Una producción que ha pasado con bastante discreción por el box office hongkonés es The White Dragon (2004), un modesto wuxia pian de nueva generación -ojo, no confundirlo con la película homónima dirigida por Wong Fung en 1968-, que si bien está por debajo del nivel de otras obras maestras contemporáneos (verbie gratia, Tigre&Dragón, Crouching Tiger, Hidden Dragon, 2000, Hero, 2002), pone de manifiesto que no es condición sine qua non disponer de un presupuesto colosal para rodar un filme de calidad de este género.
The White Dragon es, en líneas generales, una amable comedia romántica profusa en soberbios combates de sables y espadas, no exentos de ciertos tintes fantásticos. La protagonista de la historia no es otra que la grácil Cecilia Cheung Pak Chi (The Legend Of Speed, 1999, The Legend Of Zu, 2001) que se pone bajo las órdenes del director Wilson Yip Wai Shun (Juliet in Love, 2000, Sha Po Lang, 2005) para dar vida a Phoenix, una mujer de familia noble de la Dinastía Ming que esconde un gran secreto: desempeña labores de asesina implacable asesina que, utilizando la añagaza de la sensual melodía de su flauta, atrae a sus víctimas a la muerte. Mas en el fondo de su corazón alberga la esperanza de abandonar tan execrable profesión en favor de un hombre que sea el amor de su vida. Y ese amor se presenta en forma del Príncipe de la Casa Imperial (Andy On Chi Kit, New Police Story, 2004), que termina haciéndole abdicar de sus propósitos sanguinarios. En un accidente bastante hilarante, Phoenix adquiere los poderes del legenario White Dragon, que le confieren una impresionante habilidad en las artes marciales. A partir de ese momento decide emplear su espada para hacer el bien. Al descubrir que un famoso mercenario (Francis Ng Chun Yu, Heroic Duo, 2003) planea matar a su amado príncipe, ella intenta evitarlo, interponiéndose entre su amor y el asesino.

El director Wilson Yip convención al productor Charles Heung Wah Keung, de China Star Entertainment Group para embarcarse en un proyecto que parodiase las impresionantes superproducciones de wuxia pian que estaban arrasando en los festivales de medio mundo: The Duel (2000) de Andrew Lau, Hero (2002) de Zhang Yimou, Flying Dragon, Leaping Tiger (2002) de Allen Lan; The Twins Effect 2 (2004) de Patrick Leung... El resultado es The White Dragon, una historia francamente preciosista, merced a los impagables planos generales que recoge la cámara con una técnica impecable, con un amplio catálogo de peleas de espadas coreografiadas con excelente maestría por Ma Yuk Sing (Fist Power, 1999, Enter The Phoenix, 2004).

El pulso narrativo deviene brillante a veces, sobre todo cuando Cecilia entra en conflicto con Francis Ng, aunque se echa de menos cierta improvisación en el argumento. Conviene resaltar, asimismo, el look psicológico de la protagonista, que recuerda constantemente al de las kunoichi ninja. Su némesis, por su parte, evoca con acierto -atención a sus gestos adustos- al mítico samurái ciego Zatoichi del cine nipón.

En conclusión, The White Dragon es una película que no se debe dejar pasar por alto... ¡Avisados estáis!
Un saludo,
Fer
