Bueno, puesto que no me agrada demasaido los diálogos vacíos como el que se está llevando aquí, casi mejor que me abro.
Tan sólo diré, antes de irme, y para que Shinsuke me pueda divertir un poco más que:
Repito, que la palabra "artes marciales" equivale a la traduccion de estos dos caracteres "武"y "術" que en japones se leen como "bu-jutsu" pero que originalmente son del chino. El si antes que en china ya existian las artes marciales en otros sitios o no, es algo en lo que no entro.
Claro que sí chaval, claaaaaro que sí, el hecho de que los romanos ya llamasen "campos de Marte" a los centros de entrenamiento de soldados y "artes de Marte" a los mismos sistemas de entrenamiento era sólo porque lo habían traducido del japonés, pero nunca se dieron cuenta de ello.
ARES/MARTE
Zeus y Hera fueron, en efecto, los padres de Ares y de su hermana gemela en todo, Eride, pero se asegura que pronto se arrepintieron de haber traído al Olimpo a semejantes criaturas. Alguna que otra leyenda cita a la casta Atenea como madre partenogenética de Ares, pero no es un mito demasiado admitido por los ortodoxos. Homero aseguraba que Zeus y Hera tuvieron que aborrecer a su hijo y, en la "Ilíada", sólo se muestra a este dios como a un ser despreciable por sus hechos y sus pasiones bélicas, pudiéndose encontrar en la obra inolvidable todo un surtido de ejemplos de su despreciabilidad a ojos de los dioses e, incluso, a los de los más humildes mortales. Los dos grandes, Zeus y Hera, también tuvieron otros hijos de muy diversa catadura, como así lo fueron Hebe y Hefesto, aunque hay quienes aseguran que Hefesto, el herrero de los olímpicos y amigo de los fuegos interiores de las entrañas de la tierra, y sus bocas los volcanes, sólo era hijo de Hera y Zeus nada tenía que ver con el muchacho. De todos los demás parientes, sólo Afrodita y Hades tenían relaciones con Ares y bien extrañas, pues -al parecer- era más que nada una perversa pasión entre Afrodita y Ares la que les mantenía cercanos, y también era perverso ese sentido de agradecimiento profesional lo que hacía que Hades, en sus infiernos, estuviera siempre dispuesto a agradecer los continuos envíos de muertos en combates que Ares proporcionaba sin cesar a su compañero encargado de la gestión de los negocios de ultratumba.
ARES Y COMPAÑIA
Queda claro que Ares no gozó, ni siquiera, del cariño de sus padres y tampoco llegó a poder hacerse comprender entre sus muy complicados compañeros del cielo, entre los que había todo ese surtido tan sorprendente de caprichos y rarezas que configuran la telaraña mitológica. Aunque la maldad o la crueldad de Ares no es única, tampoco es un caso de actuación en solitario, los griegos colocan a Eris o Eride, la hermana, junto a Ares en la misma escala de malicia. Es ella la que difunde la discordia entre los dioses y los humanos, porque ella representa la discordia.
Su tarea es la elaboración de rumores, de inquinas, de celos. Su trabajo consiste en hacer que las malas artes de su imaginación y su experiencia, esos mensajes voluntariamente envenenados se transformen en causas remotas de las guerras y de los odios, como semillas bien colocadas por la malsana habilidad de la siempre presente hermana. También Ares hace lo posible por llenar el hueco y combina astucias para aumentar el daño. Junto a ellos va siempre el siniestro grupo de sus hijos respectivos, formado por Enio, la hija de Eride, divinidad de la guerra, y los dos hijos varones de Ares: Deimos, escudero de Enio y personificación del espanto y el otro escudero de Enio, Fobos, la representación del miedo. Hay que decir que tan mala era la fama de los hermanos guerreros Ares y Eride, que los griegos adjudicaban a la pareja un origen tracio para subrayar que se trataba de dioses propios de la gente de la lejana Tracia, una comarca rústica y primitiva, como si así se sacudieran de encima la responsabilidad de aceptar en el Olimpo a unas divinidades tan poco afortunadas, tan poco dignas de ser atenienses.
ROMA Y MARTE
En Roma, como antes en Grecia, Marte había comenzado siendo una divinidad campesina. Si en Grecia había sido protector de ganados, en Roma lo era de los cultivos, pero al final, y transformado en señor de la guerra, lo que pueda quedar de Ares griego pierde su carga negativa y pasa a incrustarse dentro de la coraza del venerado dios Marte, como padre de Rómulo y Remo, o como hijo de Juno. Bajo su advocación se construyen las zonas militares, los campos de Marte. Las tropas ya son marciales, como sinónimo de virtud castrense. Las conquistas son la forma apropiada de expandir el imperio y las victorias se celebran para siempre como fundaciones de las nuevas bases de partida para el renovado mundo latino. La de las armas es una de las grandes y nobles carreras de los ciudadanos de Roma, si no la primera, y por ello el gran dios Marte, junto con su imprecisa compañera Belona como conductora de sus carros de guerra (la antigua Enio de los griegos), se convirtieron en divinidades muy positivas y sumamente ejemplares a partir del reinado de Numa Pompilio, cuando el dios le hizo llegar a la tierra su escudo de bronce, como señal de su apoyo en la guerra. El escudo sagrado y otras copias idénticas, para evitar que alguien pudiera robar la pieza divina y terminar con Roma, se custodiaron por los salios, los encargados de mantener el imperio a cubierto de la desgracia. Ahora les acompañaban Pavor, Pallor (la palidez), como antes lo habían hecho Deimos y Fobos en su tierra de origen. También estaban en el cortejo marcial Honos (el honor), Pax, Victoria, Vica Pota (la que arrebata) y Virtus, en una comitiva que describe muy precisamente la perfecta máquina de guerra y de absorción que había montado el imperio, no sólo para adueñarse de nuevas tierras, sino para hacerse res petar y admirar dentro de los territorios conquistados. Aunque Marte es el protagonista, la presencia de la paz hace que la victoria no sea humillante, mientras que la existencia del honor y la virtud vienen a pa liar los dolorosos efectos del botín arrancado a los vencidos. Cuando Virgilio cuenta la guerra de Troya, vuelve a aparecer el magnífico Marte en lugar del poco querido Ares, y su presencia es suficiente para que se haga automáticamente la exaltación de las virtudes militares, de los combates heroicos; nada queda de la postura distanciada y crítica de los autores griegos ante la guerra, ante cualquier guerra de los mortales. La frase latina más reveladora de la necesidad de una clase militar es: "si vis pacem para bellum" (si quieres la paz, prepara la guerra) y ese consejo terminó por ser la médula de toda la política humana hasta nuestros días.
ALQUIMISTAS, ASTRONOMOS Y FANTASTICOS
Para los alquimistas, Marte, el planeta rojo que llevaba el nombre del Ares latinizado, era también el símbolo del hierro, por ser el hierro la esencia de las armas de la guerra. Para los astrónomos, el brillante planeta cercano era sólo un misterio más, hasta que Schiaparelli creyó ver, en las borrosas imágenes de su telescopio refractor, canales, lo que se tradujo en obras artificiales que demostraban la existencia de vida inteligente. Lowel, pocos años más tarde, también a finales del portentoso siglo XIX, siguió por la ruta de la visión intencionada y dio aún más datos sobre la civilización marciana. Al final de la intensa serie de creyentes en la nueva vida interplanetaria, los escritores de la naciente y popular ciencia-ficción de nuestro siglo terminaron por establecer en Marte la morada típica de los otros seres pensantes y, claro está, hicieron de ellos unos guerreros del espacio, como los que contaba Rice Borroughs.
Desde allí, desde su base en peligro de extinción por la sequía creciente, acabaron por fijarse en la tierra azul y húmeda y finalmente, nos invadieron con la ayuda de H. G. Wells y, mucho más vívidamente, con la colaboración de la radio, en medio de la más asombrosa sugestión colectiva, a través de las palabras angustiadas y esos efectos sonoros montados por el muy joven Orson Welles, en los Estados Unidos de la segunda preguerra mundial. Después, devaluados por la despiadada y cotidiana realidad de las noticias, nos quedan los "marcianitos", que no son ya más que los divertidos e inofensivos enemigos electrónicos de la máquinas o de los ordenadores domésticos. Ahora el planeta Marte, visitado por máquinas y conocido al menos en su superficie, no es más que un cuerpo celeste frío, azotado por tormentas de arena, seco, rojizo, cercano y visitable sin más problemas que los de organizar económica y adecuadamente el tráfico de pasajeros y mercancías.
CAMPO DE MARTE
Campvs Martivs
--------------------------------------------------------------------------------
El Campo de Marte era una explanada situada en el exterior de las ciudades y sus murallas, fuera del pomrerium o recinto sagrado de las urbes. Este lugar estaba consagrado al dios Marte, dios de la guerra.
En el Campo de Marte se hacían los ejercicios militares y juegos gimnásticos de los jóvenes, y en un tiempo en la ciudad de Roma también se celebraban los comicios electorales. La frase "in campum descendere" significa acudir el pueblo a los comicios centuriados para proceder a unas elecciones.
El Senado se reunía en él, en un emplazamiento adecuado, cuando había que dar audiencia a un general con imperium o a parlamentarios enemigos que no podían entrar en la ciudad.
El carácter militar y consagrado a Marte hace decir a Vitruvio en su tratado sobre la ciudad: "... y a Marte dándole su Templo fuera de la ciudad, no habrá guerras ni discordias civiles; antes será defendida de sus enemigos, y libre de los peligros de la guerra.".
Ademas, es absurdo decir que en epocas que nos quedan a mas de mil anyos la gente era asi o asao sin haber estado alli.
Basta con estudiar un poco sobre ellas, por menos de 2 euros al año (no sé cuantos yenes) puedes hacerte socio de una biblioteca y tener a tu alcance todos los conocimientos compilados por el ser humano sobre su historia, lo que es similar a haber estado allí.
Pero vamos si aun asi seguis pensando que el vale tudo es un arte marcial empezad por no hablar de el en el foro de deportes de contacto o mejor aun, decirle al administrador que quite el foro de deportes de contacto y hablamos de todo en el de AAMM, total, todo lo que sea "meterse hostias" son AAMM no?
Por si no te has molestado en leer lo que antes he escrito, para mí el VT es un sistema de competición y punto. Hablaré de él allí donde alguien tenga a bien empezar un topic que me interese.
Ala, saludos
