Publicado: 04 Nov 2002 22:38
David A. dijo
>>>me encantaría que alguien, como Jordi, que si lo hizo hablara de todos estos estilos "nuevos" y la efesvercencia de aquellos tiempos>>>
Aquello era un Reino de Taifas. Sólo había la oportunidad de practicar algo de Hung_Gar, que había salido de la escuela de Qong Ping Pui; luego llegó Lam Chuen Ping y abrió más el camino. Un poco de Shaolin norte, muy poco de Wing Chun (aún creíamos que era un solo estilo). Los que queríamos aprender acabábamos llamando a puertas traseras de restaurantes chinos, y algunos descubrimos lo que era el Shuai Jiao mientras un chino nos hacía volar contra unas cajas de cartón apiladas. Había ganas de aprender, y una cierta inocencia que ya está perdida para siempre. Lo bueno es que por cada estilo legal, aparecía una decena de cosas inventadas. Yo recuerdo (ah, qué tiempos...) las demostraciones de Gómez Bleda, que practicaba el Su Wang U Tao (cuando la gente decía ¿lo qué?, él respondía Danza de la Muerte) con sus típicos cortes-de-sandía-en-el-cuello-con-herida-leve-que-muestro-orgulloso-al-público, etc. El Di Som que ha prosperado de manera absoluta en Galicia, el Sheng Chi Pai de Juan Hombre Dopazo, y otras cosas gestadas por especialistas españoles.
Lo del Ming Chuan me ha dejao seco
Era el estilo introducido en España por Raúl Gutiérrez, técnica inventada (o no) por John Fanning, un personaje muy particular, sobre el que me reservo mi opinión. El estilo se lo quedó en España Adolfo Pérez, antes de disfrazarse de Ninja. Sobre Adolfo recuerdo varias cosas, como su obsesión enfermiza en desprestigiar a los estilos chinos de kung-fu, resaltando lo inútiles que eran.
Era una época en la que personajes como estos, y otros de igual calibre, se negaban a reconocer las titulaciones chinas de Wong Ping Pui, Lam Chuen Ping y otros expertos chinos. Decían que carecían de validez y les obligaban a aprenderse formas de Ming Chuan y no sé qué más para convalidar sus grados. Los chinos, claro, ni caso, gracias al Cielo. Gaspar García y otros profesionales, se negaron, con muy buen tino, a seguirles la corriente y pronto se quedaron ellos solos con una federación (Creo que filial de la de Karate, no recuerdo) que poco a poco, se fue desintegrando como tal. Poco a poco estos estilos fueron limitándose a sí mismos, porque no se puede mantener una situación en la que la información se solapa. Algunos de estos practicantes o estilos eran buenos, pero por lo general se rodearon de ciertas no-verdades (el estilo es típicamente chino, pero es secreto, nadie lo conoce pero yo he tenido acceso a un maestro chino que tal y cual, he sido campeón en USA, estuve en un templo secreto en el Tibet y yo qué sé). El problema en definitiva, es que se intentaba vender estos estilos como si tuviesen algo que ver con el boxeo chino. A veces, estilos que habrían tenido un lugar de honor por su eficacia y violencia en la lucha, se hundían a sí mismos por estas pretensiones absurdas.
También había gente buena, como Serrato, Guillermo Zhao, Liu Chen Yuan en Madrid, Toni Rossell en Andorra, Pedro Valencia, que era un excelente representante de Choy Li Fat, Salvador Reyna, que era un figura en Shaolin Norte y (solamente) un buen practicante de Choy Li Fat, José Luis Serra, Ferrán Tarragó, Toni Camps en Barcelona, y otros muchos que no cito pero que tengo presentes... Había un buen ambiente entre los currantes. Luego cada cual se montó su camino, claro. Aún hoy, cuando nos cruzamos en alguna parte, hay reconocimiento y amistad en las miradas y los gestos (bueno, quizá no en todos).
El “AH, qué tiempos” no está dicho con nostalgia. Ni mucho menos. Para mí, esa época es de lo peor, y preferiría que no volviese, pero eso es opinión particular mía.
Tampoco estoy muy contento con la actual situación, en donde prima más el linaje y la ascendencia genealógica que el trabajo bien hecho. El péndulo ha dado la vuelta, y ahora son “escuelas tradicionales” las que someten al alumno a una constante vejación. El Sifu no te permite entrenar con otros maestros, si vas a un cursillo con otros monitores te puede costar la expulsión, nuestro linaje es lo mejor y lo único, y lo demás no vale un pijo...
No es que las artes marciales chinas sean un lecho de rosas, precisamente.
Gracias a David por preguntar y siento haber sido tan espeso
Jordi
>>>me encantaría que alguien, como Jordi, que si lo hizo hablara de todos estos estilos "nuevos" y la efesvercencia de aquellos tiempos>>>
Aquello era un Reino de Taifas. Sólo había la oportunidad de practicar algo de Hung_Gar, que había salido de la escuela de Qong Ping Pui; luego llegó Lam Chuen Ping y abrió más el camino. Un poco de Shaolin norte, muy poco de Wing Chun (aún creíamos que era un solo estilo). Los que queríamos aprender acabábamos llamando a puertas traseras de restaurantes chinos, y algunos descubrimos lo que era el Shuai Jiao mientras un chino nos hacía volar contra unas cajas de cartón apiladas. Había ganas de aprender, y una cierta inocencia que ya está perdida para siempre. Lo bueno es que por cada estilo legal, aparecía una decena de cosas inventadas. Yo recuerdo (ah, qué tiempos...) las demostraciones de Gómez Bleda, que practicaba el Su Wang U Tao (cuando la gente decía ¿lo qué?, él respondía Danza de la Muerte) con sus típicos cortes-de-sandía-en-el-cuello-con-herida-leve-que-muestro-orgulloso-al-público, etc. El Di Som que ha prosperado de manera absoluta en Galicia, el Sheng Chi Pai de Juan Hombre Dopazo, y otras cosas gestadas por especialistas españoles.
Lo del Ming Chuan me ha dejao seco
Era el estilo introducido en España por Raúl Gutiérrez, técnica inventada (o no) por John Fanning, un personaje muy particular, sobre el que me reservo mi opinión. El estilo se lo quedó en España Adolfo Pérez, antes de disfrazarse de Ninja. Sobre Adolfo recuerdo varias cosas, como su obsesión enfermiza en desprestigiar a los estilos chinos de kung-fu, resaltando lo inútiles que eran.
Era una época en la que personajes como estos, y otros de igual calibre, se negaban a reconocer las titulaciones chinas de Wong Ping Pui, Lam Chuen Ping y otros expertos chinos. Decían que carecían de validez y les obligaban a aprenderse formas de Ming Chuan y no sé qué más para convalidar sus grados. Los chinos, claro, ni caso, gracias al Cielo. Gaspar García y otros profesionales, se negaron, con muy buen tino, a seguirles la corriente y pronto se quedaron ellos solos con una federación (Creo que filial de la de Karate, no recuerdo) que poco a poco, se fue desintegrando como tal. Poco a poco estos estilos fueron limitándose a sí mismos, porque no se puede mantener una situación en la que la información se solapa. Algunos de estos practicantes o estilos eran buenos, pero por lo general se rodearon de ciertas no-verdades (el estilo es típicamente chino, pero es secreto, nadie lo conoce pero yo he tenido acceso a un maestro chino que tal y cual, he sido campeón en USA, estuve en un templo secreto en el Tibet y yo qué sé). El problema en definitiva, es que se intentaba vender estos estilos como si tuviesen algo que ver con el boxeo chino. A veces, estilos que habrían tenido un lugar de honor por su eficacia y violencia en la lucha, se hundían a sí mismos por estas pretensiones absurdas.
También había gente buena, como Serrato, Guillermo Zhao, Liu Chen Yuan en Madrid, Toni Rossell en Andorra, Pedro Valencia, que era un excelente representante de Choy Li Fat, Salvador Reyna, que era un figura en Shaolin Norte y (solamente) un buen practicante de Choy Li Fat, José Luis Serra, Ferrán Tarragó, Toni Camps en Barcelona, y otros muchos que no cito pero que tengo presentes... Había un buen ambiente entre los currantes. Luego cada cual se montó su camino, claro. Aún hoy, cuando nos cruzamos en alguna parte, hay reconocimiento y amistad en las miradas y los gestos (bueno, quizá no en todos).
El “AH, qué tiempos” no está dicho con nostalgia. Ni mucho menos. Para mí, esa época es de lo peor, y preferiría que no volviese, pero eso es opinión particular mía.
Tampoco estoy muy contento con la actual situación, en donde prima más el linaje y la ascendencia genealógica que el trabajo bien hecho. El péndulo ha dado la vuelta, y ahora son “escuelas tradicionales” las que someten al alumno a una constante vejación. El Sifu no te permite entrenar con otros maestros, si vas a un cursillo con otros monitores te puede costar la expulsión, nuestro linaje es lo mejor y lo único, y lo demás no vale un pijo...
No es que las artes marciales chinas sean un lecho de rosas, precisamente.
Gracias a David por preguntar y siento haber sido tan espeso
Jordi