Para los principiantes de cualquier arte marcial

Este foro trata exclusivamente de artes marciales (donde practicarlas, puntos fuertes de cada una, etc.)

Moderadores: moderador suplente, admin

Avatar de Usuario
zTwFqehMBI
Forero Vicioso
Forero Vicioso
Mensajes: 1552
Registrado: 28 Mar 2005 04:42
Ubicación: Algún oscuro rincón de este planeta.

Relatos

Mensaje por zTwFqehMBI »

Muy buenos !! No conocía estos relatos... :P

Seguid poniendo alguno mas andaaa ;)


Un saludo!!
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas noches,

Persiguiendo dos conejos

Un estudiante de artes marciales se aproximó el maestro con una pregunta. "Quisiera mejorar mi conocimiento de las artes marciales. Además de aprender contigo quisiera aprender con otro maestro para aprender otro estilo. ¿Que piensas de esta idea?"

"El cazador que persigue dos conejos", respondió el maestro, "no atrapa ninguno".



Concentración


Después de ganar varios concursos de arquería, el joven y jactancioso campeón retó a un maestro Zen que era reconocido por su destreza como arquero. El joven demostró una notable técnica cuando le dió al ojo de un lejano toro en el primer intento, y luego partió esa flecha con el segundo tiro.

"Ahí está", le dijo el viejo, "¡a ver si puedes igualar eso!".

Inmutable, el maestro no desenfundo su arco, pero invitó al joven arquero a que lo siguiera hacia la montaña. Curioso sobre las intenciones del viejo, el campeón lo siguió hacia lo alto de la montaña hasta que llegaron a un profundo abismo atravesado por un frágil y tembloroso tronco. Parado con calma en el medio del inestable y ciertamente peligroso puente, el viejo eligió como blanco un lejano árbol, desenfundó su arco, y disparó un tiro limpio y directo.

"Ahora es tu turno", dijo mientras se paraba graciosamente en tierra firme.

Contemplando con terror el abismo aparentemente sin fondo, el joven no pudo obligarse a subir al tronco, y menos a hacer el tiro.

"Tienes mucha habilidad con el arco", dijo el maestro, "pero tienes poca habilidad con la mente que te hace errar el tiro".

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas tardes,

La reunión de Artes Marciales de los Gatos


Hace 200 años, en Japón, antes de la Restauración Meiji, existió un maestro de Kendo llamado Shoken, su hogar estaba invadido por una inmensa rata. Esta es una historia inusual de gatos y ratas.

Cada noche la rata grande llegaba a la casa de Shoken y lo mantenía despierto. Tenía que dormir durante el día. Consultó a un amigo que se dedicaba a criar gatos, algo así como un entrenador de gatos. Shoken le dijo, "Préstame tu mejor gato".

El entrenador le prestó un gato de callejón, extremadamente rápido y un muy ávido cazador de ratas, con garras firmes y músculos de gran fuerza. Pero cuando se enfrentó cara a cara con la rata en la habitación, la rata no cedió terreno y el gato tuvo que darse la vuelta y correr. Había algo decididamente especial con aquella rata.

Shoken consiguió entonces un segundo gato, uno de color jengibre, con un ki increíble y una personalidad agresiva. Este segundo gato no cedió terreno, de esta manera el gato y la rata lucharon; pero la rata lo superó y el gato tuvo que realizar una presurosa retirada.

Buscó un tercer gato, uno de color blanco y negro, lo enfrentó a la rata pero no corrió mejor suerte que los dos anteriores.

Shoken consiguió un gato más, el cuarto; era negro, viejo y no estúpido, pero no era tan fuerte como el gato de callejón o el gato color jengibre. Entró al cuarto, la rata lo miró un poco y avanzó. El gato negro se sentó, imperturbable, y se mantuvo completamente inmóvil. Un titubeo cruzó la mente de la rata. Se acercó cautamente poco a poco; estaba sólo un poquito asustado. Repentinamente el gato la agarró por el cuello, la mató y se la llevó arrastrando.

Posteriormente Shoken fue a ver a su amigo entrenador de gatos y le dijo, "Cuantas veces he perseguido a esa rata con mi espada de madera, pero en vez de golpearla me rasguñaba; como pudo tu gato negro deshacerse de ella?"

El amigo le dijo, "Lo que deberíamos hacer es citar a una reunión y preguntarle directamente a los gatos. Tu eres un maestro de Kendo, tú haz las preguntas; estoy bastante seguro de que todos entienden sobre artes marciales".

Así que hubo una reunión de gatos, era presidida por el gato negro que era el más viejo de todos. El gato de callejón tomó la palabra y dijo, "Soy muy fuerte".

El gato negro preguntó, "Entonces por qué no la venciste?"

El gato de callejón respondió, "Créanme, soy muy fuerte; sé cientos de diferentes técnicas para atrapar ratas. Mis garras son fuertes y mis músculos me dan un largo alcance. Pero esa rata no era una rata común y corriente".

El gato negro dijo entonces, "Entonces tu fuerza y tus técnicas no se compararon con las de aquella rata. Tendrás mucho músculo y muchas waza, pero la habilidad sola no fue suficiente. De ninguna manera!"

El gato jengibre habló: "Soy enormemente fuerte, estoy constantemente ejercitando mi ki y mi respiración a través de zazen. Me alimento de vegetales y sopa de arroz, por ello tengo tanta energía. Pero me fue imposible vencer a la rata. Por qué?

El gato negro respondió, "Tu actividad y energía son grandes, es cierto, pero la rata estaba más allá de tu energía; eres más débil que la gran rata. Si estás fijándote en tu ki, orgulloso de él, se transforma en algo así como grasa. Tu ki es sólo una explosión transitoria, no puede durar y todo lo que queda es un gato furioso. Tu ki puede compararse con el agua que fluye de una llave; pero el de la rata es como un gran geyser. Esa es la razón por la cual la rata fue más fuerte. Aunque tengas un ki muy fuerte, en realidad es débil pues confías demasiado en ti mismo."

Le llegó el turno de hablar al gato blanco y negro, quien también había sido vencido. El no era muy fuerte, pero era inteligente. Tenía satori, había terminado con waza y utilizaba todo su tiempo practicando zazen. Pero no era mushotoku (eso es, sin metas ni deseos de victoria), y él también se vio forzado a correr para sobrevivir.

El gato negro le dijo, "Eres extremadamente inteligente y fuerte también. Pero no pudiste vencer a la rata pues tenías un objetivo, de tal manera la intuición de la rata fue más efectiva que la tuya. En el instante que entraste a la habitación entendió tu actitud y estado mental y fue por eso que no pudiste vencerla. Te fue imposible armonizar tu fuerza, tu técnica y tu conciencia activa; se quedaron separadas en vez de unirse en una.

"Mientras que yo, en un instante único, usé todas esas tres facultades inconscientemente, natural y automáticamente, y de esa manera me fue posible matar a la rata.

"Pero conozco un gato, en un pueblo no muy lejos de aquí, que es más fuerte aún que yo. El es muy, muy viejo y sus bigotes son grises. Lo conocí una vez, y ciertamente no hay nada que indique que es fuerte! Duerme todo el día. Nunca come carne ni siquiera pescado, sólo genmai (sopa de arroz), aunque a veces toma unas gotas de sake. Nunca ha atrapado una sola rata pues le tienen un miedo mortal y se apartan de él como hojas al viento. Se mantienen tan alejadas que nunca tiene la oportunidad de atrapar ni siquiera una. Un día entró en una casa completamente infestada de ratas; bueno, todas las ratas desaparecieron en ese mismo instante y se fueron a vivir en otras casas. Las podía espantar en sus sueños. Ese gato barbagris es misterioso e impresionante. Deben ser como él: más allá de las posturas, más allá de la respiración, más allá de la conciencia."
Para Shoken, el maestro de kendo, esta fue una gran lección.
En zazen, ya estás más allá de posturas, más allá de la respiración, más allá de la conciencia.

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas tardes,

El valor de las cosas. Una historia zen


Esta es una historia que nos enseña que el verdadero valor de las cosas solo puede ser apreciado por un experto.

"Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?"

El maestro, sin mirarlo, le dijo:
-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después...- y haciendo una pausa agregó Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E...encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.

-Bien-asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.
Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.
-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Que importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:
-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.

-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé... si la venta es urgente...

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.
-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
porky
Forero Vicioso
Forero Vicioso
Mensajes: 1243
Registrado: 18 Oct 2004 15:15
Ubicación: madrid

la última tierra- 1

Mensaje por porky »

LA ÚLTIMA TIERRA -1



"Los hombres pasan y mueren los linajes
pero sé de una cosa que es eterna:
La Gloria que conquista el Hombre con su valor."


( de EL ANTIGUO EDDA )



Según las leyendas celtas, se cuenta que Mile, Señor de un pequeño Reino, creyó ver desde la Torre de Hércules en la distancia la isla de Erín, y deseó conquistarla...


1.

Las olas estrellan su furia sobre los acantilados de altas paredes que guardan la ensenada, y sobre un saliente de las rocas se alza una torre, tan alta como antigua, que fue un faro en otros tiempos. Mas en la época del relato, arruinada y cubierta de hiedra, luchaba por permanecer en pie. Como los viejos olivos, que hunden sus raíces en la tierra y se niegan a morir.
En la ensenada, alta y profunda, las olas acaban por lamer suavemente una playa, que da cobijo a los barcos de una pequeña ciudad, centro de un pequeño Reino.
Aquel lugar fue llamado La Última Tierra, pues la Tradición señala que aquel es el último lugar del mundo conocido, y más al Occidente ni hay ni puede haber nada.
Éste es el último lugar donde le es dado al Hombre poder vivir. Mas allá se extiende el inmenso mar, el lugar del horror y del misterio... ¡ay del marinero que se atreva a alejarse de la costa!
Cuando el Rey Catumaro -que quiere decir El Gran Guerrero- señor de aquella tierra, fue herido de muerte en una batalla, encomendó su hijo Mile al cuidado del sabio Hulan, Druída y Sumo Sacerdote. El anciano había tomado el pequeño a su cargo, y fue como un hijo para él.
Mile se siente atraído desde sus primeros años por la mar, y mira desde los acantilados romperse la espuma. Y sobre todo, la Torre, el misterio, la maldición...

-Hijo mío, ya estás otra vez aquí. Te he dicho que no debes venir...

-Hulan, no comprendo, el pánico que te produce.

-La Torre, ya te he dicho que éste lugar está maldito, y ya conoces su historia... Hace cientos de años, un pueblo de mercaderes recorría toda la costa en sus naves de cabotaje. Venían de las tierras cálidas de mas allá del gran Sur, y viajaban hasta el Norte de las nieves eternas, para volver con el metal de las minas. Nosotros les permitimos, a cambio de regalos, construír ese faro en nuestra costa... todos los cabos de la costa tenían puntos de luz para guiarles en la noche a sus largos viajes. Pero un día los yacimientos del norte se agotaron, y se volvieron contra nosotros para invadirnos y esclavizarnos... ¡ay de su codicia! ardieron los montes, y la arena de la playa se volvió roja... pero les arrojamos al mar, y el faro quedó apagado para siempre.

-¿Eran verdaderamente malvados, aquellos hombres?

-No, Mile, el Hombre es libre, y puede elegir entre el Bien y el Mal, pero poseído por el error y la ambición, es capaz de las mayores aberraciones y se convierte en un ser peor que las bestias. Nosotros adoramos a nuestros dioses en los altares de la montaña, pero jamás hemos construído imágenes ni simulacros. Sin embargo ellos... ¡ciegos!... dedicaron sus torres a Malek, un dios de barro, saciado de ofrendas sangrientas...

-Y de ellos, sólo ha quedado esa torre para perpetuar su memoria...

-Sí, la Torre de Malek. Malek, era para ellos el símbolo de la fuerza y de la grandeza... en su lengua, ese nombre quiere decir "el Rey, el Señor". Un dios de barro y sangre... ¡Este lugar está maldito!

-Sin embargo, a mí me gustaría poder subir.

-No lo hagas, es muy peligroso.

-No temas por eso, Hulan, ya tendré cuidado de no caerme...

-Es otro el peligro. Una pierna rota puede curarse en unas semanas, pero un espíritu herido por la duda, puede no curarse jamás. Aquel que intenta buscar la razón última de las cosas, acaba por dar un paso en el abismo...

-No comprendo por qué...

-Sí, tú quieres mirar si hay "algo" al otro lado; pero no hay NADA... Ésta es la Última Tierra, pues así lo dicta la Tradición. La Tradición es el fundamento de nuestra identidad... el día que perdamos nuestra lengua, nuestros dioses y nuestras leyes ¿qué quedará, entonces, de nosotros? Para ser libres y ser hombres, necesitamos pertenecer a un pueblo, nosotros al nuestro; y sin la Tradición, nuestro pueblo dejaría de existir.

-Si, Hulan, reconozco que tienes razón.

-Hijo, nunca te olvides de Catumaro, tu padre, que murió en el combate por la libertad de nuestro pueblo, cuando nuestros vecinos quisieron avasallarnos. Pronto, quizás, te nombrarán Señor de esta tierra. Deberás ser generoso con los humildes, y procurar a tu pueblo el bien y la paz.

-Ya sé que así debo proceder...



Hulan le abrazó profundamente.

Júramelo! No olvides que si levantas la espada sin razón, caerá sobre todo tu pueblo la maldición y la desgracia... ¡La Torre...! ¡No vuelvas a acercarte, no vuelvas a pensar en ella, hijo mío...! ¡Guárdate de la Maldición!

Hulan y Mile quedan en silencio, los corazones y los ojos frente al inmenso mar.
Mile sonríe sin comprender; su mirada es limpia y clara como la espuma de las olas, sin tener aún el fulgor de los ojos de su padre, el brillo sucio del oro.
El anciano, lleno de ansiedad, fija su vista a lo lejos, en la línea borrosa del horizonte... Pues el Destino tiene que cumplirse, así como el rayo abrasa una de las encinas del monte y respeta las otras.
Así está escrito. Así sucederá.
Avatar de Usuario
porky
Forero Vicioso
Forero Vicioso
Mensajes: 1243
Registrado: 18 Oct 2004 15:15
Ubicación: madrid

la última tierra- 2

Mensaje por porky »

LA ÚLTIMA TIERRA -2.


Pocos años después, Mile se hizo hombre y mostró su valor. Mile, hijo de Catumaro, alzado sobre el escudo por los guerreros y los nobles, fue proclamado como Rey de aquella tierra.
Muy poca gente ha visto a Hulan compartir la alegría de todos... no se halla junto a las hogueras, donde se asan cientos de corderos y decenas de bueyes, ni en las mesas del banquete, donde los barriles y tinajas se vacían una tras otra sin interrupción. El viejo druída prefiere la soledad, y sus ojos llenos de lágrimas siguen mirando hacia el inmenso mar.
Un día, Mile, desoyendo los consejos que el anciano le diera, subió a la Torre de Malek. Entre la distancia y la neblina distinguió una isla, una isla verde y hermosa... y creyó distinguir las ciudades, los campos labrados y el fulgor de las hogueras.
Al día siguiente el Rey Mile mandó llamar a Hulan, y el anciano compareció ante el Trono lleno de ansiedad y tristeza.

-La isla, Hulan, yo la he visto, una isla verde y hermosa, que brilla en medio de la mar, como una esmeralda sobre un paño de púrpura. Todo ello a pesar de lo que tú enseñas, que nuuestra tierra es la ultima y más allá nada puede existir.

-Te doy la razón. En efecto, tú sólo has visto de lejos la isla, pero yo la he visitado y recorrido más de una vez en mis viajes. Puedo asegurarte que es tan hermosa y rica como tú supones, pero debes olvidar lo que has visto, y guardarte de tu ambición.

-Pero fuiste tú mismo quien me esnseñó a no mentir, y tú mismo, ¿...por qué has querido ocultar la Verdad? ¿Por qué la Tradición, que tú guardas y enseñas a todos, no se basa únicamente en la Verdad?

-Hijo mío, la Tradición nos enseña aquello que debemos creer, por nuestro bien, sabemos aquello que necesitamos saber. ¿Has olvidado la historia de aquel hombre que recorrió todo el Mundo en busca de la Felicidad, sin saber que la tenía en su casa? Yo te aseguro que el Hombre es siempre, en todas partes, básicamente el mismo... allá donde puedas ir, siempre vas a ver lo mismo: por un lado, la insolencia y el orgullo de los poderosos; y por el otro, el dolor y las lágrimas de los humildes.

-¡Mide tus palabras, y no olvides que estás ante mí!

-Y tú, mi Rey, no olvides que fuiste para mí como un hijo. Guárdate de tu soberbia.

-Es necesario descubrir la Verdad...

-¿Qué es, para tí, la Verdad? ¿Aquello que te proporciona placer? ¿Lo que satisface tu ambición y tu orgullo? Para el hombre sabio, la Verdad es, muchas veces, un secretro espantoso que se debe mantener oculto a cualquier precio. Lejos, sobre todo, de la codicia de los necios e imprudentes. Algún día puedes creer que has descubierto la Verdad, pero tus dedos aferrarán el vacío de la nada. ¡Desgraciado! ¡Ese día conocerás la desesperación y el dolor!

-Hulan... ¿qué es, entonces, el Hombre?

-Es como la espuma de la mar, que estalla y se deshace. Como las chispas de la fragua, que sólo duran un momento. Como el cisne rojo, que redobla su canto en el instante de su muerte.

-¡Eso quería decirte! ¡Eso mismo! La vida del Hombre es breve, pero una muerte gloriosa en plena juventud no se olvida jamás. Tú sabes que la gloria guerrera es eterna, que el nombre que conquista el Hombre con su valor y con su espada, es inmortal y jamás se olvida. Yo he visto esa isla, y mi nombre, y el nombre de mi pueblo, serán eternamente gloriosos cuando la hayamos conquistado.

-No me has entendido, no has conseguido comprender absolutamente nada, hijo mío... La vida del Hombre es efímera, pero su Espíritu no puede morir, y vuelve a nacer, como la encina se vuelve a cubrir de hojas cuando termina el invierno. Es el Espíritu lo único que tiene verdadero valor.

-La vida del guerrero no tiene sentido sin la lucha...

-Es cierto, pero sólo tenemos derecho a ella cuando los extranjeros invaden nuestra tierra, o cuando el despotismo de los grandes se vuelve intolerable, y no queda otra alternativa. No tienes ningún derecho a alzar tu espada contra los habitantes de la isla, que ningún mal te han hecho. Recuérdalo, cometerías un crimen si atacas a tus hermanos sin razón.

-¡Mis hermanos, dices tú! ¡Mis hermanos! Eso es mentira. Para ser hermanos es preciso ser hijos del mismo padre, y yo no tengo nada que ver con ellos, ni siquiera los conozco.

-Has olvidado que tu espíritu y el suyo son el reflejo de la misma luz, y que todos los hombres tenemos el mismo origen. Olvidas todo cuanto yo te enseñé...

-El fuego nos fue dado para forjar las armas.

-Vuelves a equivocarte. Nos dieron el fuego para que en su torno pudieran crecer las familias y los pueblos, para cocer nuestro pan y preparar nuestras vasijas y nuestro alimento. Nos dieron el fuego para que el caminante empapado por la lluvia pudiera recobrar sus fuerzas, y para que los débiles pudieran también sobrevivir. Fué únicamente la locura del Hombre, la que creó las armas de metal y los dioses de barro... Tú conoces la historia de Bron, el gran Rey que venció a los romanos, y añadió su espada al peso en oro del rescate. Suya es la frase ¡ay de los vencidos! y aún todos la repiten... ¡ay de los vencidos! Pero yo te digo que el agresor injusto se envilece más aún que el vencido... ¡ay de los vencedores! te digo, Rey Mile.

-Hulan, piénsalo bien. Mira mi ciudad, hoy no es mas que un miserable pueblo de pescadores, pero pronto puede ser la Capital de un gran Imperio.

-Conozco todo eso, sí, ya he visto los grandes Imperios y sus grandes Capitales. En ellos, el pueblo crece ocioso e ignorante, y las calles se llenan de la plebe mas inmunda. Si esta ciudad llegara a ser una gran Capital, correría la sangre del puñal del asesino y del hacha del verdugo. Sangre, sangre y vómitos, sangre y oro, la sangre correría hasta el mar... y tú, Mile, hijo de Catumaro, serías el Gran Rey de un Imperio de zorras y borrachos.

-¡Vete de mis ojos! Ya he oído suficientes insultos, no vuelvas a aparecer ante mí.

-Pobre hijo mío, así está escrito y así sucederá; pero antes, es mi deber advertirte de una cosa. Apenas la última nave haya salido de la costa, se desatará la catástrofe. Ninguna nave regresará, y ninguno de los hombres que se embarque volverá con vida.

-Pretendes, ahora, asustarnos con tus supersticiones...

-Yo te he avisado... ¡Guárdate del dedo del destino, Rey Mile! ¡Guárdate de la cólera de la mar!



Imagen
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas tardes,

El secreto de la vía del sable

Un joven fue un día a acercarse a un Maestro de Kenjutsu para ser un alumno. El maestro acepto y dijo: “A partir de hoy, tu iras cada día a cortar troncos en el bosque y a buscar el agua en el río.” Esto fue lo que el joven hizo. Depuse de tres años, se dirigió al maestro y le dijo: “Yo he venido para aprender la esgrima y hasta ahora ni siquiera pasé la puerta del Dojo...”.

“Muy bien, -le dijo el Gran Maestro-, pues hoy tu entraras.” Sígueme. Y desde este momento, tu haces toda la marcha alrededor de la sala, pisando cuidadosamente el borde del tatami pero sin traspasarle jamás...

El discípulo practicó el ejercicio durante un año, al fin del cual él se encolerizó hasta tal punto que se dirigió al Maestro y grito: “Me voy, no he aprendido nada del arte que vine a aprender, me voy...”

“No, -le dijo el Maestro- hoy voy a continuar enseñándote. Ven conmigo...”

El Maestro llevó al joven frente a una montaña, seguidamente al borde de un precipicio enorme. Un tronco de árbol estaba haciendo de puente sobre el vacío...

“Pues bien, pasa para el otro lado”, dijo el Gran Maestro al discípulo, que estaba lleno de terror.

Mirando al abismo, lleno de miedo y de vértigo, el joven estaba paralizado. En ese momento llega un ciego, que tanteando con su caña, sin rechistar, se mete sobre el frágil pasaje y pasa tranquilamente.

No fue preciso más para que el joven perdiera el miedo y a su vez pasará rápidamente al otro lado.
Su maestro la grita: “Tu dominaste el secreto de la esgrima: abandonar el ego, no temer a la muerte, ser indiferente a las circunstancias adversas. Cortando troncos, desarrollaste la musculatura, marchando con atención al borde del tatami perfeccionaste tu equilibrio, y mira, hoy tu comprendiste el secreto de la “Vía”, creo que serás entre todos el más fuerte...

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas tardes,

Tal armero, tal arma

"El sable es el alma del Samurai", nos dice una de las más antiguas máximas del Bushidô, la Vía del guerrero. Símbolo de virilidad, lealtad y coraje, el sable es el arma favorita del Samurai. Pero el sable, en la tradición japonesa, es algo más que un instrumento terrible, algo más que un símbolo filosófico. Es un arma mágica. Arma que puede ser benéfica o maléfica, según la personalidad del forjador y del propietario.

El sable es la prolongación de los que los manipulan, se impregna misteriosamente de las vibraciones que emanan de sus seres.

Los antiguos japoneses, inspirados por la antigua religión Shinto, conciben la fabricación del sable como un trabajo de alquimia en el que la armonía interior del forjador es más importante que sus capacidades técnicas. Antes de forjar una hoja, el maestro armero pasaba varios días meditando y después se purificaba practicando abluciones de agua fría. Una vez vestido con hábitos blancos ponía manos a la obra, en las mejores condiciones interiores para crear un arma de calidad.

Masamune y Murasama eran dos hábiles armeros que vivieron al comienzo del siglo XIV. Los dos fabricaban unos sables de gran calidad. Murasama, de carácter violento, era un personaje taciturno e inquieto. Tenía la siniestra reputación de fabricar hojas temibles que empujaban a sus propietarios a entablar combates sangrientos o que, a veces, herían a los que las manipulaban. Sus armas sedientas de sangre rápidamente tomaron famas de maléficas. Por el contrario, Masamune era un forjador de una gran serenidad que practicaba el ritual de la purificación para forjar sus hojas. Aún hoy día son consideradas como las mejores del país.

Un hombre que quería averiguar la diferencia de calidad que existía entre ambas formas de fabricación, introdujo un sable de Murasama en la corriente del agua. Cada hoja que derivaba en la corriente y que tocaba la hoja fue cortada en dos. A continuación introdujo un sable fabricado por Masamune. Las hojas evitaban el sable. Ninguna de ellas fue cortada se deslizaban intactas bordeando el filo como si éstas no quisiera hacerles daño.
El hombre dio entonces su veredicto: - La Murasama es terrible, la Masamune es humana.

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
porky
Forero Vicioso
Forero Vicioso
Mensajes: 1243
Registrado: 18 Oct 2004 15:15
Ubicación: madrid

la última tierra

Mensaje por porky »

LA ÚLTIMA TIERRA -3.

Los preparativos de la invasión avanzan rápidamente. Mile ha ordenado talar los bosques de las montañas sagradas, para obtener las maderas de sus naves. Además ha gastado una gran suma de oro para pagar a los mercenarios del Sur, ágiles y morenos, expertos con la honda y el arco.
Los herreros templan cientos de armas, y cientos de jóvenes se adiestran a luchar. Una y otra vez los carpinteros cortan y golpean las maderas, mientras los barcos van tomando forma.
Parte la primera oleada de naves, con el fin de explorar la isla y disponer una cabeza de playa; es el momento de mayor riesgo. La mar está totalmente tranquila, apenas recorrida por un suave oleaje, como un campo de cebada verde.
Hulan ya sabe lo que son las naciones opresoras y los grandes Imperios. Pronto los marineros se convertirán en piratas y los soldados en verdugos... todo su pueblo totalmente envilecido... ¡eso no! ¡Antes la muerte, antes la destrucción total! ¡Que suceda lo que tiene que suceder!
Sus ojos, llenos de lágrimas, miraron hacia el inmenso mar. Nadie sabe qué hizo, nadie lo vió...
El último barco salió de la ensenada, cuando el cielo se oscureció y estalló la tormenta. Las aguas se levantaron como los anillos de una enorme serpiente. Las olas, como manos gigantescas, destrozaron las naves una tras otra.
Ninguna nave regresó, ninguno de los hombres que se embarcaron volvió con vida. Durante varios días, la resaca devolvió algunos cuerpos y multitud de tablas y aparejos ensangrentados.
Así estaba escrito. Así sucedió.
De nuevo comparece Hulan ante el trono, pero esta vez como acusado, entre un círculo de guerreros armados. Pero ya no hay ansiedad ni dolor en su rostro, y marcha con alegría en los ojos y una sonrisa en labios. Un rumor sordo surge de la multitud al verle aparecer.
Mile grita desde el Trono, lleno de ira:

-¡Fuiste tú! ¡Tú, invocaste a la serpiente de las aguas! ¡Tú, desataste la cólera de los elementos!

-Yo nada hice, tan sólo me limité a a avisarte de lo que iba a ocurrir.

-¡Tú, con tus brujerías, provocaste la tempestad!

-Estaba escrito que iba a suceder. Pero tú, Mile, hijo de Catumaro, mandaste tus hombres a la mar y te quedaste en tierra. La prueba es que ellos murieron y tú estás vivo. Si los extranjeros nos hubiesen atacado, tú habrías exigido el lugar de mayor peligro, habrías entregado tu vida sin vacilación ni dolor, como murió tu padre, defendiendo la libertad de nuestro pueblo. Pero tú no quisiste ir en la primera expedición, la mas peligrosa. Tú eres un hombre valiente, pero te faltó el valor, porque bien sabes que tu causa era injusta y ruin.


La multitud guarda total silencio. El círculo de guerreros se abre con respeto, dejando libre al anciano, cara a cara frente al Trono. Entonces, un hombre sale de la multitud, se coloca frente al Trono y toma la palabra:

-Hemos tenido que idemnizar a las familias. Hemos tenido, además, que pagar una gran cantidad de oro a los jefes de los mercenarios, para que marcharan en paz y volvieran a su tierra. El Tesoro está completamente agotado.

Un segundo hombre comienza a hablar:

-Se han consumido todas las reservas de metal para forjar las armas y los refuerzos de tus naves. Va a ser una tarea muy lenta, y penosa, encontrar nuevos yacimientos.

Y desde el fondo grita una tercera voz:

-¡Mile! Tú mandaste talar nuestros bosques para construir tus malditos barcos. ¿Dónde cortaremos la leña de las hogueras? ¿Dónde se esconderán los enamorados? ¿Dónde harán sus nidos en el verano las aves de paso?

Surge de la multitud un grito de rabia, y el círculo de guerreros armados se cierra ahora, amenazador, en torno del Rey Mile. Ento
nces es cuando el anciano se interpone, para salvarle la vida:

-¡Silencio! ¡Escuchadme un instante...!

Cuando se hace el silencio, calmada la ira del momento, Hulan prosigue habando lentamente...

-No le matéis, yo os pido que recordemos lo que debemos a su padre, y no pongamos las manos en el hijo de Catumaro, ni nos manchemos con su sangre. Su corazón es noble, aunque la ambición y la soberbia cegaron sus ojos. Vete en paz, yo ruego que obtengas el perdón, y encuentres la paz y el olvido.


Mile, hijo de Catumaro, tomó su caballo y sus armas, y marchó al destierro con sus parientes y amigos mas allegados. Le permitieron tomar su fortuna personal, así como alimento y bebida para el camino.
Y el pueblo de La Última Tierra hizo lo único que pudo hacer. Repoblar los bosques, nombrar un nuevo Soberano, y rehacer las familias deshechas.
Sabemos que intentaron ser libres, y que sus armas estuvieron siempre dispustas frente a invasores y tiranos. Intentaron ser libres, pero si hubieran oprimido a otro pueblo, no habrían podido ser libres jamás.
Y el sueño de Libertad aún vive entre nosotros.





Imagen
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas tardes,

La apuesta del viejo guerrero.


El señor Naoshige declaró un día a Shimomura Shoun, uno de sus más viejos samurais:

- La fuerza y el vigor del joven Katsuchige son admirables para su edad. Cuando lucha con sus compañeros vence incluso a los mayores que él.

- A pesar de que ya no soy joven estoy dispuesto a apostar que no conseguirá vencerme - Afirmó el anciano Shoun.
Para Naoshige fue un placer organizar el encuentro que tuvo lugar esa misma noche en el patio del castillo, en medio de un gran número de samurais. Estos estaban impacientes por ver lo que le iba a suceder al viejo farsante de Shoun.

Desde el comienzo del encuentro, el joven y poderoso Katsushige se precipitó sobre su frágil adversario agarrándolo firmemente, decidido a hacerlo picadillo. Shoun estuvo a punto de caer varias veces al suelo y de rodar en el polvo. Sin embargo, ante la sorpresa general, cada vez se restableció en el último momento. El joven, exasperado, intentó dejarle caer de nuevo poniendo toda su fuerza en el empeño, pero esta vez, Shoun aprovechó hábilmente su movimiento y fue él quien desequilibró a Katsushige arrojándolo al suelo.

Después de ayudar a su adversario semi-inconsciente a levantarse, se acercó al señor Naoshige y le dijo:

- Sentirse orgulloso de su fuerza cuando aún no se domina la fogosidad es como vanagloriarse públicamente de sus defectos.

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas tardes,

Las puertas del paraíso

Un guerrero llamado Nobushige fue a visitar a Hakuin, célebre Maestro Zen, y le planteo la siguiente pregunta:

-¿Existen verdaderamente un paraíso y un infierno?

-¿Quién eres? -indico Hakuin.

-Un samurai.

-¡Tú , un samurai! -exclamó Hakuin. Y se puso a insultarlo violentamente-. Nadie te querría como guardia, tienes el aspecto de un mendigo piojoso...

Nobushige se enfureció de tal manera que comenzó a sacar la espada mientras Hakuin continuaba a más y mejor.

-¡Ah! al menos tienes una espada, pero probablemente serás demasiado estúpido para lograr cortarme la cabeza.

Nobushige blandió entonces su arma, y Hakuin observó:

-He aquí que se abren las puertas del infierno.

Ante estas palabras, el samurai comprendió e inclinó la cabeza.

-Y he aquí que se abren las puertas del cielo. -dijo Hakuin.

Cuando lo recto y lo oblicuo

se encuentran y se aprietan

(como las piernas en posición de loto)

maravillosamente existen

preguntas y respuestas mezcladas.

Hokyo Zan Mai

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
porky
Forero Vicioso
Forero Vicioso
Mensajes: 1243
Registrado: 18 Oct 2004 15:15
Ubicación: madrid

vidas enfrentadas

Mensaje por porky »

VIDAS ENFRENTADAS

1.

Terminaban los años 70, y ya todo su poder estaba acabado. El Dictador temía por su dominio y por su vida.
Un día, leyó Somoza un artículo en la revista "Soldier Of Fortune": ..."Michael Echanis, el hombre más peligroso del mundo"... podría ser la solución a todos sus problemas.
Michael Echanis, en efecto, era un hombre excepcional.
Sus habilidades y conocimientos iban más allá de cualquier límite. Estudió las Artes Coreanas con los mejores Maestros, hasta dominar las artes de los monjes Zen, de los guerreros Hwa Rang, y de los ninja coreanos Sul Sa. Enseñó sus técnicas a las Fuerzas Especiales Norteamericanas, y tomó parte en todas las guerras de agresión de Occidente, declaradas o no.
Echanis se comprometió con Somoza y formó un Grupo Especial de la Guardia Nacional. Él mismo instruyó brutalmente a la tropa y dirigió las operaciones.
Desde entonces dedicó su vida a cumplir el encargo: matar a Edén Pastora, el Comandante Cero del Frente Sandinista.


2.

Michael Echanis estaba perdiendo su guerra, pero pese a todo cumpliría su palabra. Era una obsesión. La foto de su enemigo le acompañaba siempre, y pasaba horas mirándola.
Un día recibió la visita de unos representantes del Departamento de Estado Norteamericano...

-No puede usted eliminar a Pastora. Es nuestro topo dentro del Frente Sandinista.

-Yo he dado ya mi palabra.

-Y nosotros ya le hemos avisado.


Poco después, cuando Echanis se dirigía al combate, su helicóptero estalló en el aire... estaba avisado.


3.

La Historia siguió su curso. Los sandinistas vencieron, pero se mostraron blandos y no supieron aprovechar su victoria. Así la inmunda Violeta Chamorro, "La Mujer Hermosa Del Terrateniente", consiguió imponerse.
Somoza terminó su vida en el exilio, con su coche abrasado por una granada de carga hueca.
Echanis y Pastora tuvieron dos vidas enfrentadas, como años atrás ocurriera con Millán Astray y Unamuno.
Por un lado, Unamuno y Pastora no tuvieron ninguna Certeza clara en su vida.
Por otro lado, Millán Astray y Echanis tuvieron una Certeza, tal vez equivocada, y supieron ser consecuentes con ella.
Edén Pastora acabó por traicionar a sus compañeros y tomó las armas contra su Patria. Tras el fracaso de sus actividades, hoy vive olvidado y desacreditado.
Michael Echanis murió traicionado y asesinado por su propio país, pero su recuerdo aún sigue vivo. Sus libros de bastón y cuchillo son hoy de consulta habitual.
Fue un Gran Maestro de las Artes Coreanas... y un verdadero guerrero, que murió por su palabra.

Imagen
Avatar de Usuario
AKITA
Forero Iniciado
Forero Iniciado
Mensajes: 68
Registrado: 21 Ene 2005 23:18

Mensaje por AKITA »

Hola buenas tardes,

Un jinete con prisa.


"Érase una vez un hombre que estaba durmiendo y se tragó un animal venenoso, el cual se atascó en su garganta. Se levantó en una especie de delirio y comenzó a toser y agitarse, tratando de librarse de su aflicción, que no comprendía.
En ese momento pasaba un hombre montado a caballo, que de una ojeada se dio cuenta de lo que había ocurrido. Inmediatamente levantó su látigo y comenzó a zotar al hombre con una lluvia de golpes sin piedad.

La víctima, medio enloquecida, intentó gritar que cesase de golpearle, pero no le salían las palabras. Mientras corría, se retorcía de dolor, o se revolcaba por el suelo, siempre se encontraba soportando una lluvia de golpes despiadados. El jinete no dijo una palabra. Finalmente, con una fortísima arcada, el sufrido estómago del desdichado arrojó la alimaña venenosa, la cual cayó al cuelo y se escabulló.

El jinete, sin pronunciar palabra, espoleó su caballo y se alejó al galope. Sólo entonces el hombre se dio cuenta que lo que había parecido un asalto injustificado, había sido el único modo de liberarlo de la alimaña antes de que le inyectase su veneno.

Un proverbio sufí dice: Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza la madurez"

Un saludo
Buffu ikkan
Avatar de Usuario
Maestro Xin Bao Luo
Forero Vicioso
Forero Vicioso
Mensajes: 2158
Registrado: 25 Dic 2003 21:17
Ubicación: Bar de Moe

Mensaje por Maestro Xin Bao Luo »

Erase una vez que te era, dos monjes budistas que volvian de camino al monasterio. Uno era un joven novicio y el otro un experimentado monje.
A la altura de un rio, la pareja de budistas oteo a lo lejos una joven desnuda en la orilla del rio llorando desconsolada.
El monje anciano se acerco a ella y le dijo:
"joven, por que lloras de manera tan desconsolada?"
y la chiquilla contesto:
"oh bienaventurado monje que a mi vienes en tiempos de dolor y desdicha. Alavada sea tu presencia que atenua mi pesar. Yo vivo en la otra orilla. Estaba banandome como rezan los preceptos, cuando una corriente muy fuerte me trajo a esta vera. Por desgracia no se nadar, y no se como puedo regresar a mi pueblo, donde mis hijos esperan su pan con nocilla de las 17:00..... :cry: :cry: "
El monje anciano, apesumbrado ante tanto dolor y tan injusticia (hay que ser muy cabron para dejar a los ninos sin su bocadillo de nocilla), cogio a la mujer, se la cargo a la espalda, y con un estilo que ya lo quisiera el Wismuller ese para el, cruzo el rio de cuatro brazas "croll"
A la vuelta, el joven monje observo la escena tal que asi :o
"pero hijo de buda, como has podido hacer eso????, si tenemos voto de silencio, de pobreza, de castidad y hasta voto en blanco????"
El monje anciano no contesto, solo sonreia.
Durante lo que quedaba de trayecto, el monje joven no dejo de increpar al anciano:"por quue lo has hecho pecadorrrrrr...?, que te van a echar del templo, que eres un impuro, un ingrato y un desobediente.....; mira que te lo aviso, que te van a dar pal pelo....., si es que no puedes hacer estas cosas, hombre" y un largo bla bla bla, que el monje anciano aceptaba con una sonrisa en la boca y sin rechistar (entre otras cosas por que era sordo de la oreja derecha y no se enteraba muy bien de lo que el otro gachon le decia).
Al final, llegaron a la puerta del templo, que esta cerrada por reformas, dieron la vuelta y entraron por el garaje. Pero antes de entrar el monje joven le volvio a increpar:
"pero, por que lo has hecho?????"
a lo que el anciano y experimentado monje contesto:
" tu estas tonto, pero has visto que tet** tenia?????????"""""

Bueno, el cuento no acaba bien bien asi, esto es cosas mia (por que si yo fuera monje viejo y experimentado es lo que precisamente diria). A ver si alguien sabe como acaba el cuento (usease, la moraleja).
Atentamente
Saludos desde R.O.C.
Avatar de Usuario
Búfalo
Forero Avanzado
Forero Avanzado
Mensajes: 362
Registrado: 07 Sep 2003 12:18
Ubicación: Kun Tao

Mensaje por Búfalo »

JUAS JUAS JUAS ,JAJAJAJAJJAJAJAA.
Joder como ha cambiado el cuento, pues tendremos que cambiar tambien el final.
"pero, por que lo has hecho?????"
a lo que el anciano y experimentado monje contesto:
Yo pasé un buen rato con ella y por lo que a mi respecta hace un buen rato que la he dejado, al otro lado del rio. El problema lo tienes tu, que te acuerdas todo el tiempo de sus tet**. :silly:
Responder