En lo personal, aunque he comido tantas tortas que parecía que estaban de rebajas, he vuelto enormemente feliz. He podido ver la enorme polivalencia del aiki (y sufrir sus devastadores usos en el suelo, sin recurrir a bjj, lucha o judo como es usual) y ver cómo todo el mundo ha crecido este último año. El método funciona y algunos practicantes tienen habilidades realmente interesantes.
Nada mejor para perder el poco ego que me quedaba que ser machacado por un viejo de sesenta tacos con más poder que Hulk
Sólo unas líneas para decir que el seminario ha sido un éxito.
Dan se ha esforzado por hacer llegar el mensaje de que estamos entrenando el cuerpo para crear aiki y que la aplicación que hagamos con el es secundaria: es siempre aiki, unión de opuestos en tí mismo, y que la forma de expresarlo que elijamos ya sea waza de Aikido, Daito Ryu, haciendo formas de Tai Chi Chuan, en Tuishou, peleando en el suelo, boxeando, haciendo katas de Katori o peleando con palos sin protecciones es cosa nuestra. No se trata de una caja de herramientas con truquillos o recetas para usar en esta o esa situación, sino cambiar el propio cuerpo para moverse de una determinada forma.
Los atributos que proporciona son estabilidad, pesar como una roca, golpear como un camión y desequilibrar al oponente al contacto. Los bloqueos no funcionan, dejas de reaccionar al oponente, que va rezagado reaccionando a tu iniciativa. Eso sí, no se engaña a nadie, aunque son atributos impresionantes, no te hacen saber pelear, eso lo tiene que aprender cada uno aparte.
Dan siempre se afana por decirnos que este material no es suyo, que él no lo ha descubierto, que ha estado ahí durante miles de años.
En resumen, un material apasionante que ningún practicante serio de artes marciales debería de pasar por alto.
Juanlu