Se dijo que lo mejor es encarar al burlesco y decirle que deje de molestar o se las verá muy mal. En realidad esto es lo que hay que hacer, es muy simple, pero decirlo en el mismo lugar donde se están originando las molestias puede ser tomado como no serio y puede ser objeto de más burlas y como consecuencia se puede ganar las hostias prometidas, con lo que al final no valió la pena la advertencia, o si no le pegas te molestará mucho más.
Lo que yo hice fué llamarlo por teléfono y le dije seriamente que ya no estaba dispuesto a soportar sus burlas y que si no quiere desistir tendríamos que arreglarlo de otra forma (por lo menos mi interlocutor sabía a qué otra forma me refería) , me dijo que ningún problema no lo iba a hacer más. Desde ese día nunca más me molestó.
Mi conclusión va a que al llamarlo por teléfono sabe que lo que le vas a decir es SERIO, ya que de alguna forma estás invadiendo su hogar y a lo mejor eso produce un impacto sicológico adicional. Además que al advertirlo a distancia se evita un posible efecto de que se calienten los ánimos y se den de hostias en un lugar en que pueden tener sanciones (escuela, universidad, trabajo, etc)
Si con todo esto las bromas siguen:
Solución opcional (asumiendo las consecuencias de esto y si creen que vale la pena):
- lo llamas de nuevo y lo citas a un lugar para que se den de hostias. (si quieres agregarle un plus sicópata: lo llamas bien tarde, para que sepa que estás como un toro furioso. jejeje. Pero no llames y culegues podrá creer que tienes miedo)
-Si no va, lo agarras donde creas que es más conveniente y le das su merecido por burlesco, terco y cobarde
P.D.: Pensé en colocar este post en el tópico "Poder verbal disuasivo", pero desistí porque estaba más orientado a las peleas callejeras con desconocidos.y quizá este iba a pasar de largo y no lo iban a lerr a quienes quizá pueda servirle.






