Libro especial de artes marciales
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Creo que los libros pueden servir como material de apoyo. Se pueden aprender muchas cosas prácticas de los libros tanto para las artes marciales como para cualquier cosa. Igual que es absurdo pensar que todo se puede aprender de los libros también lo es que todo se puede aprender de la práctica. ¿Acaso habéis practicado para saber si es cierto que si te clavan un cuchillo en el corazón te mueres de verdad?
- Maestro Xin Bao Luo
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Si, y de hecho ya me he muerto tres veces, una por intoxicacion de psicotropicos, otra por abrirme el estomago y ponerme un cierre de velcro y la ultima por hacerme una traqueotomia con un cortauñas.ukemi escribió: ¿Acaso habéis practicado para saber si es cierto que si te clavan un cuchillo en el corazón te mueres de verdad?
Este fin de semana probare una bomba H casera, a ver si tengo mejor suerte y me muero bien muerto.
Que luego no se diga.....
El maestro ha dicho:Jordi V. escribió:Hola
Como habéis citado el artículo que escribí sobre xingyi, creo que estoy en mi derecho al hacer constar mi rechazo a la utilización "manipulada" () del texto en cuestión.
En principio, cuando Ji Longfeng recibió el libro, era ya un experto consagrado en las artes marciales chinas. Había practicado en el templo de Shaolin (entre cinco y once años), y era conocido como "lanza mágica". Es decir, los guardianes del "libro secreto" no se lo dieron a un cualquiera para que "aprendiese artes marciales", sino que se lo entregaron a un maestro para que consiguiese la excelencia técnica, esto es el Kung-Fu en su arte de lucha
Hola Jordi:
Yo no he pretendido manipular nada, simplemente utilicé lo publicado por un reputado experto para sostener mis afirmaciones. Y la aclaración subsecuente no aparecía en el texto original.
Por otra parte ni quiero ni puedo polemizar sobre aamm y menos chinas con alguien con un conocimiento tan profundo sobre dichas materias, pero podemos debatir todo lo que quieras sobre qué se puede y qué no se puede aprender en los libros. En este aspecto no me considero por encima de ti, pero tampoco por debajo a no ser que me demuestres lo contrario.
En segundo lugar, el texto de Yue Wumu que nos ha llegado (probablemente un apócrifo de la dinastía Qing) contiene teorías, estrategias, tácticas de guerra, filosofía clásica y conceptos clave de medicina china, pero no existe ninguna mención específica a ninguna técnica en especial, y no define ningún movimiento, ejercicio o técnica de entrenamiento que pueda dar la menor pista de cómo practicar. El texto está lleno de frases como "La cabeza es el amo de los seis Yang y el maestro de todo el cuerpo" "Si hablamos de los ataques, debemos discutir sobre las posturas; si hablamos de las posturas debemos discutir sobre la energía interna", o bien "el método para derrotr a un adversario consiste en inspeccionar y ser consciente de las configuraciones del terreno".
Creo sinceramente que sin una explicación oral de estos conceptos teóricos no puede surgir nada medianamente útil de los libros en cuestión.
Pues yo sinceramente no alcanzo a entender qué puede ser transmitido oralmente que no se pueda transmitir por escrito siempre que el que transmite sepa qué quiere transmitir y cómo hacerlo. Otra cosa diferente son las dificultades que esto pueda conllevar. Si no ya me contarás a qué historiador actual le han transmitido oralmente sus enseñanzas Platón o Aristóteles, ideas las de este último que en buena parte nos llegan interpretadas por otros, ya que creo que de sus escritos originales se conserva bastante poco. Y aún así son perfectamente válidas
Como bien se ha apuntado aquí, y estoy completamente de acuerdo, una cosa es aprender cuatro técnicas medianta un libro o un audiovisual, y otra muy distinta es obtener el "feeling" de un arte marcial, que exige el contacto directo con el instructor.
Filosofía, matemáticas, medicina, todo se puede aprender en los libros y especialmente la medicina, también tiene su "feeling".
Por otro lado, algunos libros pueden clarificar aspectos oscuros de tu práctica cuando tu nivel ya es bastante alto
Saludos
Saludos
Jordi
Por cierto, siempre puedes probar a aprenderte el kamasutra de pe a pa.
Pero si lo haces en pareja, casi que mejor, no?
Estamos completamente de acuerdo, pero yo no tengo ningún interés en que mi pareja sea el autor del kamasutra o quienquiera que vaya de maestro en estas lides. Prefiero leer y aprender del libro y elegirme la pareja
- Maestro Xin Bao Luo
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Antonio Leyva
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Sopongamos que existe un libro que describe con absoluta perfección la ejecucución completa de un estilo (me parece imposible, pero acepto la posibilidad). dicho libro daría todas las páutas para la correcta realización, pero aun en ese caso, tendría un grave defecto. Ningún libro puede describir pormenorizadamente TODOS los errores posibles durante el aprendizaje y/o práctica. Eso sólo lo puede hacer alguien que te supervisa "en persona".
Un libro puede definir perfectamente "el camino", trazando una línea perfecta para conseguir el concimiento. Pero no describe "los laterales" del mismo, que en general se pueden considerar errores, pero que si no los conocemos, no podremos solventarlos. Para eso, lo primero, un maestro, luego prácticapersonal y por último, libros para identificar con claridad si nos ajustamos o no al "camino" o nos hemos desviado a la cuneta.
Es cierto que tal y como mencionais algunos, maestros del pasado han visto como su arte mejoraba y/o cambiaba sustancialmente tras la lectura de ciertos "libros secretos". Como esto puede sorprender, menciono dos libros accesibles que contienen tales características.
1. "El libro de los cinco anillos" de M. Musashi.
2. "Tratado de la guerra" de Sun Tzu.
Dos libros clásicos, que recogen el "saber" de dos MAESTROS, que son ámpliamente estudiados en academias miltares y escuelas de marketing (entre otras), y que sin embargo, son completamente inútiles para un principiante..., pero que pueden hacer reflexionar al que con cierta base, disponga también de inquietud para su estudio.
Antonio.
Un libro puede definir perfectamente "el camino", trazando una línea perfecta para conseguir el concimiento. Pero no describe "los laterales" del mismo, que en general se pueden considerar errores, pero que si no los conocemos, no podremos solventarlos. Para eso, lo primero, un maestro, luego prácticapersonal y por último, libros para identificar con claridad si nos ajustamos o no al "camino" o nos hemos desviado a la cuneta.
Es cierto que tal y como mencionais algunos, maestros del pasado han visto como su arte mejoraba y/o cambiaba sustancialmente tras la lectura de ciertos "libros secretos". Como esto puede sorprender, menciono dos libros accesibles que contienen tales características.
1. "El libro de los cinco anillos" de M. Musashi.
2. "Tratado de la guerra" de Sun Tzu.
Dos libros clásicos, que recogen el "saber" de dos MAESTROS, que son ámpliamente estudiados en academias miltares y escuelas de marketing (entre otras), y que sin embargo, son completamente inútiles para un principiante..., pero que pueden hacer reflexionar al que con cierta base, disponga también de inquietud para su estudio.
Antonio.
Tradicionalmente la transmisión “oral” de las aamm es un hecho que quizá derive de su propia naturaleza que podríamos definir como hermética. En definitiva algo que interesaba transmitir a unos pocos elegidos, entre otras razones porque ese conocimiento suponía una ventaja para sus poseedores.
También cabe suponer que soldados, luchadores, gente en los que primaba la fuerza física y la violencia como razón de ser, fuesen gentes poco dadas a recibir y transmitir información escrita. Hablo de la generalidad, lo que no quita que algunos de los sonetos más hermosos jamás escritos en lengua castellana fueran concebidos por un soldado o que algunos samuráis pudiesen componer los más bellos haikus.
Estos factores y otros, hacen que no exista una bibliografía tradicional lo suficientemente amplia para poder abordar el tema.
Antonio cita dos grandes libros, de los que se pueden extraer muchas verdades, pero son libros para iniciados como él apunta. Quizá nadie haya acometido la posibilidad de escribir libros verdaderamente útiles para recorrer todo el trayecto. Evidentemente la necesidad de un maestro, a pesar de todo, parece innegable, pero mi idea es que tal vez las aportaciones de éste podrían verse muy reducidas. O más bien, que el verdadero maestro fuese el autor del libro.
Un último ejemplo. Hay muchos buenos profesionales. Pero hay bastantes menos que enseñen su profesión, y menos aún que la enseñen bien. Los que escriben libros podemos contarlos y si buscamos buenos libros que realmente aporten algo, quizá no pasen de un puñado. Y mientras menos buenos, más se apoyarán en los libros escritos por los que realmente saben, muchas veces deformando y tergiversando lo aprendido.
¿Cuanta gente se dedica hoy a enseñar aamm? ¿Y cuántos de estos son verdaderamente buenos? Etc. Al final ¿cuántos practicantes están realmente aprendiendo aamm con alguien que tenga algo que enseñar? Todos ellos, provincianos, gente a los que su vida les impide buscar al verdadero maestro, pero con la suficiente afición e inteligencia para aprender, quizá encontrarían mucho de bueno en estos libros que por desgracia no existen.
Y aunque como dice Antonio un libro no puede enseñarte los caminos laterales, también es cierto que un buen libro te enseña siempre el camino recto y verdadero ( si se escribió para eso claro) y te da la seguridad de que no te están dando gato por liebre.
Tiene el inconveniente de poner a la vista las virtudes y sobre todo las carencias y flaquezas del que lo escribe. Y no todo el mundo es capaz de afrontar este hecho.
Saludos
También cabe suponer que soldados, luchadores, gente en los que primaba la fuerza física y la violencia como razón de ser, fuesen gentes poco dadas a recibir y transmitir información escrita. Hablo de la generalidad, lo que no quita que algunos de los sonetos más hermosos jamás escritos en lengua castellana fueran concebidos por un soldado o que algunos samuráis pudiesen componer los más bellos haikus.
Estos factores y otros, hacen que no exista una bibliografía tradicional lo suficientemente amplia para poder abordar el tema.
Antonio cita dos grandes libros, de los que se pueden extraer muchas verdades, pero son libros para iniciados como él apunta. Quizá nadie haya acometido la posibilidad de escribir libros verdaderamente útiles para recorrer todo el trayecto. Evidentemente la necesidad de un maestro, a pesar de todo, parece innegable, pero mi idea es que tal vez las aportaciones de éste podrían verse muy reducidas. O más bien, que el verdadero maestro fuese el autor del libro.
Un último ejemplo. Hay muchos buenos profesionales. Pero hay bastantes menos que enseñen su profesión, y menos aún que la enseñen bien. Los que escriben libros podemos contarlos y si buscamos buenos libros que realmente aporten algo, quizá no pasen de un puñado. Y mientras menos buenos, más se apoyarán en los libros escritos por los que realmente saben, muchas veces deformando y tergiversando lo aprendido.
¿Cuanta gente se dedica hoy a enseñar aamm? ¿Y cuántos de estos son verdaderamente buenos? Etc. Al final ¿cuántos practicantes están realmente aprendiendo aamm con alguien que tenga algo que enseñar? Todos ellos, provincianos, gente a los que su vida les impide buscar al verdadero maestro, pero con la suficiente afición e inteligencia para aprender, quizá encontrarían mucho de bueno en estos libros que por desgracia no existen.
Y aunque como dice Antonio un libro no puede enseñarte los caminos laterales, también es cierto que un buen libro te enseña siempre el camino recto y verdadero ( si se escribió para eso claro) y te da la seguridad de que no te están dando gato por liebre.
Tiene el inconveniente de poner a la vista las virtudes y sobre todo las carencias y flaquezas del que lo escribe. Y no todo el mundo es capaz de afrontar este hecho.
Saludos
un libro no puede enseñarte los caminos laterales, también es cierto que un buen libro te enseña siempre el camino recto y verdadero
Una persona puede construir una más que sólida base matemática a partir de los libros. Sin embargo, no existe un texto en el mundo (bien sea real o imaginario) que permita a una persona, por habilidosa que ésta sea, convertirse en un neurocirujano.
La infinita e inagotable diversad humana, los inmarcesibles matices de cada individuo hacen del todo imposible la asimilación de un arte marcial a partir de algo muerto (un libro). Es precisa, completa y absolutamente imprescindible, la interacción con otros seres humanos, de forma que puedan trasladarse las técnicas teóricas a la práctica (compañeros de entrenamiento) y la tutela de alguien que haya recorrido ese camino con anterioridad y que pueda orientarnos a hallar nuestro propio camino (instructor).
Un **buen** libro es capaz de dotarnos de una determinada base teórica, o puede que nos abra los ojos con respecto a conceptos y caminos en los que jamás hubiéramos reparado pero, jamás de los jamases podrá sustituir (al menos, con garantías de éxito) la guía de una persona cualificada.
Ni tan siquiera el ideal platónico del Libro podría compararse a una práctica completa en primera persona.
Una persona puede construir una más que sólida base matemática a partir de los libros. Sin embargo, no existe un texto en el mundo (bien sea real o imaginario) que permita a una persona, por habilidosa que ésta sea, convertirse en un neurocirujano.
La infinita e inagotable diversad humana, los inmarcesibles matices de cada individuo hacen del todo imposible la asimilación de un arte marcial a partir de algo muerto (un libro). Es precisa, completa y absolutamente imprescindible, la interacción con otros seres humanos, de forma que puedan trasladarse las técnicas teóricas a la práctica (compañeros de entrenamiento) y la tutela de alguien que haya recorrido ese camino con anterioridad y que pueda orientarnos a hallar nuestro propio camino (instructor).
Un **buen** libro es capaz de dotarnos de una determinada base teórica, o puede que nos abra los ojos con respecto a conceptos y caminos en los que jamás hubiéramos reparado pero, jamás de los jamases podrá sustituir (al menos, con garantías de éxito) la guía de una persona cualificada.
Ni tan siquiera el ideal platónico del Libro podría compararse a una práctica completa en primera persona.
-
Antonio Leyva
- Forero Vicioso

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Týr escribió: Ni tan siquiera el ideal platónico del Libro podría compararse a una práctica completa en primera persona.
Hay discrepo. El libro "ideal" según teoría de las "ideas" de Platón, si podría hacerlo.
Antonio.
P.D: He buscado el libro "platónico" en Amazon, pero lamentabemente está agotado, descatalogado y no se prevee su reedición
Hay discrepo. El libro "ideal" según teoría de las "ideas" de Platón, si podría hacerlo.
Discrepo de la discrepancia.
El ideal platónico del Libro, a pesar de cubrir todos y cada uno de los supuestos, eventualidades y bifurcaciones que pudieran presentarse en la práctica marcial, seguiría fallando miserablerablemente al no poder dotar al practicante novicio de un sentido crítico suficientemente agudo para saber si lo que está realizando es correcto o no. Seguiría siendo indispensable un guía externo para señalarnos los fallos y reorientarnos.
Un Libro Perfecto solamente serviría a un Practicante Perfecto, del mismo modo que prestarme un Ferrari F-1 no me convierte en Michael Schumacher.
Discrepo de la discrepancia.
El ideal platónico del Libro, a pesar de cubrir todos y cada uno de los supuestos, eventualidades y bifurcaciones que pudieran presentarse en la práctica marcial, seguiría fallando miserablerablemente al no poder dotar al practicante novicio de un sentido crítico suficientemente agudo para saber si lo que está realizando es correcto o no. Seguiría siendo indispensable un guía externo para señalarnos los fallos y reorientarnos.
Un Libro Perfecto solamente serviría a un Practicante Perfecto, del mismo modo que prestarme un Ferrari F-1 no me convierte en Michael Schumacher.
Týr escribió:
Una persona puede construir una más que sólida base matemática a partir de los libros. Sin embargo, no existe un texto en el mundo (bien sea real o imaginario) que permita a una persona, por habilidosa que ésta sea, convertirse en un neurocirujano.
No conozco neurocirujanos, pero una vez le escuché decir a un catedrático de oftalmología, que operar cataratas lo hace cualquiera que se ponga y practique lo suficiente (En concreto este señor se refería a un mono, dadas sus innatas facultades de imitación). Lo que ya no hace cualquiera es saber los cuándos, porqueses etc. y mucho menos interpretar correctamente los signos y síntomas que pueden darse en el transcurso de una intervención o postoperatorio.
(Por favor no se interprete al pie de la letra, sino como una manera de desmitificar las "habilidades quirúrgicas" y a la vez potenciar el valor del conocimiento y el estudio).
Týr escribió:
Es precisa, completa y absolutamente imprescindible, la interacción con otros seres humanos, de forma que puedan trasladarse las técnicas teóricas a la práctica (compañeros de entrenamiento) y la tutela de alguien que haya recorrido ese camino con anterioridad y que pueda orientarnos a hallar nuestro propio camino (instructor).
La primera parte no la pongo en duda. Nunca he tratado de decir que leyendo o aprendiéndote un libro ya sabes aamm. Es evidente que la práctica es imprenscindible, más cuanto menos dotado esté uno por la naturaleza. Sobre lo que yo intento reflexionar es sobre el hecho de que esa tutela no pueda ser ejercida a través de las páginas de un libro.- Al menos en un porcentaje mucho mayor del que habitualmente se admite-.
Týr escribió:
A partir de algo muerto (un libro).
Eso me ha llegado al alma. Tendrás noticias de mis padrinos. Y no te hagas ilusiones, tu batidora tendrá que esperar, será a pistola que para eso me enseñó Murdock a disparar... Jejeje
Saludos afectuosos a todos
Una persona puede construir una más que sólida base matemática a partir de los libros. Sin embargo, no existe un texto en el mundo (bien sea real o imaginario) que permita a una persona, por habilidosa que ésta sea, convertirse en un neurocirujano.
No conozco neurocirujanos, pero una vez le escuché decir a un catedrático de oftalmología, que operar cataratas lo hace cualquiera que se ponga y practique lo suficiente (En concreto este señor se refería a un mono, dadas sus innatas facultades de imitación). Lo que ya no hace cualquiera es saber los cuándos, porqueses etc. y mucho menos interpretar correctamente los signos y síntomas que pueden darse en el transcurso de una intervención o postoperatorio.
(Por favor no se interprete al pie de la letra, sino como una manera de desmitificar las "habilidades quirúrgicas" y a la vez potenciar el valor del conocimiento y el estudio).
Týr escribió:
Es precisa, completa y absolutamente imprescindible, la interacción con otros seres humanos, de forma que puedan trasladarse las técnicas teóricas a la práctica (compañeros de entrenamiento) y la tutela de alguien que haya recorrido ese camino con anterioridad y que pueda orientarnos a hallar nuestro propio camino (instructor).
La primera parte no la pongo en duda. Nunca he tratado de decir que leyendo o aprendiéndote un libro ya sabes aamm. Es evidente que la práctica es imprenscindible, más cuanto menos dotado esté uno por la naturaleza. Sobre lo que yo intento reflexionar es sobre el hecho de que esa tutela no pueda ser ejercida a través de las páginas de un libro.- Al menos en un porcentaje mucho mayor del que habitualmente se admite-.
Týr escribió:
A partir de algo muerto (un libro).
Eso me ha llegado al alma. Tendrás noticias de mis padrinos. Y no te hagas ilusiones, tu batidora tendrá que esperar, será a pistola que para eso me enseñó Murdock a disparar... Jejeje
Saludos afectuosos a todos
Lo que ya no hace cualquiera es saber los cuándos, porqueses etc. y mucho menos interpretar correctamente los signos y síntomas que pueden darse en el transcurso de una intervención o postoperatorio.
Cosas imposibles de aprender y aprehender en las páginas de un libro (por completo que éste sea), y que solamente llegan a través de la práctica (por cierto, tutelada, ya que a nadie le haría gracia que le operase un cirujano teórico y autodidacta).
Sobre lo que yo intento reflexionar es sobre el hecho de que esa tutela no pueda ser ejercida a través de las páginas de un libro.- Al menos en un porcentaje mucho mayor del que habitualmente se admite-.
Un libro, en tanto que entidad estática, no puede ejercer jamás una labor de tutela. El término implica, necesariamente, una interacción con el tutelado y, por desgracia, la relación con un libro es siempre unidireccional: nos aprovechamos de él y a cambio no le damos nada.
No obstante, sí puede abrir muchas, muchas, muchas puertas de conocimiento, permitiendo posibilidades insospechadas de progreso en cualquier campo.
Creo poder afirmar sin rubor que, al menos en mi caso particular, los libros me han sido de mucha mayor ayuda que un gran porcentaje de instructores... en lo que a explorar nuevos caminos y aprender conceptos se refiere. Sin embargo, ningún libro me ha ayudado jamás a corregir ese pequeño fallo en la guardia, apreciable solamente cuando voy a lanzar un directo de derecha.
El objetivo de un libro y un instructor es completamente diferente y complementario, por mucho que en ocasiones puedan solaparse ciertas funciones.
Eso me ha llegado al alma. Tendrás noticias de mis padrinos. Y no te hagas ilusiones, tu batidora tendrá que esperar, será a pistola que para eso me enseñó Murdock a disparar... Jejeje
Algo "muerto" no implica condición peyorativa alguna. Las páginas de un libro son inmutables, una vez escritas ya no pueden cambiar de significado y el contenido (salvo tergiversaciones y manipulaciones tendenciosas) permanecerá estático por los siglos de los siglos.
De ahí que lo considere carente de vida (que no de utilidad). Pocas personas aman tanto los libros como un servidor (mi biblioteca excede, con mucho, la capacidad de almacenamiento que puedo generar en varias vidas), pero es de justicia reconocer que no existe una justa reciprocidad en mi relación con ellos.
Leo, absorbo, asimilo, devoro... y, a cambio, ¿que doy? Nada. Y no por egoísmo, sino por pura imposibilidad (¿de qué manera puede uno rendir homenaje a un libro? ¿Percibe el libro dicho tributo de agradecimiento?).
Si, tras la lectura de un libro, me surgen interrogantes no cubiertos por el contenido del mismo, dado que es un ente no-vivo, me es imposible plantearle cuestiones directas que, a buen seguro, el autor sí sabría responder acertadamente.
El libro, como maravillosa piedra filosofal, logra lo imposible: transmutar la ignorancia en conocimiento, tornar la curiosidad en afán inquisitivo. Pero, desgraciadamente, ni siquiera ese maravilloso género literario que es la enciclopedia (lo afirmaba el **GRAN** Jorge Luis Borges y me adhiero a su definición) puede dar respuestas a todos nuestros interrogantes.
Lo más similar al ideal platónico de Libro sería el genial buscador Google, capaz de hallar lo inencontrable, y, no obstante, no sería la primera (ni la trigésimo quinta ocasión) que un forero resuelve en apenas unos segundos lo que yo fui incapaz de hallar en Internet, buscando durante días enteros (de nuevo, el tutelaje se revela como elemento imprescindible).
Cosas imposibles de aprender y aprehender en las páginas de un libro (por completo que éste sea), y que solamente llegan a través de la práctica (por cierto, tutelada, ya que a nadie le haría gracia que le operase un cirujano teórico y autodidacta).
Sobre lo que yo intento reflexionar es sobre el hecho de que esa tutela no pueda ser ejercida a través de las páginas de un libro.- Al menos en un porcentaje mucho mayor del que habitualmente se admite-.
Un libro, en tanto que entidad estática, no puede ejercer jamás una labor de tutela. El término implica, necesariamente, una interacción con el tutelado y, por desgracia, la relación con un libro es siempre unidireccional: nos aprovechamos de él y a cambio no le damos nada.
No obstante, sí puede abrir muchas, muchas, muchas puertas de conocimiento, permitiendo posibilidades insospechadas de progreso en cualquier campo.
Creo poder afirmar sin rubor que, al menos en mi caso particular, los libros me han sido de mucha mayor ayuda que un gran porcentaje de instructores... en lo que a explorar nuevos caminos y aprender conceptos se refiere. Sin embargo, ningún libro me ha ayudado jamás a corregir ese pequeño fallo en la guardia, apreciable solamente cuando voy a lanzar un directo de derecha.
El objetivo de un libro y un instructor es completamente diferente y complementario, por mucho que en ocasiones puedan solaparse ciertas funciones.
Eso me ha llegado al alma. Tendrás noticias de mis padrinos. Y no te hagas ilusiones, tu batidora tendrá que esperar, será a pistola que para eso me enseñó Murdock a disparar... Jejeje
Algo "muerto" no implica condición peyorativa alguna. Las páginas de un libro son inmutables, una vez escritas ya no pueden cambiar de significado y el contenido (salvo tergiversaciones y manipulaciones tendenciosas) permanecerá estático por los siglos de los siglos.
De ahí que lo considere carente de vida (que no de utilidad). Pocas personas aman tanto los libros como un servidor (mi biblioteca excede, con mucho, la capacidad de almacenamiento que puedo generar en varias vidas), pero es de justicia reconocer que no existe una justa reciprocidad en mi relación con ellos.
Leo, absorbo, asimilo, devoro... y, a cambio, ¿que doy? Nada. Y no por egoísmo, sino por pura imposibilidad (¿de qué manera puede uno rendir homenaje a un libro? ¿Percibe el libro dicho tributo de agradecimiento?).
Si, tras la lectura de un libro, me surgen interrogantes no cubiertos por el contenido del mismo, dado que es un ente no-vivo, me es imposible plantearle cuestiones directas que, a buen seguro, el autor sí sabría responder acertadamente.
El libro, como maravillosa piedra filosofal, logra lo imposible: transmutar la ignorancia en conocimiento, tornar la curiosidad en afán inquisitivo. Pero, desgraciadamente, ni siquiera ese maravilloso género literario que es la enciclopedia (lo afirmaba el **GRAN** Jorge Luis Borges y me adhiero a su definición) puede dar respuestas a todos nuestros interrogantes.
Lo más similar al ideal platónico de Libro sería el genial buscador Google, capaz de hallar lo inencontrable, y, no obstante, no sería la primera (ni la trigésimo quinta ocasión) que un forero resuelve en apenas unos segundos lo que yo fui incapaz de hallar en Internet, buscando durante días enteros (de nuevo, el tutelaje se revela como elemento imprescindible).
De verdad de la buena que yo no reniego de la tutela. Simplemente intento plantear otro enfoque que creo que puede deducirse de todo lo escrito hasta ahora y no quiero aburrir repitiendo.
En cuanto a eso del cirujano autodidacta... No es el lugar para hablar sobre ello pero puedo asegurarte que te sorprenderías... seguro que sí. Pero bueno dejemos que las cosas sigan así que ya están bastante mal y no es cuestión de dar armas al enemigo...
Saludos afectuosos
En cuanto a eso del cirujano autodidacta... No es el lugar para hablar sobre ello pero puedo asegurarte que te sorprenderías... seguro que sí. Pero bueno dejemos que las cosas sigan así que ya están bastante mal y no es cuestión de dar armas al enemigo...
Saludos afectuosos
En cuanto a eso del cirujano autodidacta... No es el lugar para hablar sobre ello pero puedo asegurarte que te sorprenderías... seguro que sí.
A buen seguro que existen notables excepciones que confirman la regla. Pero, ¿pondrías la vida de tu hijo en manos de una persona que confiesa haber apredido medicina de forma autodidacta?
A buen seguro que existen notables excepciones que confirman la regla. Pero, ¿pondrías la vida de tu hijo en manos de una persona que confiesa haber apredido medicina de forma autodidacta?
No estés tan seguro de que no lo hayas hecho alguna vez. Pero nadie va a confesarlo. Y que conste que considero el nivel medio de la medicina española como más que aceptable.
Además, yo no hablo exactamente de ser autodidacta, sino de aprender en libros tanto o más que de lo maestros.
Por cierto, tu respuesta, en la que reconoces la posibilidad de que pueda haber "notables excepciones que confirman la regla" ¿no puede ser una forma implícita de admitir que se puede hacer lo mismo en las artes marciales? ¿Donde queda entonces aquello de
Saludos
Además, yo no hablo exactamente de ser autodidacta, sino de aprender en libros tanto o más que de lo maestros.
Por cierto, tu respuesta, en la que reconoces la posibilidad de que pueda haber "notables excepciones que confirman la regla" ¿no puede ser una forma implícita de admitir que se puede hacer lo mismo en las artes marciales? ¿Donde queda entonces aquello de
es precisa, completa y absolutamente imprescindible...
Saludos
Además, yo no hablo exactamente de ser autodidacta, sino de aprender en libros tanto o más que de lo maestros.
Con respecto a teoría y conceptos, mi aprendizaje ha sido muy superior gracias a los libros, ya no solamente en las artes marciales, sino en todas las facetas de la vida.
Ahora bien, no ha habido ni un solo libro que haya corregido mis errores de forma tan precisa, eficaz y contundente como un leve "toquecito" de un instructor, avisando de, por ejemplo, un hueco en la guardia.
Por cierto, tu respuesta, en la que reconoces la posibilidad de que pueda haber "notables excepciones que confirman la regla" ¿no puede ser una forma implícita de admitir que se puede hacer lo mismo en las artes marciales? ¿Donde queda entonces aquello de Cita:
es precisa, completa y absolutamente imprescindible...
Practicando el reduccionismo al absurdo y tratando de buscar los tres pies al gato con tal de no dar el brazo a torcer, es posible prolongar una discusión hasta el infinito.
No es mi intención en este caso. Ni muchísimo menos.
Sin embargo, haciendo un último esfuerzo, si te detienes a analizar mi frase, verás que hago uso del condicional para admitir la hipótesis de que pudieran existir algunas excepciones.
Entre "hay excepciones" y "podría haber excepciones" existe todo un universo de diferencias.
Por otro lado, sigo insistiendo en que, salvo prueba **fehaciente** y en contrario (que aún has de aportar), "es precisa, completa y absolutamente imprescindible... ".
Con respecto a teoría y conceptos, mi aprendizaje ha sido muy superior gracias a los libros, ya no solamente en las artes marciales, sino en todas las facetas de la vida.
Ahora bien, no ha habido ni un solo libro que haya corregido mis errores de forma tan precisa, eficaz y contundente como un leve "toquecito" de un instructor, avisando de, por ejemplo, un hueco en la guardia.
Por cierto, tu respuesta, en la que reconoces la posibilidad de que pueda haber "notables excepciones que confirman la regla" ¿no puede ser una forma implícita de admitir que se puede hacer lo mismo en las artes marciales? ¿Donde queda entonces aquello de Cita:
es precisa, completa y absolutamente imprescindible...
Practicando el reduccionismo al absurdo y tratando de buscar los tres pies al gato con tal de no dar el brazo a torcer, es posible prolongar una discusión hasta el infinito.
No es mi intención en este caso. Ni muchísimo menos.
Sin embargo, haciendo un último esfuerzo, si te detienes a analizar mi frase, verás que hago uso del condicional para admitir la hipótesis de que pudieran existir algunas excepciones.
Entre "hay excepciones" y "podría haber excepciones" existe todo un universo de diferencias.
Por otro lado, sigo insistiendo en que, salvo prueba **fehaciente** y en contrario (que aún has de aportar), "es precisa, completa y absolutamente imprescindible... ".

