pero el vacío en el medio hace marchar el carro.
Con arcilla se moldea un recipiente,
pero se le utiliza por su vacío.
Se hacen puertas y ventanas en la casa
y es el vacío el que permite habitarla.
Por eso, del ser provienen las cosas
y del no-ser su utilidad.
Este conocido pasaje del Tao Te King, repetido hasta la saciedad en ámbitos de formación personal, me ha llebado a una reflexión.
El hombre, tiene un ciclo. Dicho ciclo inexorablemente lleba a un mismo fin, y aqui entrariamos en debate teologico intrascendente. Durante este ciclo, el hombre ha buscado siempre llenar su vida de conocimiento y, en otro plano, crearlo (imaginación-reflexión-filosofía).
En nuestro aprendizaje de las artes marciales, recogemos conocimiento de otros, pero... ¿Estamos preparados para recibirlo? No nos estamos engañando, pretendiendo aprender aquello que jamás nuestro entendimiento llegará a desentrañar del todo? La sistematizacion de la enseñanza es el legado de nuestros maestros, que ayudan a seguir el camino de la mejor manera posible, y tal como lo hemos hecho siemrpe, paso a paso... como todo en la vida. pero... ¿Cuantas cosas dejamos al aire?
Sobre este planteamiento baso la idead de Camino marcial... Al igual que al pasar por delante del escaparate vemos u npastel... no sabremos más de el hasta probarlo.
Ahora viene mi reflexión, que són varias, para que entre todos, entendamos el Budo de una manera
¿Los estilos marcan el Budo, o por el contrario cualquier práctica marcial nos ayudará a llenar este conocimiento?
¿Debemos entender el Budo como los ladrillos que construyen nuestro ser, cada enseñanza es una habitación para encaber la siguiente enseñanza?
¿Y el cambio de estilo? ¿Es el conocimiento que poseemos de otro arte el que nos ayudará a progresar y "entender" otro arte, o por el contrario el anterior estil osólo nos ha abierto la via del conocimiento?
A ver que sacamos de aqui
Un saludo
PD: Joder, que aburrido estoy los viernes

