Buenas!
sobre lo de llamarle pederasta, si , me parece muy fuerte por dos motivos 1) no ha hecho nada ilegal, no se ha comprobado nada, aparece en un libro y 2) no ha sido juzgado, escuchado y condenado.
Objetivamente hablando, sin más datos de lo que se referencia en su libro, no se le podría acusar de pederasta.
Pero sí se le puede acusar de:
a. Apología de conductas cercanas a la pederastia y que no aclara en ningún momento. Antes al contrario, admite la responsabilidad del acto criminal, independientemente de si está acorde o no con la legislación vigente sobre este tema.
b. Apología de actitudes clasistas, misóginas, racistas y cargadas de prejuicios.
c. Apología del victimismo como justificador moral.
d. Apología del libertinaje etnocéntrico y orgulloso.
Sólo es necesario releerse el manifiesto del compi Toxic de más arriba, genial por otra parte.
Claro, ahora a cualquier cosa le llaman literatura y así se excusa.
yo tengo gran variedad de grises entre el blanco y el negro...
Luigi, yo te entiendo y en parte comparto el planteamiento. Pero me hace gracia recurrir siempre al arcoiris relativista. Sí, entre el blanco y el negro hay muchos matices. Pero el blanco y el negro siguen estando presente. No digo que el caso del mamón este lo sea. Pero
en ocasiones, cuando es blanco es blanco, y cuando es negro es negro. Si soy una persona, sin distinción de ningún tipo, y se me explota de una u otra forma en contra de mi voluntad y vulnerando mis derechos básicos, la cosa está muy clara. Recurrir a colores son gilipolleces.
Y repito, que no estoy hablando particularmente de nadie ni de este caso concreto.
Yo sigo insistiendo en dos factores:
1, la ley vigente puede no ser la misma que en aquella época y en el lugar concreto.
2. Olvidamos que lo que para nosotros puede ser obvio, para otras culturas no tanto, y viceversa. Pongo el ejemplo que citó Jaime G:
Naoko asiente con una sonrisa, dando por válida la versión. Le pregunto qué le atrajo de él. “Que fuera mi profesor y me doblara la edad”, contesta. Curiosamente, nunca tuvo una buena relación con su padre, director del Metro de Osaka. A Dragó le llama papi
Esto, que para muchos puede ser trivial e irrelevante es muy característico de las relaciones profesor-alumno en AO, particularmente en Japón. Mi experiencia en Taiwán también lo confirma. Lo cual no quiere decir, en absoluto, que mis principios éticos lo acepten, ni de lejos.
Un saludo.