Te pongo cómo llevo funcionando con economía de guerrilla desde hace unos años:
- Transporte: bicicleta en la ciudad, colectivo (bus, tren) cuando tengo que salir de ahí
- Alimentación: prácticamente vegetariana, por precio es lo que más se ajusta a mi bolsillo. Mucha marca blanca y algun jornal truequeado por producto fresco en cooperativas de producción que hay por mi territorio.
- Deporte: mucha actividad al aire libre, ahora soy de los freakys que a primera hora de la mañana va a nadar al mar, que aprovecha los circuitos públicos (instalaciones municipales abiertas, como los parques infantiles) para crossfittear y que queda en los garajes de amigos para guantear. No me da para más.
- Ocio: buscar los días gratis de los museos y exposiciones, mucha biblioteca y mucho XXX (programa, el que sea, que me permita escuchar música y ver películas). Como la mayoría de mi entorno está tocado bajo la línea de flotación, cuando solemos quedar lo hacemos en casa de alguno y llevamos la comida y bebida cada uno de casa. Y sobre todo, el monte todavía no ha sido privatizado.
- Vicio: mínimo y lo más casero posible. Hoy por hoy solo le pongo presupuesto a los preservativos (y vamos, tampoco me arruino por desgracia
- Comparto piso. En esto tengo mucha suerte porque la gente que me ha tocado es conocida y fogueada de muchos años y todo va rodado en lo común y lo privado.
- Ropa: ha vuelto la moda grunge
- Salud: que me entierren en la común.
Es claro que mi caso no es el tuyo, pero puede darte una idea de lo que es ser funambulista económico hoy día. Hay posturas más duras que surgen de la necesidad (reciclar comida de los mercados, etc.) pero creo que esas se tendrían que dejar a quien, por desgracia, no tiene más (y en mi ciudad su número crece sin parar).
Abrazos,
X.
PD: en lo único que todavía invierto es en formación e intento ahorrar... para poder en un horizonte mediato avanzar proyectos empresariales de autoempleo (que suenen las castañuelas).

