Me alegro mucho de que, finalmente, se haya impuesto la paz.

Como bien dice el popular refrán, hablando se entiende la gente.
En cuanto a tu pregunta, BFB, si no me había manifestado al respecto es porque soy únicamente un diletante en esto de las AMF y, en consecuencia, mi punto de vista carece apenas de valor.

No obstante, y puesto que parece que, de momento, pocos se lanzan al ruedo, me voy a atrever a darlo, a ver si poco a poco quienes realmente pueden por su experiencia, saber y bagaje, emitir una opinión con auténtico conocimiento de causa, se van animando.

Eso sí, vuelvo a recalcar que es nada más que eso, una
***opinión personal***, que proviene de alguien muy poco ducho en la materia y, por tanto, con escasísima o ninguna validez... amén de estar, probablemente, de lo más (h)errado (con "h" y sin ella, como prefiráis

). En fin, vamos allá:
Básicamente, coincido con lo expuesto por Chicuco: si lo que queremos es medir la capacidad "real" de lo que hacemos, de nada valen las reglas, las protecciones, los árbitros ni demás "añadidos". Lo suyo sería combatir siempre sin protecciones ni regla alguna.

Ahora bien, esto tiene una indudable cantidad de contraindicaciones que hay que ponderar muy a fondo. Si hablamos de palos, recordemos que estas armas pueden alcanzar más de 150 km/h de velocidad de desplazamiento en la punta, lo que implica que un impacto sobre la cabeza de alguien, dotado de semejante energía cinética, es más que probable que acabase con una muy seria conmoción cerebral o, en el peor de los casos, con los sesos de ese "alguien" desparramados por el suelo.

Y si nos referimos ya a armas de filo... ¡buf!, cada "prueba" se saldaría, sin lugar a dudas, bien con mutilaciones, bien con la muerte segura de uno o de los dos contendientes

; lo cual, pese a que se sea mayor de edad y se esté, en teoría, en plena posesión de las correspondientes facultades mentales, no está muy bien visto en la sociedad actual

(de ahí, parafraseando a Chicuco, que antaño se hiciese "por tu cuenta y riesgo"

).
El resto de las posibilidades, según mi criterio, desvirtúan en mayor o menor medida la realidad de un combate con armas... si bien redundan en que los entrenamientos no se conviertan en carnicerías y los lugares de práctica en mataderos, lo que las convierte en opciones mucho más "civilizadas", lógicas y sensatas.

Partiendo de esa base, es una elección personal de cada cual el decidir, en función de sus objetivos y de hasta dónde está dispuesto a llegar, cuál se ajusta más a lo que busca.
