¿Sabeis en que trabajaba Ratzinger antes de ser Papa?. Puera el presidente de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Que en realidad no es otra cosa que el nombre actual de algo que nunca se ha derogado, ¿sabeis que es?. Pues el Tribunal del Santo Oficio, o lo que es lo mismo, la Santa Inquisición.No te digo que no haga nada de lo que te voy a preguntar, pero ¿porque dices que obstaculiza la libertad? ¿ha pretendido imponer un pensamiento único? aqui estamos de acuerdo, pero ¿crees que lo sigue haciendo en la actualidad? ¿como? , ¿justifica asesinatos y tortura?. No hay que confundir la vieja imagen de la iglesia inquisidora en la cual habia de todo menos curas con la iglesia de ahora. Aún así, repito que hay que diferenciar entre la iglesia que todos nos imaginamos en el vaticano ,con Ratzinger envuelto en paños de oro , a las pequeñas inglesias que realmente hacen su función en Iberoamérica, y aquí hablo con conocimiento de causa pues uno de mis mejores amigos salió adelante allí gracias a la iglesia.
Os apunto un "pequeño" texto, obtenido de: http://www.servicioskoinonia.org/relat/300.htm (Los puntos subrayados los he marcado yo).
Se cumplen quinientos años del inicio de la evangelización en América. El primer punto se refiere a los documentos de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. El segundo, al significado de la elaboración
a) “La Teología de la Liberación es conveniente y necesaria”(Juan Pablo II)
La evangelización liberadora recibió nuevo impulso en Puebla, lo que animó a proseguir la reflexión teológica en esa dirección.
Ahora bien, el incremento en las publicaciones y el creciente número de teólogos, ocasionó, otra vez, dudas y ataques. En la Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, se recibieron y recopilaron quejas sobre las principales obras y teólogos, centradas en particular en Gustavo Gutiérrez y Leonardo Boff. Se intentó entonces que el episcopado del Perú pusiese en entredicho a Gustavo Gutiérrez. Es más se intentó que, durante su visita ad límina, los obispos peruanos le condenara; pero esto no se logró y el caso fue remitido a un estudio posterior. El caso no está cerrado y sigue buscando cómo obstaculizar los cursos, centro de reflexión y publicaciones del reconocido teólogo.
La presión y los ataques a la teología de la liberación suscitaron fuerte solidaridad, no sólo en el Tercer Mundo, sino en los mejores teólogos europeos. Estudiosos como Congar, Chenu, González Fauz, Metz, Karl Rahner, Schilebeeckx, etc., se solidarizaron con esta forma de hacer teología[48]. Diversos centros y universidades europeas han condecorado ya a teólogos de la liberación, como apoyo y reconocimiento a su trabajo eclesial.
Sin embargo, a la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe le pareció conveniente establecer un diálogo o juicio al teólogo más reconocido de la Conferencia Episcopal Brasileña: Leonardo Boff. Se le exigió guardar silencio[49]. Boff aceptó el silencio obsequioso, pero los obispos brasileños se molestaron por el procedimiento, pues no se les tomó en cuenta, siendo L. Boff uno de sus teólogos oficiales.
El silencio impuesto a L. Boff ocurrió un mes después, en el contexto de la publicación de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, denominada Instrucción sobre algunos aspectos de la teología de la liberación, aparecida el 6 de agosto de 1984. Esta, en su primer número, señala:
La poderosa y casi irresistible aspiración de los pueblos a una liberación constituye uno de los principales signos de los tiempos que la Iglesia debe discernir e interpretar a la luz del evangelio[50].
Pero enseguida se advierte que esa aspiración sana y querida por el Creador puede ser ideologizada y manipulada. Por ello se pide un discernimiento, pues no parecen suficientes las orientaciones de la Tercera Conferencia General del Episcopado realizada en Puebla. Más grave aún, la Instrucción recalca repetidamente que la teología latinoamericana se funda en el análisis marxista, manipula los textos bíblicos y los reduce a la dimensión política; que se vacía de contenido el magisterio y que se confunde la liberación cristiana con la promoción exclusivamente temporal; y todo ello porque reduce a Jesucristo a una dimensión puramente terrestre. A estas acusaciones se puede responder que basta una lectura rápida de obras como la mencionada de Jon Sobrino, Cristología desde América latina, o la más reciente de G. Gutiérrez, Beber en su propio pozo, o la de L. Boff, El rostro materno de Dios, para que se vea la falta de fundamento de semejantes afirmaciones. Si observamos el testimonio de sus vidas y sus funciones en las comunidades eclesiales en que trabajan, no deja de admirar lo dicho en la Instrucción[51].
También el trabajo teológico participa de la realidad pascual: se llega a la gloria por la cruz, cuando todavía está muy fresca la memoria del sufrido quehacer de muchos teólogos que prepararon el Vaticano II, como fue el caso de De Lubac o de Daniélou, con la nouvelle théologie, de Teilhard de Chardin, etc. Estos conflictos no impiden el caminar, pero, ciertamente, lo hacen penoso e innecesariamente conflictivo.
El “silencio obsequioso” exigido a L. Boff y la publicación de la Instrucción movió a buena parte del episcopado brasileño a buscar caminos más eficaces para hacer llegar su voz al Papa y al Vaticano. Consiguieron que Juan Pablo II, en su visita ad limina en marzo de 1980m recibiera por tres días a una comisión representativa de los mismos. Juan Pablo II pidió que se levantase el castigo a L. Boff. Y pocos días después, el 22 de marzo, la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó una nueva instrucción titulada Sobre libertad cristiana y liberación. En ésta se observa una perspectiva más positiva y algunos avances, aunque tímidos.
Lo que vino a culminar este proceso fue la carta que Juan Pablo II dirigió a los obispos de Brasil a raíz de la reunión de tres días en que pudieron intercambiar y profundizar puntos de vista sobre el trabajo pastoral y teológico. En abril de 1986, el cardenal Gantin llevó la carta de Juan Pablo II al episcopado brasileño, en que afirma: “la teología de la liberación es conveniente y necesaria”[52]. Es más, el Papa urge a dicho episcopado y le encomienda la tarea de difundirla y cuidar de su pureza, lo cual ofrece un nuevo marco eclesial para el desarrollo de la teología de la liberación.
Aunque al final le obligaron a "replegar velas", el actual Papa fue quien determinó que la labor de tantos y tantos "cristianos de base", que en no pocas ocasiones "disfrutaron" del martirio real en centros de detención ilegales, desapariciones , torturas y asesinatos, no era precisamente "cristiana" sino "marxista" (algo mucho peor llevado por la iglesia que los casoso de pederastia, por lo que parece). Lo que aun no han hecho ha ido EXCOMULGAR A CATERVA DE HIJOS DE PUTA dictadores que gobernaron en ese periodo gran parte de Iberoamérica...., muy al contrario, esos comulgaban y comulgan "bajo palio", como defensores del catolicismo (Pinochet, Videla, Stroesner....). O al conjunto de curas pederastas...
Antonio.
P.D: Según lo que se entienda por "Iglesia", la jerarquía o el conjunto de los cristianos, uno ha de replantearse su opinión...
¡Y por cierto, este foro no permite hablar de política ni religión!.




