulkul o algo así), no creo que la doblen si llega a salas españolas. De lo contrario perdera mucho mucho mucho.