Seguro que el nombre de Saskia Van Rijswijk os suena familiar, sobre todo a los practicantes de Deportes de Contacto. Esta bella holandesa nacida en Amsterdam en 1960 se inició en el Kárate Goju Ryu con 15 años, adquiriendo en poco tiempo unas excelentes aptitudes para el Kumite. Atraída por el combate a pleno contacto, se matrículo en el célebre Club Chakukiri, recibiendo clases de Muay Thai del legendario Thom Harinck, quien, ante la rápida evolución de su pupila, la animo a participar en combates amateur. La determinación psicológica, rapidez endemonidad y agilidad innata de Saskia la elevaron a la categoría de profesional, en la cual llegaría a alcanzar el título mundial de Boxeo tailandés a principios de los ochenta.

Todo normal, ¿no? Pues, por si fuera poco, Van Rijswijk comenzó a tomar clases de dicción, baile y canto para iniciar una carrera artística. Debutó en el cine de Hong Kong con Final Run (1989), de Philip Ko Fei (Hard To Kill, 1992)enfrentándose en un espectacular combate con la nipona Yukari Oshima (Historia de Ricky, Story of Ricky, 1991). Otros títulos de su filmografía son China White (1989), de Ronny Yu (Fearless, 2005), ambientada en la ciudad natal de la campeona, Amsterdam, así como Fatal Mission (1991), de Stephen Yip Tin Hang (Police Woman, 1972).
Y os estaréis preguntando, a estas alturas de mi mensaje, ¿a qué viene esta perorata? Porque el título del asunto hace referencia a las bondades de Saskia. Pues sí: circulan por Internet fotografías de la dama, ligerita de ropa, que según diversas fuentes, pertenecen a la edición holandesa de Playboy... Decidme, con el corazón en la mano, ¿no os parece apetitosa la antigua campeona de Muay Thai?
Un saludo,
Fer


