Hola, Shin Shan,
Pues estás de enhorabuena, pues es probable que se estrene en nuestras pantallas
The Hidden Blade (
Kakushi-ken: Oni no tsume, 2005), del prestigioso director nipón Yôji Yamada (
El Ocaso del Samurái,
The Twilight Samurái, 2002), película aclamada en la pasada edición del afamado Festival de cine de la Berlinale, que va camino de convertirse en una referencia de alta calidad durante esta temporada de estrenos fílmicos.
The Hidden Blade está basada en una novela del escritor Shuhei Fujisawa, por quien Yamada siente auténtica veneración, plasmada en las adaptaciones que ha realizado de sus libros de ficción histórica, que tienen una acogida masiva en el
País del Sol Naciente. La película, pues, está ambientada en la zona costera de Shonai (noroeste de Japón), a mediados del siglo XIX, época en la cual los samuráis experimentan su ocaso como clase social. Dos guerreros amigos, Munezo (Masatoshi Nagase) y Samon (Hidetaka Yoshioka), tras una campaña de guerra, regresan a vida cotidiana. El primero se asienta en el hogar familiar, junto a su madre y hermana, así como una criada, Kie (Takaku Matsu), que puede costearse la familia con la paga del samurái, mientras que el segundo continúa con su vida errática, vagando de un lado para otro.
Transcurrido cierto tiempo, Munezo se encuentra solo: su madre ha fallecido, su hermana se ha casado con su amigo Sasom y su criada ha contraído nupcias con un comerciante. Un día de invierno, el protagonista descubre que Kie malvive de forma marginal en la casa del hombre de negocios. Profundamente conmocionado por la visión de su criada, demacrada y melancólica, Munezo obliga a su marido que inicie el proceso de separación. Ante la negativa del adinerado hombre de negocios, el protagonista tendrá que armarse de paciencia, presionando cada vez más a la familia política de Kie.
Más adelante, cuando oye que su antigua sirvienta está enferma, decide ir a buscarla para darle cobijo en su hogar. Se abre entonces un período de felicidad en la vida de Munezo, en el cual se despiertan nuevos sentimientos como el amor... Pero la buena vida toca a su fin cuando Munezo recibe el encargo de matar a Yaichiro Hazama (Yukiyoshi Ozawa), un viejo amigo suyo, acusado de promover una conspiración para derrocar al líder del clan en Edo...
El papel de Munezo es interpretado por un actor de talento, Masatoshi Nagase, cuya forma de actuar ha llamado la atección de directores extranjeros como Jim Jarmush, pues confiere una aire rebelde a todos sus personajes, con su extravagante manera de comportarse delante de las cámaras, libre de los maniqueísmos de otros actores japoneses. Kie, por su parte, es interpretado por una joven actriz proveniente de la televisión, Takaku Matsu, que tiene una dilatada experiencia en teatro, donde debutó con sólo 15 años, lo cual le ha permitido dar solidez interpretativa a su personaje, que debía pasar de un extremo (enfermedad) a otro (felicidad) a raíz de su predestinada relación con el héroe.
Yoji Yamada logra de nuevo una obra maestra, comparable en cuanto a temática, estilo y calidad cinematográfica a
El Ocaso del Samurái (
The Twilight Samurái, 2002). Participa del mismo aire contemplativo, de la equilibrada composición de sus planos, del expresivo uso de la fotografía y de un depurado estilo narrativo. No olvidemos que el responsable de la fotografía en ambas películas es Mutsuo Naganuma. Todo ello, junto a una sobria dirección de actores que huye del artificio, permite lograr una ambientación de época que se convierte también en reflejo de otra atmósfera interior: junto a la historia del samurái se abre también una subtrama romántica de amor prohibido.
Un joya de orfebrería nipona... cine como el de antes...
Un saludo,
Fer
