Intimidaciones varias: Violencia no callejera
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- Loboestepario
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Intimidaciones varias: Violencia no callejera
Veo que aunque se ha hablado hasta la saciedad del fenómeno de "violencia callejera" hoy en dia existen preocupantes formas de violencia de otros tipos. Me gustaría saber si las habéis sufrido, cómo han sido, y que remedios o estrategias usáis para luchar contra ellas.
1.- Violencia en las aulas. Cada vez se habla de una mayor violencia en los centros educativos.
2.- Violencia en la famlia. Hoy en día no sólo el padre de familia reparte bakalao. Reyertas entre hermanos, yogurines de metro ochenta que amedrentan a sus padres, ex-maridos, hijos problemáticos que aporta un cónyuge de un matrimonio anterior...
3.- Violencia en el lugar de trabajo. Mobbing, intentos de amedrentamiento de los patronos, compañeros conflictivos, el lugar de trabajo también es un "lugar caliente".
4.- Violencia profesional. Derivada del ejercicio de determinadas profesiones: policías, vigilantes, porteros de discoteca, enfermeros de hospitales de urgencias, etc.
Y la pregunta del millón. Las artes marciales, ¿Sirven para algo en estas situaciones?
Un saludo.
1.- Violencia en las aulas. Cada vez se habla de una mayor violencia en los centros educativos.
2.- Violencia en la famlia. Hoy en día no sólo el padre de familia reparte bakalao. Reyertas entre hermanos, yogurines de metro ochenta que amedrentan a sus padres, ex-maridos, hijos problemáticos que aporta un cónyuge de un matrimonio anterior...
3.- Violencia en el lugar de trabajo. Mobbing, intentos de amedrentamiento de los patronos, compañeros conflictivos, el lugar de trabajo también es un "lugar caliente".
4.- Violencia profesional. Derivada del ejercicio de determinadas profesiones: policías, vigilantes, porteros de discoteca, enfermeros de hospitales de urgencias, etc.
Y la pregunta del millón. Las artes marciales, ¿Sirven para algo en estas situaciones?
Un saludo.
Hola lobo, de todos los puntos que expones, creo q el 3.- Violencia en el lugar de trabajo ,es en el q encontraremos mayor numero de afectados. Depende de tu situacion laboral ,puedes verte inmerso en una guerra psicológica ,en la que las artes marciales como elemento dirsuasorio puede ser definitivo.
En tu centro de trabajo y en el de casi todos , los empleados están identificados y más o menos se conocen los rasgos de cada individuo, en este entorno de conocimiento mutuo, las AM pueden ser muy efectivas, 1."JEFES"
seguramente el "individuo" q te "putea" es un ser con cierta edad, con un estado físico deplorable , generalmente desconfiados y miedosos.
El simple hecho de q el "individuo" reconozca tu conocimiento en determinadas materias prácticamente les impide putearte como a cualquier otro...por miedo Básicamente...
2."COMPAÑEROS"
Aqui la cosa cambia ,pq dependerá d como sea la violencia q se pueda llegar a alcanzar...¿verbal? o ¿física?.
Siempre hay q intentar solucionar las cosas por la via verbal...pero si es imposible...o ves tu integridad en peligro...en principio y sabiendo a quien te enfrentas...con un cierto nivel en AM tienes todas las de ganar.
"OJO" nunca subestimeis a nadie...he visto obreros de cierta edad tirar un martillo al encargado o a quien hubiese hecho falta.
De todos modos, todo dependerá de la naturaleza del trabajo...malos rollos dentro del mundo laboral siempre los habrá, otra cosa es q ha ciertos niveles llegar a la violencia física resulte impensable.
Bueno ,como preambulo al resto de puntos...creo q es valido ¿no?
Saludos.
En tu centro de trabajo y en el de casi todos , los empleados están identificados y más o menos se conocen los rasgos de cada individuo, en este entorno de conocimiento mutuo, las AM pueden ser muy efectivas, 1."JEFES"
seguramente el "individuo" q te "putea" es un ser con cierta edad, con un estado físico deplorable , generalmente desconfiados y miedosos.
El simple hecho de q el "individuo" reconozca tu conocimiento en determinadas materias prácticamente les impide putearte como a cualquier otro...por miedo Básicamente...
2."COMPAÑEROS"
Aqui la cosa cambia ,pq dependerá d como sea la violencia q se pueda llegar a alcanzar...¿verbal? o ¿física?.
Siempre hay q intentar solucionar las cosas por la via verbal...pero si es imposible...o ves tu integridad en peligro...en principio y sabiendo a quien te enfrentas...con un cierto nivel en AM tienes todas las de ganar.
"OJO" nunca subestimeis a nadie...he visto obreros de cierta edad tirar un martillo al encargado o a quien hubiese hecho falta.
De todos modos, todo dependerá de la naturaleza del trabajo...malos rollos dentro del mundo laboral siempre los habrá, otra cosa es q ha ciertos niveles llegar a la violencia física resulte impensable.
Bueno ,como preambulo al resto de puntos...creo q es valido ¿no?
Saludos.
Re: Intimidaciones varias: Violencia no callejera
En mi opinión yo creo que en estas ocasiones sirven infinitamente mas que en la calle. En la calle el provocador desconocido ya lo há pensado todo y sus amigos ya están cerca esperando el asalto.Loboestepario escribió:
Y la pregunta del millón. Las artes marciales, ¿Sirven para algo en estas situaciones?
Un saludo.
En la escule, en el oficio o en casa, las cosas comienzan con una calentada de sangre. Menos variables para concurrir con la destreza desarmada.
1.- Violencia en las aulas. Cada vez se habla de una mayor violencia en los centros educativos.
En mis tiempos, hace ya bastante años, como casi la práctica totalidad de los que aquí nos encontramos, tuve que soportar la presencia de individuos agresivos en las aulas que, amparados en el número y en un desarrollo precoz con respecto a sus compañeros, establecían su particular territorio en todo el recinto.
Uno de ellos, un perfecto hijo de la grandísima puta también de mayor (y que, según tengo entendido, acabó muy, muy, pero que muy mal: enganchado a las drogas y siendo seropositivo), tenía la mala costumbre de afilar sus lapiceros e ir clavando las minas en las cabezas ajenas.
Cierto día decidió hacerme blanco de sus iras y en un receso entre clase y clase (en E.G.B. eran los profesores los que mudaban de aula y existían interludios en los cuales nos quedábamos a solas y sin vigilancia) sentí una terrible punzada de dolor en el cuero cabelludo. Desconcertado, me giré aferrando la cabeza con ambas manos y le vi allí, detrás de mí, muerto de risa y exhibiendo el lápiz muy ufanamente.
Incluso ya por aquellos tiernos entonces (cursaba segundo de E.G.B., por lo que mi edad debía ser de unos siete años) mi proverbial mala leche se hallaba altamente desarrollada, dado que fui capaz de esperar sin hacer nada hasta la hora del recreo, momento en el que aproveché la circunstancia de que el patio se hallaba en obras, cogí un ladrillo del montón que se encontraba apilado junto al jardín y procedí a abrir la cabeza del "simpático" compañero que me había "obsequiado" con la mina de su lápiz.
Creo que aquella fue la primera ocasión que fui llamado al despacho del director (primera de una larga lista). Sin embargo, a pesar del dolor punzante en mi cabeza, la bronca monumental de mis padres y el profesorado, obtuve sabias conclusiones:
- Todo el mundo tiene un límite y **nadie** tiene derecho a rebasarlo, so pena de sufrir graves consecuencias.
- La venganza es un plato que se sirve frío, muy, muy frío y cuyo sabor resulta una 'delicatessen'.
- En ocasiones, uno ha de plantarse y no dejarse avasallar, sea cual sea el precio a pagar (como bien apuntaba LoboEstepario en otro tema, no es lo mismo huir de un desconocido, que saber que al día siguiente, y al otro y al otro nos lo vamos a volver a encontrar).
2.- Violencia en la famlia. Hoy en día no sólo el padre de familia reparte bakalao. Reyertas entre hermanos, yogurines de metro ochenta que amedrentan a sus padres, ex-maridos, hijos problemáticos que aporta un cónyuge de un matrimonio anterior...
Afortunadamente, la violencia en mi familia se ha limitado al clásico bofetón castellano cuando me pasaba de la raya (y bien que lo he agradecido después) y a los combates entre mis padres y yo (ambos artistas marciales).
Pero una cosa tengo clara: si alguna vez llego a ser testigo de un caso de violencia doméstica en mi hogar, el causante del mismo habría amanecido con un cuchillo enorme clavado en el pecho, insertado con saña mientras dormía.
Hay cosas que, sencillamente, no pueden consentirse. NUNCA.
3.- Violencia en el lugar de trabajo. Mobbing, intentos de amedrentamiento de los patronos, compañeros conflictivos, el lugar de trabajo también es un "lugar caliente".
Hay que asumir que el entorno laboral es una fuente de injusticia constante (jefes tiranos, empleados que no trabajan, envidias, compañeros insolidarios...). Por lo tanto, uno debe actuar en consecuencia, trazando una serie de líneas que nadie debe sobrepasar.
En mi caso, existen una serie de normas inquebrantables, que se podrían resumir de forma muy genérica en lo siguiente:
No consiento que NADIE me levante la voz o se muestre irrespetuoso. Si un jefe o un compañero deciden abroncarme (con o sin razón, eso es tema para otro debate), mejor que lo hagan en un tono comedido y no perdiendo JAMÁS las buenas maneras. Cuando, en alguna rara ocasión, esta regla no se ha cumplido, he hecho saber a mi interlocutor que, si nos ponemos así, YO grito más, YO soy más chulo y, desde luego, YO no tengo ningún problema en cambiar de trabajo y sospecho que él sí en recurrir a un dentista.
Siempre que se mantengan las buenas maneras, estoy abierto a recibir cualquier clase de crítica y responder en el mismo tono, debatiendo los cómos y por qués. Ahora bien, los gritos, amenazas y demás artimañas suelen desembocar en consecuencias nada agradables para el agresor verbal (como una humillación pública delante de todos sus empleados o compañeros).
4.- Violencia profesional. Derivada del ejercicio de determinadas profesiones: policías, vigilantes, porteros de discoteca, enfermeros de hospitales de urgencias, etc.
En este contexto hay que ser muy cauto a la hora de determinar el grado de contundencia de la respuesta, atendiendo ya no solamente a la gravedad de la amenaza, sino al tipo de profesión que uno realice. No es lo mismo ser un enfermero y tener que reducir a un interno que esgrime un bisturí (habría que procurar no dañarlo en exceso), a tener un individuo en la puerta de una discoteca que pretende abrirse paso al interior del local a navajazos (en cuyo caso habría que adoptar medidas MUCHO más extremas).
Y la pregunta del millón. Las artes marciales, ¿Sirven para algo en estas situaciones?
Si el entrenamiento ha sido adecuado y realista, sí. Aunque sigue sin ser la panacea.
Lo mejor ante cualquier situación es ser capaz de anticiparse, manejarla con inteligencia si no queda otro remedio y poseer experiencias previas.
En mis tiempos, hace ya bastante años, como casi la práctica totalidad de los que aquí nos encontramos, tuve que soportar la presencia de individuos agresivos en las aulas que, amparados en el número y en un desarrollo precoz con respecto a sus compañeros, establecían su particular territorio en todo el recinto.
Uno de ellos, un perfecto hijo de la grandísima puta también de mayor (y que, según tengo entendido, acabó muy, muy, pero que muy mal: enganchado a las drogas y siendo seropositivo), tenía la mala costumbre de afilar sus lapiceros e ir clavando las minas en las cabezas ajenas.
Cierto día decidió hacerme blanco de sus iras y en un receso entre clase y clase (en E.G.B. eran los profesores los que mudaban de aula y existían interludios en los cuales nos quedábamos a solas y sin vigilancia) sentí una terrible punzada de dolor en el cuero cabelludo. Desconcertado, me giré aferrando la cabeza con ambas manos y le vi allí, detrás de mí, muerto de risa y exhibiendo el lápiz muy ufanamente.
Incluso ya por aquellos tiernos entonces (cursaba segundo de E.G.B., por lo que mi edad debía ser de unos siete años) mi proverbial mala leche se hallaba altamente desarrollada, dado que fui capaz de esperar sin hacer nada hasta la hora del recreo, momento en el que aproveché la circunstancia de que el patio se hallaba en obras, cogí un ladrillo del montón que se encontraba apilado junto al jardín y procedí a abrir la cabeza del "simpático" compañero que me había "obsequiado" con la mina de su lápiz.
Creo que aquella fue la primera ocasión que fui llamado al despacho del director (primera de una larga lista). Sin embargo, a pesar del dolor punzante en mi cabeza, la bronca monumental de mis padres y el profesorado, obtuve sabias conclusiones:
- Todo el mundo tiene un límite y **nadie** tiene derecho a rebasarlo, so pena de sufrir graves consecuencias.
- La venganza es un plato que se sirve frío, muy, muy frío y cuyo sabor resulta una 'delicatessen'.
- En ocasiones, uno ha de plantarse y no dejarse avasallar, sea cual sea el precio a pagar (como bien apuntaba LoboEstepario en otro tema, no es lo mismo huir de un desconocido, que saber que al día siguiente, y al otro y al otro nos lo vamos a volver a encontrar).
2.- Violencia en la famlia. Hoy en día no sólo el padre de familia reparte bakalao. Reyertas entre hermanos, yogurines de metro ochenta que amedrentan a sus padres, ex-maridos, hijos problemáticos que aporta un cónyuge de un matrimonio anterior...
Afortunadamente, la violencia en mi familia se ha limitado al clásico bofetón castellano cuando me pasaba de la raya (y bien que lo he agradecido después) y a los combates entre mis padres y yo (ambos artistas marciales).
Pero una cosa tengo clara: si alguna vez llego a ser testigo de un caso de violencia doméstica en mi hogar, el causante del mismo habría amanecido con un cuchillo enorme clavado en el pecho, insertado con saña mientras dormía.
Hay cosas que, sencillamente, no pueden consentirse. NUNCA.
3.- Violencia en el lugar de trabajo. Mobbing, intentos de amedrentamiento de los patronos, compañeros conflictivos, el lugar de trabajo también es un "lugar caliente".
Hay que asumir que el entorno laboral es una fuente de injusticia constante (jefes tiranos, empleados que no trabajan, envidias, compañeros insolidarios...). Por lo tanto, uno debe actuar en consecuencia, trazando una serie de líneas que nadie debe sobrepasar.
En mi caso, existen una serie de normas inquebrantables, que se podrían resumir de forma muy genérica en lo siguiente:
No consiento que NADIE me levante la voz o se muestre irrespetuoso. Si un jefe o un compañero deciden abroncarme (con o sin razón, eso es tema para otro debate), mejor que lo hagan en un tono comedido y no perdiendo JAMÁS las buenas maneras. Cuando, en alguna rara ocasión, esta regla no se ha cumplido, he hecho saber a mi interlocutor que, si nos ponemos así, YO grito más, YO soy más chulo y, desde luego, YO no tengo ningún problema en cambiar de trabajo y sospecho que él sí en recurrir a un dentista.
Siempre que se mantengan las buenas maneras, estoy abierto a recibir cualquier clase de crítica y responder en el mismo tono, debatiendo los cómos y por qués. Ahora bien, los gritos, amenazas y demás artimañas suelen desembocar en consecuencias nada agradables para el agresor verbal (como una humillación pública delante de todos sus empleados o compañeros).
4.- Violencia profesional. Derivada del ejercicio de determinadas profesiones: policías, vigilantes, porteros de discoteca, enfermeros de hospitales de urgencias, etc.
En este contexto hay que ser muy cauto a la hora de determinar el grado de contundencia de la respuesta, atendiendo ya no solamente a la gravedad de la amenaza, sino al tipo de profesión que uno realice. No es lo mismo ser un enfermero y tener que reducir a un interno que esgrime un bisturí (habría que procurar no dañarlo en exceso), a tener un individuo en la puerta de una discoteca que pretende abrirse paso al interior del local a navajazos (en cuyo caso habría que adoptar medidas MUCHO más extremas).
Y la pregunta del millón. Las artes marciales, ¿Sirven para algo en estas situaciones?
Si el entrenamiento ha sido adecuado y realista, sí. Aunque sigue sin ser la panacea.
Lo mejor ante cualquier situación es ser capaz de anticiparse, manejarla con inteligencia si no queda otro remedio y poseer experiencias previas.
- josep-bcn
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En esa situación me encontré hace unos años y lo resolví con un tortazo (circular, mano abierta, en la mejilla) sonoro, en público. Me esperaba represalias por el ridículo que hizo al quedarse cortado, sin respuesta y más quieto y callado que un muerto, pero no pasó nada y se resolvieron los problemas entre nosotros, no hubieron más gritos ni amenazas ni nada por el estilo, solo una relación laboral normal.Týr escribió: ... Ahora bien, los gritos, amenazas y demás artimañas suelen desembocar en consecuencias nada agradables para el agresor verbal (como una humillación pública delante de todos sus empleados o compañeros) ...
En esa situación me encontré hace unos años y lo resolví con un tortazo (circular, mano abierta, en la mejilla) sonoro, en público. Me esperaba represalias por el ridículo que hizo al quedarse cortado, sin respuesta y más quieto y callado que un muerto, pero no pasó nada y se resolvieron los problemas entre nosotros, no hubieron más gritos ni amenazas ni nada por el estilo, solo una relación laboral normal.
Como afirmaban nuestros sabios abuelos: "una buena ostia a tiempo hace hombres".
Como afirmaban nuestros sabios abuelos: "una buena ostia a tiempo hace hombres".
Un tema muy interesante. En general, de acuerdo con todo lo que se ha expuesto hasta ahora, excepto en una frase del mensaje inicial:
En cuanto al interés de las artes en este tipo de casos, creo que lo tienen. Al fin y al cabo, enseñan principalmente a resistir bajo presión. Eso y más cosas, como por ejemplo que el respeto es lo más importante en las relaciones humanas y es algo que no se debe perder, ni por parte de uno ni por la de los demás, evidentemente.
Aunque sin llegar a los extremos de Týr, estoy de acuerdo con él en que cuando se pierden el respeto y los modales (repito: algo fundamental), uno debe estar preparado para poner las cosas en su sitio...
Un saludo.
Osu!
¿Hoy en día? Estas formas de violencia han existido desde que el mundo es mundo. Sin ponerle nombrecitos en inglés pero exactamente lo mismo: abuso. Siempre el (intento de) abuso de una persona sobre otra a la que considera inferior.hoy en dia existen preocupantes formas de violencia de otros tipos
En cuanto al interés de las artes en este tipo de casos, creo que lo tienen. Al fin y al cabo, enseñan principalmente a resistir bajo presión. Eso y más cosas, como por ejemplo que el respeto es lo más importante en las relaciones humanas y es algo que no se debe perder, ni por parte de uno ni por la de los demás, evidentemente.
Aunque sin llegar a los extremos de Týr, estoy de acuerdo con él en que cuando se pierden el respeto y los modales (repito: algo fundamental), uno debe estar preparado para poner las cosas en su sitio...
Un saludo.
Osu!
Esperad, yo tengo una muy buena: eres el chico nuevo en alguna parte (el trabajo, el instituto, lo que sea), y quieres socializar un poco, así que te acercas y tratas de meterte en la conversación. La gente saca un tema y tú das tu opinión. Entonces, todos se vuelven hacia ti y te miran con cara de culo. Alguien dice: "¿Eres gilipollas?"
Y ante eso, tú sólo puedes decir: "Uh..."
Y entonces, salta otro que dice: "Lo que mi compañero quiere decir es que sufres de un caso monumental de deficiencia psíquica."
"Eh..."
Y un tercero, el clásico aparvao que está en un rincón comiéndose los mocos, y que sólo está en el grupito porque nunca abre la boca y le toleran, dice: "Sí, deficiencia. Je, je."
"Tíos, que yo sólo he dicho que..."
Y el primero dice. "¡Ya sé lo que has dicho! ¿Qué crees, que soy gilipollas? ¿Qué pasa, no lees? ¿No sabes de qué va la vida?"
Y ahí es cuando, seguramente por el mero placer de ver a alguien triturado y humillado públicamente (a la gente le encanta, no lo olvidemos), empiezan a arremolinarse todos a tu alrededor. Te dan empujones y sueltan cosas como: "¡idiota!" "¡borde!" "¡insociable!", y te das cuenta de que, como decía Def Con Dos, todo se reduce a "calla y obedece".
No os imagináis la de veces que he tenido que largarme a un rincón oscuro y despoblado por cosas así.
¿Sirven las artes marciales en ese caso?
Y ante eso, tú sólo puedes decir: "Uh..."
Y entonces, salta otro que dice: "Lo que mi compañero quiere decir es que sufres de un caso monumental de deficiencia psíquica."
"Eh..."
Y un tercero, el clásico aparvao que está en un rincón comiéndose los mocos, y que sólo está en el grupito porque nunca abre la boca y le toleran, dice: "Sí, deficiencia. Je, je."
"Tíos, que yo sólo he dicho que..."
Y el primero dice. "¡Ya sé lo que has dicho! ¿Qué crees, que soy gilipollas? ¿Qué pasa, no lees? ¿No sabes de qué va la vida?"
Y ahí es cuando, seguramente por el mero placer de ver a alguien triturado y humillado públicamente (a la gente le encanta, no lo olvidemos), empiezan a arremolinarse todos a tu alrededor. Te dan empujones y sueltan cosas como: "¡idiota!" "¡borde!" "¡insociable!", y te das cuenta de que, como decía Def Con Dos, todo se reduce a "calla y obedece".
No os imagináis la de veces que he tenido que largarme a un rincón oscuro y despoblado por cosas así.
¿Sirven las artes marciales en ese caso?
Hola
1.- Creo que la violencia en las aulas ha existido siempre, lo que pasa es que ahora el problema se agrava pq el maestro se ha convertido en un pelele que no puede imponer disciplina de ningun modo, no creo que haya que volver a los castigos físicos severos pero tampoco creo que un chaval pueda hacer lo que quiera en clase y que el maestro no pueda hacer nada so pena de perder su puesto.
3.- Creo que no debes permitirlo, per tampoco reaccionar violentamente, creo que lo que ha dicho Tyr es lo correcto, exigir siempre que se te hable con respeto y educción, aun cuando se te este abroncando por algo.
1.- Creo que la violencia en las aulas ha existido siempre, lo que pasa es que ahora el problema se agrava pq el maestro se ha convertido en un pelele que no puede imponer disciplina de ningun modo, no creo que haya que volver a los castigos físicos severos pero tampoco creo que un chaval pueda hacer lo que quiera en clase y que el maestro no pueda hacer nada so pena de perder su puesto.
3.- Creo que no debes permitirlo, per tampoco reaccionar violentamente, creo que lo que ha dicho Tyr es lo correcto, exigir siempre que se te hable con respeto y educción, aun cuando se te este abroncando por algo.
Esperad, yo tengo una muy buena: eres el chico nuevo en alguna parte (el trabajo, el instituto, lo que sea), y quieres socializar un poco, así que te acercas y tratas de meterte en la conversación. La gente saca un tema y tú das tu opinión. Entonces, todos se vuelven hacia ti y te miran con cara de culo. Alguien dice: "¿Eres gilipollas?"
etc etc etc
por favor, no des la razón a "esos"
q luego se lo creen!!!
si es q "por la boca muere el pez".
H-K, te has planteado q quizás el problema no es de los otros sinó tuyo...
etc etc etc
por favor, no des la razón a "esos"
si es q "por la boca muere el pez".
H-K, te has planteado q quizás el problema no es de los otros sinó tuyo...
y no te has planteado nunca que es posible que lo que dijeras es una gilipollez¿H-K escribió:Esperad, yo tengo una muy buena: eres el chico nuevo en alguna parte (el trabajo, el instituto, lo que sea), y quieres socializar un poco, así que te acercas y tratas de meterte en la conversación. La gente saca un tema y tú das tu opinión. Entonces, todos se vuelven hacia ti y te miran con cara de culo. Alguien dice: "¿Eres gilipollas?"
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No os imagináis la de veces que he tenido que largarme a un rincón oscuro y despoblado por cosas así.
saber escuchar, prestar atencion, saber rectificar, saber no mantener a ultranza una opinion, saber reconocer que otro tiene razon y sobre todo saber cuando es mejor no decir nadaSí, alguna vez. ¿Pero qué hago para solucionar mi problema?


